Por César Coca, Óscar Beltrán de Otalora e Iñaki Esteban
20 Oct 2006

Puede ser casual, pero en pleno debate social y político sobre la mal llamada memoria histórica (¿hay memoria que no se refiera a la historia, aunque sea la más íntima de cada uno?) ayer emitieron en TVE un episodio de Cuéntame en el que siquiera de forma lateral aparecían los demonios de la Guerra Civil.
Lo resumo en pocas palabras: Carlitos, el hijo de los Alcántara, conoce
en las fiestas del pueblo familiar a una niña por la que siente una
atracción inmediata. Se da la circunstancia de que la cría es nieta del cacique local, que durante la contienda ordenó matar al abuelo de Carlitos, es decir, al padre del personaje interpretado por Imanol Arias.
La primera reacción de Imanol Arias es alejar a su hijo de la niña.
Cuando Carlitos comienza a bailar con ella en la verbena, quiere
incluso impedírselo. Es su hermano (magnífico Juan Echanove)
quien le dice que no puede olvidar quién dio la orden de matar a su
padre, pero qué culpa tienen Carlitos y la muchachita de todo ello. Es
decir, que los hechos son los que son, hay que investigarlos y recordarlos, pero lo que se impone a continuación es seguir viviendo y no pensar que los descendientes de quienes cometieron atrocidades tienen culpa alguna por ello.
La memoria es necesaria, porque si uno la pierde ha perdido lo más
importante de sí mismo. Pero ¿justifica eso que un agravio del pasado
debe compensarse con otro de signo contrario en el presente? Llevado a
sus últimas consecuencias, eso es la guerra de todos contra todos,
porque no hay un solo metro cuadrado de tierra en el planeta que alguna
vez no haya sido escenario de un hecho violento, ni una sola persona
que no tenga un antepasado, más o menos remoto, que cometió o
contribuyó a cometer alguna atrocidad. En El Correo, el profesor Gabriel Tortella hablaba de todo esto el pasado domingo. Y sus palabras me parecen de una sensatez extraordinaria.
A ver si los políticos y el mundo de la cultura -que tampoco es ajeno a
actitudes sectarias e insostenibles en el tiempo- toman nota de lo que
dicen las cabezas mejor amuebladas del país.
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César Coca
Otra manera de enterarse de lo que pasa en el brillante, competitivo y no siempre noble mundo de la cultura, con opiniones heterodoxas y análisis con bisturí sobre la creación en todos sus ámbitos
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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Miguel dijo
Una foto. http://img291.imageshack.us/img291/1107/arriiz6.jpg
M. Francisco dijo
No, señor Coca, no tomarán nota los políticos actuales de lo que sobre la "memoria histórica" han dicho y siguen diciendo las cabezas mejor amuebladas. Se diría que hoy en día han surgido en nuestra noosfera una lógica y una ética que tienen muy poco que ver con las tradicionales. Hay que volver una vez y otra vez a la guerra civil, a nuestra "inolvidable" guerra. Pero sólo desde el punto de vista republicano.
La parte nacional hizo, en efecto, muchos disparates, como la otra parte. Pero también, entre otras cosas, consiguió un efecto que hoy los progres memoriosos desconocen o no quieren entender: la guerra evitó la iniciada bolchevización de España. Ya, ya sabemos qué vino después, la perpetuación de otro dictadura (mucho menos dura, por supuesto). Pero aquella no llegó a cuajar.
No ignoro que hablar así es hacer méritos para la acusación de fascista. Se utiliza la memoria histórica sólo en el sentido de la memoria republicana con su correspondiente victimismo. Pero no se debe utilizar, a mi juicio, ni en ese sentido ni tampoco en el otro. "Lo pasao, pasó". Carlitos deberá poder seguir ligando con la nieta del que quiso matar a su abuelo, ¿por qué no? ¿Por qué esa estúpida memoria histórica tiene que irrumpir con un odio renacido y más injusto y más idiota aún en las vidas de dos inocentes?
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