Por Pacho Igartua
13 Ene 2008
Mi mujer estaba más preocupada que yo y se mostraba visiblemente afectada mientras esperábamos con paciencia infinita a que nos llamarán por megafonía. Yo había descubierto la nueva marca del bicho destructor tres semanas antes, pero ella se enteró en el momento en que leyó el último blog. Se enfadó un poco, pero al menos pasó las fiestas sin sobresaltos y sin el miedo en el cuerpo cada vez que me mirara a la cara buscando algo más de lo que realmente había.
El médico, un hombre encantador y afectivo, nos recibió con una sonrisa sincera y antes de nada nos felicitó el año. Después buscó con sus dedos la lesión subcutánea que yo le había indicado. Yo le miraba a sus ojos y no percibí indicios de sorpresa o inquietud por su parte. Enseguida se apresuró a comentar que en cualquier persona no le daría excesiva importancia, analizaría el diminuto bulto, pero en mi caso, con el pronóstico de metás… era mejor quitarlo directamente.
Miró su agenda muy por encima y casi sin pensarlo me dijo que el próximo martes me pase por el quirófano a eso de la una del mediodía. Poca formalidad para una intervención quirúrgica que en las diez ocasiones anteriores necesitó pruebas analíticas, radiografías de tórax y electrocardiogramas. Esta vez la operación se hará con anestesia local.
Yo tengo muchos temores, como cualquier mortal, pero el dolor ante la cirugía no es uno de ellos. Soporto el dolor, quizá por costumbre, con más entereza que otros menos castigados por la vida. Tengo miedo a la anestesia total; siempre me encojo ante un posible fallo en medio de ese profundo sueño que produce el narcótico. Tampoco me asusta la muerte, nunca he pensado en ella como posibilidad ni en los peores momentos. Si ocurriera, lo sentiría por privar a mis hijos de la presencia de un padre que, eso sí, daría su vida por ellos. Como cualquier padre.
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Blog de carácter intimista en el que se describen situaciones más o menos cotidianas y en el que se abordan las cosas del día a día, desde el punto de vista de un periodista.
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7 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Uno más dijo
Bueno, Pacho, un pequeño obstáculo en el camino. Mucho ánimo.
Ángel dijo
Ánimo y toda la suerte del mundo.
Maruxiña dijo
Me gusta leer lo que escribes y lo que haces para intentar matar a ese bicho que el destino puso en el camino de tu vida.y decirte que sin conocerte tengo la impresión de que eres bueno y fuerte y le ganarás la batalla.La familia y los amigos son los pilares que ayudan en estos momentos...tan duros y eso deseo que te ocurra a ti.Desde La Coruña recibo todos mis ánimos y hasta otro día Pacho.
Nagore dijo
Hola Pacho! Qué decirte? Sólo mucho ánimo y lucha como sabes, que tus peques y tu mujer te necesitan a tu lado. Ánimo!!
From Xanadu dijo
Kaixo Patxo. Al leerte le dejas asombrado, tanta fuerza con lo tuyo.
Te admiro y me gsutaría ser como tú. Un fuerte abrazo y hasta siempre.
Soraya dijo
Gabon, Pacho:
Creo que eres lo que se denomina "un blog de autor", aunque no sé quién eres. Pero comprendo tus miedos e inquietudes porque yo también tengo problemas de salud.
Y sólo decirte que admiro tu valor y éso sí que me gustaría interiorizarlo y ponerlo en práctica al igual que tú.
Eres un ejemplo de que para luchar contra el enemigo hay que aliarse con él.
Sigue así, infundiendo esperanzas
alejandra dijo
nada que ber
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