28 Ene 2008

¿Os acordáis de ese objeto casposo, anticuado, cutre, manoseado por aburridos y resentidos? Pues resulta que va viento en popa. Sí, hablamos del libro.

Mientras la asistencia al cine –una costumbre del siglo XX– cae en picado y la música no afina ni por asomo, ni tiene previsto hacerlo, el libro funciona razonablemente bien.

La revista Delibros ha sacado su informe anual y los editores se muestran contentos sin fisuras con los resultados de 2007.

La facturación ha subido casi un 2%, el empleo en el sector ha subido, los jóvenes leen y la mayor parte de las editoriales ha tenido tres o cuatro títulos que le han funcionado muy bien.

Y todo esto siendo sector cultural con un apoyo institucional escaso, si lo comparamos con otros.
¡Ah, el libro! Qué antigualla.

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María Rego dijo

Los libros, al igual que los periódicos en papel, no pueden desaparecer. Creo que es de los pocos objetos con los que se puede aprender, olvidar, reír, llorar y viajar a lejanos mundos.
Me alegro de esos buenos resultados de 2007.

Fernando

Fernando dijo

Sí, propia de los que somos reaccionarios e inmovilistas. Estéticos, quiero decir (no sea que vayan a pensar mal).

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Sobre este blog

Divergencias

Otra manera de enterarse de lo que pasa en el brillante, competitivo y no siempre noble mundo de la cultura, con opiniones heterodoxas y análisis con bisturí sobre la creación en todos sus ámbitos

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