21 Ago 2009
La desaparición de Luis María Barbero (47 años), escalador bilbaíno afincado en
Alcoy, hace un mes en el Gasherbrum II (8.035 m.) ha generado desde entonces una fuerte polémica en diversos foros de montaña después de que la familia acusará a sus compañeros de expedición (el madrileño Carlos Soria, la aragonesa Marta Alejande, el gallego Sechu López y los guipuzcoanos Oskar Parras, Unai Zendoia y Arkaitz Lasa), y en general a los numerosos alpinistas presentes en el campo base de los Gasherbrum, de no haber hecho nada por intentar rescatarle.
Algunas de las acusaciones más fuertes se referían a Carlos Soria, al que incluso se le acusó de impedir el vuelo de helicópteros de rescate en la montaña. El veterano alpinista madrileño (70 años) está ya de vuelta del Karakorum y ha sido entrevistado por la web www.desnivel.com.
A continuación, reproducimos la parte de la entrevista en la que Soria se refiere a la desaparición de Barbero y los motivos por los que no se intentó su rescate:
-Acerca del accidente que hubo en el G2 ¿Cómo fue?
-Luis María Barbero hizo los planes solo. Le di algunos consejos, le dije que no le pasase lo del año pasado, que cogiese un porteador para que le subiese cosas al campo 1 ya que había algunos libres, y que si pensaba hacer cumbre en el G2 que no lo hiciera desde el campo 3, porque me parecía que era mejor si se quería saltar un campamento, que se saltase el campo 3 y que fuese del 2 al 4. No lo hizo así porque se hizo amigo de un polaco que andaba solo. También estaban tres vascos que se quedaron en el campo 2. Yo no estaba allí porque estaba en el G1. Sabíamos que iba a cambiar el tiempo, que no era tiempo para hacer cumbre sino para aclimatarse. Ya nos lo había dicho a todos: que lo iba a dar todo, que iba a subir a la cumbre, que no quería volver a su pueblo otra vez con un fracaso. Yo le di los consejos que hay que dar en esos casos: a la montaña se sube si se puede…
Los vascos se bajaron porque venía mal tiempo y cuando se despidieron, él dijo que seguramente se bajaría también pero no se bajó. Ese día hubo una expedición iraní muy grande que iba hacia la cumbre, subieron cinco pero no llegaron a la cima, se quedaron más abajo, lo declararon así a todo el “mundo” en el campo base. Aunque luego, a su regreso, parece que si dijeron que habían hecho cima. El polaco y él salieron detrás de los iraníes, los cuales subieron más rápido, sin embargo ellos se retrasaron bastante. El polaco, a la siete de la tarde le dijo a Luis de darse la vuelta y él dijo que no se daba la vuelta. El polaco llegó al campo 3 a las once de la noche y les dijo a los iraníes que él creía que Luis estaba muerto, que le había cogido una avalancha, que había visto algo...Luego el polaco decía que él no había dicho eso, sin embargo los iraníes lo mantienen.
A la mañana siguiente se bajaron al campo 1. Al día siguiente, hacia mal tiempo, y había mucha gente esperando haber si hacía bueno para subir al Gasherbrum 2. Había por lo menos unas 20 personas en el campo 1. A las ocho de la tarde vieron una luz en el principio de la travesía, cerca de la cumbre, debajo de la pirámide. Debía ser Luis porque no había otra persona en la montaña. Hizo unas señales con la linterna, le contestaron con señales… Esa misma noche, a las dos de la mañana, empezó a nevar.
A Luis no sé lo que le pasaría, porque el polaco lo había dejado relativamente cerca de la cumbre, no se la distancia, quizás doscientos ó trescientos metros, y estuvo toda esa noche y el día siguiente para bajar cuatrocientos metros. Pienso que con el mal tiempo en la bajada, no se si llegó a la cumbre o no, quizá se pasó el collado y luego se dio cuenta, porque sino ni arrastrándose había podido estar tantas horas para bajar solo 400 metros.
Pero el caso es que ese día, el 21 de julio, a las ocho de la noche se vieron esas señales. A las dos de la mañana de ese día empezó a nevar y estuvo tres días nevando, nadie se movió del campo 1 ni para arriba ni siquiera para abajo porque las condiciones eran muy malas. Creemos que Luis después de haber pasado tantas horas por encima de 7.700 metros no sobrevivió a aquella noche, pero no lo puedo afirmar. Y ya no se le ha vuelto nunca a ver.
Seis días después subió un alpinista búlgaro que era un auténtico “kamikaze”, del equipo nacional de alpinismo de su país. Subió solo, de un tirón hasta el campo 3, un día que todavía la montaña estaba muy peligrosa, hacía mucho tiempo que ya todo el mundo la había abandonado. A la mañana siguiente intentó seguir, pero llegó solo a 7.600 metros. Estuvo viendo la tienda de Luis pero no había ni rastro de él ni en la tienda ni por el camino. Se bajó y se quedó en el campo 1, y volvió a subir dos días después, y estuvo muy cerca de la cumbre pero tampoco lo consiguió. El 28 otro compañero de la expedición subió también solo detrás de las huellas del búlgaro y éste llegó hasta la cumbre, pero ni a la subida ni a la bajada vio nada. Estuvo mirando en la travesía, incluso estuvo excavando, pero no había ni rastro.
Al final no ha podido venir un helicóptero para ver si podía ayudarle. Aunque no hubiera servido para nada… los helicópteros, como han demostrado en el rescate del Latok, donde ni siquiera han pasado por encima de 6.300 para ver si Óscar estaba en la repisa o no, no quieren o no pueden subir muy alto. Estuve una mañana entera esperando el helicóptero hasta que vinieron nubes… También, tuvimos preparada una bolsa con oxígeno, con medicinas, con cosas calientes, con un saco de dormir, pensando que en algún hueco podría venir el helicóptero, e intentar acercarse para dejárselo. Me parecía una locura pero algo había que hacer. En cualquier caso era imposible que esa bolsa se la pudiesen acercar. Los pilotos pakistaníes no hacen estas cosas, son helicópteros militares que están acostumbrados al rescate en montaña, pero bueno, lo intentamos, aunque no se pudo conseguir. Y por eso te digo que, en general, fue una expedición bastante triste y bastante dura.
-¿A qué altura se vieron esta señales con luces que parece hizo Luis María Barbero?
-A 7.600 metros. Llevaba dos noches: la noche que salió, esa noche que pasó y un día entero. Milagrosamente había llegado hasta allí y había hecho esas señales con luces. Yo creo que debía estar muy mal, porque tanto tiempo a esa altitud es muy difícil sobrevivir... se debió de parar allí. Además, en la travesía de debajo de la pirámide, si una persona no puede andar es muy difícil rescatarlo. Porque en la “ banana”, en la parte de arriba, le puedes descolgar, le puedes arrastrar, pero allí es una media ladera descendente pero con tendencia a irse por la pendiente hacia abajo. Parra poder ayudarle tendría que estar en buenas condiciones y con lo que había tardado en llegar a 7600, era imposible……
07 Ago 2009
La semana ha estado movidita en el Karakorum. Ya lo decíamos hace unos días. La temporada paquistaní se aproxima a su final y todos han querido apurar sus opciones en un verano muy rácano en cumbres. Curiosamente, el ochomil que se ha llevado la palma ha sido uno de los menos frecuentados otros años: el Gasherbrum I (8.068 m.). La semana pasada ya lo hollaron media docena de escaladores y el pasado lunes registró una decena de cumbres, entre las que estaban las de los guipuzcoanos Oskar Porras, Unai Zendoia y Arkaitz Lasa, la aragonesa Marta Alejandre y el irreductible Carlos Soria, que a sus 70 años logró su noveno ochomil.
Con ellos llegó a la cima la coreana Oh Eun-Sun, que cosechó así su decimotercer ochomil, el cuatro de este año, y se convierte en la mujer con más ochomiles ascendidos, por delante de Edurne Pasaban y Gerlinde Kalterbrunner (12). Si cumple sus planes, el otoño ira al Annapurna, el último que le queda para completar Los Catorce. Según relató Carlos Soria, Miss Oh subió sin oxígeno artificial, aunque con su habitual compañía de dos sherpas, uno de ellos con oxígeno para poder ir más cargado y estar más fresco por si su jefa tiene alguna emergencia. Por cierto, que Carlos Soria no tuvo reparos en reconocer que si no llega a ser por el trabajo del equipo de Miss Oh, él y sus compañeros de expedición no hubiesen podido hacer cima, ya que se encontraron con una condiciones durísimas en el tramo final de la ascensión, especialmente un fortísimo viento.
La otra cara de la moneda estuvo en el K2, donde todas las expediciones, que se unieron a principios de semana para hacer un ataque a cumbre colectivo haciendo acopio de fuerzas, han tenido que darse la vuelta. Entre ellas estaba Gerlinde Kalterbrunner, que buscaba en "la montaña de las montañas" su decimotercer ochomil. Según explica la austriaca en su web , todo fue bien hasta el campo IV (8.000 m.), pero a partir de ahí llegaron los problemas. Primero fue el paso del Cuello de Botella, donde se desprendió un trozo del serac, por suerte sin consecuencias para ellos. Y después, la gran cantidad de nieve que encontraron, "que al final nos llegaba hasta el pecho", relata.
Finalmente, sobre la tres de la tarde y a 8.300 metros de altitud (a apenas trescientos de la cumbre), Gerlinde Kaltenbrunner, Maxut Zhumayev, Vassiliy Pivtsov y Serguey Bogomolov (los cuatro alpinistas que continuaban la ascensión de la casi una veintena que partieron del campo 4, muchos de ellos con oxígeno) decidieron darse la vuelta. "Era demasiado tarde y la cantidad de nieve que había apenas nos permitían avanzar", explica Gerlinde. Volvieron al campo 4, y aunque los kazajos decidieron esperar al día siguiente para un nuevo intento (abortado también por el anuncio de la llegada de mal tiempo), la austriaca decidió abandonar y retornar al campo base. Según explicó su marido Ralf Dujmovits, que la esperaba en el el Campo Base, "después de haber estado en primavera en el Lhotse y de haber pasado dos noches por encima de los 8.000 metros aquí en el K2 ya tiene la sangre suficientemente espesa. Dormir otra noche más a ocho mil metros hubiese sido demasiado peligroso. Creo que ha tomado la decisión correcta".
Por último, merece la pena destacar también la cima del búlgaro Boyan Petrov en el G-II, sólo seis días después de hacer cumbre en el G-I. Este escaso margen entre dos ochomiles sólo lo superan Reynhold Mesnner y Hans Kammerlander con su legendaria travesía entre los Gasherbrum I y II de 1983, cuando encadenaron en sólo tres días ambas cumbres sin pasar por el CB que comparten.
Foto 1: Oh Eun-Sun en la cumbre del G1 (foto AFP)
Fotos 2: Gerlinde Kaltenbrunner se toma un descanso en plena ventisca durante la ascensión por la arista SSE (Vía Cessen o de los vascos) (foto Efe).
Foto 3: Gerlinde se asoma a disfrutar del paisaje desde su tienda en el campo 3 (foto Efe)
24 Jul 2009
El alpinista natural de Alcoy (Alicante) Luis María Barbero (47 años) desapareció durante un ataque a cumbre el pasado día 20 en el Gasherbrum II (8.035 m.). Después de tres días sin noticias, sus compañeros de expedición le han dado por muerto.
La voz de alarma la dieron miembros de una expedición iraní, según la web www.mounteverest.net . El grupo descendía de hacer cumbre e informó de que había un español había desaparecido intentado hacer cumbre tras ellos. Al parecer, al día siguiente se vio una linterna a aproximadamente 7.600 metros en la travesía que está por encima del campo 3, aunque nada más se ha sabido de Luis María Barbero. Ayer, uno de sus compañeros de expedición, el gallego Sechu López, confirmaba en su blog personal el fallecimiento de su compañero de expedición. En el grupo, en el que una decena de alpinistas de diversas comunidades autónomas comparten el permiso de ascensión para el GI y el GII, participan también tres jóvenes alpinistas vascos, los guipuzcoanos Oskar Parras, Unai Zendoia y Arkaitz Lasa, que intentan el GII. Por su parte, Marta Alejandre, Sechu López y el veterano Carlos Soria (70 años) intentan el GI
A continuación, reproducimos, el comentario de Sechu López en su blog en el que confirma la muerte de Luis María Barbero:
"Nuestro compañero Luis desapareció y, tristemente, lo damos por muerto.
Después de 3 días de desolación, impotencia y rabia, he reunido fuerzas para escribir sobre lo sucedido últimamente.
El lunes (día 20) un numeroso grupo de iranies salió del Campo 3, en la parte superior de la GII (8.035 m). Luis, en compañía de un alpinista polaco, fue tras ellos. Por la tarde, la meteo no era buena, y el viento soplaba bastante fuerte. Parece ser que iban muy lentos y las 19:30 el polaco pidió insistentemente a Luis que regresaran, estaban cerca de los ocho mil metros, pero era demasiado tarde y el fuerte viento hacía peligrar sus vidas. Luis, obsesionado por llegar a la cumbre (el año pasado ya lo intentó y se quedó a 300 metros), no atendió a razones y siguió ascendiendo... solo.
Mientras tanto, todos los demás miembros de nuestro grupo estaban de vuelta en el CB. Después de la cena nos informaron que 14 personas habían hecho cumbre en el GII, entre ellos Luis. Quedamos extrañados de que un día de tan mala metereología hicieran cumbre tantas personas, pero nos alegramos mucho por Luis.
Durante los días anteriores, cada uno de nosotros intentó seguir sus planes de ascensión. En mi caso subí hasta el C1 con Miguel (día 16) donde nos unimos a Sandrine para ir a la C2 del GI (día 17). Una hora antes subieron Marta y Carlos y sus porteadores. Los tres vascos, ya en C1 decidieron ir a la GII, y David, lesionado, decidió regresar a casa. Luis no esperó unos días en el CB como le recomendamos, y subió unas horas después de hacerlo yo con Miguel.
El sábado (día 18) en el C3 de GI nos encontrábamos nueve personas: 4 búlgaros, un alemán, un nepalí, Sandrine, Miguel y yo. Ascendimos por el "corredor de los japoneses". No fue fácil montar las tiendas. Las previsiones meteorológicas para el fin de semana eran buenas ... pero no dejó de soplar el viento y nevar durante toda la noche, y la nieve se acumuló hasta la mitad de la puerta de la tienda. Antes de meternos en las tiendas, los 9 nos pusimos de acuerdo en despertarnos a la 1.00 y salir a las 2.00 de la mañana (día 19), para abrir huella por turnos y tener más posibilidades de hacer cumbre (8.068 m). Pero fue imposible. A las 6 de la mañana seguía nevando con fuerza, y empezamos a contemplar la posibilidad de esperar un día, pero estábamos a 7.070 metros de altura y el viento soplaba cada vez más fuerte. La montaña nos rechazaba, y a las 10.00 todos decidimos bajar, y no fue fácil a pesar de las cuerdas fijas ... una de las avalanchas que caían por el corredor enterró a Sandrine, que fue rescatada por Miguel y el nepalí, que se encontraban cerca de ella. Después del susto y de llegar al C2, Sandrine, Miguel y yo bajamos al C1 y nos quedamos allí.
El día 20 los tres partimos a las 9 de la mañana del C1 al CB, pudimos ver a gente en el GII que subía hacia la cumbre, el día era bastante despejado pero se intuía viento ... el pronóstico meteorológico era muy malo para los días siguientes, pero quizás hoy aguante, pensamos.
El martes 21 empezó a nevar en el CB. La parte superior de la montaña estaba muy cubierta y sabíamos que el glaciar se encontraba en mal estado, por lo que nos extrañó que nadie descendiese al CB. Por la tarde llegan noticias contradictorias, parece que hay dos desaparecidos, uno puede ser Luis. Tratamos de confirmar la mala noticia y .. Sí, Luis quedó arriba. En la cena el polaco que subió con Luis nos explicó que esperó durante 4 horas en el campo 4 (sin tiendas) y no le vio aparecer, y que pasó la noche en el C3 y tampoco vio a Luis. El mal tiempo hizo que todos las personas que estaban en la montaña bajaran al C1.Luis había desaparecido.
Las horas pasan, los días pasan, y sigue nevando, hoy y el jueves. Nadie en C1 ha podido tratar de llegar al C2, la acumulación de nieve fresca hace muy peligrosa la ruta al GII, y no es posible la búsqueda de Luis. No hay nada que hacer, el sentimiento de impotencia nos invade, tenemos que asumir el fatal desenlace.
Curiosamente, resulta que nadie llegó a la cima ese día, sin embargo, 5 de iranies dicen que sí, a pesar de reconocer que se quedaron a unos 50 metros de la cumbre. .. Es la cara hipócrita del alpinismo, triste. Esta mañana se han marchado Sandrine y Miguel, al no poderse quedar más tiempo. Quedamos seis.
El los ochomiles los errores se pagan muy caro. En estas hermosas montañas (Gasherbrum = montaña de la luz) cubiertas de un manto blanco espectacular, a veces pasan los cuervos, que con su luto nos recuerda que de vez en cuando, un montañero perdió aquí su vida. Es el fuerte contraste entre el blanco y el negro, la belleza y la tristeza, la vida y la muerte.
No sabemos, ni probablemente nunca lo sepamos, si Luis llegó a la cima, pero todos queremos pensar que consiguió y tuvo su momento de gloria deseada.
Ninguno de nosotros lo conocía mucho, pero Luis era una buena persona, por eso esperamos que ahora esté mucho más arriba, en el cielo.
Adiós amigo! "
Sechu López
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