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RBD se despide de Alazne (Prólogo)

25 de agosto, Palau Sant Jordi, concierto despedida en España de RBD en su gira de despedida, una vez anunciada su futura disolución.

No esperaba dedicar una palabra al aspecto organizativo del concierto. Pero se lo han merecido a pulso. Todo un post.

Compré las entradas para este concierto en ServiCaixa en una pantalla táctil de un cajero automático. Abro con este apunte para indicar que en el proceso de compra no existe ningún intercambio de impresiones con persona alguna, que pueda responder tus dudas o matizar lo que compras. El caso es que por las indicaciones de la pantalla compré dos entradas, al precio más barato, situadas en las gradas del Palau. Las entradas para el común de los mortales eran de dos precios. Durante el concierto oí hablar que existía zona VIP y que el precio era estratosférico –pero ya se sabe, esas entradas ni se ponen a la venta ni finalmente las paga nadie, las utilizan los de siempre y los amigos de siempre de los de siempre, ¡vamos como siempre ha sido!-.

Llegamos a Montjuic dos horas antes del concierto. Con una niña de once años no tenía pretensiones de ocupar un lugar privilegiado en el concierto –entre otras cosas por el precio que había pagado -, sólo sentarnos en cinco palmos de cemento y que Alazne viera a sus ídolos desde la distancia. Me extrañó que sólo hubiera una fila, cuando a la hora de comprar las entradas se identificaban varias zonas en el recinto del Palau. ¡Todos en una fila, como borregos!

Quien más quien menos ha vivido momentos como éste. La fila avanza lentamente y alrededor tuyo todo son especulaciones, desde las más variopintas hasta aquellas que a ti te encajan más. Veíamos dos puertas de acceso abiertas y un punto en el que la fila hacía una i griega y se bifurcaba. Pues bueno, se llegó al consenso de que la primera puerta era para los que iban abajo, de pie, y la segunda puerta para los que íbamos a las gradas, sentados. Llegados al punto de la bifurcación era cuestión de tirar la moneda al aire porque no había nadie para preguntar. Bueno la lógica es la lógica. Nosotros seguimos hacia la puerta de acceso a las gradas.

Enseñamos las entradas. Preguntamos por donde se accede a nuestra zona. Indiferencia. Insistimos. Nos hacen unas vagas indicaciones. ¡Sorpresa! Estamos en la zona de abajo, en el parquet o cemento, en la punta opuesta al escenario. Para más cachondeo me doy cuenta de que la gente que optó por la otra puerta de acceso acaba en el mismo lugar que nosotros.

Surge una organización improvisada entre unos cuantos. No sabemos si por intuición nos dirigimos a una puerta interior que parece ser que tiene acceso a las gradas. Nos movemos por las tripas del Palau, la zona de baños, vestuarios, pasillos y más pasillos. Llega un punto en el que hay un tapón de gente. Acertamos. Ese es el acceso. La gente indignada dice que no dejan subir, que las gradas están llenas. Agarro a Alazne fuertemente de la mano y en una operación de zapa llegamos hasta los guaruras que tapan el acceso a las gradas. Lo de siempre en estos casos. Palabras más altas que otras se mezclan con frases de indignación y respuestas de disculpa vacía. Hasta que el guarura más listo del lugar dice: “Sólo los de las entradas tipo 100. Sólo pasan estos.” Dios es grande, enseño mis entradas y pasamos.

¡Sorpresa! Dios es grande, pero a veces es aficionado a apretar. Estamos nuevamente en el parquet del Palau, en la zona de abajo. “Nos están tomando el pelo” le digo a una vecina de calvario. Pasa de mí y se abalanza hacia delante. Mi hija tira de mi mano y hace lo mismo. Cuando quiero darme cuenta estoy en tercera fila del escenario. De pie pero en tercera fila. El sueño de mi hija cumplido. Y el sueño de mi bolsillo también.

Que cada uno saque sus conclusiones de cómo se organizó este evento.

Quiero destacar otro aspecto hilarante de la organización. Retrocedamos en el tiempo al momento cuando estábamos en la fila acercándonos a la puerta de acceso. Observamos que en un “control de seguridad” previo a enseñar las entradas están confiscando cámaras de fotos y vídeos. Han organizado un servicio de guardarropa con las cámaras que encuentran. Con mi cámara Sony semiprofesional en la mochila ya sé cuál es mi primer chasco de la velada. Cualquier bolso o mochila es escudriñado a fondo.

Me piden que abra la mochila y a la vista se muestra una chamarra vaquera, el mango de un paraguas y una botella de litro y medio de agua. “La botella no puede pasar”. “¿¡Cómo!? Es agua... pues quédatela”. La agarra, cierro la mochila y sigo avanzando -sin que hayan detectado la cámara en el interior de la mochila-.

La avaricia de esta gentuza –vendían en el interior botellines de agua de medio litro a dos euros- es más importante que las medidas de seguridad. Porque además de requisar cámaras imagino que su función principal es evitar problemas elementales de seguridad.

Si mi dios fuera Bin Laden, se podía haber armado una gorda.

Finalizaré haciendo eco de un comentario que me enviaron a un post anterior "… y paciencia con los catalanes, que madrugan mucho, y aún no sé para qué.
"Con lo trabajadores que son, si supiesen hacer algo serían los amos del mundo" (Eduardo Mendoza, de su libro Sin Noticias de Gurb) Te recomiendo su lectura, si aún no lo hiciste, libro cortito y superdivertido; verás a los catalanes con otros ojos”.

Carlos Benito CBC

Sobre este blog

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Con sabor a frijoles... del D.F. a Monterrey, ida y vuelta

... desde los 27 que no vivo en Portu, hace ya casi dos décadas. Me convertí en un nómada, nómada laboral, en pos de un plato de garbanzos. Primero Castilla y León, más tarde Madrid... a pesar de no haber salido de la península me sentía extranjero en esas tierras -mi Portu es mucho Portu-. Más tarde viví casi diez años en México -ellos agradecen que utilicemos la x y a nosotros no nos cuesta nada- y curiosamente allí nunca me sentí extranjero. Ahora me toca vivir en Cataluña... y soy doblemente extranjero... porque añoro más que nunca mi Euskadi y porque me obligan a utilizar un idioma que me cuesta horrores aprender -yo lo siento más que nadie pero lo de los idiomas no es mi fuerte y a estas alturas de mi vida...-.
… desde la adolescencia me ha acompañado un utópico pensamiento: “Libertad… hermosa bandera, desgarrada pero erguida… que se abre paso como el trueno, contra el viento…” Que nadie se equivoque… cualquier cosa menos pretensiones políticas.
Carlos Benito CBC

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