Por César Coca, Óscar Beltrán de Otalora e Iñaki Esteban
11 Abr 2008

Usted habrá sufrido más de una vez un viaje en avión en clase turista (donde vuela el común de los mortales). Un asiento estrecho, las rodillas clavadas contra el vecino de la fila de delante, el torso rígido porque no hay otra posibilidad, el periódico doblado en cuatro porque no se puede extender más o el libro aplastado contra la bandeja para intentar conseguir una distancia adecuada hasta los ojos. Y qué decir de los suculentos caramelos que ofrecen en algunos vuelos y la divertida película que muestra dónde están las salidas de emergencia y cómo caen las mascarillas de oxígeno cuando se produce una despresurización. Pues bien, a todos esos atractivos del viaje en avión ahora se sumará el del vecino de asiento que a veinte centímetros de nuestra cabeza habla por su móvil. A gritos, me temo.
Las compañías aéreas van a empezar a permitir el uso del móvil dentro de los aviones. Una plaga bíblica más en estos tiempos postmodernos que vivimos. ¿Se imaginan un avión completo, como van todos ahora, en el que quince o veinte personas hablan simultáneamente por teléfono? Ayer, comentándolo con una compañera, me decía que terminarán haciendo como antes con los adictos al tabaco: zonas de fumadores y no fumadores. Zonas para quienes van a hablar por sus móviles y para quienes no van a hacerlo. No es un disparate. En algunos lugares, como Suiza, los trenes de larga distancia llevan vagones silenciosos, en los que no se puede hablar por el móvil, no hay música ambiental ni se informa de la llegada a la siguiente estación. Sólo se permite hablar con el vecino de asiento en voz baja. Les aseguro que es una inenarrable sensación de paz la que embarga al viajero mientras contempla por un lado las altas cumbres de los Alpes y por el otro la orilla de algún lago. O mientras lee un libro. Por cierto, olvídense de la lectura en los aviones. ¿Quién se va a poder concentrar mientras el vecino grita a un palmo las instrucciones para la próxima reunión de directivos de su empresa?
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11 comentarios · Escribe aquí tu comentario
cierto muy cierto dijo
Si se llega a permitir el uso de móviles en los aviones será una decisión lamentable. Suscribo completamente este post. No quiero imaginar un transoceánico con 200 personas anunciando que el avión llega a la hora, o enviando cariñitos a la churri. Pena. Respecto a la lectura, dadas las penosas dimensiones de la clase turista, es casi imposible leer sin destrozar la vista o las cervicales.
trotamudos dijo
mi ultimo viaje de avion a sido un trayecto de 10 horas en ir a mexico en un vuelo charter y lo mas gracioso fue que el avion estaba plagado de niños, si niños por todas partes chillando, corriendo de un lado para otro, bebes llorando, total a dia de hoy me comentaba una madre sale mas barato cruzarte el charco con la family que irte de vacaciones a tenerife. tambien hubo algun que otro guarrete al que le cantaba el alero y el olor a humanidad estaba presente en el ambiente, solo pude dormirme un par de horas y se me hizo eterno, asi que a dios pido que no permitan que las personas usen sus telefonos moviles en los aviones por que es un lugar donde hay que ir relajado y mas de uno acabaria tirandose por la salida de emergencia.
a la vuelta me tome dos pastillas para dormir y fueron mano de santo, si no me entere de nada
The Glorious Lucifer dijo
Por fortuna, imagino que hablar por el móvil desde un avión saldrá bastante carillo.
garbo dijo
Cada vez llevo peor lo del MP3 del vecino del metro pegado a mi oreja y escuchando la musica que a el le da la gana. No entiendo la necesidad que tiene la gente de vivir rodeada de ruido, y ruido considero yo todo aquello que me agrede sin yo haberlo elegido
No quiero imaginarme un vuelo de 10 horas, con el vecino dandole a la sin hueso contado las ultimas novedades de su ordenador nuevo o lo que alguien ha dejado preparado en el congelador o el ultimo tratamiento medico que le han puesto para las hemorroides.
REMEDIO tapones, y dos valium pero por vena, no se muy bien si la mia o la del charlatan
Getxojon dijo
Coincido en general, con los comentarios anteriores. Los aviones se convertirían en un sitio altamente molesto. Pero si se han resuelto los inconvenientes técnicos que venían impidiendo el uso del móvil a bordo, lo que podrían permitir es enviar/recibir mensajes SMS, con los que se puede resolver cualquier aviso urgente sin molestar al prójimo.
María Rego dijo
La verdad es que no me gusta nada esta decisión de las compañías aéreas, pues resulta muy incómodo tener que escuchar conversaciones ajenas y no poder librarte de ellas. En la calle, por ejemplo, te puedes cambiar de acera y en el transporte público, con un poco de suerte, puedes buscar un asiento más alejado del gritón de turno. Sin embargo, en el avión no te queda más remedio que enterarte de la vida del vecino y rezar para que no cuente ningún detalle escabroso. Así como para concentrarse en las estupendas películas que ponen durante los vuelos...
Un saludo.
Manuel dijo
Decididamente, viajar en avión se va a convertir en una experiencia 'aterrizadora'.
oscar alonso dijo
Imagino que en esos trenes tendrán también prohibida la entrada los sordos. Y, quizás pronto, los que les huelan los pies, se muevan demasiado en sus asientos o masquen chicle. Qué mundo.
Fernando dijo
¡ Un tren biblioteca ! Qué gracia. Lo que no se invente hoy en día... Yo me apunto, desde luego.
mariyoyo dijo
Ay es que hay gente que tiene muchisimas cosas importantes y urgentes
que decir y no pueden esperar a que el avion aterrice, tienen que saber
todo y ahora, como si desde 10 mil metros de altura (?? creo) se pudiera
hacer algo.
Sin contar el tren (estoy en Dax, estoy en Burdeos, estoy en Tours, estoy
cerca de Paris si ya estoy entrando en la estación, bueno hasta ahora).
Pero que pesada es la gente vamos!!
Nada que para viajar en paz hay tomarse pastillas para dormir...
Silvia dijo
He ahí la clave del MP3, precisamente aislarse de todos los pesados que rondan tu asiento en cualquier transporte público. Sin llegar a destrozarse los tímpanos, es una buena solución. Y lo decían los científicos y todo, que uno se concentraba más con música (aunque no especificaban cuál, jeje) que escuchando los ruidos del vecino.
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