Por César Coca
19 Oct 2006

«Los peces de la amargura», de Fernando Aramburu, es un libro díficil de abrir. Maite Pagazartundua
cuenta como lo tuvo una semana en la mesilla sin atreverse a tocar su
portada. Conozco a algunas personas que todavía no se han atrevido a
hacerlo pese a haberlo comprado. A mí me costó unos quince días y sólo
la insistencia de Nieves me animó a leerlo. Se lo agradezco.
Ahora que se especula sobre el proceso de paz y la reconciliación, la
lectura de esta obra debería ser obligada para todos los que quieran
opinar sobre el asunto. Porque «Los peces de la amargura» habla de lo
que nadie, casi nadie, quiere hablar en el País Vasco, aunque todo el
mundo sepa que existe. Habla de las cosas de verdad que nunca se
discutirán, por ejemplo, en una mesa de partidos. Habla de la viuda de
un policía local asesinado por ETA que tiene que meterse un lingotazo
de coñac para explicarle a su hijo que deben dejar el pueblo por las
amenazas de algunos vecinos. Del miedo de un joven a ver películas
porque mataron a su padre cuando ambos, de la mano, iban a sacar la
entrada. De los hijos de un hombre acusado de chivato a los que se
niegan a atender en una charcutería.

Con pequeños cuentos escritos de manera magistral describe esa realidad
secreta que se oculta detrás de las palabras de los políticos y los
titulares de los periódicos. Es una cuestión que nace a consecuencia de
años de cobardías, de medias mentiras, de sectarismo, de amenazas, de
las humillaciones a las familias de los muertos, de la frivolidad como
forma de entender el terrorismo.
El libro de Fernando Aramburu, en la foto, es de esos que demuestra que
somos una sociedad que vive muy bien tras haber aprendido a mirar hacia
otro lado. Que convierte la gastronomía y el deporte en una cortina
para no ver lo que sucede en la calle. Por eso hay que leerlo. Para
atreverse a mirar a la calle.
Sobre este blog
Divergencias
César Coca
Otra manera de enterarse de lo que pasa en el brillante, competitivo y no siempre noble mundo de la cultura, con opiniones heterodoxas y análisis con bisturí sobre la creación en todos sus ámbitos
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14 comentarios · Escribe aquí tu comentario
obsidiana dijo
Me ha convencido, pienso leer el libro. Ya es hora de que en estos tiempos que nos toca vivir de procesos, mesas, multilateralidades multipartitas y otras zarandajas alguien se acuerde de las personas. Del material del que estamos hechos los humanos, de los sentimientos, de las emociones, de las cosas que de verdad importan. Y que, como muy bien dice, muchas veces quedan sepultadas bajo un manto de frivolidad, egoísmo, indolencia o indecencia. Gracias.
Náufrago dijo
Realmente, mr. Otalora, Aramburu le debería pagar una comisión. Ese libro huele a verdad, a relatos más allá de visceralidades mediáticas, y apetece leerlo, como una de esas lecturas valientes. Ahora bien, me pregunto qué material maneja Aramburu, teniendo en cuenta que lleva creo que casi 20 años viviendo en Alemania.
Fernando dijo
No no me he atrevido ni a comprarlo.
Mi médico literario me ha recetado dosis lectoras de evasión (no se confunda con Browns o Falcones) en abundancia.
pucelana dijo
Yo lo estoy leyendo. Fue como una intuición. Oí hablar de él en algún programa de radio, leí alguna entrevista, sabía de la calidad literaria de Fernando Aramburu y pensé: la conjunción de un buen autor y un material idéndito (por miedo, por vergüenza, por ignorancia, por desidia, por odio, por tantas cosas) no puede ser malo. Y no me equivoqué. Cada línea que leo me atenaza, pero me revela el País Vasco que yo conozco, el que conocemos muchos y del que apenas se habla. Y del que se debe hablar y exportar. Ojalá este libro se convierte en lìder de ventas, ojalá traspase fronteras, ojalá sea leído por miles de personas. Pero, ojalá fuera leído en ls herriko taberna, por los presos en las cárceles, y, sobre todo, por tantos ciudadanos que han mirado y miran para otro lado porque «yo no me meto en política».
Salud Otálora, y hasta otro libro.
Mª José dijo
Acabo de cerrar el libro hace un momento y no me resisto a dejar un comentario. He de decir que no sólo me ha encantado por su calidad literaria sino que me ha emocionado por la manera de describir lo que aquí llevamos viviendo tanto tiempo. Se hace duro pero es así y lo peor es que seguimos cn la Kale borroka todos los días..¿hasta cuándo?
Eneko dijo
Aunque viva en Alemania, Aramburu puede tener una visión certera de lo que pasa en su tierra, señor náufrago. Cuando vives dentro del bosque, a veces los árboles no te lo dejan ver: es lo que le pasa a mucha gente en Euskadi... Si no te fías de lo que cuenta, siempre puedes salir a las calles de Mondragón o de Rentería a comprobarlo. Basta con quitarse las anteojeras.
Elena dijo
Hace tiempo que lo leí. Estremecedor por su contenido y su aparente sencillez. Y sobre todo por el contraste con la temática y estilo de su obra anterior. El autor merece ser más leído, no precisamente por "Los peces... " (que también): su estilo es inconfundible y los mundos que fabula como ecenario para sus insólitos personajes son de una originalidad que recuerda a García Márquez, pero pocos libros te dejan tan confusa por su apabullante claridad y su aparentemente anodina cotidianeidad como "Los peces..".
Y no, no soy familia de Aramburu, me recomendó su lectura un amigo escritor y, un año después, creo que ya tengo todos sus libros.
Ana dijo
Ha sido curioso, esperado…, pero curioso. Esta tarde he ido a 1, 2, 3,4 y 5 librerías, en busca del libro de Aramburu…ya sabéis, Los Peces…y en ninguna lo tenían, “estaba agotado”. Las caras de las dependientas, todo un poema, como si un virus estuviera infectando a la población y todos buscáramos el antídoto.
Según iba andando por la calle, pensaba: ¿Cuál es la motivación?, que nos ha movido a “no mirar hacia otro lado”... Yo quiero despegarme, como dice Juaristi, la ganga ideologica, que me dejaron mis padres, mis abuelos….quiero que mi alma y mi cabeza, naveguen juntas con viento a favor.¡ Prefiéro pensar, que algo se esta moviendo!.
No quiero pensar…, que el poder del medio en el que estoy escribiendo sea capaz de vender, de igual manera, cualquier cosa que publicite. Prefiero pensar que algo se mueve.
vasquito dijo
Lo he leido, me ha gustado, los problemas más humanos siempre me agradan. Pero hay una cosa que debería aclarar el señor Aramburu. El porcentaje, me explico, el pais vasco ya tiene bastante mala fama en el resto del mundo, he vivido 32 años en Vizcaya. Siemrpe he dicho lo que he pensado, he discutido con nacionalistas y abertzales, con más determinación que nunca, cuando le pusieron 48 horas de vida a Miguel Angel Blanco. Sí, existe en el pais Vasco lo que describe Aramburu, pero afortunadamente, en un porcentaje muy bajo. Y problemas por expresar lo que uno quiera decir puede encontrarlos en cualquier sitio de España en un momento dado, todo depende de eso, del porcentaje.
manuel dijo
a estas alturas el que no quiera saber lo que pasa en el Pais Vasco, es porqué como dice, solo le interesan las banderas y las cosas superfluas, to le he buscado tras la recomendación de Reverte, y no me ha dicho nada nuevo y eso que vivo en Andalucía,pero que no hay ganas de perdonar por nínguna de las dos partes y que el odio, es tal como lo refleja el libro , no lo sabe nada más el que no se quiere enterar, solo hay que leer la historía de España casi desde la Reconquista., para saber que nunca han estado de acuerdo no el resto de España, nada más que la oligarquía vasca que recibia dineros de Franco a cambio de callar, y ahora no aporta un duro al resto de España
Cecilia CV Martin dijo
Es un magnifico libro, me costo leerlo, por lo que conlleva de tristeza vivir en una sociedad tan carente de democracia. Durante la lectura, las lagrimas rodaron por mis mejillas como balsamo, alivio... de tanta "soledad impuesta" por quienes tienen el poder que no la razon, y de los que siendo soportados, que no respetados destruyen la vida, o al menos intentan hacerlo de quienes deseamos un futuro de libertades.
Gracias Aramburu por escribir el libro, Perez Reverte por el artículo en el XLS y a todos los que HABLAN EN LIBERTAD. Cecilia CV M artin
Paco Bulle dijo
A mí Aramburu me ha hecho un favor. Cada vez que me pregunta alguien por el tema vasco ya no intento explicarlo. Si quien me pregunta está más o menos al tanto de lo que cuenta la prensa, le recomiendo o regalo el libro. Para muchos tiene que ser reconfortante saber que no estamos solos los que pensamos que así no se puede vivir. Y a Óscar Otalora, gracias por resumen. Lo engancho en mi bitácora.
elie dijo
lo recomendo carlos herrera en onda cero pero no me atrevo ha comprarlo , necesito una ayuda moral ¿alguien me la puede dar?
gadir dijo
Yo leí el artículo de Pérez Reverte y otro de la Directora de La Voz de Cádiz y desde entonces he tenido ganas de tenerlo. Es verdaderamente triste y duro de leer, pero estoy de acuerdo en recomendarlo a todos los que quieran conocer el incomprensible problema vasco. Esperaba, esperanzada. que alguien dijera que es mentira, que así no se vive en esa tierra, pero ya veo que los comentarios dicen que refleja la realidad vasca. Y el que quiera pensar que esta situación de odios, rencores antiguos y sinsentido y falta de libertad se da en otras tierras se engaña completamente. Yo ahora me voy al carnaval en la calle, donde cada uno canta lo que quiere, donde quiere, nos reímos, y lo máximo que llegamos es a "meternos" con los de Jerez o de Sevilla. Pero luego son nuestros vecinos, nuestros amigos y nos respetamos. ¿No se puede lograr eso también allí?. TODOS tienen que hacer algo!!
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