28 Oct 2009
El Shisha Pangma (
-No haber ascendido este ‘ochomil’ le ha dolido especialmente.
-Me ha dolido el no poder ni intentarlo. No haber podido hacer nada. Otras veces tienes al menos la sensación de que has trabajado, subes, bajas… o no puedes porque el último día el clima te cambia. Pero esta vez ha sido todo impotencia. Es que no nos ha dejado ni actuar. Montamos el vivac Scout, lo dejamos todo preparado para intentarlo en estilo alpino y es que no hemos podido hacer nada más. No nos ha dejado ni tocarlo.
-¿Ha sido una expedición más cansada anímica que físicamente?
-Sin duda, mucho más. Es que físicamente casi no hemos hecho nada. De hecho, el otro día, cuando llegué a casa y me vio mi madre, fue lo primero que me dijo, que físicamente no parecía que venía de una expedición. Después de otras expediciones se nos nota físicamente el desgaste, y en esta no ha sido así. Sin embargo, anímica y psicológicamente ha sido agotadora. De esperar al buen tiempo, de estar allí tanto tiempo inactivos, en tensión, esperando cada día el parte meteorológico.
-Es la cuarta vez que lo intenta. ¿Empieza a soñar con el Shisha Pangma?
-La verdad es que sí. Nunca me ha costado tanto un ‘ochomil’. Y mira que está considerado como uno de los ‘ochomiles’ fáciles. Pero está claro que a mí se me ha atravesado.
-Mala suerte. Totalmente. Las fechas para subirlo son las que son y no hay más. Lo hemos intentado tres veces por la cara norte y una por la sur en alpino y ha dado igual. El tiempo no nos ha dejado. La única duda que podría haber es que hasta ahora lo habíamos intentado de segundas, tras haber hecho otro ‘ochomil’, y quizás es un planteamiento algo más arriesgado porque vas más justo de fechas, aunque tiene otras ventajas como la de estar ya aclimatado. Sin embargo, ahora hemos ido exclusivamente al Shisha, con todo preparado y planificado como único monte y nos ha pasado lo mismo. El tiempo no nos ha dejado.
-¿Se plantea cambiar la estrategia en el próximo intento?
-Efectivamente, es como para plantearte si estás haciendo algo mal. Y más si comparas con otros ‘ochomiles’ mucho más altos y difíciles, como el Kangchenjunga, que subimos a la primera. Pero tras una reflexión seria es que no hay otra opción. Yo creo que se me ha atascado. Y mejor que se atasque este ‘ochomil’ y no otro. No hay nada más. Para nada. Es que no hay nada que cambiar. Es sólo mala suerte.
-A la gente y a nosotros mismos. Las cuatro expediciones anteriores se habían saldado con cuatro ascensiones a la primera. Así que todos estábamos mal acostumbrados, los primeros nosotros. Quizá por eso el golpe anímico ha sido más fuerte, por esa confianza que llevabamos en hacer cumbre tras los últimos éxitos. Pero sinceramente, creo que de vez en cuando no vienen mal estos golpes. Para no perder la perspectiva de lo que hacemos. No perder el respeto a estas montañas tan grandes y tan peligrosas.
-Si, el italiano Roby Piantoni cayó al vacío cuando intentaba la vía británica, la misma que nosotros, justo al día siguiente de que nosotros decidiéramos retirarnos. En un principio sus compañeros decidieron dejarlo allí, porque el rescate era peligroso, pero su madre les pidió por favor recuperar el cuerpo porque su padre también se mató en la montaña hace años. Así que les ayudamos a sacarlo. Fue muy duro. En esos momentos te das cuenta de que esto no es un juego, de que nunca puedes banalizar un ‘ochomil’.
-Si. Creo que sí. A menos se puede trabajar para ser la primera. Ahora tenemos la oportunidad de nuevo de ser los primeros. Pero habrá que ver y planificarlo todo bien.
-La verdad es que en el CB del Shisha, cuando estábamos en plena desesperación, llegué a renunciar a ello. No es que me diese igual, pero el cansancio anímico que implica te lleva a plantearte tirar la toalla en algunos momentos. Pero luego miras a tu alrededor, ves a tus compañeros, a tu equipo, que luchan tanto como tú por ese objetivo. Y estás rodeado por gente como Asier o Alex, que incluso plantearon volver en diciembre, en pleno invierno, al Shisha… Esa ilusión te carga a ti las pilas.
-El objetivo sería hacer muy temprano, a finales de febrero o principios de marzo, el Shisha Pangma por la cara norte, por la vía de Iñaki Ochoa de Olza, que es la única por la que alguien ha hecho cumbre este otoño. Y luego aprovechar esa aclimatación para ir al Annapurna directamente. Este planteamiento tiene su parte buena y su parte mala. La mala es que son dos ‘ochomiles’ y se puede hacer muy duro, sobre todo anímicamente, si las expediciones se alargan mucho. Pero lo bueno es que conocemos bien el Annapurna y cuanto menos tiempo pasemos metidos en su ruta, debajo de sus seracs, mucho mejor. Porque el objetivo es llegar al campo base del Annapurna perfectamente aclimatados del Shisha, esperar a un buen parte meteorológico y tirar para arriba. Pasar sólo una vez por ese sitio.
-Por supuesto. Y además tenemos que tenerlo todo muy claro porque luego las cosas se pueden complicar y hay que tomar decisiones importantes. Por ejemplo, ¿qué pasa si para mediados de abril no hemos hecho cumbre en el Shisha?, ¿qué hacemos?, ¿nos quedamos allí esperando o nos vamos al Annapurna?. Porque lo que no podemos es empezar con las dudas allí. Todas esas cosas las tenemos que llevas muy bien atadas y acordadas desde aquí.
-Con Miss Oh y con unos cuantos más. Creo que va a haber ‘overbooking’ el año que viene en el Annapurna. Abele Blanc también me han dicho que quieren ir y acabar los Catorce, a los que renunció tras matarse su amigo Christian Kutner allí mismo hace cuatro años. Además Valery Babanov, que quiere abrir una de sus vías imposibles, el otro día me pidió compartir campo base. Y Jean Troillet, con el que hemos estado en el Shisha y ha retomado el proyecto de los Catorce (le faltan cuatro), me comentó su idea de ir en primavera y abrir una vía nueva. También me han dicho quePiotr Pusternik quiere ir para acabar sus Catorce. Nos vamos a juntar todos.
02 Oct 2009
Mientras en el Everest (Expedición Naturgas Hornbein'09) y en el Shisha Pangma (edurne Pasaban y cia.) aguardan una ventana de buen tiempo de tres o cuatro días que les permita afrontar con garantías el ataque a sus respectivos objetivos, en el Annapurna, la coreana Oh Eun-sun y su equipo no parecen verse afectados por esas 'minucias' y ha iniciado ya el ataque a cumbre. Y cuando digo 'minuncia' me estoy refiriendo a que los partes que manejan en los dos campos base citados hablan de una humedad de prácticamente el 100% para mañana, o lo que es lo mismo, unas posibilidades del 100% de que caigan precipitaciones.
Pero no debe ser así en el Annapurna, ya que según informa su patrocinador, la marca coreana de ropa de montaña Black Yak, "Miss Oh Eun-Sun está subiendo muy por delante de sus planes previstos" y ayer salió hacia el C1. Su idea es instalar hoy un vivac entre los campos C2 y C3 "con el fin de intentar la cumbre el sábado o el domingo".
Os recuerdo que si Oh Eun-Sun consigue hacer cima, se convertirá en la primera mujer en completar los catorce ochomiles.
14 Sep 2009
El otoño suele ser la temportada 'baja' en Himalaya, frente al 'overbooking' que sufren buena parte de los campos base de los ochomiles en primavera. Sin embargo, el postmonzón de este año más a ser más caliente que nunca. Los proyectos, de todo tipo, son numerosos y la actividad en casi todas las montañas más altas de la gran cordillera himaláyica va a ser inusualmente alta.
Entre los numerosos proyectos merece la pena destacar tres, que vuelven a situar a sus protagonistas a la vanguardia del alpinismo actual y que tienen un decominador común: el estilo alpino. En primer lugar, aunque sólo sea por cercanía, se encuentra el intento del Naturgas-Basque Team (Alberto Iñurrategi, Juan Vallejo y Mikel Zabalza) en la cara norte del Everest: Supecouloir de los japoneneses y corredor Hornbein. Los otros dos proyectos tiene como denominador común su condición de intentos es solitario: el suizo Ueli Steck nada menos que al Pilar Oeste del Makalu (el mismo que no dio opciones a Iñurrategi y compañía en primavera) y el italiano Simone Moro, que intentará abrir una nueva vía en la cara suroeste del Cho Oyu.
Al margen de estos objetivos, la reapertura del Tíbet para los alpinistas ha propiciado que el Shisha Pangma sea una de las montañas más concurridas este otoño. En lo que a nunestros alpinistas se refiere, por la cara sur, Edurne Pasaban, acompañada por Ferrán Latorre, Alex Txikon y Asier Izagirre, buscará su decimotercer ochomil por la siempre exigente y técnica ruta británica. A ellos tiene previsto sumarse más adelante el alavés Roberto Rojo 'Gorri', que antes intentará el Cho Oyu con Estitxu Salinas, que busca convertirse en la primera alavesa en subir un ochomil.
También en el Shisha, aunque por su vertiente norte (ruta normal), Juanito Oiarzabal retoma su proyecto 2x14 8.000's. Sus compañeros de viaje son los aragoneses Carlo Pauner (8x8.000's) y Javier Pérez y el catalán Tolo Calafat. Sin embargo, las últimas noticias que llegan de allí no son buenas. Carlos sufrió ayer una caída durante la ascensión al C-1 para aclimatarse, al parecer sufre la rotura de varias costillas y hoy mismo ha abandonado el CB camino de Katmandú.
En esta misma vertiente se encuentra el australiano Andrew Lock, que busca en el único ochomil integramente tibetano completar los 14 ochomiles.
Y hablando de completar Los Catorce, la coreana Oh Eun-Sun está ya a los pies del Annapurna para complerar su particular carrera ochomilista (más bien sprint: ha subido diez ochomiles en tres años). Con ella ascenderá Jae-Soo Kim, parreja habitual de escalada de Go Mi-Sun, que falleció antes del verano en el Nanga Parbat. Jae-Soo Kim llevará a la cumbre una foto de Miss Go, que pugnaba con Miss Oh en ser la primera mujer en acabar Los Catorce.
A partir de ahora os intentaremos mantener informados de la actualidad de todas estas expediciones. A continuación os dejo enlaces a algunas de ellas:
Everest:
Naturgas Baske Team Hornbein'09
Shisha Pangma:
Edurne Pasaban
Juanito Oiarzabal
Carlos Pauner
Andrew Lock
Makalu:
Ueli Steck
Annapurna:
Oh Eun-Sun
Cho Oyu:
Simone Moro
07 Ago 2009
La semana ha estado movidita en el Karakorum. Ya lo decíamos hace unos días. La temporada paquistaní se aproxima a su final y todos han querido apurar sus opciones en un verano muy rácano en cumbres. Curiosamente, el ochomil que se ha llevado la palma ha sido uno de los menos frecuentados otros años: el Gasherbrum I (8.068 m.). La semana pasada ya lo hollaron media docena de escaladores y el pasado lunes registró una decena de cumbres, entre las que estaban las de los guipuzcoanos Oskar Porras, Unai Zendoia y Arkaitz Lasa, la aragonesa Marta Alejandre y el irreductible Carlos Soria, que a sus 70 años logró su noveno ochomil.
Con ellos llegó a la cima la coreana Oh Eun-Sun, que cosechó así su decimotercer ochomil, el cuatro de este año, y se convierte en la mujer con más ochomiles ascendidos, por delante de Edurne Pasaban y Gerlinde Kalterbrunner (12). Si cumple sus planes, el otoño ira al Annapurna, el último que le queda para completar Los Catorce. Según relató Carlos Soria, Miss Oh subió sin oxígeno artificial, aunque con su habitual compañía de dos sherpas, uno de ellos con oxígeno para poder ir más cargado y estar más fresco por si su jefa tiene alguna emergencia. Por cierto, que Carlos Soria no tuvo reparos en reconocer que si no llega a ser por el trabajo del equipo de Miss Oh, él y sus compañeros de expedición no hubiesen podido hacer cima, ya que se encontraron con una condiciones durísimas en el tramo final de la ascensión, especialmente un fortísimo viento.
La otra cara de la moneda estuvo en el K2, donde todas las expediciones, que se unieron a principios de semana para hacer un ataque a cumbre colectivo haciendo acopio de fuerzas, han tenido que darse la vuelta. Entre ellas estaba Gerlinde Kalterbrunner, que buscaba en "la montaña de las montañas" su decimotercer ochomil. Según explica la austriaca en su web , todo fue bien hasta el campo IV (8.000 m.), pero a partir de ahí llegaron los problemas. Primero fue el paso del Cuello de Botella, donde se desprendió un trozo del serac, por suerte sin consecuencias para ellos. Y después, la gran cantidad de nieve que encontraron, "que al final nos llegaba hasta el pecho", relata.
Finalmente, sobre la tres de la tarde y a 8.300 metros de altitud (a apenas trescientos de la cumbre), Gerlinde Kaltenbrunner, Maxut Zhumayev, Vassiliy Pivtsov y Serguey Bogomolov (los cuatro alpinistas que continuaban la ascensión de la casi una veintena que partieron del campo 4, muchos de ellos con oxígeno) decidieron darse la vuelta. "Era demasiado tarde y la cantidad de nieve que había apenas nos permitían avanzar", explica Gerlinde. Volvieron al campo 4, y aunque los kazajos decidieron esperar al día siguiente para un nuevo intento (abortado también por el anuncio de la llegada de mal tiempo), la austriaca decidió abandonar y retornar al campo base. Según explicó su marido Ralf Dujmovits, que la esperaba en el el Campo Base, "después de haber estado en primavera en el Lhotse y de haber pasado dos noches por encima de los 8.000 metros aquí en el K2 ya tiene la sangre suficientemente espesa. Dormir otra noche más a ocho mil metros hubiese sido demasiado peligroso. Creo que ha tomado la decisión correcta".
Por último, merece la pena destacar también la cima del búlgaro Boyan Petrov en el G-II, sólo seis días después de hacer cumbre en el G-I. Este escaso margen entre dos ochomiles sólo lo superan Reynhold Mesnner y Hans Kammerlander con su legendaria travesía entre los Gasherbrum I y II de 1983, cuando encadenaron en sólo tres días ambas cumbres sin pasar por el CB que comparten.
Foto 1: Oh Eun-Sun en la cumbre del G1 (foto AFP)
Fotos 2: Gerlinde Kaltenbrunner se toma un descanso en plena ventisca durante la ascensión por la arista SSE (Vía Cessen o de los vascos) (foto Efe).
Foto 3: Gerlinde se asoma a disfrutar del paisaje desde su tienda en el campo 3 (foto Efe)
14 Jul 2009
El Nanga Parbat, ‘La Diosa desnuda’. fue su último ‘ochomil’. Go Mi-Sun, una de las dos coreanas implicadas en la carrera femenina por ascender las 14 cimas de más de 8.000 metros de l planeta, falleció el sábado en esta montaña de 8.125 metros, localizada en el Himalaya paquistaní. Según informó Kim Jae-Soo, jefe de su expedición y manager de Go Mi-Sun, se despeñó a 6.200 metros de altura, por encima del muro Kinshofer, cuando descendía de
la cumbre. Según Kim, la alpinista, que había sumado su undécimo ‘ochomil’, se encontraba «en una zona sin cuerdas fijas, bajo condiciones climáticas adversas y sin tomar suficientes descansos».
Según el escalador italiano Giuseppe Pompili, que coincidió durante la ascensión con la coreana, «llegó a la cumbre sobre las seis de la tarde. Poco después se vio obligada a refugiarse detrás de una roca durante dos horas debido al fuerte viento». Pese a todo, logró alcanzar el Campo IV, donde «pasó la noche». A la mañana siguiente continuó bajando, hasta que en un tramo muy pendiente, entre el C-III y el C-II, «de hielo puro y sin cuerda fija», se cayó.
«Le vimos tropezar y caer hacia el glaciar», declaró otro miembro del grupo al ‘Korean Times’ de Seúl. El accidente fue visto desde el Campo Base, desde donde observaban la evolución de los alpinistas. Al ver la caída, inmediatamente dieron la voz de alarma y se inició la búsqueda. Por fin, el domingo, uno de los dos helicópteros que participan en las labores de rastreo avistó el cuerpo de la mujer sobre una estrecha repisa, mil metros más abajo del lugar de accidente y a unos cien de la vía Messner. El mal tiempo impidió el rescate del cuerpo y ayer ya no estaba allí. Hoy tenían previsto continuar la búsqueda.
Go Mi-Sun nació en Seúl (1966) y hasta hace apenas tres años era una perfecta desconocida dentro del himalayismo. Pero tras una meteórica carrera que le ha llevado a ascender once ochomiles desde 2006, se encontraba en plena pugna con su compatriota Oh Eun-Sun por convertirse en la primera mujer en hollar los 14 ‘ochomiles’. Se da la circunstancia de que Miss Oh, ayudada co
n oxígeno artificial, hizo cumbre en el Nanga Parbat una horas antes que Miss Go, con lo que sumó su duodécimo ‘ochomil’. La pelea contrarreloj de estas dos coreanas era tan encarnizada que se había convertido en una amenaza para la carrera más ‘amable’ que mantienen desde hace un par de años las europeas Edurne Pasaban (12 ‘ochomiles’), Gerlinde Kaltenbrunner (12) y Nives Meroi (11).
‘Dark horse’ (’Caballo oscuro’), como era conocida en Corea Go Mi-Sun, estrenó su palmarés ‘ochomilista’ en 2006 en el Cho Oyu. Al año siguiente apretó ya el acelerador subiendo al Everest, Broad Peak y Shisha Pangma. Mantuvo el ritmo en 2008 con las ascensiones al Lhotse, K2 (donde fue uno de los supervivientes de la tragedia que costó la vida a cinco miembros de su expedición) y Manaslu; y este año había batido su propio récord al convertirse en el primer alpinista (hombre o mujer) en ascender en 72 días cuatro ochomiles: Makalu, Kangchenjunga, Dhaulagiri y Nanga Parbat. Tras este último éxito, su plan era ascender en los próximos días G-I y G-II y completar en otoño con el Annapurna los 14 ‘ochomiles’.
Otra cosa son los polémicos métodos que utilizaba para sumar esos colosos uno tras otro. En primer lugar estaba la planificación milimétrica de cada objetivo. Ello incluía equipos simultáneos equipando varias montañas a la vez y su traslado de un campo base a otro en helicóptero. El segundo elemento era el uso casi indiscriminado del oxígeno artificial, tanto por ella como por sus equipos de apoyo, hasta el punto de que casi todos los ochomiles ascendidos los habría conseguido con esa ayuda suplementaria.

La muerte de Go Mi-Sun deja sola en la carrera ‘coreana’ a Miss Oh, que es poco probable que guarde luto a su compatriota y renuncie, con una filosofía de trabajo y de uso de oxígeno artificial muy similar a Miss Go, a su plan inicial de intentar atacar los próximos días el G-I, para viajar en otoño al Annapurna y completar así Los Catorce.
Las que no han alterado sus planes pese al esprint de las orientales son Pasaban, Kalterbrunner y Meroi. Las tres mantienen su ritmo, y mientras la vasca prepara el asalto al Shisha Pangma en septiembre y la austriaca lucha estos días contra la gran cantidad de nieve acumulada en la ruta del Espolón SSE o Vía Vasca del K2, nada se sabe de nuevos proyectos de la italiana tras darse la vuelta en el Kangchenjunga en mayo por los problemas físicos de su marido Romano Benet. En todo caso, y salvo cambios de última hora, ninguna de las tres tiene previsto completar los 14 ‘ochomiles’ antes de 2010.
Foto 1: Go Mi-Sun.
Foto 2: Oh Eun-Sun.
Foto 3: Go Mi-Sun durante la ascensión al Nanga Parbat, el pasado viernes (foto gentileza de Joao Garcia).
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