En casa de mis suegros –exsuegros para ser más precisos- no había reunión que no acabara con unos tequilitas y unas rancheras a todo volumen. Si algo amalgama de verdad al pueblo mexicano es la música ranchera. Desde el indito descalzo de la Sierra Madre Oriental hasta el norteño acaudalado de Chipinque, desde el universitario de la UNAM hasta el naco (1) de Tepito, desde cualquier desde hasta cualquier hasta... ¿qué mexicano no domina decenas de canciones sin fallar, una vez tan siquiera, ni en la letra ni en las notas sostenidas?

El regalo más preciado para un cumpleañero es recibir en casa o en el restaurante una “serenata” mariachi que te agasaje con las rancheras preferidas. ¡Y cuesta un dineral contratar un grupo de mariachi! También el día de la Madre es día de mariachi para ella. Y el 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe…Y quien no puede aspirar a tanto, se conforma con unos buenos CDs.

Una boda sin mariachi… como que no.

Un Grito, cualquier 15 de septiembre, sin rancheras es como rememorar a un Miguel Hidalgo afónico en su llamado (2) a levantarse contra los españoles.

La Plaza Garibaldi del D.F., universalmente conocida, es el corazón del mariachi popular. Diversas cantinas rodean el lugar. Algunas tienen espectáculos. Todas tienen sus mariachi (3) que tocan cuando una mesa de clientes pagan por una o varias canciones. Los siete o más mariachi rodean la mesa y con ese fervor tan típico hacen baratos los muchos pesos que acaban de pagar sus clientes. A veces, turistas o mexicanos bien pudientes contratan al conjunto por medias horas u horas. Y es en estos casos cuando se suele producir una mística muy especial entre clientes y mariachi, el cliente mezclando su voz a dúo o lanzándose a un solo apasionado… el mariachi compartiendo un caballito de tequila… Mientras tanto el resto de los clientes de la cantina disfrutan de esas rancheras tan… mexicanamente universales.

Antes de seguir, considero importante una apreciación respecto al género de música que toca el mariachi: casi todo lo mexicano. El mariachi no es un género musical. Un conjunto de mariachi toca desde sones jaliscienses, corridos, huapangos, boleros, hasta en ocasiones sones jarochos y hasta valses mexicanos. Pero sobre todo canciones rancheras, todo el repertorio nacional de rancheras.

Por temor a no equivocarme más –seguro que más de uno está indignado porque un advenedizo aborde impropiamente un tema tan sagrado para él- no desbrozaré el elenco de charros cantores gloriosos. Cada uno tendrá el suyo propio. Lo que yo sí llegué a percibir fueron tres épocas de la música ranchera: la del cine en blanco y negro de Pedro Infante y Jorge Negrete, la más cercana de Vicente Fernández y la actual de Juan Gabriel, Alejandro Fernández y Pedro Fernández. En cuanto a las damas ninguna me cautivó lo suficiente, excepto nuestra versátil Rocío Dúrcal.

Tengo dos anécdotas que compartir respecto a la música ranchera.

La primera tiene como protagonista a Alejandro Fernández. Perdón el triste protagonista soy yo, la víctima él.

En el 95, cuando llegué a México, compartían protagonismo en la música de habla hispana, entre otros muchos, Maná, Enanitos verdes, Caifanes, Yuri y Alejandra Guzmán con Alejandro Fernández. Su tema Como quien pierde una estrella me cautivó desde el primer momento. Pero de ahí a que su música ranchera fuera algo muy especial para mí, hay mucha distancia.

El caso es que, ya de casados, Brenda se autoinvitó (4) a un concierto de Alejandro Fernández en el Auditorio Nacional. Viernes, asientos numerados, en la galería, en frente del escenario, un poco escorados a la derecha. Lo recuerdo como si fuera ayer.

Cuando Alejandro hizo acto de presencia, portando un impresionante traje negro de charro, y su potente voz llenó el auditorio, la gente se puso en pie –y yo también, por puro mimetismo- hasta que, entradas unas pocas estrofas, empezamos a sentarnos. No sé en qué momento, otra impresionante nota sostenida por Alejandro hizo que parte del público se pusiera en pie nuevamente. Brenda con ellos, quien de inmediato me propinó un discreto empujón, indignada, al darse cuenta de que yo me había quedado dormido en mi asiento. Tras la reacción de sorpresa, ambos soltamos una sonora carcajada ahogada por los aplausos a Alejandro.

Nunca sabremos durante cuánto tiempo estuve en el concierto de Morfeo. No me siento orgulloso. Pero cuando lo evoco no puedo evitar una sonrisa.

La otra anécdota se sitúa en Dolores Hidalgo (5), cuna de la independencia mexicana. El próximo 15 de septiembre hará exactamente diez años. Habíamos ido a celebrar el Grito de la Independencia. La fiesta popular que se ubica en la Plaza Principal corría a cargo de José Cárdenas y su mariachi –un cantante de rancheras un escalón por debajo de los monstruos que nombré arriba, pero que en aquellos tiempos promocionaba su último disco, incluso en televisión-. Estábamos sentados en segunda fila desde el escenario. A mitad de su actuación, José Cárdenas me pidió permiso –gesto de macho mexicano- para solicitar a Brenda que subiera al escenario para acompañarlo en una canción. Ella no desentonó en absoluto e improvisaron el dúo dos canciones más. Brenda así cumplió un pequeño sueño.

Como colofón diré que tanto Alejandro Fernández como la música ranchera me encantan. Eso sí, que yo cante una sola estrofa, eso son palabras mayores… sólo por orden judicial y en presencia de mi abogado. ¡No se puede tener todo!


Carlos Benito CBC

(1) Naco: Según el R.A.E. indio, indígena. Sin embargo, ésta es una palabra con múltiples significados dependiendo del contexto y de la intención del que habla. En todos sus significados sólo tiene una connotación común, que al naco se le supone de condición inferior a los que mantienen la conversación. Esa condición inferior puede ser en estilo –entonces el sinónimo es hortera -, en educación –entonces el sinónimo es simple-, en clase social –entonces el sinónimo es simplemente naco-, en ostentación –típico nuevo rico-, en altanería –en mi pueblo se les llama chuloputa- y suma y sigue. Es la típica palabra que la tienes que haber mamado para saber cómo utilizarla en cada momento.
(2) Llamado: En este contexto, arenga.
(3) Mariachi. Aunque el R.A.E. admite mariachis, lo correcto es mariachi.
(4) No entiendo por qué el R.A.E. no recoge la entrada “autoinvitarse” cuando en las parejas es muy común el hecho de que ella elija el espectáculo y él lo pague, y a veces, lo sufra.
(5) Dolores Hidalgo Cuna de la Independencia Nacional, ciudad donde se inicia la Guerra de la Independencia de México, tiene un protagonismo especial cada 15 de septiembre. El presidente mexicano celebra el Grito de la Independencia desde el Palacio Nacional de la Ciudad de México, tocando la campana de la Iglesia de Dolores Hidalgo -que se trasladó hasta el Palacio Nacional- y proclamando vivas a la patria. El segundo punto de atención a nivel nacional es Dolores Hidalgo, donde siempre un personaje de renombre conmemora el aniversario del inicio del proceso independentista mexicano.



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Anónimo

Anónimo dijo

Para nada me hizo gracia tu anecdota de Alejandro Fernandez, me parece que debiste reservarte tu concierto de Morfeo y seguir durmiendo hasta que no pudieras mas!!!!!!

miki

miki dijo

a mi me pasa lo mismo....la unica dama que me pone la piel de gallina cantando rancheras es la gra Rocío Dúrcal,que gustazo oirla cantar de esa manera y con esa fuerza,,,ya nada sera igual!.

Gise

Gise dijo

Tienes razón, una de las grandes cantantes de música mexicana lo fue Rocío Durcal, pero también hay grandes cantantes mexicanas, algo escondidas, pero te recomiendo mucho escuchar a Aída Cuevas por ejemplo, también a Alejandra Orozco, una Gran Voz Ranchera viviente!!! Felicidades por tu nota. PD. En lo personal ni gratis voy a los conciertos de Alejandro Fernández, prefiero mil veces a Pedro Fernández y por supuesto al Mariachi Vargas...pero en Gustos se rompen Géneros!!!! Saludos
Aguascalientes, Mex

noel

noel dijo

Alejandro Fernandez no es mas que producto del marketing de las televisoras mexicanas que pretenden venderlo como cantante y como guapo,pero...nada de nada.En cuanto a buenas cantantes mexicanas ¿que tal Astrid Hadad o Llila Downs?

jarrillerorojiblanco dijo

Gracias por vuestras recomendaciones.
Noel, respecto a tu valoración de Alejandro Fernández, estoy seguro de que su apellido le abrió muchas puertas. Pero el chorro de voz que tiene es sólo suyo. Yo doy fe en ese concierto, en directo, que se alejaba el micrófono de la boca porque si no rompería todo el equipo de sonido. Y sabe manejar y modular perfectamente su voz.
Repasa la lista de tus grupos y cantantes preferidos de cualquier género y pregúntate quien no es un producto de marketing.
Incluso el mismísimo Chente, si valoráramos su aportación a la música ranchera en los últimos 15 años, debería haberse retirado -sólo debería dar conciertos para que la gente disfrute de su repertorio-. Y hay sigue, de vez en cuando, apareciendo aquí y allá, como una marioneta de su casa de discos.

noel

noel dijo

grandes voces y grandes cantantes hay muchos y no por eso arrasan¿crees que Alejandro arrasaria si fuera como el"flaco"Agustin Lara?.Recien llegada a Mexico,hace ya unos años,fui testigo de la promocion que se hacia una cantante como triunfadora en España,Monica Naranjo,logrando abrirse muchas puertas.Curiosamente a mi (recien llegada como he dicho)no me sonaba de nada.Despues regreso a España y triunfo respaldada por su triunfo aqui.Y no estoy diciendo nada de su voz,solo de que las televisoras mexicanas son unicas en cuanto a la mercadotecnia.Sino ¿que me dices de Luis Miguel?

idealista

idealista dijo

es que la siestecita es casi mas mexicana que española..yo la hago sin parar..ja,ja.

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Sobre este blog

... desde los 27 que no vivo en Portu, hace ya casi dos décadas. Me convertí en un nómada, nómada laboral, en pos de un plato de garbanzos. Primero Castilla y León, más tarde Madrid... a pesar de no haber salido de la península me sentía extranjero en esas tierras -mi Portu es mucho Portu-. Más tarde viví casi diez años en México -ellos agradecen que utilicemos la x y a nosotros no nos cuesta nada- y curiosamente allí nunca me sentí extranjero. Ahora me toca vivir en Cataluña... y soy doblemente extranjero... porque añoro más que nunca mi Euskadi y porque me obligan a utilizar un idioma que me cuesta horrores aprender -yo lo siento más que nadie pero lo de los idiomas no es mi fuerte y a estas alturas de mi vida...-.
… desde la adolescencia me ha acompañado un utópico pensamiento: “Libertad… hermosa bandera, desgarrada pero erguida… que se abre paso como el trueno, contra el viento…” Que nadie se equivoque… cualquier cosa menos pretensiones políticas.
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