Mi noche obscura
Noche de Halloween…
Ésta es una velada propicia para contar historias de terror. La siguiente no es para echarse a correr… pero te aseguro que aquella noche más de un escalofrío me subió por la columna vertebral.
Así que el primer punto a tener en cuenta es que el presente relato no es fruto de la imaginación, sino más bien un apunte autobiográfico.
.
Días antes Brenda se había encontrado con su antigua amiga de colegio Patty. Llevaban más de año y medio sin verse, justo desde el nacimiento de Alazne. Como había muchas cosas para contarse, organizaron una cena en nuestra casa para el sábado, uno cualquiera de aquel otoño.
Sobre las siete de la tarde llegaron en taxi Patty y su novio, Roberto. La charla fue amena, con la niña como protagonista y objeto principal de
Mientras las dos señoras se quedaban arriba en nuestro cuarto absorbidas en una bacanal de recuerdos de colegio, risas y conversación desenfrenada, nosotros bajamos a
Más tarde, Roberto me acompañaba en la cocina mientras preparaba yo
Subí las escaleras devorando tres escalones en cada zancada. Al entrar vi dos mujeres hechas y derechas de pie, abrazadas, llorando histéricamente, con la mirada perdida.
Roberto, que ya estaba a mi lado, y yo pasamos a tranquilizar a nuestras sendas parejas. Momentos después, con voces entrecortadas, sollozando, aún hiperventilando, nos hicieron entender que habían visto fuera de la ventana una cabeza, de un hombre de avanzada edad con una cara arrugada y verrugosa, de rasgos desproporcionados, casi no humana.
Inmediatamente nos asomamos por
No sé desde hacía cuánto tiempo, pero fue justo en ese momento cuando oí los llantos de
A pesar de haber pasado ya un tiempo prudencial, Brenda insistía en que no pensaba volver a entrar esa noche en
Lo único que quedaba por hacer era subir y preparar un bolso con el neceser y un poco de ropa para pasar
Ya en la habitación, mientras yo acomodaba pijamas, y biberones en una bolsa, Roberto me llamó y me señaló un dibujo que colgaba de la pared.
—Eso es la causa de todo lo que ha pasado —me quedé mirando un dibujo a lápiz en un sencillo folio que Brenda había trazado meses atrás y que llevaba desde entonces en
—¡Y eso qué significa! ¿Tirarlo a la basura? Vamos, no estás hablando en serio.
—Tú mismo… pero yo no me sentiría a gusto en esta casa con ese dibujo dentro. Además… y sin ofender, no es un Picasso. Te aconsejo que nos deshagamos de él fuera de
—Aquí a media calle hay un parque —me convenció.
Arranqué el dibujo y nos dirigimos nosotros dos al parque. Bajo un cielo limpio, estrellado y sin viento alguno lo quemamos. Nos aseguramos de que el fuego consumiera hasta el mínimo residuo.
Volvimos al coche y contamos lo que acabábamos de hacer. Brenda no tenía el ánimo para protestar por habernos desembarazado de su dibujo. Simplemente me recordó que tendría que volver a subir a por la bolsa de ropa –que con tanta tensión me la había dejado olvidada en la habitación-.
Nuevamente Roberto me acompañó arriba. Fui el primero en entrar. La puerta había estado cerrada, la ventana también, sin embargo, ese inconfundible olor a papel quemado reinaba en toda
—¿Hueles eso? —con un ligero balanceo de su cabeza él me lo confirmó.
Agarré la bolsa y salí pitando de la casa.
Para confirmar que nosotros no habíamos llevado ese olor hasta la habitación, nada más entrar en el coche les preguntamos a ellas si la ropa nos olía a algo en especial.
—A miedo —respondió Brenda.
En dirección a la casa de mis suegros el coche avanzaba por las calles del Distrito Federal de México. Los cuatro estábamos en silencio, sumidos en nuestras propias incertidumbres. Alazne dormía.
A pocas cuadras (2) de nuestro destino Patty…
.
Puedo dar fe de todo lo escrito en las líneas previas.
No obstante, la noche aún no había terminado. Lo que ocurrió a partir del momento en que he dejado el relato fue aún más obscuro, oculto y siniestro.
De esto -de lo cual no contaré nada- no estoy seguro de que en realidad ocurriera. Todo lo que mis cinco sentidos transmitieron a mi cerebro choca con lo que mi sentido común aún me dice. Por ello, si yo dudo, ¿cómo voy a tener la desfachatez de relatar nada?
Carlos Benito CBC
(1) Chamán: Hechicero.
(2) Cuadra: Manzana.
Sobre este blog
Con sabor a frijoles... del D.F. a Monterrey, ida y vuelta
jarrillerorojiblanco... desde los 27 que no vivo en Portu, hace ya casi dos décadas. Me convertí en un nómada, nómada laboral, en pos de un plato de garbanzos. Primero Castilla y León, más tarde Madrid... a pesar de no haber salido de la península me sentía extranjero en esas tierras -mi Portu es mucho Portu-. Más tarde viví casi diez años en México -ellos agradecen que utilicemos la x y a nosotros no nos cuesta nada- y curiosamente allí nunca me sentí extranjero. Ahora me toca vivir en Cataluña... y soy doblemente extranjero... porque añoro más que nunca mi Euskadi y porque me obligan a utilizar un idioma que me cuesta horrores aprender -yo lo siento más que nadie pero lo de los idiomas no es mi fuerte y a estas alturas de mi vida...-.
… desde la adolescencia me ha acompañado un utópico pensamiento: “Libertad… hermosa bandera, desgarrada pero erguida… que se abre paso como el trueno, contra el viento…” Que nadie se equivoque… cualquier cosa menos pretensiones políticas.
Carlos Benito CBC
Tags
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):
Archivos
Secciones
Últimos Comentarios
- Mi noche obscura 14 comentarios Rosse Cantabrico Jose A. Serrano jorbasmar jarrillerorojiblanco
- Puebla... Por culpa de la ceniza 9 comentarios Cantabrico jarrillerorojiblanco jarrillerorojiblanco Izaskun Wombatus
- Taxco... hablando en plata 5 comentarios jACO man... idealista jarrillerorojiblanco lari a.minguez@ditglobal.com
- La familia Telerín 3 comentarios Rackham the Red Izaskun Rosse
- Al igual que se va, viene 8 comentarios Josetxo Izaskun jorbasmar jarrillerorojiblanco Rosse
