Por César Coca
20 Jun 2006

Contemple la imagen superior. Descárgela en su pantalla. Imprímala.
Amplíela y cuélguela en su salón. Conseguirá decorar su casa con algo
que cuesta 135 millones de dólares. Y casi gratis.
¿Vale tanto un cuadro? La idea es confusa. Una forma de entender algo
tan material como los 135 millones de dólares es realizar un
acercamiento espiritual al trabajo del artista y a la importancia de la
pincelada, a ese intangible que supone la obra única. ¡El propio Kimt,
con su propia mano, pintó la sonrisa que ahora vemos! ¿Y?
Desde el punto de vista del placer artístico no existe diferencia entre
la copia y lo auténtico. Si alguien tiene una reproducción de Las
Meninas en su casa, ¿dejan por ello de ser una obra cumbre de la
pintura? La diferencia se esconde en un ámbito muy sutil.
Pero hay otra forma de entender los 135 millones. Se llama
especulación. Se pagan 135 millones de dólares por Klimt como se pagan
por una parcela urbanizable en Marbella, por una empresa boyante de
Suecia o por un edificio en ruinas en Nueva York. O se tiene un Miró en
el lavabo para blanquear dinero.
A veces las noticias de Arte deberían ir en las páginas de Economía.
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14 comentarios · Escribe aquí tu comentario
César Coca dijo
Voy a aportar un dato al debate. Hace unos años, Umberto Eco dio una conferencia en Bilbao y abordó el asunto de las copias y el arte. El semiólogo italiano, ante la sorpresa de buena parte del público asistente, defendió las copias con argumentos a mi juicio incontestables. Ahora, vino a decir, se pueden hacer con una gran perfección técnica y enorme fidelidad al original.
Esas copias, aseguró Eco, permitirían ver con detenimiento 'La Gioconda' una vez satisfecho el fetichismo de 'contemplar' el original entre decenas de cabezas de turistas. Posibilitarían también detenerse en tapices, cuadros y retablos colocados en las paredes de las catedrales y que normalmente apenas si se adivinan en la distancia. O pasar las páginas y ver en su totalidad esos manuscritos medievales de los que ahora sólo es posible conocer un par de ellas a través del cristal de una vitrina.
Después de eso, cabe preguntarse, desde el punto de vista artístico, qué diferencia hay entre tener en casa el dichoso cuadro de Klimt o tener una reproducción a tamaño real. Por supuesto, desde el punto de vista económico hay un abismo de distancia, pero ¿desde el artístico? ¿Se ve peor un cuadro en una buena reproducción que el original a diez metros de distancia y con decenas de japoneses interponiéndose entre la obra y nosotros (que es exactamente lo que pasa siempre en el Louvre con 'La Gioconda')?
Pablo Labarrera dijo
Que bonita frase para acabar tu texto:
"A veces las noticias de Arte deberían ir en las páginas de Economía"
Bibop dijo
Pero es que muchas veces en las páginas de economía se habla de la inversión en obras de arte. Todos los ricos lo hacen. Seguramente ya existen fondos de inversión que compran y venden cuadros y esculturas. Afinsa y Forum filatélico no andaban muy lejos de la idea.
El arte no siempre va de la mano del dinero, pero el dinero busca al arte desesperadamente. Desde el comienzo de los tiempos los ricos han disfrutado del privilegio no sólo de pagar por las grandes obras, sino de financiarlas, crearlas e incluso elegir cuáles merecen la pena y cuáles no. Ni siquiera el consumo de masas lo ha impedido.
Desde luego, y en un sentido material, una buena copia no pierde nada respecto al original. Lo que han pagado en ese cuadro de Klimt no es la pintura, sino la firma. Esta noticia es un ejemplo de lo absurdamente mentiroso que es ese concepto de "arte".
El arte no es un escalón a la tascendencia, sino un producto tan humano como el detergente.
Y el arte es el poder maquillado. O al menos el maquillaje preferido del poder.
Náufrago dijo
Sin ánimo de ofender a nadie me acabo de acordar de una máxima de Quevedo (o de Lope..):
"Sólo el necio confunde valor con precio".
LMO dijo
¿Las fotografías no son en realidad reproducciones de las cosas que nos gusta ver?
e.portocarrero dijo
Oscar: No conviene ser demagógico y confundir inversión con especulación, el arte original con el impreso, la sutilidad de un brochazo sobre el lienzo con la simpleza de la copia reprográfica, el riesgo de pagar una alta cifra con la difícil probabilidad de lograr un incremento en el medio plazo, un hortera de Marbella con un coleccionista serio que puede querer donar o exponer el cuadro, el placer poético de la mirada a la verdadera belleza artística con la huachafería barata de la ostentación y Zaragoza con Zaratrusta. Son matices, muchos matices....
Elena dijo
La verdad es que no alcanzo a saber exáctamente cuántos pueden ser 135 millones de dólares, pero me parece una pasada ... aún así, me debato contra la idea de que el cuadro es también memoria histórica e historia en sí mismo. Para mí lo que le da valor es el porqué, cómo, cuándo lo pintó Klimt y todo lo que hay alrededor de él, por eso el original me deja siempre boquiabierta, aunque sea rodeada de mucha gente, porque pienso en el factor histórico y pienso, es éste, sí, éste es el que pintó Klimt, éste y ningún otro.
Bueno, es sólo mi opinión, desde luego que las copias están bien, pero no renuncio al placer que me da observar un original, por el mero hecho de serlo.
Náufrago dijo
I agree with Enrique.
NULL dijo
I agree with Elena. ¿Por qué hay subastas de arte? ¿Subastas? Suena a tratante de ganado, a subasteros, a las mafias de los pisos embargados, a tíos con fajos de billetes sujetos con gomas. Y una faria. ¿Subastas de arte? ¿Inversión? Roca tenía un Miró, repito. ¿Fue Roca comisario de Arco? ¿Tenía un stand en la Bienal? ¿Tiene obra en el Moma?
NULL dijo
I agree with Elena. ¿Por qué hay subastas de arte? ¿Subastas? Suena a tratante de ganado, a subasteros, a las mafias de los pisos embargados, a tíos con fajos de billetes sujetos con gomas. Y una faria. ¿Subastas de arte? ¿Inversión? Roca tenía un Miró, repito. ¿Fue Roca comisario de Arco? ¿Tenía un stand en la Bienal? ¿Tiene obra en el Moma?
plovdiv dijo
Que un pintor tan kitsch como Klimt alacance esos precios es clara prueba del gusto kitsch de la sociedad actual
Leguleyo dijo
Pues es una buena reflexión la de Otalora. Me viene a la cabeza una comparación. No sé si estaréis de acuerdo conmigo pero ¿acaso las películas que vemos en el cine no son copias de un original? Si, ya sé que una copia de un cuadro se ha hecho con una mano distinta que la del original. Pero, al final, ¿el resultado no es exactamente el mismo?
Miguel Angel dijo
Tener una obra de arte en casa, para verla a solas, disfrutándola largamente, y sabiendola prohibida a los otros, que solo veran representaciones de la misma en fotografía o copia, sabiendola costosa hasta límites exagerados, imposibles, es un lujito la mar de alegre. Solo yo, solo pra mi. Es mío. Solo yo lo disfruto, joderos. Mio. Y solo mio. Para mi, me conmigo......solo una cosa......cuanta soledad!
fernando dijo
Bueno, para un hombre al que destrozó la sociedad burguesa de la época tras sus murales para la Academia, que luego fué denostado durante décadas, que fué maestro de Egon Schiele, de Kokoska, me parecemuy bien que ahora sus cuadros se coticen como los de Frida Khalo o Van Gogh.
Nadie en vida consideró demasiado a ninguno ellos. Sólo algún extraño pájaro guardaría con placer alguna de sus obras.
El Greco era una porquería hasta que en el XIX-XX lo rescató Zuloaga... Hay tantos ejemplos de la memez de galeristas, museistas, intelectuales y palmeros varios... Al final el tiempo, poco o mucho, pone a cada cual en su sitio.
Y si gente como Klimt o Khalo o Van Gogh, sin éxito en vida, pueden cotizarse una vez muertos al mismo nivel que los trepas del momento histórico, es la justicia del tiempo, por eso mismo las pirámides siguen en pie.
La vida es así, yo no la he inventado.
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