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07 Ago 2009

La semana ha estado movidita en el Karakorum. Ya lo decíamos hace unos días. La temporada paquistaní se aproxima a su final y todos han querido apurar sus opciones en un verano muy rácano en cumbres. Curiosamente, el ochomil que se ha llevado la palma ha sido uno de los menos frecuentados otros años: el Gasherbrum I (8.068 m.). La semana pasada ya lo hollaron media docena de escaladores y el pasado lunes registró una decena de cumbres, entre las que estaban las de los guipuzcoanos Oskar Porras, Unai Zendoia y Arkaitz Lasa, la aragonesa Marta Alejandre y el irreductible Carlos Soria, que a sus 70 años logró su noveno ochomil.

Con ellos llegó a la cima la coreana Oh Eun-Sun, que cosechó así su decimotercer ochomil, el cuatro de este año, y se convierte en la mujer con más ochomiles ascendidos, por delante de Edurne Pasaban y Gerlinde Kalterbrunner (12). Si cumple sus planes, el otoño ira al Annapurna, el último que le queda para completar Los Catorce. Según relató Carlos Soria, Miss Oh subió sin oxígeno artificial, aunque con su habitual compañía de dos sherpas, uno de ellos con oxígeno para poder ir más cargado y estar más fresco por si su jefa tiene alguna emergencia. Por cierto, que Carlos Soria no tuvo reparos en reconocer que si no llega a ser por el trabajo del equipo de Miss Oh, él y sus compañeros de expedición no hubiesen podido hacer cima, ya que se encontraron con una condiciones durísimas en el tramo final de la ascensión, especialmente un fortísimo viento.

La otra cara de la moneda estuvo en el K2, donde todas las expediciones, que se unieron a principios de semana para hacer un ataque a cumbre colectivo haciendo acopio de fuerzas, han tenido que darse la vuelta. Entre ellas estaba Gerlinde Kalterbrunner, que buscaba en "la montaña de las montañas" su decimotercer ochomil. Según explica la austriaca en su web , todo fue bien hasta el campo IV (8.000 m.), pero a partir de ahí llegaron los problemas. Primero fue el paso del Cuello de Botella, donde se desprendió un trozo del serac, por suerte sin consecuencias para ellos. Y después, la gran cantidad de nieve que encontraron, "que al final nos llegaba hasta el pecho", relata.

Finalmente, sobre la tres de la tarde y a 8.300 metros de altitud (a apenas trescientos de la cumbre), Gerlinde Kaltenbrunner, Maxut Zhumayev, Vassiliy Pivtsov y Serguey Bogomolov (los cuatro alpinistas que continuaban la ascensión de la casi una veintena que partieron del campo 4, muchos de ellos con oxígeno) decidieron darse la vuelta. "Era demasiado tarde y la cantidad de nieve que había apenas nos permitían avanzar", explica Gerlinde. Volvieron al campo 4, y aunque los kazajos decidieron esperar al día siguiente para un nuevo intento (abortado también por el anuncio de la llegada de mal tiempo), la austriaca decidió abandonar y retornar al campo base. Según explicó su marido Ralf Dujmovits, que la esperaba en el el Campo Base, "después de haber estado en primavera en el Lhotse y de haber pasado dos noches por encima de los 8.000 metros aquí en el K2 ya tiene la sangre suficientemente espesa. Dormir otra noche más a ocho mil metros hubiese sido demasiado peligroso. Creo que ha tomado la decisión correcta".
Por último, merece la pena destacar también la cima del búlgaro Boyan Petrov en el G-II, sólo seis días después de hacer cumbre en el G-I. Este escaso margen entre dos ochomiles sólo lo superan Reynhold Mesnner y Hans Kammerlander con su legendaria travesía entre los Gasherbrum I y II de 1983, cuando encadenaron en sólo tres días ambas cumbres sin pasar por el CB que comparten.

Foto 1: Oh Eun-Sun en la cumbre del G1 (foto AFP)

Fotos 2: Gerlinde Kaltenbrunner se toma un descanso en plena ventisca durante la ascensión por la arista SSE (Vía Cessen o de los vascos) (foto Efe).

Foto 3: Gerlinde se asoma a disfrutar del paisaje desde su tienda en el campo 3 (foto Efe)

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31 Jul 2009

No es Fuenteovejuna, pero casi. Todas las expediciones que permanecen en el campo base del K2 han decidido unirse para intentar un último asalto a la cumbre de la segunda montaña más alta del planeta. El K2 está haciendo honor a su apelativo de 'Montaña de las montañas' y parece empeñada en no abrir sus puertas esta temporada. Y como el tiempo se agota los ocho equipos que aún aguantan a sus pies han tomado una decisión casi desesperada: realizar un ataque conjunto aprovechando el anuncio de ventana de buen tiempo que los partes meteorológicos alargan hasta el martes o miércoles de la semana próxima. La determinación es tal que todas las expediciones han renunciado a sus rutas para realizar el ataque masivo por el espolón de Abruzzos, sólo los equipos de Gerlinde Kalterbrunner y Fabrizio Zangrilli mantienen su plan de ascender por el espolón SSE (vía Cessen o vasca), aunque se encontrarán con el resto en el Hombro (C-IV, 8.000 m.) para continuar todos juntos hacia la cumbre.

Según explica en www.mounteverest.net Jake Meyer, miembro de la expedición de Fabrizio Zangrilli, también se ha desechado el plan de seguir una ruta alternativa al siempre peligroso Cuello de Botella que sube por un couloir rocoso cercano y que se considera mucho más seguro, "pero un equipo que trató de hacer cumbre el pasado fin de semana [formado por Gerlinde Kalterbrunner y David Göttler] no pudo encontrar el inicio del corredor". En realidad, habría sido poco menos que un milagro que el equipo austriaco hubiese encontrado la ruta, ya que no se ha repetido desde 1939.

Meyer explica con detalle el plan de asalto (nunca mejor dicho) planeado por las ocho expediciones, entre las que no está la de los españoles Martín Ramos y Jorge Egocheaga, que han iniciado la vuelta a casa ya que el castellanoleonés tenía que volver al trabajo de forma inminente. "Nuestro plan es dejar el BC (5.100 m.) el sábado 1 de agosto y subir ese día al C-II (6.450 m.). El domingo seguiremos hasta el C-III (7.200 m.) y, a continuación, el lunes subiremos hasta el C-IV, en el borde del Hombro (8.000 m.). Salvo nosotros y Gerlinde, todos los demás equipos irán por la ruta de Abruzos, y deberemos encontrarnos todos en el C-IV el lunes por la tarde".

El martes, si todo sale según lo previsto, será el día de cumbre. El plan para ese día es casi militar: "El martes, un pequeño equipo mixto con los escaladores más fuertes de todos los equipos saldrá en cabeza muy pronto, quizás sobre la 1.00 de la madrugada, para fijar cuerda en el difícil y peligroso Cuello de Botella. Los otros escaladores partirán de C-IV de forma escalonada a lo largo de la mañana para evitar un efecto cuello de botella en el cuello de botella. Estamos mirando que probablemente la hora en la que empiecen a salir sea las 4 a.m."

Mientras, en los Gasherbrum, todos los equipos han desechado el G-II, donde es ha dado por muerto definitivamente al bilbaíno afincado en Alcoy Luis María Barbero, por estar excesivamente cargado de nieve, y han centrado sus fuerzas en el G-I. Su plan es aprovechar la misma ventana de buen tiempo que en el K2. El equipo español, formado por Marta Alejandre, Sechu López, Carlos Soría y los guipuzcoanos Oskar Parras, Unai Zendoia y Arkaitz Lasa han permanecido en el campo I durante dos días en medio de fuertes nevadas esperando al buen tiempo pero se aprestan ya a tirar para arriba, como el resto de expediciones. La coreana Miss Oh tiene previsto iniciar la ascensión el lunes en el que pretende ser su decimotercer ochomil. Por contra, el nepalí Serap Jangbu, que con once ochomiles en su mochila aspira a ser el primer sherpa en ascender los Catorce Grandes, se ha visto obligado a renunciar a esta cima por una inoportuna lesión en una pierna.

Foto 1: Un momento de la reunión mantenida en el Campo Base del K2 por todas las expediciones (foto de Maxut Zhumayev/A. Verkhovod cortesía de www.mounteverest.net).

Foto 2: Campo I del GI y GII (foto cortesía de la web de Sechu López).

Foto 3: Serap Jangbu en el GI (foto cortesía de su web).

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24 Jun 2008

Ha comenzado ya la temporada en el Karakorum y los cinco ochomiles de Pakistán reciben ya el asedio de cientos de alpinistas (un día de estos os cuento las primeras ascensiones del verano). Sin embargo, habrá una baja significativa: Gerlinde Kalterbrunner, la austriaca que encabeza, con once (junto con la italiana Nives Meroi), la carrera femenina por ascender los catorce ochomiles, ha anunciado que este verano no intentará el K2, su objetivo para los próximos meses. El argumento esgrimido son los problemas físicos que sufrió hace poco más de un mes en el Lhotse, que intentó enlazar con la ascensión al Dhaulagiri, donde coincidió en la cumbre con Edurne Pasaban.
Efectivamente, Gerlinde y su marido Ralf Dujmovits se las prometían muy felices en el vecino del Everest. De hacer cumbre,el alemán, que venía de hacer cumbre en el Makalu, habría terminado los Catorce. Pero las cosas se complicaron. El desgaste que ambos sufrieron en el Dhaulagiri y el Makalu fue mayor de lo que creían y en el Lhotse sufrieron problemas físicos y principios de congelación que les obligaron a darse la vuelta no muy lejos de la cumbre.
Y ahora ha llegado la renuncia de Gerlinde al K2, una decisión más que acertada, ya que la segunda montaña más alta del planeta exige plenitud de forma para afrontarla con garantías. Esta decisión puede permitir a Edurne Pasaban alcanzar a la austriaca y a la italiana Nives Meroi (aún recuperándose de un accidente el otoño pasado en el Makalu) el próximo otoño, en el que la tolosarra intentará el Manaslu. (En la foto, Edurne y Gerlinde en la cumbre del Broad Peak. Colección Edurne Pasaban).
Hablando de sustos en el Lhotse, el de Carlos Pauner sí que fue realmente serio. El aragonés sufrió un principio de edema cerebral (lo supo más tarde) y gracias a que las escasas fuerzas que le quedaban le permitieron un momento de lucidez en el que decidió darse la vuelta a apenas doscientos metros de la cumbre, porque si no, ahora el relato sería bien distinto.
El caso es que Pauner, que también había ascendido el Dhaulagiri unos días antes, confió en sus fuerzas y en la aclimatación lograda en La Montaña Blanca y planteó la ascensión al Lhotse como "subir a un tresmil en Pirineos". Dicho y hecho,: llegó al Campo Base (el mismo del Everest), esperó un par de días a que los partes meteorológicos fueran buenos, se echó la mochila al hombro y tiró para arriba... Y así le fueron las cosas. Carlos cuenta que ya subiendo en la zona baja notó cierto cansancio. Y luego, arriba, se rozó la tragedia. Incluso fue auxiliado por varios alpinistas españoles que descendían del Everest (El Lhotse y el Everest comparte ruta hasta el campo III), que le suministraron oxígeno y le ayudaron a descender hasta el CB.
Definitivamentem, no hay nada como perderle el respeto a la montaña, sea el Lhotse, el Aneto o el Gorbeia, para jugarte la vida.

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