15 Dic 2007

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Los artistas deben hacer pedagogía. La provocación tiene su juego, pero cada vez causa menos efecto y además termina por ser un elemento dialéctico sólo para quienes captan lo que hay detrás y entran a lo verdaderamente importante, sin quedarse en la superficie. Por eso, es de agradecer que los artistas hagan pedagogía cuando hablan porque no siempre se entienden sus ironías provocadoras.

Lo anterior va por la frase de Mariscal, incluida en una entrevista que publicó ayer este periódico. "Prefiero Benidorm a Florencia". Es obvio que hay una ironía y esa dosis de provocación habitual en el diseñador valenciano. Pero con algunas cosas no se juega. En este mundo actual en el que lo más comercial nos lo venden como lo sublime y lo cutre se confunde con lo ingenioso, hay que andarse con cuidado. No estoy seguro de que todo el mundo haya entendido bien su frase. Ni siquiera estoy muy seguro de haberla entendido yo mismo. Desde luego, cuando vi el título de la entrevista vinieron a mi cabeza las imágenes de los rascacielos junto a la playa de Benidorm y las de la piazza de la Signoria, el Duomo y el ponte Vecchio. Y la verdad, no puedo compartir el gusto de Mariscal, ni como ironía. Creo que Stendhal tampoco lo compartiría. Insisto: cuidado con las boutades, porque hay quien lo toma al pie de la letra.



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náufraguista digital

náufraguista digital dijo

Mariscal me parece, básicamente, un gilipollas. Recuerdo cuando le invitaron de jurado para lo del cartel de Sanfermines. Pues bien, no hizo otra cosa que insultar el gusto de los pamplonicas, meterse con sus fiestas, con los borrachos, con la cutreria y con los toros. Que vale, que estupendo, pero bien que cobraste, y bien que participaste en ese circo monstruoso que denunciabas. Andaaaa

Aristarkus

Aristarkus dijo

Estoy de acuerdo en que los artistas deben hacer pedagogía, porque la provocación, si no se controla (como los esfínteres), lleva a usar mierda como pigmento y a la mierda enlatada. En fin, a una mierda de arte.

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