21 Jun 2008
El montañero Alberto Zerain, 46 años, primer alavés que conquistó la cumbre del Everest, partió el pasado viernes hacia Pakistán para intentar realizar en julio el doblete de coronar las cimas del K-2, el segundo pico más alto del planeta tierra con sus 8.611 metro y ldel Broad Peak, la duodécima montaña (8.047 metros). En caso de lograrlo será una 'primera' para Zerain, porque no recuerdo que nadie haya hecho cima en el K2 tras ascender otro ochomil.
El alavés estará acompañado en el Broad Peak por el vizcaíno Aitor Las Hayas y el castreño Juan Carlos González. En el campo base se les sumarán los andaluces Lina Quesada, que ha subido al Everest junto al bilbaíno J. R. Madariaga y el catalán Jordi Estanyol, y Rafael Merchán; los extremeños Santiago Martín y Diego Hernández, y el riojano Alfredo García.
Al K2 piensa ir en solitario, intentando no usar las cuerdas fijas de otras expediciones.
En el supuesto de que Zerain consiga hacer realidad ambos objetivos, serían su sexto y séptimo 'ochomil', tras haber hecho cumbre con anterioridad en los picos del Everest, Makalu, Lhotse, Gasherbrum II y Hidden Peak.
El vitoriano ya tiene una idea del esfuerzo que requiere la aventura, puesto que hace dos años subió junto a Xabier Alzola el GI y el GII de forma consecutiva. Eran cimas de altura aproximada. En este caso el desafío es diferente y más peliagudo.
Los himalayistas advierten de la dificultad de encadenar un 'ochomil' pelado y una cima de dimensiones considerables como es el K-2. El primero se sube bien, pero en el segundo el 'techo' parece que está fijado en los 8.100 metros, punto en el que el cuerpo se bloquea.
Pauner en una entrevista que concedió a Barrabés al descender de su intento del Lhotse hace unas semanas, aseguraba que {no es lo mismo encadenar dos ochomiles pelados, que traspasar la barrera y llegar a los 8.611 metros del K2, que encima es el ochomil más complicado.A esa altura ya superas el ‘muro’. Ralf y Gerlinde Kaltenbrunner también intentaron el Lhotse tras el Dhaulagiri y se han quedado a 8.100 metros. No pudieron seguir}, decía el aragonés.
En la foto de Andrade, el grupo de Zerain posa antes de tomar el vuelo hacia Pakistán.
29 May 2008
Ayer (29 de mayo) se cumplieron 55 años de la ascensión de Sir Edmund Hillary y Tenzing Norgay al Everest. Fueron dos pioneros que se adentraron en una tierra desconocida, pisando por primera vez la cima del mundo.
Tenzing Norgay hace ya muchos años que nos dejó. Edmund Hillary falleció este año, tras haber dedicado su vida a ayudar al pueblo sherpa. Recomendamos la carta que Ang Tshering Sherpa le dedicó tras su fallecimiento, en la que cuenta cómo gracias a Sir Edmund y sus escuelas los sherpas aprendieron a ganarse la vida.
23 May 2008
Hombres de la categoría de Ochoa de Olza se sacrifican y mueren el pos de un ideal (el navarro falleció ayer en el Annapurna a los 40 años). Otros en cambio lo hacen de oficio, como un trabajo más, bien renumerado pero no el más apropiado para lo que consideran personas con posibilidad de elegir su profesión.
A esta última categoría pertenece Apa Sherpa, que hizo cumbre por 13ª vez en la cima del Everest el pasado 17 de mayo junto a otros seis sherpas, entre ellos se encontraba Lhakpa Gelu Sherpa (40 años) que en 2003 estableció el récord de ascensión al techo de la tierra en 10 horas 56 minutos y 46 segundos.
Apa Sherpa es uno de los montañeros más respetados por la comunidad montañera internacional. Como la mayoría de los sherpas creció en las laderas del Everest, dónde tras la temprana muerte de su padre, tuvo que dejar la escuela a los 12 años para conseguir dinero para mantener a su madre y sus cinco hermanos. Empezó como porteador de grupos de turistas y guiando pequeños trekkings en la región del Everest y los Annapurnas.
Su carrera como alpinista comenzó en 1985, cuando el suizo Edhard Loretan lo contrató como cocinero para su travesía de los Annapurnas. Su primera ascensión al Everest fue en 1990, junto a Peter Hillary, hijo de Sir Edmund, primer hombre junto a Tensing Norgay en llegar al techo del mundo. Desde entonces, Apa Sherpa ha subida al Everest prácticamente cada año.
Hombre de familia, padre de cuatro hijos, Apa Sherpa afronta su vida de montañero con un talante completamente diferente al que impera en occidente. «El récord no es importante. Escalo por obligación, para que mi familia no tenga que hacerlo, para poder darles una educación y mejores oportunidades», comentó en una ocasión.
De hecho, esta última expedición partió hacia el Everest con el propósito de filmar un documental sobre el alpinismo, para recaudar fondos destinados a financiar los estudios y mejorar la atención médica para los hijos de los guías de montaña de Nepal.
Foto AP. Apa Shrpa en la cima del Everest.
08 May 2008
Bueno, pues ya está. Los chinos lo han conseguido. La antorcha olímpica ha llegado esta madrugada (horas española) a los 8.850 metros de la cima del Everest. El despliegue de medios y mediático ha sido sencillamente abrumador. 31 alpinistas de las etnias tibetana, Han y Tujia han integrado el equipo encargado abrir la ruta de la vertiente tibetana y de llevar al Techo del Mundo la llama, instalada en un pebetero especial que impedía que se apagara pese a la falta de oxígeno, según informa la agencia oficial china de noticias.
La montañera de origen tibetano Ci Ren Wang Mu, de 19 años, fue la quinta y última relevista en la última etapa del ascenso y la encargada de recibir la llama olímpica en la cumbre. Eran las 9.18 de la mañana (3.18 en España). Mucho antes, a las tres de la madrugada, había salido junto con 18 montañeros del último campo, a 8.300 metros, para completar los últimos metros de ascensión. "Gracias por haberme dado esta oportunidad", dijo Ci Ren, tras guardar silencio por unos minutos al recibir la Antorcha. El tercer relevista, Ni Ma Ci Ren, también tibetano, gritó el lema olímpico, "un mundo, un sueño", al recibir la llama y recorrer los pocos metros que lo separaban del cuarto portador. El resto de escaladores se unieron a la tibetana en la cima.
El momento fue retransmitido en directo por la televisión china y la CNN y las decenas de periodistas, la mayoría chinos, que cubrían la noticia desde el campo base informaron puntualmente de la noticia. Los pocos extranjeros que había quedaron aún más reducidos cuando varios de ellos fueron expulsados nada más enviar su primera crónica y las autoridades chinas comprobaran que no cumplían con los cánones establecidos de asepsia informativa.
Y es que las autoridades chinas no han escatimado medios -humanos, políticos y militares- para lograr uno de los grandes objetivos mediaticos que se habían marcado en el recorrido de la llama camino de Pekín, el más largo y ambicioso de la historia del olimpismo, con 137.000 kilómetros a lo largo de 5 continentes con una duración de 130 días.
Nada ni nadie podía empañar el objetivo de subir la antorcha al Everest. Y efectivamente lo han conseguido. Lo de menos, para ellos, es que hayan tenido que aplacar a sangre y fuego una revuelta en el Tibet -país ocupado por China que comparte con Nepal la territorialidad del Everest- se hayan visto obligados a cerrar la montaña por su vertiente y haya tomado militarmente, con la complicidad y ayuda del Ejército nepalí, la vertiente sur de la montaña. Allí, centenares de alpinistas se han visto sometidos a una especie de ley marcial que ha limitado sus movimientos para evitar la más mínima protesta contra china o muestra de apoyo a Tíbet.
Primero, en el mismo aeropuerto de Katamandú, se les hizo firmar un documento en el que se comprometían a no realizar manifestaciones contra China o a favor de Tíbet. Luego, en cuanto llegaban al campo base, se les requisaban los teléfonos móviles. Podían utilizarlos, pero sólo si previamente daban el número a los militares para que estos lo comprobasen y llamaban en presencia de ellos.
Las restricciones de movimientos también han sido numerosas.Primero se les prohibió subir más arriba del campo 2 y ya en los últimos días han sido directamente recluidos en el campo base con prohibición expresa de salir de él. Para ello, militares chinos con permiso nepalí para disparar instalaron varios puestos de control en la ruta de ascensión.
A la vista de estas medidas, los alpinistas ha vivido durante las últimas semanas en la cárcel más alta del planeta y las incidentes han sido mínimos, aunque los ha habido. El más 'grave' de ellos lo protagonizo un montañero estadounidense que cometió el delito de llevar una pequeña pegatina con el lema 'Free Tibet (libertad para Tíbet) en su mochila (en el interior de la misma, ni siquiera pegada y visible en su exterior). Fue inmediatamente expulsado del campo base.
Los escaladores esperan ahora el levantamiento inmediato de las restricciones de movimientos para iniciar la ascensión cuanto antes. Pero no va a ser tan fácil para ellos. Los problemas que se les plantean son variados. En primer lugar, está la premura de tiempo: el plazo que marca el premonzón para hacer cumbre ha quedado reducido a apenas dos semanas. Otros años, a estas alturas de la temporada la ruta lleva equipada varias semanas y ya se han producido las primera cumbres. Este año, sin embargo, a estas alturas de la temporada nadie ha pasado del campo 2. El segundo hándicap es la falta de aclimatación de los alpinistas, que aún no han completado a no haber podido pasar del campo 2. Si a todo ellos le añadimos la masificación que se ha producido (aún mayor de lo habitual ya que muchas expediciones que iban por el norte han cambiado a la vertiente nepalí ante la prohibición chinas), tenemos un cóctel explosivo de consecuencias imprevisibles a nada que las condiciones meteorológicas se compliquen o alguien viva el más mínimo imprevisto camino de la cumbre.
25 Abr 2008
Es sólo una muestra de lo que está pasando: Nepal controla rígidamente las actividades y protestas pro tibetanas contra China y ha desplegado tropas en el Everest para evitar incidentes durante la escalada de la antorcha olímpica, prevista en los primeros días de mayo. Las tropas desplegadas tienen permiso para disparar contra los montañeros involucrados en actividades contra China, según una fuente de Interior.
Según www.mounteverest.net , fuentes sobre el terreno informan que policías y militares chinos de paisano circulan por el campo base y el campo 2 de la vertiente nepalí. Un periodista confirmó a ese mismo medio que fue obligado a identificarse por parte de las fuerzas de seguridad chinas cerca de la frontera entre Nepal y Tíbet, pero en territorio nepalí. Además, no se permite enviar imágenes, y los teléfonos satélite han sido requisados por el Ejército. Quien quiera llamar debe acudir al puesto militar del CB, pedir su teléfono y llamar delante de los militares. Al parecer todas las llamadas son escaneadas.
Aún hay más. Las autoridades nepalíes obligan a todos los alpinistas que llegan al país a firmar un documento donde se comprometen a no realizar acciones ni declaraciones en favor de Tíbet (el documento avisa que si lo hacen serán inmediatamente expulsados) y los policías revisan concienzudamente el equipaje de los alpinistas para asegurarse de que sólo llevan material esencial para su expedición.
Mientras tanto, sigue la prohibición para las expediciones, hasta el día diez de mayo, de subir más allá del campo II, a 6,400 metros de altitud. En teoría, para esa fecha la antorcha olímpica ya habrá llegado a la cumbre del Everest por la vertiente china. Aunque la pregunta es evidente: ¿Y si para esa fecha no lo consiguen? ¿prorrogará Nepal la prohibición, teniendo en cuenta que esa decisión supondría de facto dejar sin opciones de hacer cumbre a centenares de alpinistas?
18 Mar 2008
Ya se que puede sonar un poco frívolo hablar de si abren o cierran una montaña, por muy Everest que sea, mientras decenas -posiblemente centenares- de tibetanos mueren bajo la represión China, pero creo que cada uno puede poner su pequeño grano de arena en pos de una causa más que justa desde su pequeña parcela personal. Viene esto a cuento porque esta mañana el alpinista bilbaíno Juan Ramón Madariaga ha presentado a los medios de comunicación su expedición al Everest. Ha explicado que su grupo ha sido uno de los damnificados con el cierre del Everest, ya que su idea era ir por la ruta del collado Norte y en una semana han tenido que dar la vuelta a la expedición para poder subir por Nepal. Al margen de vicisitudes organizativas, Juanra Madariaga no se ha andado con pelos en la lengua a la hora de definir lo que está pasando en Tíbet a cargo del régimen político chino, que ha calificado de "fascista". Yo no se si son fascistas o no, pero su comportamiento desde luego no dista mucho de serlo. Pero lo que quiero valorar ahora es la importancia de que personajes más o menos públicos levanten su voz contra unos hechos tan graves como los que nos ocupa. Su actitud y su voz obtienen la mayoría de las veces un eco que permite llegar hasta donde no conseguimos los demas. Y en ese sentido es loable el compromiso de esas personalidades ante situaciones en las que el silencio suele ser la más cómoda de las posturas.
Por lo demás, la situación ha empeorado aún más en el Everest para quienes quieren ascenderlo esta temporada. Al cierre definitivo de las frontera china tras la última revuelta del pasado viernes en Lhasa, se ha sumado la efectividad de las presiones del gobierno chino sobre Nepal, que finalmente también ha prohibido subir por encima del campo 3 de su vertiente antes del 10 de mayo.
12 Mar 2008
¿Quién dijo aquello de que es imposible poner puertas al campo? Pues China lo ha hecho. Y nada menos que al Everest, la montaña más alta del mundo (8.848 m.). Aunque lo parezca, no es ninguna inocentada. El Gobierno de Pekín remitió ayer una nota a todas las expediciones con permiso para escalar el Chomolungma (su nombre en tibetano) y a las principales webs de alpinismo en la que informa de la prohibición de ascender el Everest en la presente temporada hasta el 10 de mayo. El cierre lo hace extensible también al cercano Cho Oyu, con sus 8.188 metros, la sexta cumbre más alta del mundo.
Ello supone, de hecho, la suspensión de la temporada de ascensiones por la vertiente tibetana, ya que las expediciones necesitan al menos un mes en la montaña para equiparla y aclimatarse y el monzón entra a finales de mayo o, en el mejor de los casos, principios de junio. Por si fuera poco, el anuncio se produce justo en el momento en el que todas ellas están ya camino del campo base o van a iniciarlo de forma inminente. Unas expediciones, conviene recordarlo, que han pagado cuantiosas cantidades de dinero por los permisos y toda la infraestructura necesaria para acometer la ascensión.
Sin olvidar, por supuesto, el gravísimo quebranto económico que va a suponer a todos los habitantes de la comarca --porteadores, sherpas, dueños y trabajadores de refugios, hostales, tabernas, etc.- la ausencia de alpinistas, para muchos de ellos su única fuente de ingresos durante todo el año.

China ha invitado a Nepal, país con el que comparte la territorialidad del Everest, a que se sume a la decisión, aunque el Gobierno de Katmandú ya ha adelantado que no secundará la medida.
El motivo esgrimido por las autoridades chinas para justificar la medida se refiere a la supuesta preservación medioambiental de la montaña y su entorno. Pero el argumento no se tiene en pie ni un minuto.
El Everest arrastra efectivamente desde hace años graves problemas por la masificación, la basura y el calentamiento global, pero desde luego su cierre durante unas pocas semanas no va paliar en absoluto el problema. Por no hablar de la autopista que el Gobierno de Pekín está construyendo hasta el campo base tibetano, donde tiene previsto levantar -de hecho ya han empezado a hacerlo- un hotel y un hospital.
Tras esta excusa medioambiental se ocultan motivos eminentemente políticos. Que no son otros que el miedo que las autoridades chinas tienen a las reivindicaciones tibetanas y, en general, a las críticas por su permanente quebrantamiento de los derechos humanos. A que pueda verse una pancarta de 'Free Tibet' en el Techo del Mundo el año de sus Juegos Olímpicos, el mismo en el que han previsto subir la antorcha olímpica hasta la cumbre del Chomolungma y retransmitirlo en directo, por supuesto antes del 10 de mayo.
Mientras la cuestión tibetana ha sido un problema interno, China lo ha resuelto a su modo: detenciones y encarcelamientos masivos, penas de muerte arbitrarias o, directamente, la ejecución de los disidentes. Como sucedió hace dos años en el campo base del Cho Oyu, donde los soldados detectaron la presencia de varias mujeres tibetanas que intentaban cruzar la frontera y las mataron allí mismo, a la vista de cientos de alpinistas. Varios de ellos grabaron la escena , que dio la vuelta al mundo... sin consecuencias políticas de ningún tipo.
Y como no pueden hacer lo mismo con los cientos de alpinistas que se van a dar cita en las laderas del Everest y el Cho Oyu esta primavera, han tomado la única decisión posible: vetar su presencia en las montañas, evitar la presencia de incómodos testigos, eliminar de raíz posibles reivindicaciones de unos extranjeros a los que aplicar los expeditivos métodos que se utilizan con los habitantes locales podría causar un conficto democrático y, sobre todo, un problema de imagen para sus flamantes Juegos Olímpicos.
11 Ene 2008
A las cuatro de la mañana del 29 de mayo de 1953, dos hombres se apretujaban en una diminuta tienda de campaña azotada por el viento a 8.500 metros de altitud en el Everest. El apicultor neozelandés Edmund Hillary y el campesino nepalí Tenzing Norgay se aprestaban a hacer Historia en el Techo del Mundo. Sin embargo, a esa hora y en ese lugar, ellos no estaban para grandes pensamientos. Habían dormido a 25 grados bajo cero en el interior de la tienda, totalmente vestidos dentro de sus sacos. Tenzing incluso con las botas puestas. Tras desayunar y comprobar los equipos de oxígeno, Hillary tardó una hora más en descongelar sus botas al calor del hornillo.
Eran la punta de lanza de una colosal expedición británica que, bajo concepción militar, como lo era su jefe, el coronel John Hunt, asedió la montaña más alta del mundo durante mes y medio hasta instalar nueve campos de altura antes de tenerlo todo preparado para el asalto final. La conquista del Techo del Mundo se había convertido en una cuestión de orgullo nacional.
Pero quiso el destino que el encargado de subir a lo más alto del planeta el orgullo británico fuese un apicultor nacido en las antípodas de las islas, en Nueva Zelanda. Y es que una serie de casualidades acabaron por situar a un joven y risueño Edmund Hillary como punta de lanza de la expedición al Everest. Su inclusión en el grupo llegó casi de rebote. Gracias a unas bajas de última hora y a los méritos acumulados en una expedición que hizo en 1951 a la India, donde escaló 6 címas vírgenes de más de seis mil metros. Y ya en el Everest no era el hombre previsto para hacer el primer ataque a cima, pero su buena adaptación a la altura y los problemas de la cordada titular –Bourdillon y Evans– que dos días antes se dio la vuelta a 8.760 m., les acabó situando como cabeza de ataque.
El caso es que tras dos horas largas de preparativos, a las 6.30, Hillary y Tenzing salen por fin de la tienda. Ajustan sus pesados equipos de oxígeno –18 kilos a la espalda en dos bombonas– y salen al exterior. El día es espléndido, aunque muy frío. Unidos por una cuerda de 10 metros, Tenzing es el primero en abrir huella. Se turnan en el trabajo por una arista cimera llena de nieve blanda e inestable hasta la Cima Sur (8.760 m.). Son las 9 de la mañana. Están a menos de 100 metros de desnivel de la cumbre.
Se deshacen de las primeras botellas agotadas y siguen hacia arriba por una arista, virgen del hombre hasta ese momento, con mejor nieve pero mucho más afilada y con una peligrosa cornisa de nieve. Ascienden tallando escalones a golpe de piolet, la técnica de la época.
El Escalón Hillary
Una hora después llegan al pie de un resalte de roca vertical de poco más de 12 metros. No les sorprende. Lo habían visto en fotos aéreas. Pero tenerlo delante no es lo mismo. En su Nueva Zelanda natal apenas sería un calentamiento, pero a 8,780 metros de altitud... «La diferencia entre el éxito y el fracaso», escribiría Hillary más tarde. La roca es lisa, pero el neozelandés ve una grieta por la que asciende clavando los crampones en sus paredes. Tenzing le sigue. Desde entonces es el Escalón Hillary. Arriba, agotados, mientras toman aliento sobre la nieve, Hillary tiene por primera vez el presentimiento de que «ya nada nos impedirá alcanzar la cima».
De nuevo a tallar escalones. El trabajo es interminable y agotador. Parece que nunca van a llegar. Hillary se obsesiona con el consumo de oxigeno. «¿Tendremos suficiente para bajar»? Han pasado otras dos horas y los ánimos comienzan a flaquear. «Entonces me di cuenta de que la cresta, en vez de seguir elevándose, se interrumpía de súbito. Unos pocos golpes más de piolet en la nieve firme y estábamos en la cima». Son las 11.30.
Los abrazos y las fotos suceden a la íntima emoción de cada uno al verse en la cumbre. «Hemos vencido a este bastardo», piensa Hillary, una frase que luego confesó a su compañero George Lowe y de la que años mas tarde se reconoció arrepentido. Mientras, Tenzing realiza una ofrenda a sus dioses.
El resto de la historia ya no pertenece a ellos... La vida de este agricultor y piloto de avión durante la II Guerra Mundial quedó ya irremisiblemente ligada al Everest, hasta su muerte ayer. Y extendió esa vinculación a sus gentes con la creación de una fundación para promover el desarrollo del pueblo sherpa. Le dio todo, pero también le quitó mucho: su primera esposa, Louise, y su hija Belinda murieron en un accidente de aviación en Nepal. Su hijo Peter también es alpinista y ha escalado el Everest dos veces.
El secreto a la tumba
Edmund Hillary se lleva a la tumba un secreto que ya nunca se conocerá (Tenzing murió en 1986): ¿Quién de los dos fue el primero que llegó a la cumbre del Everest? Para evitar polémicas, ambos decidieron no revelarlo jamás. Y los dos han cumplido hasta el final. Pese a las numerosas presiones que recibieron y los intentos de muchos medios, que incluso buscaron enemistarlos para que alguno rompiese el pacto. Siempre remarcaron que fue una labor de equipo y como tal quisieron que pasara a la historia.
Tras la gesta, Hillary extendió su actividad aventurera a la exploración, hasta el punto de convertirse en el primer hombre en alcanzar los tres polos, el Norte con la simbólica compañía de Neil Armstrong (el primer hombre que pisó la luna). En sus últimos años se ha centrado en criticar el alpinismo que actualmente se desarrolla en el Everest, hasta el punto de sumarse a las opiniones que piden el cierre de la montaña durante unos años para permitir su regeneración y limpieza.
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