12 Ago 2009

Cada hora que pasa es una losa para familiares, amigos y compañeros del Peña Guara de Óscar Pérez. Pero no hay lugar para la desesperación en estos momentos. El alpinista aragonés cumple una semana atrapado en el Latok II del Karakorum y la operación de rescate por fin se ha puesto en marcha, aunque avanza lentamente, muy lentamente. Y es que los alpinistas involucrados en el mismo (Alvaro Novellón y Fabrizio Zangrilli) están ya en la base de la montaña y hoy tienen previsto iniciar la ascensión en busca de Óscar, pero la ayuda de los pilotos de helicóptero del Ejército paquistaní no está llegando hasta donde se espera de ellos y se han comprometido las autoridades de Islamabad. Un ejemplo: ayer, dos Lamas (los helicópteros más pequeños de Ejército paquistaní, con capacidad para cuatro personas (incluidos el piloto y el copiloto) o 200 kilos de material) por fin acercaron al Latok a Álvaro y Fabrizio, pero se quedaron ¡a ocho kilómetros del lugar acordado!, alegando que es una zona del glaciar con muchas grietas en la que no pueden descender. En un segundo viaje llevaron a tres porteadores de altura y más material. Hoy se espera sean trasladados dos compañeros de Fabrizio. El objetivo de todos ellos será equipar la pared para que el descenso de Óscar Pérez sea lo más seguro posible.

El retraso de un día esperan ganarlo con el cambio de planes adoptado ayer. En vez de subir por la cara norte, lo van a hacer por la sur, una ruta más larga pero más accesible, sobre todo pensando en el descenso de Óscar.

Por otra parte, la opción del rescate directo con un helicóptero ha quedado ya totalmente desechado ya que la verticalidad de la pared en la que se encuentra Óscar y la altitud a la que está lo hacen inviable.

Además, el equipo formado por Jordi Tosas, Jordi Corominas, Dani Ascaso, Simón Elías y Jonatan Larrañaga llegará mañana a Islamabad y se espera que en dos o tres días puedan estar ya operativos en la base del Latok II.

A continuación reproducimos el comunicado hecho público hoy por el Club Peña Guara:

"Las noticias son desesperantes. Las gestiones en Pakistán están resultando lentas y complicadas, a pesar de que oficialmente se cuenta con el apoyo total de las autoridades locales. Después de estar esperando toda la mañana para contactar con Sebastian Álvaro (Al Filo de lo Imposible), finalmente ha sido él quien se ha puesto en contacto con Peña Guara, muy sorprendido, porque no se ha completado el programa de vuelos previsto para hoy por la mañana. La Embajada Española en Pakistán está volcada en esta operación de rescate e incluso se ha desplazando un funcionario hasta Skardú para hacer todos los trámites y gestiones sobre el terreno. El Jefe del Estado Mayor de Ejército pakistaní ya había dado órdenes a la sección de helicópteros Skari Aviation en Skardu para trasladar lo más cerca posible a dos alpinistas norteamericanos para colaborar en el rescate y efectuar un vuelo de reconocimiento para tratar de ver a Oscar Pérez y sobre todo para que Oscar se sienta buscado. Sin embargo y a pesar de que el tiempo es bueno y que oficialmente se cuenta con todo el apoyo disponible, incomprensiblemente, no se ha cumplido el programa.

En el plano esperanzador, finalmente 2 helicópteros han despegado y han depositado sobre el glaciar de Biafo, en la cara sur de la montaña 215 Kilos de material, pero a 8 kilómetros del lugar preestablecido. La aviación pakistaní argumenta que hay muchas grietas y no se puede aterrizar en otro sitio. También se ha trasladado a Álvaro Novellón y Fabricio Zangrilli a la vertiente sur, para acceder lo más rápido posible a la pared y socorrer a Oscar, pero no han podido dejarlos sobre la carga depositada, sino a unas dos horas caminando y a la espera de otro vuelo con el resto del material."

También reproducimos, por su interés, las declaraciones de Lorenzo Ortas, coordinador de la operación de rescate desde Peña Guara, realizadas a Desnivel.com :

“Las cosas van desesperadamente lentas. Los vuelos en helicóptero han salido retrasados. Hoy ha sido un día de cambios en el plan previsto ayer. Son Sebastián Álvaro y Fabrizio quienes están en el terreno y deciden lo que hay que hacer. Han decidido cambiar el campo base al sur porque es más sencillo sobre todo para bajar a un herido. Han dejado un depósito de 215 kilos en el glaciar del Biafo, demasiado separado de la base de la pared, pero decían que no podían dejarlo más cerca pues había muchas grietas. Han trasladado a Álvaro y Fabrizio al Biafo, pero los han dejado en otro lugar un poco separados del depósito. Mañana esperamos que podamos empezar a subir la montaña. La sensación es de un día perdido…“Sebastián Álvaro está pelando, luchando con todos en Skardu… un día te dicen que van a ir los helicópteros, el otro que no van… Te sientes engañado. Ha conseguido hablar con el coronel jefe y ha conseguido su compromiso de ayuda.”

“Los americanos, que son de la compañía Field Touring Alpin USA, se están volcando trabajando, poniendo todo su conocimiento, todo su material, todo lo que tienen… y no se si algún día seremos capaces de agradecérselo… Esta gente, de una forma totalmente altruista, se ha puesto a nuestra disposición. No encontrábamos a nadie en el Karakorum que estuviera en condiciones técnica de echarnos una mano.”

“Necesitábamos gente que fueran escaladores y que estuviera aclimatada. Van a volar mañana y van a llegar lo más alto posible en el glaciar. Lo más cerca de donde empieza la escalada al collado. También intentarán llevar a Álvaro y Fabricio.”

“La embajada española se está volcando y el presidente José Luis Rodríguez Zapatero también se ha puesto en contacto con las autoridades pakistaníes."

“Nos desesperamos con el ritmo. En Pakistán las cosas llevan su ritmo, pero Oscar lleva siete días en la pared. Oscar tiene dos sacos de dormir, y Álvaro Novellón le dejó toda la ropa de abrigo que tenía, comida –liofilizados y energética- y tres o cuatro cartuchos de gas. Por esta parte no nos preocupa. Lo importante es que no le falle la voluntad. Suponemos que ha oído los vuelos de los helicópteros y que esto le mantenga fuerte de moral. Nosotros trabajamos con la hipótesis de que está vivo y esperando el rescate.”
“Respecto a las lesiones, sabemos que no sangraba, no era fractura abierta. Era una fractura en la mano y en el pie, pensamos que tibia-peroné. Estaba consciente, dueño de sus actos…”

“Visto como están trabajando los helicópteros en principio contamos con que –cuando encontremos a Oscar- tengamos que descenderlo nosotros mismos. Por eso el descenso por esta vertiente del collado parece más factible.”

Respecto a equipo de cinco alpinistas que viajan desde España para sumarse al rescate, “la iniciativa partió de Peña Guara. Escogimos a estos cinco alpinistas, además de por su nivel, porque eran los más aclimatados pues habían estado en los Alpes. Son amigos de Oscar. Se ofrecieron más, pero ellos consideraron que cinco era el grupo idóneo. Llegan mañana a las 4 mañana, les esperan de la embajada -un agregado militar-. Irán en avión a Skardu, y de allí esperamos que un helicóptero les lleve al campo base… Somos conscientes de que este grupo no está aclimatado pero lo importante es que cubra las espaldas a los americanos que están allí."

"Por el momento, Peña Guara se está haciendo cargo de todos los costes, aunque tenemos el compromiso político de que luego se asumirán. Respecto al coste de los helicópteros en Pakistán y otros gastos hay un aval de la embajada española. En este aspecto, Peña Guara está encantado del apoyo que está recibiendo por parte de la embajada española.”

(Las dos primeras fotos corresponden al intento de ascensión de Óscar y Álvaro al Latok I. La tercera es la ruta que intentaron en el Latok II. Fotos cortesía del Club Peña Guara).

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12 Ago 2009

Helicópteros del ejército paquistaní y alpinistas de diversas nacionalidades se encuentran inmersos en estos momentos en un desesperado rescate en la cordillera del Karakorum. El objetivo no es otro que sacar con vida de la pared del Latok, un pico inexpugnado de 7.125 metros en el corazón del Karakorum, al alpinista aragonés Óscar Pérez, que se encuentra inmovilizado a aproximadamente 6.200 metros de altitud con una pierna y un brazo rotos tras sufrir un accidente cuando intentaba escalarlo en estilo alpino con su compañero de cordada Álvaro Novellón.

El rescate se ha convertido una lucha contra el reloj ya que Oscar acumula ya seis días atrapado en la pared. En todo este tiempo ha tenido que sobrevivir herido, sin tienda de campaña, con un pequeño saco de dormir, un infiernillo, un cartucho de gas para hace agua y algunos alimentos enérgeticos. Eran todo lo que llevaban él y su compañero en su intento por abrir una nueva vía en estilo alpino en el Latok II.El drama se acrecienta porque el rescate está en marcha con la incertidumbre de saber si Oscar Pérez sigue vivo, ya que no tiene forma de comunicarse con el exterior. Tras el accidente, su compañero le asisitió y al ver que era imposible descenderlo, le dejó a resguardo en una repisa con toda la comida que llevaban encima y siguió el descenso para pedir ayuda. Tardó un día y medio en llegar al campo base, donde dió la voz de alarma el pasado sábado a su club, el Peña Guara de Huesca, que desde entonces se ha movilizado en su auxilio. También se ha sumado a las labores de coordinación Sebastián Álbvaro, que casualmente se encontraba de vacaciones en el Karakorum.

Las vías abiertas para intentar el rescate del escalador aragonés son dos. Por un lado se intenta que un grupo de alpinistas escale hasta donde se encuentra y lo descienda. Esta opción, por otra parte la más viable, tiene varios inconvenientes que alargarían el rescate, ya que se trata de una vía inescalada y sin equipar, lo que requiere alpinistas muy experimentados (La ruta en intentaban abrir Óscar y Álvaro en estilo alpino está al alcance de muy pocos), que además ascenderán más lentos al tener que ir equipando la vía. Además, tienen que confluir las circunstancias de que los alpinistas experimentados estén en la zona del Latok, ya aclimatados y con equipo suficiente. Pues bien, todas esas circunstancia se han dado, aunque sólo en un escalador, el norteamericano Fabricio Zangrilli, que pese a que acaba de descender de un intento en el cercano K2 no ha dudado en ofrecerse a ayudar. Zangrilli está ya en el campo base, a donde ha sido trasladado en helicóptero y hoy mismo comenzará la ascensión con Álvaro Novellón, que pese a sufrir congelaciones leves ni se lo ha pensado.

Mientras tanto, desde España ayer partió un equipo formado por Simón Elías, Jordi Corominas, Jordi Tosas, Jonathan Larrañaga y Dani Ascaso, o lo que es lo mismo, algunos de los mejores alpinistas españoles de la actualidad, todos ellos socios del Peña Guara y amigos de Óscar y Álvaro. El problema es que en el mejor de los casos (o sea, que una vez aterricen en Islamabad fueran directamente trasladados en helicóptero) no llegaría al campo base antes de mañana, jueves. También se espera que hoy lleguen el CB otros dos alpinistas españoles que se encontraban en la zona, Ramón Portilla y Álvaro Corrochano.

La otra opción consiste en sacar a Óscar Perez de la repisa en la que se encuentra, a 6.200 metros, con un helicóptero. Este recurso es muy complicado tanto en el aspecto técnico como en el burocrático, y solo tiene un antecedente: el rescate de Tomaz Humar en el Nanga Parbat en 2005. En la parte técnica, hay que tener en cuenta que a esa altura los helicópteros vuelan por encima de sus límites y controlarlos es muy difícil. Además, es imposible buscar un lugar para aterrizar, así que hay que arrancar literalmente al alpinista de la pared, o lanzándole un cabo al que se pueda aferrar o, si las heridas se lo impiden, descendiendo desde el helicóptero otro alpinista que le enganche a la cuerda que le saque de la montaña. Y aunque parezca increíble, eso ya ha sucedido. Lo consiguió el teniente coronel Rashid Ullah Baig, que en 2005 asombró al mundo con su casi imposible rescate de Tomas Humar en el Nanga Parbat. Su gesta alcanzó tal dimensión que fue recompensado con un puesto en el Gobierno paquistaní.

Así que es lógico que en el club Peña Guara pensaran inmediatamente en ese piloto para salvar a Óscar. Pero es cuando se han topado con el aspecto burocrático. Esos helicópteros son militares y el Karakorum está considerado como zona de guerra por su proximidad con Cachemira. Todo vuelo debe ser autorizado por el Ejército. Y una operación de ser riesgo por el mismísimo Gobierno. Por ejemplo, el rescate de Humar sólo se pudo realizar tras la autorización expresa del entonces presidente, Pervez Musarraf, que sucumbió a las presiones internacionales por la dimensión mediática que alcanzó el accidente de Humar. Y en ello está el equipo que coordina el rescate en el club Peña Guara, que no ha dudado en contactar con el Ministerio de Exteriores para intentar las gestiones al más alto nivel para que el Gobierno paquistaní autorice la operación de rescate.

En medio de todo este cúmulo de dificultades, al menos el tiempo está siendo bueno, ya que en caso contrario, todo el proceso sufriría un nuevo retraso. En el caso de los helicópteros, ya sea para el rescate o para llevar a a los alpinistas y el material al campo base, porque no podrían volar; y en el caso de los alpinistas, porque su progresión en la pared se complicaría enormemente.

Mientras tanto, Óscar Pérez aguarda su rescate a 6.200 metros de altitud, solo, en una pequeña repisa de una pared casi vertical en mitad del Karakorum. Quienes le conocen aseguran que su mayor fortaleza reside en su cabeza, en la tranquilidad y el temple con que afronta los momentos difíciles. Y estos lo son. Más que ninguno.

Foto 1: Óscar Pérez, en primer término, y Álvaro Novellón durante una expedición anterior. (Efe)

Foto 2: Imagen del Latok II, con la vía que intentaban abrir. Oscar se encuentra, aproximadamente, entre los campos 2 y 3. (Desnivel.com)

Foto 3: Álvaro (izq.) y Óscar (dcha.) posan junto a su cocinero con el Latok I al fondo, que intentaron antes del Latok II. (Efe)

Foto 4: Óscar Pérez escalando en el Latok III en 2006. (Barrabes.com)

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10 Ago 2009

Nos ha dejado uno de los grandes. Ricardo Cassin, Lleyenda del alpinismo mundial y uno de sus pioneros, falleció el pasado 6 de agosto. Cassin había cumplido el pasado 2 de enero 100 años. El italiano fue uno de los alpinistas más prolíficos del siglo XX, con más de 2.500 ascensiones y un centenar de primeras en la época dorada del alpinismo, las décadas de los años 30 y 40. Años en la que ir a escalar montañas significaba valor, descubrimiento y, sobre todo, compromiso. Tiempos, en definitiva, en los que todo se aprendía sobre la marcha, no había apenas material y las pocas personas que practicaban el alpinismo eran un grupo de valientes apasionados por las paredes de roca, verdaderos exploradores de las montañas. Y entre ellos, Ricardo Cassin era uno de los más grandes.

Riccardo Cassin nació en una familia de campesinos en San Vito al Tagliamento, en el norte de la provincia de Pordenone (Italia), el 2 de enero de 1909. Cuando tenía tres años, su padre emigró a Canadá, donde murió en un accidente minero. Con 12 años, Ricardo tuvo que abandonar la escuela para trabajar como aprendiz en una herrería. A los 17 se trasladó a Lecco (Lago Como) en la región de Lombardía, donde se encontró un trabajo en una planta de acero. Su primera afición fue el boxeo, pero pronto quedó fascinado por las montañas que se elevaban a su alrededor y comenzó a escalar.

Su primera apertura fue en 1931, a la cara este de la Guglia Angelina, seguida de la cara SO del Torrione Palma y el espolón norte del Sigaro Dones. Le siguieron en los siguientes años numerosas aperturas más, hasta que, a partir de 1935, todo son grandes rutas. Empieza con una repetición en la Civetta de una vía de Emilio Comici, su ídolo de juventud. También ese verano hace la primera al espolón SE de la Torre Trieste y a la Norte de la Cima Oeste de Lavaredo, la cual repite en 1962, ambas con Vittorio Ratti. En 1937 abre la cara NE del Piz Badile con Gino Esposito y Vittorio Ratti, una de las seis míticas caras norte de los Alpes que luego repetiría varias veces, la última con ¡78 años!. En el verano de 1938 se gana el prestigio internacional con su ascensión por el espolón Wallker de los Grandes Jorasses. Esta escalada es la culminación de los logros alpinísticos anteriores a la segunda guerra mundial, cumbre que holló tras haber ascendido al Cervino y el Eiger, ambos por su cara Norte.

Tras la Segunda Guerra Mundial, en la resultó herido luchando contra los nazis en el bando partisano (su propio compañero de cordada Vittorio Ratti murió por disparos de soldados alemanes), alternó la escalada con la organización de expediciones y la creación de su propia marca de material de escalada, aprovechando los conocimientos de su profesión -herrero- y la experiencia de su pasión -la escalada-.

Sin embargo, su gran decepción en esos años fue quedarse fuera de la expedición nacional italiana al K2 de 1954, que a la postre se convertíría en la primera ascensión a la segunda montaña del planeta. Cuatro años después se desquitó dirigiendo una impresionante ascensión al G-IV (7.925 m.) que puso en su cumbre a Bonatti y Mauri. Fue también el jefe de la expedición que abrió la arista sur del Denali en 1961, que él mismo ascendió y que desde entonces lleva su nombre, así como a la cara oeste del Jirishanca (Cordillera Blanca, Perú) en 1969. También lideró la expedición que en 1975 intentó la cara sur del Lhotse, máximo exponente entonces del himalayismo de dificultad, que no tuvo éxito por culpa del mal tiempo.

En 1987, con 78 años, volvió a escalar el Piz Badile para conmemorar el 50 aniversario de su apertura. Y siguió escalando tras cumplir lo ochenta. Con una dilatada carrera de más de 60 años, muchos de las rutas que abrió - desde los Alpes y los Dolomitas al Himalaya y América- se han convertido en referencias en las que los escaladores aún miden sus habilidades y audacia hoy en día. Y todo ello sin olvidar que la mayoría de sus ascensiones fueron realizadas en los albores del alpinismo, sin tornillos ni botas especializados, con pitones caseros, cuerdas de cáñamo y mosquetones de acero destinados a uso industrial.

Descanse en paz.

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07 Ago 2009

Quizá los más jóvenes no conozcan a Ángel Landa (Sestao, 1935). Un rápido vistazo a su perfil en wikipedia sirve para hacerse a la idea de su trascendencia en el devenir del alpinismo vasco. Efectivamente, se trata de uno de los pioneros de la escalada en Euskadi, un hombre que acumula multitud de aperturas en Pirineos y Picos de europa, así como invernales, muchas de ellas formando cordada con Pedro Udaondo, otro hístórico del alpinismo vasco, en los años 50. Más tarde, fue director técnico de la primera expedición vasca a la Cordillera Blanca, en los Andes peruanos (año 1967), efectuando la primera ascensión absoluta el Atunrraju (5.987 m.), y de la primera expedición vasca al Everest (año 1974), en la que se quedaron a apenas 300 metros de la cumbre.

Pero más allá de la simple enumeración de sus logros personales, Ángel Landa es todo un referente en el mundo de la escalada vasca, con unos planteamientos éticos sobre el alpinismo radicalmente contrarios a la comercialización y masificación que vive actualmente. Con todo este bagaje, Ángel Landa ha querido plasmar sus pensamientos, su filosofía alpinística, por escrito. El texto que a continuación reproducimos es el resultado de esa reflexión.

ALPINISMO, ESCUELA DE VIDA

La montaña

Es cierto que, de todos los placeres inocentes, ninguno tanto como el alpinismo puede considerarse de provecho mental y físico, ya que a través de los esfuerzos que exige escalar en medio del aire enrarecido de la montaña, se renueva la energía y, por efecto de las dificultades vencidas, el alpinista queda mejor preparado y fortalecido para afrontar las dificultades de la vida y resistirlas”. Así lo expresaba el primer alpinista que escaló hasta el trono de San Pedro: Achille Damiano Ambrogio Ratti (Pio XI). No pocas son las veces, cuando vamos a la montaña que llevamos en la mochila el peso de nuestras preocupaciones y a la vuelta, el peso es menor, es como si por la pureza del aire hubiéramos alimentado el espíritu y el peso se notara menos. En la montaña vamos aprendiendo a ser solidarios, compañeros y que somos algo más que animales, a medida que nos vamos dando cuenta de lo pequeños que somos y que nuestra grandeza está en lo que sabemos, y sabemos hacer, que es la parte superior del saber. En la vida, te pueden traicionar y decepcionar muchas cosas, pero la pasión tan profunda que penetra en el alma por la gracia que la montaña tiene, espanta la idea de la muerte y produce una sana e inenarrable alegría.

Con toda la humildad que me permite mi carácter y naturaleza, sabiendo que cuando más me aleje de dicha humildad más lejos estaré de la realidad, deseo expresar algunas ideas sobre los derroteros por los que está discurriendo hoy en día el alpinismo, basándome en las experiencias y conocimientos que he obtenido a lo largo de más de 50 años de práctica en este deporte. No pretendo hacer creer a nadie que lo sé todo sobre el alpinismo; pero sí les puedo decir que, por la cuenta que me tenía, debía saber a dónde iba, por dónde, cómo y cuando, para poder regresar sano y salvo a casa.

Ética

Los de mi generación nos hicimos alpinistas gracias a la conducta y gracia de aquellos grandes guías (Terray, Bonatti, Cassin y un largo etcétera) que nos marcaron el camino con su forma y estilo, dando ejemplo de honradez y ética. Nos dijeron que subir a la montaña no es una cuestión de vida o muerte, sino de algo más importante: la moral, la ética, la elegancia y el estilo, y dejando siempre claro cómo lo haces y porqué lo haces; pues todo no vale, ni en este deporte ni en nada, sin ética.

Si, hay grandeza y belleza en la montaña, y también generosidad, compromiso y ética en los alpinistas. Esa es la gran lección que nos dejaron aquellos maestros. Y es una lección que la repetiré cuantas veces sea necesario.

Un gesto elegante, por ejemplo, fue protagonizado por escaladores vascos cuando hubimos de realizar dos rescates en la cara Oeste del Naranjo de Bulnes. El primero de los rescates se efectuó en 1969, cuando desgraciadamente ya estaban muertos Berrio y Ortiz. Escalar la pared helada y vertical de la montaña durante más de 48 horas seguidas fue de sumo riesgo de muerte. Al año siguiente, también en invierno, en el mismo lugar y, en peores condiciones, logramos rescatar esta vez con vida a los madrileños Lastra y Arrabal. Cuando el rescate se acabó, sin esperar ninguna recompensa, nos vinimos para casa, con la satisfacción de haber hecho bien los deberes. Esto es lo que se puede llamar un bello gesto. Hay quien puede decir que los tiempos han cambiado, ya lo sabemos, que ahora nadie va con el burrito a moler trigo a los molinos de viento, pero no obstante el viento sigue el mismo. Lo clásico no envejece ni muere nunca.

Nada puede seguir adelante sin memoria, ya que ésta es la maestra de la vida; no para la nostalgia, sino para el futuro. La memoria son las sensaciones, y lo que queda de ella es el alma. No debemos olvidar nuestro pasado, porque en él están nuestros sueños, experiencia e historia. La montaña tiene magia, el alpinismo, más.

Otro momento mágico, pleno de estilo y de ética, fue la extraordinaria y singular hazaña deportiva y humana –ante la cual hay que descubrirse, con reverencia incluida- que protagonizaron dos grandes alpinistas, uno vasco y otro italiano, para salvar la vida de otras dos personas. Generalmente, los alpinistas suelen ser cortos en palabras y largos en hechos, ellos no han narrado al público su hazaña, porque no quieren medallas mediáticas, por lo tanto no seré yo quien desvele aquí sus nombres. Aquel día, la Parca le había ganado la partida a la pareja que rescataron en el K2, era una muerte anunciada, pues no son pocos los que momificados duermen el sueño eterno en esas alturas sin posibilidad de rescate. Pues bien, esos dos bravos alpinistas, en 14 horas de extenuante esfuerzo desde los 8.500 metros se jugaron la vida para salvar la de sus compañeros, pues ellos, en hora y media, podían haber estado a salvo. Aunque parezca extraño, ningún medio de comunicación se hizo eco de tal proeza, porque no saben lo que es eso, ni creo que les importe. Sin embargo, yo si quiero que sepan que no conozco hazaña parecida, ni desinterés igual, por parte de los propios medios. ¡Aquella hazaña sí merece el premio Príncipe de Asturias!

Qué es un verdadero alpinista (y quién no lo es)

El alpinista que quiere ser reconocido y valorado como tal, el primero de cuerda, es como el pintor (artista) que pinta un cuadro, él lo idea y lo realiza. Pero es absurdo pensar que, con unos pinceles y un lienzo, uno ya es un artista. Del mismo modo, tampoco con un “jumar” en la mano se es alpinista; esta falacia sólo sirve para engañar a los que nada saben de este deporte y provocan una sucia herida a la dignidad que siempre ha caracterizado al alpinismo.

En una escalada se aprende a medir con el calibre más fino y preciso todo lo que acontece en esos instantes en tu entorno y dentro de ti mismo, poniendo en marcha todos tus conocimientos, que no se aprenden en ninguna universidad, eres dueño y responsable de tus actos (capitán de tu vida) y no puedes perder el control de ti mismo ni un segundo, pues puedes ser “hombre muerto”. La montaña a veces es muy dura y no puedes esperar a que nadie te venga a empujar del trasero; tienes que ser dueño de ti mismo, enfrentándote a la realidad; es entonces cuando comprendes la grandeza (no exenta de dureza) de este deporte; es cuando te das cuenta que, en la montaña, o eres dueño de ti mismo o no eres nada (“para qué quieres más poder, si eres dueño de ti mismo”, dijo Séneca). Tu aplomo, intuición, percepción y prudencia te hacen recapacitar y pensar quién eres y lo que vales; y que lo que vales... ¡eso es lo que vales!; ese es el momento de la verdad (en la montaña se producen muchos momentos parecidos), y tienes que conocer las fuerzas que tienes, para poder ir y volver sin depender, otra vez, de aquellos que te colocaron las cuerdas fijas y campamentos para que vayas con tu jumar a la cima.

¿Qué es un “jumar”? Es un aparejo que sirve para subir por una cuerda, ya colocada, y que, si no hay cuerda, no sirve para nada, pero si la hay, es para arrastrar por la montaña peso y personas que de otra forma no subirían.

Por tanto, no se puede ni se debe llamar alpinista, porque no lo es, a aquel a quien, acompañado de una cohorte ingente de anónimos alpinistas, de contrastada valía, le colocan cuerdas fijas hasta la cima, para que con el jumar vaya a donde las cuerdas le lleven.

Es un tópico vulgar y muy manoseado eso de que en este país la envidia es el deporte nacional. No lo tengo claro, pues no es mi caso, pero lo que si es cierto es que la estupidez, la zafiedad y la mentira se han instalado en la montaña, al amparo de la opacidad y la ignorancia que existe sobre este deporte. Johnny Weissmuller (Tarzán, el rey de los monos) terminó creyéndose que era Tarzán, y en su desvarío andaba dando gritos, llamando a los monos. Confundió lo ficticio con lo real. Algo parecido le puede pasar a quien piense que los monos siempre tienen que estar a su servicio. Para que el respetable público y lector sepa el alpinista no lleva con él un mono amaestrado que le sube y le fija las cuerdas por arriba, ni tampoco es un fakir que con una flauta hace que la cuerda suba. Eso no es así, ni nada parecido. No es de recibo que aquellos a quienes desde la irresponsabilidad hay quien llama “su equipo” siempre tengan que estar pendientes para salvar la vida de quien lleva los galones de alpinista, sin serlo. Los amigos, esos que “son la hostia”, no colocan las cuerdas y los campamentos por nada, y no hace falta indagar mucho para saber que hay intereses creados.

El papel de los medios

En la montaña, luz si suele haber, pero no taquígrafos para levantar acta de lo que sucede en ese momento, por eso se miente tanto. Pero, curiosamente, no es en la montaña, sino cuando se desciende a la ciudad y cerca de los medios cuando aparecen las mentiras disfrazadas de medias verdades que hacen que se mantenga la impostura, que siempre persigue un fin lucrativo. En el fraude siempre hay intencionalidad, fama, dinero o poder; en este caso, también el engaño para quien nada sabe lo que es el alpinismo. En este deporte no hay ningún reglamento escrito, (esta es una de sus grandezas), pero si tiene una ética que lo sustenta.

Ni la altura ni la supuesta pureza del aire que existe en el Himalaya son suficiente barrera para frenar en los ochomiles la gran cantidad de detritus que van dejando los que frecuentan estas montañas por las vías normales hoy llamadas “autopistas del Himalaya”. El espanto y la degradación se han instalado en muchos de los campos base de los ochomiles, que se han convertido en lo más parecido a una sala de fiestas subida de tono, sin hacer ascos a nada. Parece ser incluso que las autoridades chinas han prohibido el alcohol en el campo base situado en la cara norte del Everest (no tengo noticias de las autoridades de Nepal).

¡La virtud porta honor!; las mentiras ensucian y degradan todo lo que tocan. A los medios se les debe pedir ser didácticos, con el fin de ensanchar la mente humana y tratar de sacarla de las tinieblas de la ignorancia, alejándoles de una visión pequeñita, provinciana y mezquina, con el fin de intentar lograr una visión ancha, generosa y plural; afinar la sensibilidad, estimular la imaginación, refinar los sentimientos que despiertan en las personas un espíritu crítico y autocrítico que nos hace capaces de diferenciar lo feo de lo bello, lo inteligente de lo estúpido, lo bueno de lo malo y lo tolerable de lo intolerable. Esas son las enseñanzas que se pretenden inculcar en la montaña, las que debíamos haber inculcado los profesores de la Escuela Nacional de Alta Montaña a las jóvenes generaciones. Mucho me temo que no lo logramos en muchos casos. Todas esas enseñanzas están muy lejos de lo que está sucediendo ahora, que los medios conceden erróneamente el titulo de alpinista (con lo que eso conlleva) a alguien que no lo es y que está muy lejos de llegar a serlo, pues no es capaz de ir nunca en cabeza de cuerda. Es más: desde los medios y sobre todo desde la divina providencia, la TV, encumbran a diversos personajes como “mejores montañeros del mundo” o “reinas del jumar”, y los que promueven como candidatos a premios multimillonarios. Parece ser que el cómo les importa poco a los patrocinadores con tal de que alcance la cima, pero hay cosas que no se pueden comprar con todas la riquezas que hay en la tierra ni las que el mar encumbren, que es hacer de una mentira una verdad, aunque sí trampearla. No obstante, por muchas vueltas que des, el trasero siempre te queda por detrás.

Pero a los medios lo que más les pone de la montaña es el drama, y de esta forma se convierte en más héroe el rescatado que el rescatador. La naturaleza tiene su voz. Ésta es otra de las lecciones que hay que aprender en la montaña, y hay que respetarla, pues no es infrecuente caer en la irresponsabilidad que hace arriesgar la vida de otras personas por estúpidas ambiciones para regocijo de los medios del reality show, que lo que quieren es carnaza. Todo ello convierte en un grave peligro tener que trabajar para mayor gloria de los vanos protagonistas.

Todas estas cosas suceden porque no hemos ido a vomitar a la raya de lo tolerable antes de que estas miserias terminen corroyendo el alma de los valores básicos y el corazón de uno de los deportes más ricos en convivencia humana. La impostura es el camino por el que por arrastramiento están siendo llevados los valores de nuestra libertad, que, según Don Quijote; y también los alpinistas, es “el más grande don que los Cielos han dado a los seres humanos”. Gracias a los medios, sobre todo a la TV, el alpinismo se ha convertido en motivo de discusión en bares y bodeguillas, donde es sabido que se habla de todos los deportes con pleno conocimiento. La gente necesita ídolos, y los medios hacen héroes y villanos, según sus intereses, desde la prepotencia del poder. No olvidemos que, con la misma sinrazón, Calígula nombró cónsul a su caballo.

Una anécdota de los tiempos heroicos. En el año de gracia de 1974 (Expedición Tximist al Everest), aún estábamos bajo el régimen cuartelero, y nos impusieron un periodipoli con la misión de comunicar, si procedía: “bandera española en la cima del Everest”. ¡Ja! Ahora mandan o va la TV, que es la que paga. Si me diesen a escoger, yo no me quedaba con ninguno de los dos.

Mujer y alpinismo

Desde hace muchos años, las mujeres han conseguido retos deportivos de gran alcance en todas las disciplinas de montaña; han ocupado un puesto muy destacado en el alpinismo, y no es por ser mujeres, sino por las extraordinarias hazañas conseguidas yendo de primeras de cuerda y haciendo expediciones solamente de mujeres, Sin embargo, no las conocen ni en su portal (algo parecido para con los hombres a los que les interesa muy poco los ochomiles por sus vías normales, porque saben que eso está carente de valor alpinista, y de gracia). Por eso sentimos vergüenza ajena cuando desde algunos medios, por ignorancia, se pretende entronizar a quien nada tiene que ver con el espíritu de esas alpinistas, anteriores y actuales. A este respecto, recomiendo leer Cuerdas rebeldes, de Arantza López Marugán, (Ediciones Desnivel), con el fin de saber lo que las mujeres han hecho y siguen haciendo en alpinismo.

Ya en el verano de 1931, la norteamericana Miriam O’Brien escribió que la única manera de que una mujer escale de verdad es que no haya ningún hombre alrededor. Igual que una que yo se. Las cosas que con dinero se pueden comprar son baratas, sobre todo en el alpinismo. Si las mujeres en la montaña quieren ser verdaderamente libres, no deben esperar a que los hombres les hagan el trabajo colocando campamentos y cuerdas fijas, difuminando las carencias técnicas que puedan tener, para que ellas, explotando su condición femenina, cojan su jumar y vayan a la cima; eso es trampa, y ninguna mujer alpinista se puede sentir representada por semejante falacia.

Conclusión

Cada uno puede hacer en la montaña lo que sepa y pueda... ¡faltaría más! Ir a pasear al Pagasarri, sin prisa, un domingo por la mañana, coleccionar los tresmiles del Pirineo, escalar vías de Vº grado en Atxarte, intentar hacer un sietemil sencillo (o el Cho Oyu) con una expedición comercial, gastándose los ahorros de toda una vida para satisfacer una ilusión, o escalar vías difíciles de primero de cuerda, vías a menudo vírgenes; esta es la única forma de experimentar el deporte del alpinismo en toda su dimensión, porque lo más interesante y auténtico es resolver uno mismo los problemas, no que otros lo hagan por ti. Por ello, no es de recibo que un montañero de domingo, o un alpinista de vías trilladas, incluso de expediciones comerciales a las más altas montañas del planeta, se arrogue una condición o un mérito que no le corresponde. Por mucho que sean los medios los que se los otorguen, son ellos los primeros que deberían negar su condición de “mejores alpinistas del mundo” o “reinas de los ochomiles”. No basta con compararse con los mejores alpinistas de la historia (¡pero qué tupé!), y con la boca pequeña, decir que no llegas a ese nivel; así, se da a entender que estás solamente en un escalón inferior, cuando la verdad es muy diferente. Algunos ya sabemos quién es quién con el jumar y sin él. Las comparaciones son odiosas, y en algunos casos, blasfemas.

Pero ¡cuidado!, porque lo que si existe es gente dispuesta a discutir sin tener ni idea de lo que dice; y lo que están haciendo es repetir la voz de su amo: la TV. No pocas son las veces que, después de un intercambio de opiniones, la gente termina reconociendo que desconoce la cuestión que discutía con vehemencia. La negación es el ingenio de los tontos, y la contradicción su agudeza.

Ojalá sirva este escrito para que al menos toda esa gente se interese y se informe más, y de esa forma tenga más elementos de juicio para poder discernir quién es quién en este deporte que tanto amamos algunos.

Ángel Landa Vidarte

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22 Jun 2009

Los Picos de Europa vuelven a estar de luto. El pasado junio fallecía Mariano, el inolvidable guardián del refugio de Cabaña Verónica. En esta ocasión ha sido Ángel de la Lama. El cuerpo sin vida del director del teleférico de Fuente Dé fue hallado en la tarde del sábado (20 junio) después de una intensa labor de rastreo, en la zona del Canal de la Gendunda, que ya había sido rastreada sin resultado, dado que el cuerpo se encontraba en un paraje escondido.
De la Lama desapareció el pasado jueves por la tarde en los alrededores de la estación superior de Fuente Dé, a donde subió para supervisar la instalación, como solía hacer de forma habitual. El vehículo fue encontrado en el párking del Teleférico. Dado que no regresaba, el viernes se puso en marcha un operativo del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) de la Guardia Civil con el apoyo de un helicóptero.
De la Lama, de 62 años, la mitad de ellos como director y luego responsable de las instalaciones de Cantur en Fuente Dé, tomó el teleférico sobre las 11 de la mañana del jueves. Arriba, bebió un café en la cafetería de la estación y al acabar dijo que iba a dar una vuelta. Nada indicaba que la caminata pudiera ser tan prolongada. Al contrario. Como profundo conocedor de la zona y de los Picos de Europa tanto por afición (montañero, escalador y esquiador de montaña), además de ser vecino de Mogrovejo, a los pies de Pico Cortés y Lechugales, estaba claro que no se iba a arriesgar a penetrar en la garma vestido como iba: zapatos, camisa y un forro polar
Las condiciones climatológicas, en este caso niebla, pudieron haberle despistado. Ante la tardanza en volver se pensó que pudo haberse dirigido al hotel del Refugio de Áliva. No fue así.
Hasta el día siguiente, viernes a primera hora, no se dio la voz de alarma. Los empleados del turno de mañana del teleférico vieron que el Rover MG de De la Lama seguía en el párking.
La búsqueda la inició al mediodía una dotación del GREIM de Potes luego se sumaron más efectivos de Cangas de Onís, así como trabajadores del teleférico. Ese primer operativo se mantuvo hasta las 22:00 de la noche y se reinició a las 6 de la mañana. Además de los GREIM y del helicóptero de la Guardia Civil de CyL, entró en el operativo el helicóptero del Gobierno regional con base en Parayas así como Protección Civil. Los aparatos, sin embargo, sólo pudieron sobrevolar la zona hasta las 11:30 debido a la niebla. Por la tarde se abrió el cielo y a las 16:00 reemprendieron la búsqueda por aire.
Las labores a pie de terreno se centraron en la zona próxima. Por otras áreas, veredas y pistas, decenas de vecinos de Pido, Espinama, Mogrovejo y, en general, de toda Liébana se sumaban con sus vehículos a la búsqueda. Desgraciadamente, el rastreo terminó con el hallazgo del cuerpo sin vida de Ángel de la Lama.

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15 May 2009

Magia, mito y aventura se dan cita en el Anboto, la montaña más espectacular y peligrosa de Vizcaya. La leyenda de Mariurraki, la 'Dama del Anboto', la sorgiña que viaja montada en una nube refulgente de tormenta y se refugia en la cueva sobre el barranco de Arrazola, embruja, pero también oculta los riesgos de un cresterío calizo, de color gris claro, que genera el mayor número de rescates en Euskadi, por delante de Gorbea, Aizkorri y Aralar. Atrae nuevos adeptos y enmascara las trampas de un macizo protegido por precipicios por todas las vertientes de una sierra ocupa el Este del Parque de Urkiola, y alcanza en Anboto (1.331 m) su punto culminante.

Las leyendas fueron recogidas por el padre Barandiarán. La historia más reciente queda reflejada en los periódicos y gacetillas del siglo XIX. Se da como seguro que los pastores y cazadores habían subido con anterioridad a la cima, pero la primera ascensión documentada data de 1867. La realizó el coronel Francisco Coello, encargado de cartografiar esta zona del Duranguesado por un organizsmo que luego se transfromó en el SGE. Cuentan que un destacamento del ejército nacional acamapba en los alrededores y le protegía de las partidas carlistas.
En 1915, el Club Deportivo colocó un buzón en la cima. Fue el primero en la historia del alpinismo vasco. El camino estaba abierto. Desde esa fecha las nuevas hornadas de montañeros colocan como un hito en su relación de cimas 'centenarias' apuntarse el Anboto. Tanto entusiasmo genera descuidos, imprudencias y accidentes, con un goteo de muertes en un terreno quebrado, plagado de grietas y simas, como recorridos expuestos, especialmente cuando la lluvia y el granizo los convierten en toboganes. Uno de ellos es el 'infernuzubi', en el Alluitz , y otro es el último tramo de la vía normal por Urkiola.

La ruta del espolón de Frailea, escuela de escalada de los tiempos heroicos, exige atención. El domingo fue la tumba de José Manuel Fernández Romero, 37 años, casado y con dos hijos: Joel y Janire. Vía llegar el nubarrón. La tormenta le rechazó. Fue prudente y se dio la vuelta, pero eligió un mal camino para escapar. Los tobaganes de Frailea, donde hace más de 50 años ya escalaban mi tío Laurentino Muñoyerro y Alberto Besga, se quedaron con su vida.
Mi compañeras Ainhoa de las Heras y Sonsoles Zubeldia han informado con detalle de la vida de este sestaotarra que ahora residía en Ortuella. José Manuel Fernández Romero fue un apasionado de aquel monte. De hecho, estos paisajes fueron testigo de algunos de los momentos más felices de su vida. «Era su pico favorito. Incluso se casó en el santuario de Urkiola», se dolía un empleado de la empresa de seguridad que durante dos años compartió con él largas rondas y conversaciones. «En cuanto podía te liaba para subir a algún monte, al Gorbea o La Arboleda, porque ahora vivía en Ortuella», explicó.
Sus antiguos compañeros de las empresas de seguridad Esabe Vigilancia y Securitas destacaban su simpatía. «Si estabas aburrido en el trabajo sólo tenías que llamarle y el tiempo se te pasaba volando», reconocía Fede. «Buen padre, buen compañero, buen amigo...», contaba.

En la foto se aprecia la enorme pared caliza del Anboto, cubierta de bosques hasta el punto donde la piedra impide el crecimiento del más mínimo arbusto. A partir de esa altura comienza el terreno de los valientes.

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02 Feb 2009

La revista de montaña Desnivel, en su página digital, informa del fallecimiento a finales de diciembre del gran alpinista y escalador italiano, Luciano Ghigo, a los 82 años, que pasará a la gran historia del montañismo por ser el compañero de cordada de Walter Bonatti durante la apertura, en 1951, de la cara oeste del Grand Capucin, una de las grandes clásicas de los Alpes. Fue una ascensión que marcó el inicio del artificial de dificultad y del inicio de la la época más brillante e innovadora del bergamasco Bonatti.
Luciano Ghigo nació en Turín en 1926. Durante 25 años aprendió el ‘oficio’ en los más difíciles itinerarios: el Espolón de la Brenva, en el Mont Blanc o el couloir NE al Mont Blanc du Tacul, como miembro del grupo de alta montaña CAI-UGGET.
Como antes habían sido el Espolón Walker a las Grandes Jorasses para la generación de Riccardo Cassin (Friuli, 1909) y la Aguja del Dru para la de Gaston Rébuffat, el pilar de la Oeste del Grand Capucin era el gran problema alpino sin resolver para los alpinistas de 1951. La cima había sido conquistada por E. Augusto, Adolphe y Henri Rey y L. Lanier el 24 de julio de 1924, pero le faltaba un itinerario de extrama dificultad.
Walter Bonatti, el escalador más potente y audaz del momento, tenía el sueño de alcanzar su cima por una vía completamente nueva. Primero lo intentó con Camillo Barzaghi pero ‘"una serie de temporales y precipitaciones de nieve que duran día y medio" les forzaron a la retirada. Bonatti no se arredró. Regresó tres semanas después con el poderoso Luciano Ghigo. Lo intentaron durante 80 horas, pero las tormentas y alguna caída les volvieron a rechazar. Prometieron volver.
El 20 de julio de 1951 Bonatti y Ghigo se encaraman a la gran placa. Necesitaron cuerdas de cáñamo trenzado, 160 clavijas fabricadas por ellos mismos y muchas cuñas de madera para superar 350 metros de MD sup y V+/A1 , en cuatro jornadas sin tregua. Una vez en la cumbre, cuenta Bonnati que "Ghigo y yo querríamos decirnos muchas cosas, pero nos limitamos a un apretón de manos en silencio".
Después del Grand Capucin, la escalada que le hizo un hueco de honor en la historia alpina, continuó su carrera como guía de alta montaña, oficio que combinó con expediciones a Sudamérica. Posteriormente fue conservador del Museo de Montaña de Turín.

En la foto de 'La Montagna', Walter Bonatti en una ascensión en los Alpes.

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26 Dic 2008

El senderismo era una de sus grandes aficiones y practicándolo, el día de Navidad, perdió la vida. Evelio Pereda González, un conocido empresario de Villarcayo de 58 años, falleció ayer al caerse por un desnivel de 200 metros en el pico Castro Valnera, de 1.707 metros, en la zona de Espinosa de los Monteros.
El trágico suceso ocurrió poco después de la una del mediodía, cuando una llamada al 112 alertó de que una persona se había resbalado y había caído por un desnivel mientras practicaba alpinismo, concretamente a unos 4 kilómetros de la carretera que se dirige al sendero del Bernacho, al otro lado de la estación de esquí de Lunada. El aviso lo dio el compañero de travesía de Evelio. Al parecer, el accidente se produjo cuando ambos, con piolet y grampones, descendían por una zona sombría cubierta de nieve helada, pero no de especial peligro. Por causas que se desconocen, Pereda resbaló, rodó por un desnivel y quedó inconsciente.
El percance se produjo en una zona de difícil acceso, por lo que se hizo precisa la intervención del Grupo de Rescate de la Consejería de Interior y Justicia. Comunicada la incidencia al Centro de Atención Ciudadana de la Agencia de Protección Civil, se activó el helicóptero de salvamento con dos rescatadores. Tras establecer contacto visual, el equipo de salvamento descendió hasta el lugar en el que se encontraba el herido, pero sólo pudieron confirmar el fallecimiento.
Evelio Pereda, estaba casado y era padre de un hijo. Era una persona muy querida y conocida en los ambientes montañeros de Villarcayo. Junto con su hermano era propietario de un almacén de bebidas en el polígono industrial, que distribuían por la zona de Las Merindades. Montañero federado, recorría semanalmente los montes de la zona, y era uno de los encargados de colocar el belén de Peña Corba, en La Tesla. Descanse en paz.

La amenazadora cara del Castro Valnera que cae sobre el valle encajado de El Bernacho. Foto Mauricio Martín (febrero 2008).

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14 Dic 2008

Los aficionados a la montañas tenemos algunas fechas de año marcadas en rojo. Una de ellas suele ser la Semana de Montaña de la BBK, que se celebra durante la semana previa a la Subida al Pagasarri, que a su vez se organiza el domingo anterior a Nochebuena. Juanjo San Sebastián nunca defrauda con la elección de los invitados, lo que ha permitido ver y oir en Bilbao algunos de los mejores alpinistas de todos los tiempos. La próxima edición sin ir más lejos, que comienza el martes, tendrá como protagonistas a algunos de los escaladores que participaron en el intento de rescate del malogrado Iñaki Ochoa de Olza en el Annapurna la pasada primavera: Denis Urubko, Alexey Bolotov y Horia Colibasanu.

Organizándonos la semana estábamos para hacer un hueco y acercarnos al Euskaduna del 16 al 19 cuando nos llega la noticia de que Vitoria estrena festival de montaña. En su caso además, de cine, el Vitoria-Gasteiz Mendi Zinemaldia. Toda una sorpresa más que agradable que el realizador Javier Baraizarra ha sacado adelante con su empeño y buen hacer en la que se ofrecerán casi una treintena de películas y documentales de montaña y alpinismo.

Pero no hemos podido evitar torcer el gesto al comprobar la fechas y ver que coinciden, en buena parte, con las de la Semana de la BBK. No se si ha sido un descuido, una falta de previsión u otro motivo, pero es una lástima que dos festivales de Montaña de ese nivel compartan fechas y los mendizales nos veamos obligados a tener que elegir. Sería de desear que para próximas ediciones los organizadores de ambos eventos lo tengan en cuenta y lo eviten.

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10 Dic 2008

Descubrir a estas alturas a Josune Bereziartua y Rikar Otegi resulta ocioso. Al margen de ser dos de los mejores escaladores que ha dado la escuela vasca -Josune la mejor del mundo- su creatividad y polivalencia les convierten en una pareja singular a la que es imprescindible seguir los pasos ya que son todo un referente. Allí donde van, no desaprovechan la oportunidad para ejercitar la especialidad que mejor venga según la zona. Y como su último viaje ha sido a Canadá, no podía faltar... ¡escalada en hielo! Una especialidad que habían practicado muy poco ya que por estas latitudes es difícil tener las condiciones adecuadas para llevarla a cabo. Pero poco les ha importando. Y es que cuando sobra la calidad...

A continuación os reproducimos el correo electrónico que nos han remitido con sus últimas andanzas por el hielo canadiense:

"Hola Iñigo y Fernando, que tal estáis? Aqui Josune y Rikar, unos rokeros, escaladores de roca,...esta vez agarrados a pioletes y crampones!!!!

Tras participar como miembro del jurado a principios de noviembre en la 32 edición del Festival Internacional de cine de montaña de Banff en Canadá, el cual duro hasta el once de noviembre, vino el momento de las escaladas, esta vez de hielo...

Banff, al pie de las montañas rocosas canadienses, es uno de los paraisos para la escalada en hielo a nivel mundial y donde mayor numero de vias de dificultad se concentran. La temperatura era suave para lo que suele ser en esta epoca. Aun y todo, nunca subía de -5º grados el termometro, y la extrema sequedad del ambiente con apenas precipitaciones y una oscilacion de temperatura muy grande no favorecían la formación de las cascadas.

Por tanto las condiciones del hielo en este comienzo de temporada no eran las mejores. Tras escalar varias cascadas sencillas como toma de contacto, realizamos despues algunas vías y "primeras" muy importantes. Estuvimos escalando en la impresionante zona del monte Stanley, cuyo impresionante glaciar casi lo tocabas con la mano a solo doscintos metros encima de las cascadas.

Allí, tras escalar alguna cascada, nos fijamos en la contigua Killer Pillar. Según nos comentó la gente local canadiense, esta era la tercera vez que se tenía conocimiento que se había formado en su totalidad en la historia. Fuimos los primeros esta temporada en escalar esta magnifica columna suspendida de WI6 (el maximo grado en escalada en hielo es WI7, y significa la W: water, y la I:ice y el "6" es el grado de dificultad) de dificultad. Estaba bastante precaria con solo un par de finos brazos de hielo que tocaban el suelo. Escalamos con mucho cuidado y siendo conscientes de que los tornillos hasta bien arriba no servían de mucho pero finalmente pudimos con esta columna!!!Añadimos a nuestra lista ademas de otras la cascada Nemesis, WI6 de 170 metros de longitud.

En la contigua cueva llamada Thriller Cave, escalamos dos vías de mixto deportivo llamadas 'Phyllis Dillar' (M11) con dos días de ensayos y también 'Thriller' (M9). Ambas vías acaban en la columna de Killer Pillar, V WI6.
El grado maximo del mixto es de M13, para ser la primera experiencia en este tipo de escalada creo que es muy importante estas escaladas tambien.
Ya véis, esta vez haciendo grado en vías de mixto, quien nos lo iba a decir!!!!!
Muchos besos"
Josune

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