Por César Coca, Óscar Beltrán de Otalora e Iñaki Esteban
06 May 2006

A veces tengo el convencimiento de que la novela negra ha dado todo lo
que podía dar y agoniza a la espera de que alguien encuentre una cura y
la salve. Habría que crear una ONG o algo parecido.
Sospecho que su ocaso nace precisamente de su éxito. El género negro ha
dado tan buenos escritores que el resto de creadores que intenta
emularlos, fracasa. El listón, después de todo, está muy alto. Al lado
de Chandler o Montalbán,
es muy difícil volver a contar la historia de un detective desencantado
que se enfrenta a un crimen en un ambiente de corrupción y decadencia.
Al lado de Hammet o Ellroy, siempre
sonará a hueca cualquier descripción de una sociedad violenta en la que
sobrevivir es casi imposible. Agatha Christie y Conan Doyle ya contaron
todas las infinitas posibilidades de resolver un crimen dentro un
laberinto sin salida. Simenón dejó claro que Europa también existe y
que un policía se puede sentir confuso. Luego, Thomas Harris llevó
hasta el paroxismo la fascinación por el mal con Hannibal Lecter.
¿Quién se atreve a superar un libro en el que personaje más interesante
es un asesino que se come a los testigos? (Suecia dio a Abba. No
continuaré con ese tema).
Ante la potencia de estos creadores, el resto no ha hecho otra cosa que
intentar parecerse a ellos, con lo que nos encontramos con fotocopias
de copias de obras maestras. !Eran tan buenos que era impensable no
querer ser igual a ellos¡ Su molde es tan eficaz que no se puede
romper, así que es mejor utilizarlo una y otra vez. Es como Kim
Bassinger, en la foto de L.A Confidential, disfrazándose de Jean
Harlow para que sus clientes crean que se acuestan con la actriz. Son
simulacros.

Esto viene a cuento de que estoy terminando de leer 'Ashenden o el
agente secreto', de Somerset Maugham. Según la publicidad,
Chandler o Hammet amaban este libro de espías. Supongo que será cierto,
porque cada uno de sus capítulos encierra la esencia de casi todas las
historias que luego han caracterizado a la novela negra: la corrupción
humana, el suspense y los enigmas, la traición, el misterio que
encierran todos los hombres, los personajes envueltos en situaciones
que les llevan al límite, etc... Fue escrito en 1928. Casi 80 años
después, encontrar una evolución original del mismo tema es una tarea
titánica.
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César Coca
Otra manera de enterarse de lo que pasa en el brillante, competitivo y no siempre noble mundo de la cultura, con opiniones heterodoxas y análisis con bisturí sobre la creación en todos sus ámbitos
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13 comentarios · Escribe aquí tu comentario
NULL dijo
No tengo yo tan claro que el aficionado al género busque originalidad. Cuando llevas leídas treinta novelas de Simenon, la sorpresa y la innovación son lo de menos. De todas formas, yo creo que la novela policiaca se echó un poco a perder con la omnipresencia de la figura del psicópata, es decir, cuando los personajes empezaron a matar por afición y no por motivos decentes. Y, para contradecirme yo mismo, diré que mi favorito de los últimos tiempos tiene una marcada tendencia a tirar de malo psicópata: el irlandés John Connolly, que no descubrirá nada nuevo pero se monta unas tramas fascinantes.
Ah, aunque no soy fan de Abba, lo que he escuchado de ellos me parece muy defendible.
Collins dijo
A mí también me gusta mucho Connolly, aunque lo estropea todo con su rollo "mi detective ve muertos". El tío es bueno, pero es un magufo... Habría que darle un susto.
En cuanto a Abba... ¡Viva el Henning manque Mankelll!
ibai dijo
A mi Mankell tb me gusta aunque me referiría a Durrenmatt como referente.
Thomas Harris y su Hanibal me sobran (y soy consciente de que toco la vaca sagrada de muchos). Y Ellroy tampoco me parece tan trascendente.
Como dice Carlos Benito no se busca originalidad en la novela negra. Yo creo que se busca la introspección hacia lo interior del hombre en conflicto con su entorno. Y en ese sentido siempre quedará mucho por explorar.
Afirmar que todo esta inventado, que hemos alcanzado el fin de la historia, etc. me parece bastante atrevido y históricamente se ha demostrado un error. Si la novela negra hoy produce desidia y resulta aburrida es otra cosa.
Teresa dijo
Obo, eres injusto con Henning Mankell, y, por lo que hemos hablado, sin conocimiento de causa. No pretendo compararlo con nadie (comparto tu admiración por James Ellroy y otros grandes talentos) pero creo que sus novelas son absolutamente negras y cuentan con el aliciente de un gran personaje. Coincido con Carlos en que también está John Connolly para aterrorizarnos felizmente. Los clásicos siempre estarán ahí para disfrutarlos, pero no por eso hay que renunciar a descubrir nuevos misterios.
Teresa dijo
Obo, eres injusto con Henning Mankell, y, por lo que hemos hablado, sin conocimiento de causa. No pretendo compararlo con nadie (comparto tu admiración por James Ellroy y otros grandes talentos) pero creo que sus novelas son absolutamente negras y cuentan con el aliciente de un gran personaje. Coincido con Carlos en que también está John Connolly para aterrorizarnos felizmente. Los clásicos siempre estarán ahí para disfrutarlos, pero no por eso hay que renunciar a descubrir nuevos misterios.
NULL dijo
Más que coincidir, Teresa: me lo descubriste tú.
kathy b. dijo
Debería usted comprometerse, señor Otalora, a escribir un post sobre Mankell una vez haya leído alguna de sus estupendas novelas. Sus fans lo esperamos con ansia. Creo que acabará por empatizar con Wallander, ya lo verá.
Otalora dijo
Tengo un problema. Los seguidores de Mankell me parecen una especie de secta. Quizás es porque he conocido a los más fanáticos, a una tribu de adictos al crimen sueco, si es que alguna vez ha existido algo parecido. No sé. Igual la unidad de psiquiatría de Osakidetza debería hacer algo.
Scappaticci dijo
Montalbán fue un impostor como novelista negro. Por usar tus términos, obo, sus novelas eran un simulacro. Dashiell Hammet, Jim Thompson, Patricia Highsmith son para mí lo mejor del género y PD James, la mejor inglesa.
Una vez entrevisté a tu admirado Ishiguro, cuando sacó "When we were orphans". Yo interpreté que la novela parodiaba el género 'a lo Conan Doyle' y me sorprendió que a Ishiguro le gustase mucho. A mí tiende a irritarme la pedantería de Holmes. Pero Ishiguro, como ya me había advertido su agente, me pidió veinte libras para pagar el taxi de regreso a casa, así que nada debe sorprendernos.
Os recomiendo las recopilaciones de crónicas periodísticas negras de José Martí Gómez: "Amor y sangre en la oficina", "Historias de asesinos", "Animales de compañía". No le están haciendo ni caso y es muy bueno.
Otalora dijo
Gracias, Scappaticci. Corro a buscar algo de José Martí Gómez. Viniendo de usted, sólo puede ser sublime.
Voy a permitirme una recomendación. Marc Behm. En especial, "No pretendas saber más" o su segunda parte, "Crab". Si la imaginación se pudiera medir con un termómetro, Behm rompería el cristal y alcanzaría el techo. (Fue el guionista de Charada)
Scappaticci dijo
Gracias por la recomendación de Behm. No sabía de su existencia. Y es que no he visto Charada. Soy un atrasado. Saludos.
juan dijo
De acuerdo con los "comentaristas", Mankell tiene algo que decir cada vez, me llama la atención el poco cuidado que prestan a Camilleri que al tiempo que festeja a Montalbán, plantea parodias y reminiscencias al grupo de escritores sicilianos (Bufalino, Sciacia) que algo tienen que decir bien negro..., por qué se habla poco de Pablo Tusset y "Lorenzo Silva, que con "La Flaqueza del Bolchevique" hacen un espléndido homejane a la literatura negra española reciente?
Agatha C. dijo
Hola a tod@s,
El martes me voy a Oviedo para ver a Anne Perry en la librería Bertrand!!
Coincido con Scappaticci, Hammet, Thompson, Patricia Highsmith y PD James son los grande nombres del género.
Saludos!!
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