25 Ago 2009
¿Quedarse a 12 metros de la cumbre es alcanzar la cima de una montaña? El debate está servido. Y es que eso es exactamente lo que le pasó al asturiano Jorge Egocheaga, único alpinista que ha hecho cumbre ¿o no? este verano en el K2, con sus 8.611 metros, la segunda montaña más alta del planeta. Y el ochomil más difícil según la mayoría de los alpinistas.
Jorge asombró a todos el pasado julio con una ascensión en solitario meteórica al K2, seña de identidad de casi todas sus ascensiones. Después, apenas dio explicaciones, como suele hacer siempre. El asturiano tiene una filosofía de vida muy singular. Es un asceta de las montañas. Viaja prácticamente sin patrocinadores y apenas hace publicidad de sus logros, de los que casi no da detalles porque considera que esas actividades son estrictamente personales.
Pero hace unos días la web www.mounteverest.net logró hablar con él y Jorge aportó algunos detalles de su ascensión. El más significativo es que reveló que se quedó "exactamente a 12 metros de distancia del punto más alto". El motivo fue que "la cumbre estaba cubierta por una placa de nieve hueca que hizo un peligroso crujido cuando entré en ella por lo que no me atreví a seguir", según explicó. "Tomé una foto, registré la altura en mi GPS, y tomé nota de la hora. Eran las 7.44 am. Yo había salido de C3 a las 9.30 pm."
Para el asturiano, "he hecho cima, porque desde mi punto de vista realmente lo he logrado. De acuerdo con mis consideraciones personales, los últimos 12 metros no significan ninguna diferencia respecto a la cima". Y sobre si su ascensión computará o no en las estadísticas de cumbres, él tiene la conciencia tranquila: "Que hagan lo que consideren correcto". Fiel a su filosofía, Jorge considera que ha hecho cumbre y lo que piensen los demás no le importa.
Y efectivamente, el debate puede estar ahí. El alpinista aragonés Carlos Pauner los explica claramente después de no dudar en absoluto de las palabras de Egocheaga: "Jorge es uno de los escaladores más fuertes que hay actualmente y es perfectamente capaz de escalar el K2 en cualquier condición", afirma. "No tengo ninguna razón para dudar de él. Si él dice que se detuvo a 12 metros de la cima, le creo."
Sin embargo, Pauner matiza entre lo que es una consideración personal de la cima y lo que marcan las estadisticas, cuando, como es su caso, persigue completar los catorce ochomiles. Y cuenta como ejemplo su caso: "Desde un punto de vista personal, yo podría estar de acuerdo en que hizo cumbre. Y los que llevan las estadísticas tomarán su propia decisión. Yo conozco esa sensación, ya que en el Broad Peak me quedé a unos pocos metros de la cumbre y aunque tuve la sensación de haber hecho cumbre la repetí para evitar polémicas en las estadísticas. Así que Jorge tendrá que hacer su elección, dependiendo de lo que dictan los encargados de las estadísticas a partir de los testimonios y las fotografías que existan".
Y es que ahí puede estar el quid de la cuestión. En la diferencia entre la sensación personal de haber hecho cumbre y lo que marcan los cánones establecidos para las estadísticas. Quizá las palabras del malogrado Iñaki Ochoa de Olza, con el que precisamente Jorge logró varios ochomiles, pronunciadas no mucho antes de morir, aporten luz a estos matices: "La cumbre de una montaña es el punto en el que todo baja en todas las direcciones".
En realidad, el debate no es nuevo. Hace años, cuando la carrera de los ochomiles se vio envuelta en la polémica por las cumbres 'fantasmas' de varios de sus aspirantes, los primeros conquistadores de Los Catorce (Messner, Loretan, Carsolio, Wielicki, Oiarzabal...) se pusieron de acuerdo en un aspecto: "La cumbre de una montaña es su punto más alto". Sin matices. Y llegar hasta ese lugar es la condición para dar por ascendida un montaña si se quiere que compute para las estadísticas oficiales. Salvo en el Kangchenjunga, donde su condición de montaña sagrada para los sherpas prohibe pisar la cima, y los alpinistas se quedan unos pocos metros por debajo, siempre, por supuesto, dentro de la pequeña loma cimera.
Foto: Jorge Egocheaga con el K2 al fondo (cortesía del blog de Javier Feito )
18 May 2009

Ha sido un ascensión agotadora, extenuante. Casi 17 horas subiendo desde que anoche, a las doce, partieron desde el campo IV, a 7.800 metros. Pero lo han conseguido. Edurne Pasaban ha hollado hoy poco antes de las cinco de la tarde, horal local (la una de la tarde en España), la cumbre del Kangchenjunga, con sus 8.586 metros, la tercera montaña más alta del mundo. Para la tolosarra supone el duodécimo ochomil en su particular carrera por ascender las catorce cimas más altas del planeta. Y uno de las más difíciles. Es el tercer ochomil menos ascendido y hasta ahora sólo lo habían hollado dos mujeres: la británica Ginette Harrison (1998) y la austriaca Gerlinde Kalterbrunner (2006), amiga de la tolosarra que lucha también por completar Los Catorce. A Edurne le faltan ahora el Annapurna y el Shisha Pangma.
Con Edurne llegó a la cumbre el resto del equipo, salvo, Jorge Egocheaga, que con una fuerte bronquitis decidió abortar el intento y mientras sus compañeros partían hacia la cumbre él descendía hasta el campo base, y Alex Txikon, que finalmente decidió darse la vuelta al comprobar que se les estaba haciendo demasiado tarde. El lemoatarra descendió con Koke Lasa y Julen Reketa, de la expedición de Alberto Zerain, que tomaron la misma decisión. Alberto Zerain, por su parte, ha preferido retrasar el ataque a cumbre hasta mañana.
El progreso de los alpinistas ha sido muy lento debido a la extrema dificultad del terreno – principalmente corredores de hielo y tramos rocosos donde no hay una ruta clara - y al viento, que ha soplado con fuerza, sobre todo durante la noche. El primer en llegar a la cumbre fue Ferrán Latorre, que lo hizo casi dos horas antes que sus compañeros. Luego, con Edurne llegaron Juanito Oiarzabal, que suma ya 24 ochomiles y amplía un poco más su mito, Asier Izagirre y los sherpas que les acompañan. Además de la dureza de la ascensión, parte del retraso se ha debido a los problemas de garganta de Edurne, que arrastraba desde que comenzaron a subir. El grupo desciende ya hacia el campo IV, donde llegarán entrada ya la noche.
Quien no ha hecho cumbre ha sido la italiana Nives Meroi, la otra alpinista que pugna con Edurne y Gerlinde, que en estos momento está intentado ascender el Lhotse, por ser la primera mujer en ascender Los Catorce.
09 Oct 2008
La noticia ha tardado más de lo necesario en confirmarse, pero finalmente, ayer, la web de Nives Meroi colgó las imágenes de su cumbre en el Manaslu, lograda justo 24 horas antes que la de Edurne Pasaban.
El retraso se debió a un malentendido entre un periodista italiano y los alpinistas. El caso es que se transmitieron noticias contradictorias. Por un lado se habló de que habían hecho cima el sábado, y por otra, el domingo. Incluso en alguno de los casos tampoco quedaba muy claro si habían subido a la cumbre principal o se habían quedado en la secundaria, como la inmensa mayoría de las comerciales que, por cierto, hay que recordar que subieron con oxígeno artificial "como evidenciaban todas las botellas vacías que había en el camino", según explicó Nives, quien también reconoció que se habían visto beneficiados por la huella abierta por la expedición comercial que llevaban por delante: "sus sherpas abrieron huella hasta la cima secundaria, donde se quedaron. Desde ahí nosotros seguimos solos", explicó. La italiana hizo cumbre con sus compañeros habituales, su marido Romano Benet y Luca Vuerich.
El caso es que por fin ayer se pudieron ver las fotos, que despeja toda duda. Con esta cumbre. La italiana, que hace un año se rompió una pierna cuando descendía del campo base del Makalu, iguala los once ochomiles que tienen Edurne Pasaban y Gerlinde Kaltenbrunner.
Pero esta igualdad podría durar poco. Mientras la tolosarra viaja ya hacia el Shisha Pangma para intentar una ascensión relámpago (también le faltan el Kangchenjunga y el Annapurna), Nives Meroi hará lo mismo en el Annapurna (lo otros que le faltan son Makalu y Kangchenjunga). Gerlinde, por su parte, tenía previsto viajar en verano para intentar el K2, pero una inoportuna neumonia que cogió intentando el Lhotse le obligó a quedarse en casa recuperándose. Hasta la próxima primavera no tiene previsto viajar a otro ochomil (el otro que le falta es el Everest).
05 Oct 2008
Hacía menos de una hora que había llegado al campo base y estaba a punto de empezar a cenar cuando hemos hablado con Edurne Pasaban en el campo base del Manaslu. La felicidad y satisfacción que transmitía a través del teléfono satélite es difícil de explicar si no se le oía. Y desde luego, su voz no reflejaba que acababa de completar cinco horas de ascensión hasta la cumbre desde el C-III (7.400 m.) y otras doce de descenso desde la cumbre (9.153 m.) hasta el CB (4.900 m.) casi de un tirón.
"Ha salido todo fenomenal. Una subida perfecta. En menos de cinco horas estábamos en la cumbre y eso que el tiempo no acababa de estar todo lo bien que preveíamos. Durante la subida hacía mucho viento y mucho frío y una vez que ha amanecido, veíamos que soplaba muy fuerte arriba. Pero hemos seguido, hemos llegado a la cumbre secundaria, donde se han quedado todas la expediciones comerciales. Hemos seguido hasta el collado entre la secundaria y la principal y ha sido increíble. En ese momento se ha abierto el cielo. ha parado el viento y hemos tenido media hora para llegar a la cumbre y disfrutar de ella increíble. Aunque no hemos querido perder más tiempo porque veíamos que en cualquier momento podía cambiar todo". Y eso es lo que ha sucedido cuando han iniciado el descenso, cuando toda la montaña ha sido cubierta por la niebla.
Pese a todo, cuando ha llegado al C-III, han visto que todavía eran las once de la mañana y no han dudado un segundo. "hemos encendido un rato los infiernillos para hacer agua e hidratarnos y nos hemos dicho 'a las once y media todos bajando'". Y dicho y hecho. A esa hora han recogido todas las cosas y han continuado el descenso, para llegar al CB a media tarde. El primero en alcanzarlo ha sido el navarro Mikel Zabalza haciendo una nueva exhibición de fuerza, y el resto del grupo ha ido llegando progresivamente.
Y todo ello pese albergar algunas dudas que albergaban sobre la aclimatación, que podían llevar algo justa y que Edurne no quiso confesar antes de la subida para no preocupar a nadie. "La verdad es que sí que teníamos algunas dudas, porque sólo habíamos dormido una noche en el C-II (6.900 m.) y luego bajamos y sólo descansamos un día ante de salir para cumbre, pero no podíamos desaprovechar la oportunidad que nos ofrecía la climatología después del mes que hemos tenido". Y la apuesta les ha resultado perfecta, pese que que "con la aclimatación nunca estas seguro al cien por cien; cómo te va a responder el cuerpo. Pero al final todo a salido fenomenal y nos hemos sentido muy bien. El equipo ha funcionado a la perfeción. Hemos funcionado todos como un reloj", explicaba.
Pero el trabajo no he terminado todavía para la tolosarra. Ahora le espera el Shisha Pangma. "Lo teníamos previsto si la ascensión al Manaslu iba bien, como así ha sido, pero no hemos querido avanzar los planes para no presionarnos", revelaba Edurne. " El martes nos bajamos Asier (Izagirre) y yo con el grupo de Juanito (Oiarzabal) a Katmandu. Allí descansaremos un par de días y seguido iremos al campo base del Shisha Pangma, donde intentaremos una ascensión rápida por la ruta normal de la cara norte", añadía. Allí esperan aprovechar el trabajo de una gran expedición china que intenta ascender el ochomil más bajo (8.027 m.) para realizar una ráppida ascensión en estilo alpino, sumar así su decimosegundo ochomil y quedar a sólo dos (Kangchenjunga y Annapurna) de su gran objetivo: ser la primera mujer que asciende los catorce ochomiles del planeta.
04 Oct 2008
Si todo marcha según lo previsto, mañana nos despertaremos con la noticia de que Edurne Pasaban y sus compañeros de expedición -Alex Chicón, Ferrán Latorre, Esther Sabadell, Asier Izaguirre y Mikel Zabalza- han hecho cumbre en el Manaslu (9.156 m.), lo que significaría el úndecimo ochomil de la tolosarra... que se dice pronto.
Por el momento todo marcha rodado. El grupo ha llegado hoy al campo III (7.400 m.) y esta noche (tres de la madrugada en Nepal y once de la noche en España) partirán hacia la cumbre. La previsión es de que tarden entre cinco y seis horas en llegar a la cima, dependiendo de la nieve que encuentren en el camino, que en todo caso será mucha.
Hoy han llegado a la cima varias expediciones, aunque sólo un alpinista, un italiano cuyo nombre no me han podido confirmar desde el campo base, hasta la cumbre principal. El resto de expediciones, todas comerciales se han quedado en una antecima situada a unos 30 metros de la principal. Al parece el problema es que entre este punto y el más alto xiste una travesía bastante técnica en la que los grupo comerciales no se han querido arriesgar.
Precisamente, desde el campo base de la expedición Movistar-TVE nos comentaban ayer que ese punto era el que más preocupaba a los expedicionarios. Por lo demás, las previsiones meteorológicas se están cumpliendo al milimetro y están teniendo un tiempo excelente.
Travesía del campo I al campo II
Campo II desde el Campo Base.
03 Oct 2008
La montaña muestra a veces su cara más cruel, injusta incluso. Eso es lo que ha pasado este año en el Manaslu (8.156 m.). Las cosas han sido al reves. El octavo ochomil ha castigado a las expediciones más madrugradoras, más previsoras y ha premiado a las más tardonas. Me explico. Lo madrugadores llegaron a primeros de septiembre. El Manaslu les recibió con buen tiempo e inmediatamente se pusieron a trabajar. En una semana habían instalado ya el campo II, a 6.800 metros, hasta donde subieron todo el material necesario para un futuro ataque a cumbre, una práctica habitual en las expediciones para aligerar peso en las jornadas decisivas.
Justo en esas fechas llegó al CB la expedición comandada por Edurne Pasaban, que apenas tuvieron tiempo de subir al campo I antes de que entrase el mal tiempo y no parase de nevar durante casi veinte días. Y así llegamos a esta semana, en la que por fin el monzón de ha moderado y las expediciones se han podido poner de nuevo en movimiento. El momento de los disgustos para las expediciones que montaron el C-II hace tres semanas y que han visto cómo quedaba sepultado por tres metros de nieve, con la de Juanito Oiarzabal. Y el momento de la esperanza para las más rezagadas, que han aprovechado para montar ese C-II a principios de semana e iniciar el ataque a cumbre con el objetivo de alcanzar el fin de semana, como es el caso de la de Edurne Pasaban.
En medio quedan la pequeña historia de lucha y solidaridad que han protagonizado ambos grupos.
A principios de semana, cuando Edurne y compañía subieron al C-II para montar sus tiendas y pasar la última noche de aclimatación ya vieron que las cosas estaban feas para Juanito, 'Beja' Ruiz de Infante y los demás. Y es que la explanada en la que debía haber una docena de tiendas de las expediciones que habían llegado hasta allí semanas antes se había convertido en una gran pendiente llena de nieve. Como mínimo tres metros de espesor. En cuanto se lo comunicaron a Juanito no esperó ni un segundo. Se lanzó al C-II a buscar las tiendas y el imprescindible material, con la inestimable ayuda de los de 'Al Filo' que permitieron a los alaveses dormir en sus tiendas.
Dos días ha estado el grupo de Juanito buscando las tiendas, con sondas de hasta tres metros. Pero sin resultado. Ayer, totalmente abatidos, descendían al campo base. Ironías del destino, cuando llegaban a él se cruzaban con Edurne y su gente, que salían para arriba con la intención de hacer cumbre el domingo.
El veterano 'Benja' Ruiz de Apodaca, curtido en mil batallas como Juanito y que se ha llevado al Manaslu a media familia, no podía ocultar su decepción a través del telégono satélite. " Hemos sentido una rabia increíble. vienes preparado para que la montaña te eche para atrás porque no puedes con ella. Pero que pierdas todo por una nevada... Yo llevo muchos años en esto y te haces a todo, pero me ha dado mucha pena por los chicos" (en referencia a su hijo y sus sobrinos, que le acompañan).
En un último gesto de solidaridad, la expedición de 'Al Filo' les propuso repartirse su material entre las dos expediciones y haceru n ataque conjunto, pero en una decisión que ennoblece a Juanito y compañía declinaron el ofrecimiento "porque al final podíamos poner en peligro su ataque a cumbre", explicaba 'Benja'.
Pero El grupo de Edurne tampoco lo va a tener nada fácil. La mnotaña está caergada a tope de nieve y ayer mismo informaban que para llegar al campo I, donde han hecho noche, habían encontrado nieve hasta la cintura. Y a partir del campo II sólo encontrarán terreno virgen, ya que nadie ha subido más arriba. El C-III lo montarán sobre la marcha mañana en torno a los 7.400 metros y el domingo intentarán alcanzar la cumbre.
01 Oct 2008
Pues eso, que por fin ha dejado de nevar en el Manaslu, y por extensión en todo el Himalaya, así que las expediciones se apresuran a recuperar el tiempo perdido... Las que pueden. Y es que el precio pagado por casi cuatro semanas seguidas de mal tiempo está siendo muy alto. Demasiado para algunas. Por ejemplo, para las que han perdido todo su material que habían dejado en el campo II, en la mayoría de los casos, el material necesario para subir a la cumbre. Es el caso del grupo de Juanito Oiarzabal. Los primeros alpinistas que llegaron ayer a sus 6.800 metros hablaban de que la explanada llena de tiendas donde se ubicaba se había convertido en una gran ladera cubierta de nieve. De las tiendas, ni rastro.
Pero Juanito no está dispuesto a tirar la toalla así como así. Así que ayer decidió subir a ese C-II a buscar sus cosas. Han dormido en las tiendas de la expedición de Edurne, que las montó hace un par de días, y hoy se han tirado todo el día excavando en busca del material. Pero no tuvieron éxito. Mañana quemarán los últimos cartuchos, insistirán en la búsqueda y si lo encuentran, partirán directamente para la cumbre. En caso concreto, no les quedará más remedio que dar por concluida la expedición.
Edurne, para la cumbre
Mejor le van las cosas a Edurne Pasaban y a sus compañeros. Al final, el aparente retraso que llevaban en la aclimatación ha jugado a su favor ya que aún no habían instalado el campo II y por lo tanto no han perdido el material, como casi todos los demás grupos. Ellos lo montaron hace dos días, y tras dormir una noche a sus 6.800 metros han dado por concluida la aclimatación. Así que mañana mismo tienen previsto partir hacia la cumbre. "Las previsiones de tiempo son buenas hasta la semana que viene y no podemos perder el tiempo. Subiremos al C-I, luego al C-II y camino de la Cumbre instalaremos el C-III. Si todo sale bien el domingo intentaremos llegar a la cumbre", explicaba hoy la tolosarra mientras descansaba en su tienda a la espera de mañana.
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