Por César Coca, Óscar Beltrán de Otalora e Iñaki Esteban
06 Feb 2008

La Iglesia ha sido durante siglos el mejor mecenas de Occidente. Eso no lo puede negar nadie, por muy ateo que sea. Hay miles de iglesias, monasterios y conventos en Europa y América que son verdaderas joyas arquitectónicas, miles de cuadros de tema religioso de los mejores pintores de su tiempo, miles de partituras musicales que fueron encargadas a los mayores compositores para los oficios religiosos.
Me pregunto si la Iglesia , que tiene un evidente problema de reducción del número de fieles, ha pensado alguna vez en usar todo eso como elemento de atracción de la gente a los oficios religiosos. No planteo nada que no se esté haciendo. Por Europa, es frecuente anunciar el organista que tocará en la misa mayor del domingo. Y en los templos protestantes tampoco es inusual adelantar quién será el sacerdote que hará el sermón. La oratoria, la elegancia del verbo y la claridad expositiva como ganchos para los fieles. Por supuesto, acompañado todo ello por un derroche de arte. Seguro que muchos de ustedes han visto en Suiza o en Alemania o en Hungría iglesias llenas porque la gente ha ido a oír al organista. Puede que algunos de ellos repitan y quizá ya no sólo por la música. Tengo un amigo que dice que la música de Mozart es la mejor demostración de la existencia de Dios: es tan bella que sólo alguien tocado por un ser superior habría podido componerla, explica. Así que Dios existe.
No lo puedo demostrar, pero estoy convencido de que un mensaje espiritual bellamente expuesto, en un escenario de gran valor artístico y acompañado por una música sublime llega mejor a los fieles que si lo transmite un cura a quien no acompaña el don de la palabra, en un templo que es una lonja en un edificio de suprema fealdad y sin música. ¿Por qué la Iglesia no usa ese arte que ha promovido para difundir mejor su mensaje?
(La iglesia de la foto es la de Santo Tomás, en Praga )
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Otra manera de enterarse de lo que pasa en el brillante, competitivo y no siempre noble mundo de la cultura, con opiniones heterodoxas y análisis con bisturí sobre la creación en todos sus ámbitos
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6 comentarios · Escribe aquí tu comentario
sorayagarsuarez dijo
Siento discrepar pero no estoy de acuerdo en absoluto. Es como si un negro vota a Obama por el hecho de pertenecer a la misma raza o, una mujer elige análogamente a Hillary por sentirse identificada. No se trata de valorar la grandiosa arquitectura de una catedral gótica, los trípticos, pinturas, grabados o cánticos de turno. Para eso está el arte y hay lugares específicos para ello. Si se acude a una iglesia se supone que compartes sus creencias y te transmite, aporta o reafirma tus valores. Pero no me parece ético utilizar ganchos para captar adeptos. Al igual que no me parece ni medio normal que se vote a los políticos porque les parezcan guapos, carismáticos o tengan una novia estupenda. Un político es sólo un representante de una ideología, al igual que un cura, obispo o el mismísimo papa.
César Coca dijo
Soraya, no lo sientas. Es estupendo discrepar, porque eso nos permite desarrollar nuestras ideas y someterlas a examen. Lo que yo propongo se está haciendo en muchos ámbitos. ¿No se usa la música para hacer más bella y fácilmente asimilable la oración? ¿Cuál es si no el origen del gospel? Detrás de toda la música religiosa hay un afán de búsqueda de belleza para honrar a Dios, pero también para que sea más atractiva la oración o el oficio religioso. ¿Y las catedrales y los magníficos templos que hay en todo el mundo? También han buscado atraer a los fieles. Sucede en muchísimos ámbitos: hay una idea central (en este caso, la religión, las creencias, como lo quieras llamar) y luego cosas que ayudan a la difusión de esas ideas. Un libro bellamente editado hace que entremos mejor en su contenido. Ya sé que deberíamos leerlo por el texto, pero no me digas que tú no prefieres una edición elegante, con letra clara, de buen tamaño, a otra de texto apretado, cuerpo pequeño y papel de muy baja calidad. El contenido será el mismo, pero el placer de la lectura es sin duda mayor con la primera de esas ediciones. Por eso pienso que un mensaje espiritual escuchado por alguien que lo cuenta muy bien, en un escenario grandioso y acompañado por una buena música tiene más impacto que el mismo, explicado torpemente, en una lonja habilitada como iglesia y sin música.
Fernando dijo
A riesgo de parecer un carca y un reaccionario, he de decir que la Iglesia católica no tiene las cosas nada claras en cuanto a manifestaciones artísticas e incluso espirituales. Especialmente desde la apertura a los "nuevos tiempos" del Concilio Vaticano II. Se han eliminado de la liturgia los aspectos más artísticos o más interesantes en favor de una supuesta modernización del culto. Por ejemplo, el último peldaño en esta inefable cuesta abajo es el "karaoke" que proyectan en muchas iglesias para los cantos. Y qué decir de los edificios... Ya sé que hoy en día es inasumible el coste de una catedral de las dimensiones de antaño, pero también se pueden construir edificios pequeños con buen gusto. Me da la impresión de que todo ese inmenso patrimonio artístico todavía no ha llamado la atención a la jerarquía eclesial.
Por ejemplo, hace unos años causó sensación la Música gregoriana, llegando a colocar algunos discos incluso entre los más vendidos; y algunos monasterios como el de S. Domingo de Silos aún tienen una gran afluencia a sus misas cantadas. Y no creo que vayan sólo los nostálgicos.
Por otra parte, en su día la Iglesia fue una gran mecenas porque no había más mecenas. Sólo a partir del Renacimiento, con el auge de las familias burguesas en Italia, Francia y centroeuropa empezó a tener competidores; y desde que éstos fueron ya numerosos en los siglos XVIII y XIX, empezó la decadencia artística de las obras religiosas.
Arantza dijo
Si alguien ha estado,por ejemplo,en Salamanca,se habrá dado cuenta de que para ver las maravillas arquitectónicas con las que cuenta la Iglesia,hay que pagar cuatro euros de media.
Este año en Burgos había que pagar una entrada para ver lo que en mis veranos infantiles veía cuando me daba la gana,La Catedral,Es lógico,porque la limpieza a la que ha sido sometida no se puede pagar solo con suscripción popular.
Separemos lo divino de lo humano,que los creyentes de culto irán a una chabola si es necesario para oir la palabra del cura.Los demás,a pagar.
I. Olivera dijo
El trasunto que en la Iglesia chirría, es que además de tener buen envoltorio para sus fieles, la ostentación (aunque sea artística) ha sido siempre una demostración de poder. Poder espiritual, económico, político, moral y ético... Y esa representación física de un poder basado en dogma de fe, bien vale una catedral (o el requiem de Mozart)...
César Coca dijo
Un saludo para todos, muy en especial para Israel, que de pronto nos hace una visita desde muy lejos...
Es cierto lo que comenta Arantza: cada vez en más iglesias, catedrales, monasterios y demás hay que pagar entrada por verlos. A veces, la visita al templo es gratis, y cobran por el museo o el claustro, y otras veces es gratis sólo durante las horas de culto, y es preciso pagar entrada fuera de esos horarios. Es discutible que esas medidas recaudatorias sean justas. O que lo sean en todos los casos. Pero yo hablaba sólo de utilizar todos esos elementos para el culto, no en otros momentos del día. Y desde luego no dirigido a los simples turistas que entran a los templos sin el menor interés por el mensaje espiritual.
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