Aires y aromas de modernidad

Por José Luis Amestoy Mauleón.

Hace unos días leí una noticia que me dejó anonadado. Un padre era detenido por la policía cuando llevaba a sus dos hijas al colegio por la mañana. Descendiendo por la calle Kalamúa de Bilbao, fue visto por los agentes fumándose un porro, y sus hijas iban dando tumbos en la parte trasera del vehículo, el cual no tenía sillas de seguridad.. El sujeto no hizo caso a los agentes y al final fue detenido y esposado delante de sus hijas, en la zona de Basarrate, y se negó a que le hiciesen el test de drogas. ¡Que espectáculo! ¡¡¡Valiente imbécil!!!. No hacer caso a la autoridad es un delito.

Vaya un ejemplo el de este padre. Iba colocado, o colocándose como un mirlo y de paso a sus hijas, y así, aprovechando la coyuntura, van aprendiendo sus maneras.

Lo de fumar porros, está muy generalizado y hoy día cualquier persona puede sorprenderte con esta afición.

Todo el mundo está de acuerdo en que fumar es pernicioso para la salud, porque la combustión del tabaco, produce alquitranes y humo, los cuales pasan a tu organismo, como efecto de rebote para que puedas hacerte con la puñetera dosis de nicotina, la cual es más adictiva que la cocaína.

No es lo mismo fumar tabaco que fumar “maría”. Ambos al combustionar, producen alquitranes y humo. (productores y aceleradores de cáncer y otras gravísimas enfermedades) El tabaco, seda o enerva, según se inhale, y la marihuana es impredecible. Excita, imbeciliza, dicen que calma y vaya usted a saber que otras propiedades más tiene. Yo puedo atestiguar, que debido a mi profesión, he tenido relacionarme con muchísimos jóvenes, tantos como cursos académicos me he cargado a las espaldas, y han sido unos cuantos, como 35. Por ello he podido comprobar que los sujetos que fuman porros, para empezar presentan los “pilotos encendidos” (ojos enrojecidos), y su actitud va desde llorona, vociferante, estúpida, hilarante, agresiva, pasiva y otras, y el rendimiento académico del usuario, a la larga, resulta un estrepitoso fracaso. Eso sí, ellos aseguran que no les hace ningún daño y que es hasta beneficioso su consumo. En una ocasión una jovencita me dijo que a su padre, que había fallecido víctima de una grave enfermedad, su médico le había recomendado marihuana, y por eso ella lo fumaba, y se metía unos “petardos” entre pecho y espalda que no había quien se lo saltase a pies juntos, situación que su madre corroboraba y autorizaba.

Si paseamos por el Casco Viejo, y por otras zonas de Bilbao, a ciertas horas, los aromas “marihuaniles” están por doquier y se perciben en ocasiones aún más que el tabaco.

Hay que tener cuidado a quien le das tu opinión, porque a lo mejor, tu interlocutor, hace sus pinitos en la materia y te dice ¡¡¡¡NO ES TAN MALO!!!.

¿Estaré equivocado?

Hay que ver cómo está el mundo

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DESDE SANTUCHU

Voy a ocuparme en este blog, de este barrio, y daré una de cal y otra de arena, unas veces ensalzaré lo bueno de esta zona y otras veces criticaré y afearé lo que nadie desea, lo que nos preocupa cada día. Recordaré hechos, lugares y personajes que he conocido, y seguramente, quien me lea, hará memoria conmigo.

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