20 Mar 2006


altavoces_01.jpg

Soy uno de los muchísimos vizcaínos que utilizan el metro
a diario. Y también uno de los muchos que emplean el tiempo de las
esperas, el recorrido y el trayecto en escalera mecánica para leer. Al
cabo del día, suma casi una hora y eso da para leer un buen puñado de
páginas. En realidad, daría para leer un buen puñado de páginas si los responsables del metro no hicieran lo posible por impedir la lectura.
Paso porque el metro sea muy caro,  no esté tan limpio como dice la
propaganda oficial, su personal no destaque por su amabilidad exquisita
y en horas punta parezca un suburbano japonés, por la cantidad de gente
que lleva (¿a qué esperan para poner el quinto vagón que permiten las
estaciones?). Pero por lo que no paso es por la música infame y a un
volumen intolerable que el usuario encuentra en algunas estaciones y no
pocos convoyes.


¿Quién le ha dicho a los responsables del metro que los usuarios
quieren escuchar la música que ellos proponen y al volumen con el que
nos torturan? Sencillamente nadie. Quien desea oír durante el trayecto
a sus músicos favoritos ya lleva su ipod o su mp3,
con sus temas preferidos. ¿Por qué tenemos los demás que sufrir esa
agresión cuando sólo queremos desplazarnos de un lugar a otro y
aprovechar el rato para avanzar en el libro que tenemos entre manos?
La  música al volumen al que acostumbran a ponerla los conductores
de los trenes o los jefes de estación simplemente no permite concentrarse en la
lectura.
Allá donde existe, el metro ha hecho que muchas personas dispongan cada
día de un tiempo extra para leer. Un beneficio cultural añadido a
las ventajas en el transporte. Ahora sólo falta que alguien con mando
en el de Bilbao se dé cuenta de que el silencio es necesario para
aprovechar esos minutos de cada viaje. De momento, al menos hasta que
programen de forma ininterrumpida 4.33, de John Cage, lo que hacen es combatir la lectura y perjudicar a la música.




9 comentarios | Enlace permanente

9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Náufrago

Náufrago dijo

Aunque no lo creas, César, hoy me he acordado de un comentario tuyo en una de tus clases, respecto a la cantidad de música (ruidosa) que entra por nuestros oídos a lo largo del día. Estaba en un burger king leyendo el periódico y Ricky Martín a ritmo discotequero. El oído es un sentido cruel, porque no tiene párpados para seleccionar lo que no queremos oír, como pasa con la vista. Por esta razón, los organismos oficiales (metros) y los locales de comida rápida, entre otros, deberían tener más consideración con nuestros crispados tímpanos.

Joder.

Viva Roma

Viva Roma dijo

Es curioso lo que uno escucha sin proponérselo. Y, sin embargo, en mis frecuentes viajes a Roma durante los últimos años, una de las cosas más sorprendentes, aparte de la impresionante ciudad, es la poca música que uno escucha allá donde vaya, claro, salvo está, que acabe en algún club. Si no tienen amigos en la ciudad, vayan olvidándose de ello. Vale, la gente grita mucho y los automovilistas aman el claxon, pero música, lo que se dice música, se escucha poco. Incluso en las terrazas de verano es difícil escuchar alguna canción. ¿Quizá deberían darse una vuelta los responsables del metro bilbaíno por tierras italianas, César?




NULL

NULL dijo

En los últimos días, he sufrido varias veces la tortura musical del metro y la imposibilidad de leer. Es un horror. Hay estaciones como la de San Ignacio donde parece que los responsables sufren 'horror vacui' y nunca pueden estar en silencio.



¿Por qué Metro Bilbao usa los altavoces para torturarnos musicalemnte y no para informar de incidencias?

Eduardo

Eduardo dijo

Los directivos del metro nos toman por tontos. Nos cobran un billete carísimo (vayan a cualquier ciudad europea importante y descubrirán que el metro es mucho más barato que aquí, aunque el nivel de vida sea más alto), nos llevan como borregos a las ocho de la mañana (¡qué sudadas me doy tanto en verano como en invierno) y encima nos obligan a escuchar, queramos o no, su música. Que cuando se junta con un tren que entra o sale de la estación hace que el ruido sea insoportable porque la acústica es terrible. Claro que las estaciones fueron diseñadas para ser eso, estaciones, y no auditorios, que es en lo que ahora han sido reconvertidas. ¡Señor, qué cruz!

LMO

LMO dijo

Os habéis olvidado de otro detalle importante:

En el momento en que el metro parte, baja la intensidad de la luz hasta que llega el siguiente, de forma que, por la diferencia, te vuelves pistojo.

Claro, el ahorro de energía debe ser tal que justifica la medida.

¿Y Julio Ibarra qué opina de todo esto?

Esme

Esme dijo

Menos protestar y mas hacer.
Los vascos tenemos esa mala costumbre.
Si algo os molesta,nota al buzón de sugerencias y si no,mail que es mas cómodo.
El que pueda,que vaya en Renfe que es música suave y no te hielas.
Además,en caso de pararse,hay paisaje al cual mirar.
Ya sabéis,el que algo quiere,que se moje......
LAS COSAS NO SE SOLUCIONAN SI NO SE LAS EMPUJA

rafa

rafa dijo

No es mala idea lo de 4:33 de John Cage, pero seria mejor "A minute's silence" de Mike Batt; aunque tuvo que pagar una indemnización multimillonaria por plagio, lo cierto es que transmite en un minuto el mismo contenido que Cage en 4:33...

bibs

bibs dijo

Hablando de nuestro flamante Metro Bilbao de lujo... (y digo de lujo por el precio que nos hacen pagar)...el hilo musical al que nos someten me parece lo menos insoportable dentro del servicio. Lo que me resulta realmente inaguantable, (averías, retrasos e incomodidades aparte) es el trato y amabilidad "exquisita" del personal que allí trabaja. Como ejemplo, valgan las palabras (o bufidos) que tuve que encajar por parte de una miembro del servicio de seguridad del metro.



"eh tú, -con chasquido de dedos incluido- quitasapierna da ahí" -Por supuesto, yo iba únicamente con la pierna cruzada sobre mi otra pierna y sin molestar a nadie, ni apoyándome sobre ningún asiento.

Recuerdo otra ocasión en la que pedí explicaciones al eficiente servicio de seguridad por haberme prohibido beber agua del botellín de agua que llevaba en pleno agosto. "¿ Y por qué no?-pregunté- Porque lo digo yo y punto -me respondió el subnormal.



No quiero ni pensar como será el tipo que conduce. Sí sí, el de los frenazos entre estación y estación y el aire acondicionado de 2 posiciones: 1) demasiado calor 2)demasiado frío.



Pero claro, -me dirán algunos- siempre tengo la posiblidad de rellenar una hoja para hacer la reclamación pertinente con la que algún responsable se lo pasa teta haciendo avioncitos.



Metro Bilbao...que orgullo, oye

Andrea

Andrea dijo

Curiosos que en una crítica al metro aparezca por aquí Cage con su 4.33, ha estado gracioso =D

Pero sigo pensando, que... sin fuerza, no hay respuesta.

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