25 Ago 2009
¿Quedarse a 12 metros de la cumbre es alcanzar la cima de una montaña? El debate está servido. Y es que eso es exactamente lo que le pasó al asturiano Jorge Egocheaga, único alpinista que ha hecho cumbre ¿o no? este verano en el K2, con sus 8.611 metros, la segunda montaña más alta del planeta. Y el ochomil más difícil según la mayoría de los alpinistas.
Jorge asombró a todos el pasado julio con una ascensión en solitario meteórica al K2, seña de identidad de casi todas sus ascensiones. Después, apenas dio explicaciones, como suele hacer siempre. El asturiano tiene una filosofía de vida muy singular. Es un asceta de las montañas. Viaja prácticamente sin patrocinadores y apenas hace publicidad de sus logros, de los que casi no da detalles porque considera que esas actividades son estrictamente personales.
Pero hace unos días la web www.mounteverest.net logró hablar con él y Jorge aportó algunos detalles de su ascensión. El más significativo es que reveló que se quedó "exactamente a 12 metros de distancia del punto más alto". El motivo fue que "la cumbre estaba cubierta por una placa de nieve hueca que hizo un peligroso crujido cuando entré en ella por lo que no me atreví a seguir", según explicó. "Tomé una foto, registré la altura en mi GPS, y tomé nota de la hora. Eran las 7.44 am. Yo había salido de C3 a las 9.30 pm."
Para el asturiano, "he hecho cima, porque desde mi punto de vista realmente lo he logrado. De acuerdo con mis consideraciones personales, los últimos 12 metros no significan ninguna diferencia respecto a la cima". Y sobre si su ascensión computará o no en las estadísticas de cumbres, él tiene la conciencia tranquila: "Que hagan lo que consideren correcto". Fiel a su filosofía, Jorge considera que ha hecho cumbre y lo que piensen los demás no le importa.
Y efectivamente, el debate puede estar ahí. El alpinista aragonés Carlos Pauner los explica claramente después de no dudar en absoluto de las palabras de Egocheaga: "Jorge es uno de los escaladores más fuertes que hay actualmente y es perfectamente capaz de escalar el K2 en cualquier condición", afirma. "No tengo ninguna razón para dudar de él. Si él dice que se detuvo a 12 metros de la cima, le creo."
Sin embargo, Pauner matiza entre lo que es una consideración personal de la cima y lo que marcan las estadisticas, cuando, como es su caso, persigue completar los catorce ochomiles. Y cuenta como ejemplo su caso: "Desde un punto de vista personal, yo podría estar de acuerdo en que hizo cumbre. Y los que llevan las estadísticas tomarán su propia decisión. Yo conozco esa sensación, ya que en el Broad Peak me quedé a unos pocos metros de la cumbre y aunque tuve la sensación de haber hecho cumbre la repetí para evitar polémicas en las estadísticas. Así que Jorge tendrá que hacer su elección, dependiendo de lo que dictan los encargados de las estadísticas a partir de los testimonios y las fotografías que existan".
Y es que ahí puede estar el quid de la cuestión. En la diferencia entre la sensación personal de haber hecho cumbre y lo que marcan los cánones establecidos para las estadísticas. Quizá las palabras del malogrado Iñaki Ochoa de Olza, con el que precisamente Jorge logró varios ochomiles, pronunciadas no mucho antes de morir, aporten luz a estos matices: "La cumbre de una montaña es el punto en el que todo baja en todas las direcciones".
En realidad, el debate no es nuevo. Hace años, cuando la carrera de los ochomiles se vio envuelta en la polémica por las cumbres 'fantasmas' de varios de sus aspirantes, los primeros conquistadores de Los Catorce (Messner, Loretan, Carsolio, Wielicki, Oiarzabal...) se pusieron de acuerdo en un aspecto: "La cumbre de una montaña es su punto más alto". Sin matices. Y llegar hasta ese lugar es la condición para dar por ascendida un montaña si se quiere que compute para las estadísticas oficiales. Salvo en el Kangchenjunga, donde su condición de montaña sagrada para los sherpas prohibe pisar la cima, y los alpinistas se quedan unos pocos metros por debajo, siempre, por supuesto, dentro de la pequeña loma cimera.
Foto: Jorge Egocheaga con el K2 al fondo (cortesía del blog de Javier Feito )
20 Ago 2009
El escritor y periodista brasileño Rodrigo Granzotto ha realizado un primer recuento de las cimas que se han logrado este verano en laos 'ochomiles de Pakistán, según publica www.mounteverest.net . En total son 35, o lo que es los mismo, una de las cifras más bajas de los últimos años (el año pasado, sin ir más lejos, fueron 93). Según comenta Granzotto, este descenso se debe tanto a las malas condiciones meteorológicas que ha habido como al descenso de alpinistas desplazados a los campos base de la montaña debido a la inestabilidad política wue vive la zona. Sin embargo, el brasdileño añade una tercera causa, que no deja de ser curiosa: el descenso se debe también a una vigilancia y control más estrecho por parte de los medios y los propios alpinistas de la cumbres verdaderamente conseguidas respecto a años anteriores.
En la lista llama la atención que nadie haya llegado al punto culminante del Broad Peak, considerado un ochomil 'fácil' o que al G-II sólo hayan subido 2 personas, frnete a las 13 del G-I, teóricamente más difícil. También destaca que al punto culminante del siempre difícil y peligroso K2 sólo ha llegado este año el asturiano Jorge Egocheaga
La lista de ascensiones es la siguiente:
K2
1) 19.07.2009 Jorge Egocheaga Rodriguez (ESP)
Nanga Parbat
1) 10.07.2009 Oh Eun-Sun (COR) (f)
2) 10.07.2009 Pemba Tshering Sherpa (NEP)
3) 10.07.2009 Dawa Wangchuk Sherpa (NEP)
4) 10.07.2009 João Garcia (POR)
5) 10.07.2009 Aminullah (PAK)
6) 10.07.2009 Mohammad Ali (PAK)
7) 10.07.2009 Hans Wenzl (AUT)
8) 10.07.2009 Richard (Rick) Allen (GBR)
9) 10.07.2009 Alexander (Sandy) Allan (GBR)
10) 10.07.2009 Go Mi-Sun (KOR) (f)
11) 10.07.2009 Kim Jae-Soo (KOR)
12) 10.07.2009 Tshering Dorje Sherpa (NEP)
13) 10.07.2009 Sonam Sherpa (NEP)
14) 10.07.2009 Wolfgang Koblinger (AUT)
15) 11.07.2009 Gerfried Goschl (AUT)
16) 11.07.2009 Louis Rousseau (AUT)
17) 11.07.2009 Herbert Schutter (AUT)
18) 11.07.2009 Josef (Sepp) Bachmair (AUT)
19) 11.07.2009 Johann (Hans) Goger (AUT)
Gasherbrum I (Hidden Peak)
1) 26.07.2009 Veikka Gustafsson (FIN)
2) 26.07.2009 Kazuya Hiraide (JAP)
3) 26.07.2009 Nikolay Petkov (BUL)
4) 26.07.2009 Boyan Petrov (BUL)
5) 26.07.2009 Nikolay Valkov (BUL)
6) 26.07.2009 Doychin Boyanov (BUL)
7) 03.08.2009 Oh Eun-Sun (KOR) (f)
8) 03.08.2009 Dawa Wangchuk Sherpa (NEP)
9) 03.08.2009 Carlos Soria (ESP)
10) 03.08.2009 Marta Alejandre (ESP) (f)
11) 03.08.2009 Oskar Porras (ESP)
12) 03.08.2009 Unai Zendoia (ESP)
13) 03.08.2009 Arkaitz Lasa (ESP)
Gasherbrum II
1) 09.07.2009 Ueli Steck (SUI)
2) 01.08.2009 Boyan Petrov (BUL)
A esta 35 cumbres se contraponen los cinco alpinistas que han fallecido en estas montañas durante la temporada recién concluida.
Por orden cronológico, en el K2 murió el italiano Michele Fait al despeñarse con esquís durante la fase de equipación de los campos de altura. Su plan era subir hasta la cumbre los esquis y realizar el descenso con ellos.
Días más tarde fallecían con apenas unas horas de diferencia en el Nanga Parbat la coreana Miss Go, en una sección de la ruta en la que se había retirado las cuerdas fijas por otra expedición, y el austriaco Wolfgang Köblinger, despeñado cerca de la cumbre.
Además, la italiana Cristina Castagna resbaló y cayó en una grieta durante la ascensión al campo 4 del Broad Peak.
Por último, el bilbaíno afincado en Gandía (Alicante) Luis María Barbero, desaparecía cerca de la cumbre del Gasherbrum I durante un intento de cima.
En paz descansen todo ellos.
07 Ago 2009
La semana ha estado movidita en el Karakorum. Ya lo decíamos hace unos días. La temporada paquistaní se aproxima a su final y todos han querido apurar sus opciones en un verano muy rácano en cumbres. Curiosamente, el ochomil que se ha llevado la palma ha sido uno de los menos frecuentados otros años: el Gasherbrum I (8.068 m.). La semana pasada ya lo hollaron media docena de escaladores y el pasado lunes registró una decena de cumbres, entre las que estaban las de los guipuzcoanos Oskar Porras, Unai Zendoia y Arkaitz Lasa, la aragonesa Marta Alejandre y el irreductible Carlos Soria, que a sus 70 años logró su noveno ochomil.
Con ellos llegó a la cima la coreana Oh Eun-Sun, que cosechó así su decimotercer ochomil, el cuatro de este año, y se convierte en la mujer con más ochomiles ascendidos, por delante de Edurne Pasaban y Gerlinde Kalterbrunner (12). Si cumple sus planes, el otoño ira al Annapurna, el último que le queda para completar Los Catorce. Según relató Carlos Soria, Miss Oh subió sin oxígeno artificial, aunque con su habitual compañía de dos sherpas, uno de ellos con oxígeno para poder ir más cargado y estar más fresco por si su jefa tiene alguna emergencia. Por cierto, que Carlos Soria no tuvo reparos en reconocer que si no llega a ser por el trabajo del equipo de Miss Oh, él y sus compañeros de expedición no hubiesen podido hacer cima, ya que se encontraron con una condiciones durísimas en el tramo final de la ascensión, especialmente un fortísimo viento.
La otra cara de la moneda estuvo en el K2, donde todas las expediciones, que se unieron a principios de semana para hacer un ataque a cumbre colectivo haciendo acopio de fuerzas, han tenido que darse la vuelta. Entre ellas estaba Gerlinde Kalterbrunner, que buscaba en "la montaña de las montañas" su decimotercer ochomil. Según explica la austriaca en su web , todo fue bien hasta el campo IV (8.000 m.), pero a partir de ahí llegaron los problemas. Primero fue el paso del Cuello de Botella, donde se desprendió un trozo del serac, por suerte sin consecuencias para ellos. Y después, la gran cantidad de nieve que encontraron, "que al final nos llegaba hasta el pecho", relata.
Finalmente, sobre la tres de la tarde y a 8.300 metros de altitud (a apenas trescientos de la cumbre), Gerlinde Kaltenbrunner, Maxut Zhumayev, Vassiliy Pivtsov y Serguey Bogomolov (los cuatro alpinistas que continuaban la ascensión de la casi una veintena que partieron del campo 4, muchos de ellos con oxígeno) decidieron darse la vuelta. "Era demasiado tarde y la cantidad de nieve que había apenas nos permitían avanzar", explica Gerlinde. Volvieron al campo 4, y aunque los kazajos decidieron esperar al día siguiente para un nuevo intento (abortado también por el anuncio de la llegada de mal tiempo), la austriaca decidió abandonar y retornar al campo base. Según explicó su marido Ralf Dujmovits, que la esperaba en el el Campo Base, "después de haber estado en primavera en el Lhotse y de haber pasado dos noches por encima de los 8.000 metros aquí en el K2 ya tiene la sangre suficientemente espesa. Dormir otra noche más a ocho mil metros hubiese sido demasiado peligroso. Creo que ha tomado la decisión correcta".
Por último, merece la pena destacar también la cima del búlgaro Boyan Petrov en el G-II, sólo seis días después de hacer cumbre en el G-I. Este escaso margen entre dos ochomiles sólo lo superan Reynhold Mesnner y Hans Kammerlander con su legendaria travesía entre los Gasherbrum I y II de 1983, cuando encadenaron en sólo tres días ambas cumbres sin pasar por el CB que comparten.
Foto 1: Oh Eun-Sun en la cumbre del G1 (foto AFP)
Fotos 2: Gerlinde Kaltenbrunner se toma un descanso en plena ventisca durante la ascensión por la arista SSE (Vía Cessen o de los vascos) (foto Efe).
Foto 3: Gerlinde se asoma a disfrutar del paisaje desde su tienda en el campo 3 (foto Efe)
31 Jul 2009
No es Fuenteovejuna, pero casi. Todas las expediciones que permanecen en el campo base del K2 han decidido unirse para intentar un último asalto a la cumbre de la segunda montaña más alta del planeta. El K2 está haciendo honor a su apelativo de 'Montaña de las montañas' y parece empeñada en no abrir sus puertas esta temporada. Y como el tiempo se agota los ocho equipos que aún aguantan a sus pies han tomado una decisión casi desesperada: realizar un ataque conjunto aprovechando el anuncio de ventana de buen tiempo que los partes meteorológicos alargan hasta el martes o miércoles de la semana próxima. La determinación es tal que todas las expediciones han renunciado a sus rutas para realizar el ataque masivo por el espolón de Abruzzos, sólo los equipos de Gerlinde Kalterbrunner y Fabrizio Zangrilli mantienen su plan de ascender por el espolón SSE (vía Cessen o vasca), aunque se encontrarán con el resto en el Hombro (C-IV, 8.000 m.) para continuar todos juntos hacia la cumbre.
Según explica en www.mounteverest.net Jake Meyer, miembro de la expedición de Fabrizio Zangrilli, también se ha desechado el plan de seguir una ruta alternativa al siempre peligroso Cuello de Botella que sube por un couloir rocoso cercano y que se considera mucho más seguro, "pero un equipo que trató de hacer cumbre el pasado fin de semana [formado por Gerlinde Kalterbrunner y David Göttler] no pudo encontrar el inicio del corredor". En realidad, habría sido poco menos que un milagro que el equipo austriaco hubiese encontrado la ruta, ya que no se ha repetido desde 1939.
Meyer explica con detalle el plan de asalto (nunca mejor dicho) planeado por las ocho expediciones, entre las que no está la de los españoles Martín Ramos y Jorge Egocheaga, que han iniciado la vuelta a casa ya que el castellanoleonés tenía que volver al trabajo de forma inminente. "Nuestro plan es dejar el BC (5.100 m.) el sábado 1 de agosto y subir ese día al C-II (6.450 m.). El domingo seguiremos hasta el C-III (7.200 m.) y, a continuación, el lunes subiremos hasta el C-IV, en el borde del Hombro (8.000 m.). Salvo nosotros y Gerlinde, todos los demás equipos irán por la ruta de Abruzos, y deberemos encontrarnos todos en el C-IV el lunes por la tarde".
El martes, si todo sale según lo previsto, será el día de cumbre. El plan para ese día es casi militar: "El martes, un pequeño equipo mixto con los escaladores más fuertes de todos los equipos saldrá en cabeza muy pronto, quizás sobre la 1.00 de la madrugada, para fijar cuerda en el difícil y peligroso Cuello de Botella. Los otros escaladores partirán de C-IV
de forma escalonada a lo largo de la mañana para evitar un efecto cuello de botella en el cuello de botella. Estamos mirando que probablemente la hora en la que empiecen a salir sea las 4 a.m."
Mientras, en los Gasherbrum, todos los equipos han desechado el G-II, donde es ha dado por muerto definitivamente al bilbaíno afincado en Alcoy Luis María Barbero, por estar excesivamente cargado de nieve, y han centrado sus fuerzas en el G-I. Su plan es aprovechar la misma ventana de buen tiempo que en el K2. El equipo español, formado por Marta Alejandre, Sechu López, Carlos Soría y los guipuzcoanos Oskar Parras, Unai Zendoia y Arkaitz Lasa han permanecido en el campo I
durante dos días en medio de fuertes nevadas esperando al buen tiempo pero se aprestan ya a tirar para arriba, como el resto de expediciones. La coreana Miss Oh tiene previsto iniciar la ascensión el lunes en el que pretende ser su decimotercer ochomil. Por contra, el nepalí Serap Jangbu, que con once ochomiles en su mochila aspira a ser el primer sherpa en ascender los Catorce Grandes, se ha visto obligado a renunciar a esta cima por una inoportuna lesión en una pierna.
Foto 1: Un momento de la reunión mantenida en el Campo Base del K2 por todas las expediciones (foto de Maxut Zhumayev/A. Verkhovod cortesía de www.mounteverest.net).
Foto 2: Campo I del GI y GII (foto cortesía de la web de Sechu López).
Foto 3: Serap Jangbu en el GI (foto cortesía de su web).
24 Jul 2009
La temporada ochomilista en el Karakorum no está siendo buena. Más muertos que cumbres y mucha, muchísima nieve son las características de un verano en el que, por el momento, sólo dos alpinistas han hecho cumbre en uno de los cuatro ochomiles del Karakorum (K2, Broad Peak, GI y GII, ya que el Nanga, aunque también está en Pakistan, se considera que pertenece a la cordillera del Himalaya): Ueli Steck en el Gasherbrum II y Jorge Egocheaga en el K2, ambos en sendas ascensiones caracterizadas por la velocidad y el compromiso asumidos.
El primero en lograrlo fue el fortísimo suizo Ueli Steck. Su cima fue en el Gasherbrum II, el ochomil más 'comercial' de Pakistán. Fue el 9 de julio y lo hizo a su estilo. Subió con su novia hasta el campo II, se despidió de ella y ascendió hasta la cumbre de un tirón, cuando el resto de expediciones apenas habían empezado a aclimatar. En total, hizo CII-cumbre-CII en catorce horas y media, solo y abriendo huella, lo que no está nada mal para el último Piolet D'or si se tiene en cuenta que esta cumbre, su primer ochomil, la había planteado sólo como un entrenamiento para su proyecto en solitario en el Makalu del próximo otoño. Desde entonces, nadie ha podido repetir cumbre, aunque un grupo iraní estuvo cerca el día 20, la fecha en la que desapareció el alicantino Luis María Barbero precisamente cuando seguía a los iraníes camino de la cumbre.
La segunda cumbre, la del asturiano Jorge Egocheaga en el K2, tiene aún más mérito. También fue en solitario desde el campo III, sin cuerdas fijas en el peligroso tramo final de la montaña, abriendo huella y en un tiempo récord: doce horas para el tramo C3-cumbre-C3. En realidad fue un ataque a cumbre más fruto de las buenas sensaciones y la intuición que de la planificación. Jorge subía al C3 (7.200 m.) con su compañero Martín Ramos para completar la fase de aclimatación. Pero se sintió bien y el sábado, día 19, decidió partir hacia la cumbre a las 11 de la noche. A las 7,30 horas llegaba a ella e inmediatamente iniciaba el regreso al C3, al que llegaba a las 12.00. Esa misma noche dormía en el CB tras descender desde el C3 con Martín. Una velocidad y unas circuntancias de ataque a cumbre que incluso ha levantado cierta suspicacia en algunos de los alpinistas que se encuentran en el CB del K2, ya que incluso el día que hizo cima, el domingo 20 de julio, se desató una fuerte tormenta que hizo retroceder a los equipos que estaban apostados ese día en el C3 para atacar la cima. Por si fuera poco, su anuncio de que estos días va a acompañar a Martín Ramos en su intento a cumbre ha levantado aún más suspicacias sobre si realmente llegó hasta el punto más alto el pasado domingo.
Y es que el grueso de expediciones en el K2 están movilizadas ya que los partes meteorológicos dan día de cumbre para mañana, lo que ha puesto a todos los alpinistas en fila india hacia los campamentos de altura. Sin embargo, el tiempo real no se está correspondiendo con los partes y la ascensión escalonada de estos dias se está realizando en medio de un tiempo muy inestable y con una desconfianza total de la mayoría de las expediciones, entre ellas la de la austriaca Gerlinde Kalterbrunner.
Tampoco en el GI y en el Broad Peak ha habido cumbres. En el Broad, donde hace una semana falleció la italiana Cristina Castagna cuando descendía hacia el campo IV tras un ataque a cumbre abortado, alguna expedición ha llegado a la antecumbre, pero nadie hasta el punto culminante.
Y en el GI es el finalndés Veikka Gustaffson quien más cerca parece de hacer cima. Ganas desde luego le sobran. Si lo consigue habrá completado los 14 ochomiles. Mientras, al campo base de esta montaña acaba de llegar en helicóptero la coreana Miss Oh para intentar el que sería su decimotercer ochomil.
11 Jun 2009
Ya lo decía hace unos días. El mundo alpino gira su mirada hacia el Karakorum tras la llegada, este año prematura, del monzón en el Himalaya. Los cinco ochomiles de Pakistán se aprestan a soportar el asedio de decenas de expediciones y centenares de escaladores. El Gasherbrum II y el Broad Peak se vuelven a llevar la palma en su condición de ochomiles 'fáciles', pero como viene sucediendo en los últimos años, ni tan siquiera el otrora sagrado K2 se libra de la presencia en su base de un numero de expediciones (casi una docena) impensable hace apenas un lustro. La mejor evidencia de que el alpinismo comercial ha perdido el respeto hasta a las más temidas cumbres.
Y es que, salvo honrosas excepciones, las rutas normales, cosidas con cuerdas fijas, serán las vías mayoritarias de acceso a las cumbres. Pero como he dicho, algunas excepciones hay. A la cabeza de ellas vuelve a estar el gran Valery Babanov, el único alpinista que ha recibido dos veces el Piolet de Oro, el máximo premio del alpinismo mundial. El ruso ya dejó muestras de su clase el año pasado al abrir en apenas quince días dos nuevas rutas en estilo alpino en el Broad Peak y el Gasherbrum I. Su idea era completar una trilogía de aperturas con el Ghasherbrum II, pero el tiempo se les echó encima. Así que este año vuelve para completar el reto. No ha dado detalles de la vía elegida, pero seguro que no decepcionará.
El resto de actividades singulares se centran en el K2, con el intento de sueco Fredrik Ericsson de descender desde la cumbre en esquí y el objetivo de una nueva vía a cargo del equipo que dirige el austriaco Gerfriend Goschl.
Pero donde el Karakorum echará chispas en los dos próximos meses será en la carrera por completar los 14 ochomiles, tanto en su versión masculina como en la femenina. Hasta media docena de alpinistas a los que les faltan uno, dos o tres ochomiles para completar la carrera se darán cita en los campos base de los cinco colosos pakistaníes. El que mejor lo tiene es el finlandés Veikka Gustafsson, que si asciende en las próxima semanas el G-I se convertirá en el decimoséptimo hombre en completar Los Catorce.
El pelotón se amplía con los alpinista a falta de dos 'grandes' para acabar la serie. Los jóvenes kazajos Maksut Zhumayev y Vassili Pivtsov tienen el permiso para el K2 (el otro que les falta es el Lhotse) pero tras la reciente muerte de su compañero Serguey Samoilov precisamente en las faldas del Lhotse cuando intentaban la famosa travesía Everest-Lhotse su presencia en el campo base del Chogori es más que dudosa. El portugués Joao García, por contra, sí que ha confirmado su intento en el Nanga Parbat en busca del que sería su decimotercer ochomil (le quedaría el Annapurna).
También estará en la base del K2 la austriaca Gerlinde Kaltenbrunner, que intentará ascender por la ruta de los vascos (pilar SSE). Si lo consigue, sólo le faltará el Everest para convertirse en la primera mujer en completar Los Catorce. PEro ni ella ni Edurne Pasaban se pueden descuidar. Al acecho se encuentra la coreana Eun Sun Oh, que se ha plantado en Pakistán con el firme propósito de subir el Nanga Parbat y el Gasherbrum I de una tacada y acudir así en otoño al annapurna para acabar su sprint final. Para ello, ya tiene a sendos equipos trabajando en ambas montañas donde no escatimará medios en forma de porteadores u oxígeno artificial.
Otro que se plantea un esprint final endiablado es el nepalí Serap Jangbu, empeñado en convertirse en el primer sherpa en completar Los Catorce. Su reto este verano no tiene desperdicio: ascender el Nanga Parbat, el Gasherbrum I y el Broad Peak, con lo que le quedaría únicamente el Makalu. El reto es descomunal, pero si hay alguien capaz de hacerlo es este szherpa que el 25 de julio cumplirá 40 años y que además de diez ochomiles ascendidos cuenta con repeticiones al Everest, K2, Lhotse y Cho Oyu.
12 Ago 2008
Estos días, con todo lo sucedido en el K2 y buscando documentación, he desempolvado los libros sobre la Montaña de las Montañas. Hay unos cuantos. Tanto o más que del Everest. La montaña desde luego da para ello. Acumula gestas y tragedias como ningún otro ochomil. Es, digamoslo así, una montaña muy literaria.
Al hablar del literatura sobre el K2 en la mente de todos está la afamada obra 'El nudo infinito' de Kurt Diemberger, donde relata todo lo sucedido aquel trágico verano de 1986.
Sin embargo, si tengo que elegir un libro sobre el K2 me vais a permitir que me quede con 'Cita con la cumbre' de Juanjo San Sebastián (Ed. Desnivel), en el que relata el dramático descenso con Atxo Apellaniz por la cara norte tras hacer cumbre el 4 de agosto de 1994. Quien piense que es un libro dem ontaña está muy equivocado. Es un retrato vital y personal del autor que trasciende mucho más allá del simple relato de una expedición.
No dudo que si Juanjo, en vez de haber nacido en bilbao, lo hubiera hecho en alguna ciudad francesa, austriaca o italiana, estaríamos ante el libro sobre el K2 más afamado mundialmente.
Si tenéis ocasión no dejéis de leerlo. absolutamente recomendable. Y si ya lo habéis leído, volved a hacerlo. Paladearéis aún con mayor placer el estilo de Juanjo, esa ironía que destilan sus frases, la sinceridad que emana de cada palabra.
07 Ago 2008
Los foros y las webs sobre montaña echan humo estos días tras la tragedia del K2. El debate está servido: ¿Los alpinistas involucrados tenían experiencia y nivel suficiente para acometer la ascensión a esa montaña? ¿Fue una imprudencia continuar hasta la cumbre pese a lo tarde que se les había hecho? (hicieron cumbre sobre las ocho de la tarde, casi noche cerrada ya en el Karakorum) ¿Lo sucedido fue mala suerte o la actitud de los alpinistas resultó decisiva para el fatal desenlace? ¿Se puede responsabilizar a los alpinistas de la muerte de los porteadores y sherpas que habían contratado para ayudarles en la ascensión?
En algunos foros y comentarios de periódicos incluso ha habido profusión de insultos para los alpinistas fallecidos, descalificándolos como personas y como montañeros. Algo con lo que evidentemente no estoy de acuerdo: es muy fácil criticar la actuación de una persona, al límite de sus fuerzas y a ocho mil metros de altitud, desde el salón de tu casa, con un gin tonic a tu vera y el ordenador enfrente. 
Y es que como suele suceder en casi todos los ámbitos de la vida, no todo es blanco o negro. En la vida no hay buenos y malos (eso queda para las del oeste de serie B). Todo hombre, y cada una de sus actuaciones, tiene muchos matices. Y es muy dificil juzgarlas desde la distancia, en un contexto totalmente diferente y sin ni siquiera conocer al cien por cien los detalles de lo sucedido.
(En la imagen de la derecha, la vía de los abruzzos, ruta habitual de ascenso al K2.)
Pero vayamos por partes:
1ª Pregunta: ¿Los alpinistas involucrados tenían experiencia y nivel suficiente para acometer la ascensión a esa montaña?
Un vistazo al currículum de la mayoría de las personas que estaba allí arriba invita a pensar que desde luego no eran unos novatos, no eran unos "turistas" -como algún ilustre escritor les ha definido en un periódico de tirada nacional- la mayoría de ellos tenían amplia experiencia en el Himalaya y/o como escaladores de dificultad. Ahora bien, ¿esos historiales les capacitaban para ascender el K2? Seguramente en circunstancias normales sí (indudablemente, en la lista de personas que han subido el K2 hay gente con peor historial que ellos). El problema es que el 1 de agosto pasado, una serie de circunstancias convirtieron la ruta del K2 en una trampa casi mortal de la que sólo escaladores de una cualidades excepcionales podían escapar. No es casualidad que los dos únicos supervivientes (pese a todo con graves congelaciones) del grupo que quedó atrapado por encima del 'Cuello de Botella' hayan sido el holandés Wilco van Rooijen y el italiano Marco Confortola, sin duda los dos hombres con mayor calidad y experiencia contrastadas de los que estaba allí arriba.
2ª Pregunta: ¿Fue una imprudencia continuar hasta la cumbre pese a lo tarde que se les había hecho?
Aquí hay un dato irrefutable: El código de seguridad de toda expedición en un ochomil dice que hacer cumbre más allá de las dos de la tarde supone superar unos límites cuyas consecuencias pueden ser imprevisibles. Y es que la primera norma que cualquier montañero debe de tener presente siempre es que la ascensión no termina en la cumbre, sino en el campo base tras bajar de ella. O como dijo Kurt Diemberger a raíz de su ascensión al K2 en 1986: "un ochomil sólo te pertenece cuando has llegado al campo base. Hasta entonces, tú le perteneces
a él". El problema -o el mérito- es tener la suficiente lucidez, cuando te encuentras al límite de tus fuerzas, por encima de los ochomil metros y a pocos centenares de metros de una cumbre en la que has empeñado todas tus energías durante los últimos años, para decidir darte la vuelta. Probablemente sea ésa la mayor prueba de madurez y responsabilidad a la que se pueda enfrentar un alpinista. Pese a todo, el himalayismo está repleto de ejemplos en los que escaladores, algunos de ellos de contrastada calidad, han hecho cumbre muy tarde, incluso de noche, y han descendido sin mayores problemas. Aunque otros no.
(En la foto de la derecha se advierten las graves congelaciones que sufre Marco Confortola en sus pies)
3ª pregunta: ¿Lo sucedido fue mala suerte o la actitud de los alpinistas resultó decisiva para el fatal desenlace?
Llegamos al meollo de la cuestión. Una vez que todos los supervivientes están ya a salvo y han comenzado a contar lo vivido, sus relatos están sirviendo para conocer con bastante precisión lo ocurrido, que en muchos detalles no coincide con los datos que se manejaban hasta ahora. En todo caso, todo apunta a una combinación de mala planificación, decisiones erróneas y, también, mala suerte. Para empezar, dos de los fallecidos, el serbio Dren Mandic y uno de los porteadores paquistaníes, murieron antes de llegar a la cumbre. Concretamente, poco después de partir del campo IV, cuando Mandic perdió pie y cayó al vacío y a su porteador le pasó lo mismo al acudir en su ayuda. Esta primera desgracia hizo dudar al resto del grupo, formado por una veintena de escaladores de varias expediciones, la mayoría del os cuales finalmente decidió continuar la ascensión. Llegan al 'Cuello de Botella', el tramo más técnico de la ruta. Aquí, Wilco van Rooijen y Marco Confortola han coincidido tras su rescate en declarar que fue en ese momento cuando se dieron cuenta de que el grupo pecaba de desorganización e inexperiencia. Hasta el punto de que una mala colocación de las cuerdas fijas les hizo perder casi dos horas. El holandés añadía que esa mala colocación pudo ser incluso determinante para que horas más tarde fueran arrastrada por una avalancha. Pese a todos los problemas, el grupo continúa hacia la cumbre. Camino de ella se cruzan con Alberto Zerain, que baja ya. Sus sensaciones son premonitorias: “iban muy lentos, yo creo que bastante justos de fuerzas y encima la mayoría llevaba botellas de oxígeno. Por la hora que era y el ritmo que llevaban me pareció que era una temeridad seguir subiendo”. Pero lo hacen. Y llegan a la cumbre. Ocho de la tarde, noche ya en el Karakorum. Y es en el descenso cuando se desata la tragedia. En el 'Cuello de Botella' se desprende un trozo del serac que pende sobre él y provoca una avalancha que arrastra a tres coreanos y sus sherpas, que justo estaban pasando por debajo, y las cuerdas fijas. Varios de los que habían hecho cumbre habían pasado ya, pero media docena de hombres queda atrapados por encima del Cuello de Botella. Ante ellos, un caos de nieve y hielo ocupa ahora el lugar de la ruta y las cuerdas. Confortola relata cómo vio a varios coreanos colgados de la cuerda sin poder hacer nada por ellos. Bajaba con su amigo Gerard McDonnell y deciden hacer un agujero en la nieve a la espera de ayuda. Entonces un nuevo e
struendo sacude al italiano, que sólo acierta a ver las botas de su compañero en el seno de un nuevo alud que pasa junto a él. Algunos de los supervivientes logran llamar a sus campos base con los teléfonos satélites e informar de lo ocurrido. Desde el Campo IV varios porteadores salen con cuerda para reequipar la vía. Por el camino encuentran a Marco. Wilco van Rooijen también aparece más tarde. Del restonada más se ha vuelto a saber.
(Los holandeses Las Van De Gevel y Wilco Van Rooijen, dos de los sueprvivientes, tras ser tratados de sus congelaciones en Skardu)
4ª Pregunta: ¿Se puede responsabilizar a los alpinistas de la muerte de los porteadores y sherpas que habían contratado para ayudarles en la ascensión?
Es uno de los aspectos que más polémica está suscitando. Al fin y al cabo, los sherpas y porteadores de altura paquistaníes suben allí arriba por dinero, porque es su trabajo, no por gusto o placer. Y aunque nadie les pone una pistola en el pecho para hacerlo, quizás si el nivel de vida de su país y el suyo propio fueran otros elegirían otra actividad menos arriesgada. Aquí el debate es complicado y va más allá del alpinismo para entrar en aspectos socioculturales y económicos, de la dicotomía Primer mundo/Tercer mundo. Un debate, en todo caso, inabordable en lo legal pero con las más variadas interpretaciones en lo moral.
Yo me apunto a la reflexión con un, como mínimo, curioso dato: en el trágico verano de 1896, de los 13 alpinistas que murieron en el K2, ninguno de ellos era sherpa ni porteador. En la tragedia de la pasada semana, casi la mitad lo eran. ¿Es ese dato un retroceso para el alpinismo o un avance para los países de los que son originarios los porteadores y guías (Nepal y Pakistán), que han convertido esa actividad en una de sus principales fuentes de riqueza? Sea lo que fuere, es indudable que cualquier persona que afronta una actividad donde el peligro de muerte es palpable debería pensarse muy mucho el implicar en ella a personas cuya decisión de acompañarle se vea condicionada por aspectos económicos y no sólo la amistad, el compañerismo o la comunión de objetivos.
Y para finalizar, aún a reconociendo que todas las comparaciones son odiosas, no quiero concluir este comentario sin recordar que el mismo día de la tragedia del K2, a unos pocos kilómetros de allí, cuatro alpinistas vascos y un catalán (Alberto Iñurrategi, José Carlos Tamayo, Juan Vallejo, Mikel Zabalza y Ferrán Latorre), completaban la sexta ascensión de toda su historia al Gasherbrum IV (7.925 m.) tras una complicadísima y exigente escalada en la que no usaron ni porteadores de altura ni oxígeno. El grupo llegó a las cuatro de la tarde a la cima Norte (9.710 m.) y pese a tener la cumbre principal a apenas 300 metros distancia, pensaron que podían asumir demasiados riesgos y decidieron descender. Todos llegaron sin novedad al campo base, salvo Ferrán, al que una piedra de un desprendimiento mientras completaba el último ráppel, cerca del campo I, le golpeó en el codo y una pierna y le ocasionó unas heridas leves.
04 Ago 2008
La Secretaría de Turismo de Pakistan ha confirmado la muerte de once alpinistas en el K2 así como los detalles de la tragedia, como explica hoy la información de la edición impresa del periodico.
Sin embargo, hay un dato que no había trascendido hasta hoy: dos de los fallecidos, un sherpa nepalí y un porteador de altura pakistaní, murieron despues de dar media vuelta y volver a ascender para intentar ayudar a distintos miembros de sus expediciones. Una profesionalidad que les costó la vida.
La lista oficial de fallecidos, dada a conocer por la Secretaría de Turismo de Pakistán es la siguiente:
03 Ago 2008
Mientras conocíamos la llegada a la seguridad del campo base de la expedición al G-IV con un Ferran Latorre herido en un codo y una pierna al caerle una piedra en un rapel y la cumbre de Alberto Zerain en el K2 , la noticia de una tragedia en esta última montaña ensombrecía todo lo demás.
Como suele suceder en estos casos, los datos que llegan son algo confusos y las cifras, totalmente provisionales. En principio, al parecer estan confirmados nueve muertos y cuatro desaparecidos de diversas nacionalidades (coreanos, pakistaníes, nepalíes, serbios, holandeses, noruegos... al verse alcanzados por una avalancha en la zona alta de la montaña, por encima del campo IV, a más de ochomil metros de altura.
La secuencia del suceso es la siguiente: decenas de alpinistas parten hacia la cumbre del K2 desde los campos altos el pasado 1 de agosto. La ascensión se desarrolla sin contratiempos y casi una veintena de ellos hacen cumbre, aunque algunos de ellos muy tarde, cerca de las ocho de la tarde, ya prácticamente noche cerrada en el Karakorum.
Es en el descenso cuando se desencadena la tragedia. Un bloque de hielo se desprende del serac que pende sobre el conocido como "cuello de botella", un estrecho y técnico paso a 8.200 metros por encima del "hombro" (una especie de explanada a casi 8000 metros de altura donde se suele ubicar el campo IV) y que da acceso a las empinadas rampas que llevan a la cumbre.
El serac arrastró las cuerdas fijas que equipaban la ruta y se llevó por delante a varios alpinistas, mientras que otros quedaron aislados por encima del "cuello de botella".
En estos momentos, el objetivo de los equipos de rescate que han iniciado la ascensión es, más que buscar supervivientes, equipas de nuevo de la ruta para que los alpinistas que permanecen aislados, y que acumulan ya casi tres días por encima de los 8000 metros, puedan descender a altitudes más seguras.
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