BROMA BLANCA

Un vecino ilustre de Santuchu, es sin duda el desaparecido Jesús Prados Casademosnt, componente de la pareja de payasos Hermanos Bilbao, caricato, compositor, humorista, y aldeano (Txomin del Regato).

Tras leer el libro que editó, “Nuestro Bilbao de Txomin del Regato”, de la colección “Adios al Bilbao que se fue”, me vienen a la mente recuerdos de este peculiar personaje, al que he tenido el honor de conocer personalmente, hasta el extremo de considerarle como parte de mi vida. Me aconsejó y asesoró, y siempre tuve en cuenta sus palabras.

Le conocí muy bien, así como a su esposa, Julia Pérez Ocásar, y sus dos hijos, coetáneos conmigo, amigos de la infancia, de la adolescencia y juventud, Eugenio Domingo, y Jesús (Tusín).

Eugenio murió con 19 años, en Punta Lucero (Ciervana), allá por el año 1962, debido a un accidente. Falleció en brazos de todos sus amigos entre los que estaba yo, y pasé uno de los peores momentos de mi existencia. Jamás olvidaré el dolor que yo sentí al ver que se me iba mi mejor amigo, debido a una caída absurda, propia de los impulsos de la juventud.

He empezado escribiendo del padre, pero a quien quiero rememorar es a su hijo Eugenio. Siempre estaba contento, como es natural con su juventud, era impetuoso, gracioso e inteligente, y también siguió los pasos de su padre, como empleado de banca, y en sus actuaciones artísticas, también como payaso, caricato, humorista, y músico, demostró un buen nivel. Aún recuerdo las turradas que nos daba con su acordeón, hasta que aprendió a manejarla. La llevaba a todos los sitios, y allí donde aparecía, era una fiesta.

Algunas veces, participé con él como augusto, y viví situaciones harto simpáticas. A su lado, conocí a gente muy importante en el mundo de las candilejas y de la farándula. En una ocasión me presentó a los hermanos Toneti, en su espectacular Circo Atlas, personajes que desde entonces consideré entrañables, y a otros muchos, como Kuky (Payaso), Tady (Malabarista), cantantes, bailarinas, equilibristas, fonéticos y a Emilio, que sin tener voz, adiestraba canes, y con ellos organizaba espectáculos de boxeo, etc.

Ser su amigo significaba algo grande. Lo que era suyo también era de los demás. Destaco de él su capacidad para hacer felices a todos, con gracia, limpiamente, sin ofender jamás a nadie. Su forma de quedar era, “He hablado con todos… y hemos quedado de acuerdo para ir a…”. Esto se lo decía a cada uno de los amigos, por separado, y claro, así todos estábamos involucrados en su proyecto, y nadie protestaba. ¡Habíamos quedado todos con él!

Me vienen a la mente, cantidad de anécdotas graciosas y ocurrentes, como todas las que ideaba. Podías esperarte de él, cualquier cosa o situación. Era absolutamente impredecible. Me he propuesto comentar en sucesivas entregas sus maravillosas ocurrencias y bromas, las cuales, no tenían desperdicio, y que casi siempre las montaba conmigo. Lean y verán.

CURIOSIDAD EN EL PUENTE DEL ARENAL EN BILBAO.

Una tarde cualquiera de los años 60, íbamos paseando juntos por el puente del Arenal, y en la mitad de él, nos quedábamos mirando fijamente, los dos, a un lugar indeterminado de la corriente de la ría, y Eugenio decía. ¡Mira es un perro!, a lo que yo le respondía ¡Es un gato! En estos dimes y diretes, tras repetir las mismas palabras unas cuantas veces en voz no muy alta, pero insistentemente, iban acercándose otros viandantes a los que les picaba la curiosidad, y miraban al mismo lugar sin ver nada. Nosotros seguíamos insistiendo en lo del perro y el gato, incluso señalando con el dedo, y al poco tiempo, toda la verde barandilla del puente que da hacia el Ayuntamiento, estaba repleta de gente que trataba de averiguar qué diablos había en aquella imaginaria zona.

Cuando comprobábamos que el puente estaba lo suficientemente lleno de curiosos, dejábamos de hablar, y mirábamos como los demás a cualquier sitio, y nos convertíamos en unos curiosos más. Nadie nos preguntaba nada y entonces nos íbamos, riéndonos hacia dentro de la situación creada, y poco a poco llegábamos hasta la Plaza Moyúa. En ir hasta allí y volver al mismo sitio, empleábamos con 20-30 minutos, y al llegar, cual era nuestra sorpresa, que aún estaban allí los curiosos, la barandilla a tope, y teníamos el aplomo de preguntarles qué es lo que hacían allí. Sus respuestas aún me están haciendo gracia.

Con aquella broma, nos partíamos de risa unos cuantos días. La repetimos unas cuantas veces y siempre con idéntico resultado.

Supongo que algún lector de cierta edad, recuerda estos hechos, y quizás estuvo involucrado sin saberlo en alguno de ellos. Le pido disculpas por la inocente broma. Quizás quien me lea sea alguno de mis amigos de la época, que se rieron con nosotros, a los que saludo desde aquí.

El próximo escrito de esta temática será:

TROPEZÓN EN EL ARENAL DE BILBAO.

Escrito por: pervive 0 comentarios 22 May 2008 URL Permanente

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DESDE SANTUCHU

Voy a ocuparme en este blog, de este barrio, y daré una de cal y otra de arena, unas veces ensalzaré lo bueno de esta zona y otras veces criticaré y afearé lo que nadie desea, lo que nos preocupa cada día. Recordaré hechos, lugares y personajes que he conocido, y seguramente, quien me lea, hará memoria conmigo.

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