09 Jun 2008
La Senda de Camille nace con la intención de unir el Parque Natural de los Valles Occidentales, Aspe, Ansó, Echo, Aragües y Aragón (Aragón), con el Parque Nacional de los Pirineos, (Bearn), 6 valles en 6 etapas entre refugios de uno y otro lado de la frontera-, y nos acerca a los valles y bosques que recorre el renqueante oso Camille, uno de los últimos ejemplares de raza autóctona del Pirineo.
La ruta permite no sólo conocerlos a fondo sino también ascender a los grandes picos de la zona durante su recorrido: Petrechema, Ansabere, Castillo de Acher, Aguerrí y Bisaurín.
También transita por parajes preciosos como Aguas Tuertas, Ibón de Estanés, Arlet, las gargantas de Aspe, el valle de los sarrios o el circo de Lescún.
Organiza Val d’Echo Activa, y los refugios unidos por la travesía son Camping Lauzart (Lescún), Refugio de Arlet (Ibón de Arlet), Linza (Ansó), Gabardito (Echo), Lizara (Aragües) y el Albergue Aysa (Somport).
Las etapas están entre las 6 y las 9 horas con 700 y 1.350 metros de desnivel positivo acumulado. Recuerdo que la ruta puede iniciarse en cualquier refugio del recorrido, por ser circular.
LINZA-GABARDITO
Linza, Zuriza, Achar de los Alanos, Collado Baxo de Lenito, Puente de Santana, Gabardito.
De 8: 30 h. a 9 h.
Desnivel: + 1200 / - 1100 aprox.
GABARDITO – LIZARA
Refugio de Gabardito – Salto la Vieja – Plandániz - Col de Foratón –Refugio de Lizara. Opcional ascenso al Bisaurín.
Duración aprox. 3:30 h.
Con ascensión al Bisaurín: 6:30 h
Desnivel: + 620 / - 500 aprox.
Con ascensión al Bisaurín: + 1320 / - 1200 aprox.
LIZARA- PUERTO DE SOMPORT
Refugio de Lizara.- Mistresa- Valle de los sarrios- Ibón de Estanés- Col de Somport.
Duración aprox. 6:30 horas.
Desnivel: + 700 / - 700 aprox.
PUERTO DE SOMPORT- ARLET
Col de Somport – Gave de Aspe – Cabaña de Escuret – Cabaña Espelunguère – Col de Lapachouae – Refugio de Arlet.
Duración aprox. 7:00 horas.
Desnivel: + 600 / - 100 aprox.
ARLET – LESCUN
Refugio de Arlet – Puerto de lo Palo – Cabañas de Bonaris – Cabaña de Penot Pont d’Itchaxe – Lescun
Duración aprox. 7:00 horas.
Desnivel: + 100 / -1000 aprox.
LESCUN – LINZA
Lescun – Pont de Lamary – Cabañas de Ansabère – Col de Petrechema – Refugio de Linza.
Duración aprox. 7:00 horas.
Desnivel: + 1000 / - 700 aprox.
La organización recuerda que hay zonas marcadas (GR, PR), otras que no, aunque hay referencias en toda la ruta, básicamente hitos de piedra, por lo que es conveniente tener experiencia en orientación en montaña.
Haz la reserva por correo electrónico o teléfono con suficiente antelación.
La inscripción garantiza plaza reservada a media pensión en cada uno de los refugios.
El precio incluye cinco medias pensiones, el forfait para control de paso por los refugios, una guía, un mapa a escala 1:25.000 y un saco sábana. También se entregará un obsequio exclusivo de La Senda de Camille, que no se comercializa en tiendas al finalizar la travesía.
En el refugio de inicio, presentando la reserva, entregarán el forfait y el material indicado anteriormente.
Al pasar por cada refugio, el guarda sellará el forfait y dejará constancia del día y de la hora de tu paso.
Reservas en
www.lasendadecamille.com
teléfonos 974375421, 606368481.
Foto del Refugio de Linza en verano
07 May 2008
Hacer posible lo imposible. Ése ha sido el empeño de Sebastián Álvaro durante los últimos 27 años al frente de ‘Al filo de lo imposible’. El resultado son cerca de trescientos documentales y un programa de aventuras que se ha convertido en un referente televisivo.
Un cuarto de siglo en el que sigue manteniendo «la ilusión del primer día» y cree haber dado con el santo grial de la longevidad en una televisión sometida a la tiranía de las audiencias. «Hemos durado tanto tiempo en primer lugar porque somos rentables. Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que un partido de la Champions cuesta lo mismo que tres años de ‘Al filo’. Somos, además, probablemente el programa más premiado y el más vendido de TVE. Sin olvidar, por supuesto, la calidad del equipo humano del programa, sin el que nada de esto hubiese sido posible», añade orgulloso. «Así que creo que nos salen las cuentas».
Ahora, el director del programa ha reunido en un libro (editorial RBA) los momentos estelares de ese cuarto de siglo largo recorriendo el planeta en busca de las montañas más altas, las simas más profundas, los vuelos más inverosímiles. La obra incluye 25 aventuras, una por cada año, y se edita con dos de retraso respecto a las bodas de plata de ‘Al filo’ porque precisamente lo que más le ha costado a Sebastián Álvaro «ha sido elegir los temas. Cuando empecé la selección me di cuenta de lo difícil que iba a ser. Son muchos años y muchos recuerdos. La mayoría buenos y algunos malos, pero de todos ellos hemos sacado lecciones, nos han hecho mejores, más grandes como personas, que al final es lo que cuenta».
Aunque, si tiene que elegir uno, la expedición al K-2 de 1994 sigue ocupando un lugar preferencial. «Siempre ha sido una montaña especial para el programa, desde que la vimos en el primer viaje al Karakorum en 1981, y fue la primera en la que perdimos a un compañero (Atxo Apellaniz). Creo que hay un antes y un después del K-2 en la historia del ‘Al filo’».
Empezaron en la montaña –«el medio más cercano por mi formación»– y siguieron en el mar, en la tierra, en el aire, en los polos: buceo, espeleobuceo, travesías de desiertos, ala delta, globos... Les quedan pocas modalidades por probar, pocos lugares por visitar... «¡Sí, el espacio!», interrumpe Álvaro.
«En el primer viaje a Marte nos vamos a ir éste (el alpinista bilbaíno Juanjo San Sebastián, otro de los pioneros del programa, está presente en la entrevista) y yo porque nos hemos enterado de que hay una montaña llamada Cráter Olimpo que mide doce kilómetros de altura y la vamos a hacer sin oxígeno», apostilla entre risas... Las mismas que soltaron sus amigos cuando les propuso en 1981 viajar al Karakorum para hacer un documental.
21 Abr 2008
Alberto Iñurrategi concluyó hace ya seis años el proyecto de ascender los 14 ochomiles. Ya lo dijo entonces. «Me he quitado un peso de encima». Luego ha seguido escalando, pero en proyectos mucho más personales –Cho Oyu en invierno, segunda absoluta al G-III, intentos al Ogro y el Everest por el corredor Hornbein–, en los que el éxito o el fracaso no venía dado por la consecución de la cumbre. Reservado por naturaleza, también ha descubierto un vehículo para dar a conocer sus inquietudes personales: los documentales. Primero fue el multipremiado ‘Hire Himalaya’, una deuda saldada con su hermano. Luego surgió ‘Gure Himalaya’, los recuerdos personales de una década de expediciones. Y ahora llega ‘Begiz Begi’, una reflexión personal y muy crítica del alpinista reconvertido en viajero. Un viajero que mira. Pero al que también miran.
–No deja títere con cabeza en el documental. Es muy crítico con casi todo: el turismo, la religión, la explotación infantil y de las mujeres...
–Y conmigo mismo.
–... con el alpinismo actual.
–Si me incluyes dentro de él, sí.
–Concretamente con la actual forma de hacer alpinismo.
–A mí no me parece que sea tan, tan... es duro, sí, pero yo creo que es una crítica muy asumible. Por parte de todos. Tampoco se trata de tomarlo a título muy personal. Yo me quedaría más con el mesaje general. Y creo que es muy evidente: que las actitudes de la gente, de los montañeros, a la hora de viajar, en la mayoría de los casos deja mucho que desear.
–También critica la religión.
–No se critica la religión. Se critica la hipocresía de los montañeros en el uso de las banderas de oraciones, por ejemplo. ¿Qué tiene que ver eso con la montaña? Es sólo folclore. La crítica no se hace tanto al individuo que vive su fe como a la clase dirigente que dirige la religión, a sus palacios, como ocurre en el catolicismo y en todas las religiones.
–En un momento del documental afirma «nosotros venimos al pillaje, nosotros venimos a profanar»...
–Claro. Y si tienes en cuenta lo que pasa... Te pongo un ejemplo. ¿Conoces esas piedras cultivadas que suelen llevar los tibetanos en collares, no? Pues los japoneses en particular y los occidentales en general hemos esquilmado Tíbet de esas piedras. Las hemos comprado, las hemos robado como quien dice pagándoles cuatro rupias, cuando son unos artículos que ellos han heredado de sus antepasados y han ido pasando de generación en generación.Y nosotros hemos ido allí, nos han gustado y hemos arramplado con ello. Y que profanamos tumbas, es evidente. Vamos a Pashupatinath y los occidentales entramos con las cámaras hatsa las mismas piras crematorias. No somos nada respetuosos cuando vamos de viaje. Eso, por ejemplo, difícilmente nos lo plantearíamos hacer en casa.
–¿Se incluye en esa crítica?
–Por supuesto. Las imágenes de la proyección están hechas por mí o por los que me acompañaban. Y me incluyo porque el documental es una autocrítica. Quedaría hasta muy feo excluirme de ese grupo.
–¿Cómo se llega a esta visión tan crítica del viajero?
–En mi caso hay dos elementos que me han influido muchísimo. Uno es la relación con la gente local que he ido conociendo viaje tras viaje, sobre todo en Pakistán, donde los pueblos desde los que parten las expediciones son siempre los mismos y eso te permite entablar una relación más estrecha y profundizar un poquito más. Y el otro elemento es la estrecha colaboración que he tenido, casi desde el primer momento que empezamos a montar proyecciones, con Koldo Izagirre. Me ha enseñado a valorar esa vertiente humana, ese lado social y lo importante que es. Porque cuanto más somos capaces de enriquecernos de ella, más peso va a adquirir también la actividad deportiva, que toma otra dimensión. En las anteriores proyecciones, tanto ‘Hire Himalaya’ como ‘Gure Himalaya’, creo que ese lado social del os viajes se dejaba ver mucho. Ha sido un componente que siempre ha estado presente, tanto en las proyecciones como en nuestros dos libros. Siempre hemos intentado que no queden ignorados un porteador de altura, un cocinero o un ayudante cuando hemos recurrido a ellos, cuando nos han acompañado en una expedición.
–¿Hay mala conciencia personal en la necesidad de hacer un documental así?
–Deberíamos de tenerla. Pero la verdad es que no se ha hecho por eso. Ni tampoco para lavar culpas. Sino con la intencion de aportar algo positivo. Porque con este mensaje tampoco se está diciendo que no se viaje, sino que se puede viajar con otra actitud, de otra forma mucho más enriquecedora. Yo creo que al final el viajar es algo muy universal y un elemento con el que los pueblos se han ido desarrollando y enriqueciendo. Y hoy es el día en el que todavía todos tenemos mucho que aprender de otros países y de otras gentes. Y el viaje es un instrumento inmejorable para ese desarrollo.
–¿Pero es posible hoy en día viajar no con las perspectiva de conquistar, sino con la de aprender? ¿Con el objetivo de ver, no de mirar? –Yo creo que sí, aunque para eso hay que viajar con menos prisa y sabiendo que somos bastante menos de lo que pensamos. Y acercarnos a la gente con otro respeto, con otra actitud. Claro que es posible, aunque evidentemente no todo el mundo lo va a hacer con esa actitud. Eso es imposible. Pero sí se puede influir en muchos y que una parte de la gente que viaja lo haga de esta manera.
–El turismo se ha convertido en una nueva forma de colonización. ¿Pasa lo mismo con el alpinismo?
–Sí, si la globalización la entendemos como el neocolonialismo pues si que la montaña es parte de la globalización. No hay más que ver la cantidad de gente que va al Aconcagua, al Kilimajaro, al Monte Kenia, al Himalaya, etc. Se ha globalizado y es parte de ese neocolonialismo.
–¿Pero esa globalización es buena o mala? Porque algunos le podrán responder que así se ha democratizado la montaña.
–No debería de ser malo si se hiciera repetando unas formas y unos mínimos. Me explico. Si me preguntas si es malo que los montañeros vayan a Nepal o a Pakistán, te diría que no porque es beneficioso. Me parece positivo.
–¿La llegada del alpinismo ha sido positivo para pueblos como el nepalí?
–Yo creo que sí. Es palapable el desarrollo que ha habido en el valle de Khumbu, en el de Annapurna o en un montón de valles de Nepal. La gente ha mejorado en nivel de vida, en educación, en sanidad. Es algo notorio. En Pakistán, donde el desarrollo ha sido algo menor, en los años malos, como durante la guerra de Afganistán, cuando ha habido epocas duras, siempre por temas políticos, ha habido bajón de turismo y expediciones y la gente de alrededor del Karakorum ha tenido que emigrar a los Emiratos Arabes, a Karacho o a Lahore para buscar trabajo porque en sus pueblos no tenían ningun otro recurso para sacar adelante a sus familias.
–¿Cómo ve la situación que está viviendo en Tíbet?
–No me pilla de sorpresa. Todo el mundo sabe que China vulnera los derechos humanos, en general y más concretamente en Tíbet, y los tibetanos están aprovechando la publicidad de los Juegos Olímpicios y la antorcha para llamar la atención sobre sus derechos. Por otra parte, existe una respuesta por parte de occidente que yo sospecho que va muy unido a una moda. Al budismo y a todo lo que conlleva. Porque la vulneración de los derechos humanos se da en mucho otros países, e incluso en casa. Pero ahora parece que sólo pasa en Tíbet. Los intereses económicos también están muy presentes en la actitud que adopta cada Gobierno. Es todo muy complejo.
–¿Es partidario del boicot?
–Lo que pasa es que a mí todo me parece un teatro, un despropósito. Por las dos partes.
–¿Es un documental para el público o para otros alpinistas?
–Yo creo que es para todo el mundo, aunque el alpinista puede sacar más conclusiones que el simple turista. El montañero puede entender esto sólo como una forma de viajar de otra forma pero también como una forma distinta de actuar en la montaña. Porque esa misma cultura del viaje ‘fast food’, del viaje conquistador, actualmente también se aplica en la montaña. Hoy en día en la montaña la gente cada vez valora menos como se hacen las cosas y lo único que se tiene en cuenta es la cumbre. Al final se extrapola la actitud del viaje a la montaña. Y si el montañero reflexiona sobre su actitud en el viaje, esa misma reflexion la puede trasladar a su actividad en la montaña y aprende a valorar mas otras cosas como el propio acercamento a la montaña, el como se hacen las cosas, por donde se sube... La camaradería incluso, de la que tanto hemos hecho gala siempre los montañeros. Ponerla más en práctica porque últimamente ha habido un montón de situaciones en las que se ha antepuesto la consecucion de la cumbre a ayudar a un compañero incluso moribundo.
–También se muestras crítico con el alpinismo mediático. Sin embargo, usted es un alpinista mediatico. Es un profesional de la montaña gracias a la publicidad que le dan los medios de comunicación.
–Pero es que yo nunca he estado en contra del alpinismo mediático. A mi el alpinismo que no me gusta es el que no es honesto. El discurso falso. Eso es lo que me incomoda. Cómo voy a ser yo crítico con el alpinismo mediático si he vivido y sigo viviendo de ello. Sería echarme piedras a mí mismo. A mí lo que no me gusta es la falta de sinceridad. El no contar las cosas como han sido. Siempre y cuando se cuenten las cosas como han sucedido no veo nada malo en mediatizar esa experiencia.
–Actualmente, ¿la importancia de las ascensiones lo son más en función de la publicidad que tienen que su propio merito alpinístico?
–No tengo ninguna duda de ello. En estos momentos tiene bastante más trascendencia una ascensión al Cho Oyu por su ruta normal de lo que tenía hace 20 años, cuando no existía el teléfono satelite, ni el ordenador, ni la posibilidad de mandar imágenes y sonido desde un campo base. Cuando nadie te atendía a la vuelta de una expedición y nadie te dedicaba un titular o dos minutos en televisión. No tenía trascendencia. Lo contabas a tus amigos y lo que hacías lo hacías para ti y para tu entorno, que era muy reducido.
–Entonces, ahora mismo no se hace alpinismo para uno mismo, se hace alpinismo para los demás.
–Siempre se ha hecho alpinismo para uno mismo y para los demás. Sólo que esos ‘los demas’ antes eran una cuadrilla muy reducida y ahora son grandes masas debido a los medios de comunicación. Pero el reconocimiento de los otros siempre ha existido como impulso para los montañeros, es algo innato a su actividad. Sentirte reconocido en tu actividad es algo que todo el mundo agradece. Lo que pasa es que hoy en día las nueva tecnologías y la sociedad global nos permiten llegar con cosas bastante menos meritorias a muchisima más gente. Y además con un mensaje mucho más sobredimensionado. Haciendo bastante menos de lo que se hacía antes, ahora te consideran bastante mejor de lo que te consideraban tus amigos, que tenían una visión mucho más real de lo que hacías que la que tiene ahora de lo que haces esa masa general.
–Quizás ahora sea más importante ser un buen comunicador que un buen alpinista.
–Sin ninguna duda. Y por eso hoy lo único que se tiene en cuenta es si has hecho cumbre. Porque el que te valoraba antes tenía unos conocimientos y un criterio para valorar las ascensiones de los que carecen ahora los medios y el publico en general. A parte de que entiendo que para los medios también es difícil. No es lo mismo valorar una actividad alpinística que un partido de fútbol o una carrera de atletismo.
–¿Y esta dirección que ha cogido el alpinismo tiene vuelta atrás?
–Sí Yo creo que llegará un momento en el que ya a nadie le llame la atención la actividad de montaña. Y luego vendrá otra fase, porque los montañeros seguirán estando ahí, en la que la gente que sigue las actividades de montaña se especialice y las vuelva a contar, pero con criterio y sin la pretensión de llegar a las masas, dando una información mucho más objetiva.
08 Abr 2008
He aprovechado el fin de semana para recorrer las tierras de Valdegovía y hacer parada -la fonda la hicimos en San Millán de San Zadornil- en Valpuesta, un rincón burgalés incrustado en Álava. Conocía la antigua 'Vallis Pósita' de visitas anteriores. El pueblo me volvió a sorprender gratamente. No se ha derrumbado ninguna casa y las más antiguas, o han sido remozadas, o se encuentran en proceso de restauración.
La colegiata de Santa María, que se construyó sobre otra anterior de origen visigodo, se mantiene imponente en un extremo de la plaza. La torre ha sido reforzada y aunque el templo estaba cerrado, un paisano nos aseguró que las obras en el tejado han acabado con las goteras que ponían en peligro las obras de arte que se encierran en su interior.
Valpuesta es un pueblo muy antiguo. Según cuenta la historia, en el año 804, al inicio de la Reconquista, el obispo Juan llega al valle de Valdegovía y encuentra en Valpuesta -Vallis Pósita, por estar en un valle rodeado de montañas- una pequeña iglesia abandonada, dedicada a la Virgen. La reconstruye y establece allí su sede episcopal y un monasterio de monjes inspirado en la Regla de San Fructuoso.
La zona de Valdegovía ha estado poblada desde la antigüedad. Se han encontrado restos prehistóricos que datan de la Edad del Hierro. Fue enclave romano y visigótico. Existen en el valle se pueden visitar cuevas artificiales (Corro) y enterramientos de los siglos VI y VII.
Quizá lo más apreciado de Valpuesta sea su cartulario, que tiene más de 1.000 años. Es uno de los más viejos de España y hay quien cree que alguna de sus entradas pueden ser las más antiguas de este tipo de documentos, pues se comenzaron a redactar en el siglo IX.
Ruiz de Loizaga afirma que «no sería aventurado considerarlo el decano de todos, ya que recoge siete piezas del siglo IX y 39 del siglo siguiente». Las más antiguas, añade, «se remontan a los años 804, 864 y 875, y las más recientes a mediados del siglo XI».
Por su parte el reconocido catedrático de paleografía y diplomática José Manuel Ruiz Asencio, refiriéndose al primer grupo de actas del códice, el llamado Becerro Gótico, afirma que es «el cartulario de los reinos peninsulares occidentales más antiguo que conocemos».
El de Valpuesta acumula una gran riqueza de vocablos de un castellano en desarrollo y una abundante lista de nombres de lugares en el valle de Valdegovía y sus alrededores. Probablemente no hay ningún códice de esos tiempos con tantas alusiones castellanas. Sus amanuenses no escribieron en latín culto, sino en el latín romanceado del vulgo para que pudieran entender el texto los interesados. Se transcribió durante el proceso de formación de Castilla y en plena evolución de su lengua romance, aunque su variante escrita estaba por entonces en la fase de alumbramiento. Aseguran que estas glosas son anteriores a las de San Millán de la Cogolla, en La Rioja.
Hasta aquí un poco de historia. Lo que me llevó a Valpuesta era ascender a la cima de Terreros, una altura que no supera los 1.000 metros y que protege el pueblo por el Oeste. La subida es agradable y entretenida, por camino y sendero señalizado en algunos tramos con cintas de plástico que lleva a Pinedo. Es zona de monterías, por lo que en época de caza lo prudente es enterarse de la ubicación y fecha de las batidas para evitar sustos y disgustos.
El cima (1h.10') me encontré con un hermoso buzón del Club Santidrián (2002). Lo han hincado en el centro de un claro, entre las encinas que ocupan todo el alto. La única pega de Terreros es una y grande. Desde la cima las vistas son nulas. Los árboles nos ocultan el monte.
Terreros se puede combinar con el alto de Rodil (Cien Montes de Álava) y Alto Larrán en un paseo que terminará en Mioma. La vuelta la realizaremos por la carretera, tranquila y sin tráfico, que desciende paralela al río Mioma.
El valle es boscoso, cerrado, salvaje, ideal para darse un baño de naturaleza. Es frecuente avistar corzos y jabalíes. Una maravilla.
Información completa en www.valpuesta.com
26 Mar 2008
¿Cuantas veces nos hemos preguntado por nuestros límites físicos y/o psicológicos? Eso mismo debieron preguntarse los creadores de la Iditarod Trail. Esta prueba es la equivalente para humanos de la conocida Iditarod para perros. Creo que no es exagerado hablar de la prueba más dura del mundo a la vista de sus características: La Iditarod cruza Alaska a lo largo de 1.800 kilómetros por terreno nevado desde Anchorage hasta Nome. Buena parte de la carrera, sobre todo la primera mitad (comienza el 24 de febrero), transcurre aún en la oscuridad del invierno boreal.
Un desafío a la resistencia física y psicológica, en el que los únicos compañeros de viaje son la soledad, la oscuridad, la nieve, las tormentas, las dificultades para orientarse y la temperatura extrema. Una prueba sobre todo contra uno mismo y sus límites en la que la organización advierte de los peligros propios de un territorio salvaje como Alaska: osos, lobos, avalanchas, búfalos, mooses, deshidratación, hipotermia, rotura del hielo…
Para la edición de este año se inscribieron 32 participantes en sus tres categorías: esquís, BTT y a pie, de los cuales únicamente doce lo hicieron para el recorrido completo hasta la localidad de Nome, ya que esta prueba está dividida en dos carreras diferentes en cuanto a distancia: una, llamada McGRATH, (finaliza en dicha localidad), tiene un recorrido de 350 millas (550 km) y la NOME, con un recorrido de 1.100 millas (1.800 km). En ambas carreras, cada participante ha de llevar consigo el material que considere necesario para sobrevivir durante el recorrido: saco, tienda, comida, combustible, hornillo, suplementos, baterias, etc...
Este año, en la categoría de a pie sólo hubo tres inscritos. Y uno de ellos, un español: Josetxo Estébanez, 'Marine', conocido alpinista aragonés con varios ochomiles en su haber al que sin duda le encaja mejor el apelativo de polifacético aventurero.
Y es que su currículum parece no tener fin: además de subir varios ochomiles, ha cruzado Islandia con su bicicleta de montaña, subiendo a varios volcanes en actividad, ha ascendido el McKinley, el Everest en solitario sin ayuda de sherpas, ha pedaleado desde Hong Kong hasta el Tíbet. Es la primera persona en descender completamente con un kayak, en solitario, el Amazonas, desde su nacimiento en los Andes hasta el mar, tiene un muy alto grado de escalada en roca y hielo, es un alpinista comprometido y ético, miembro profesional de los grupos de rescate, una vez cruzó andando y sin dinero el estado de Nueva York, o se perdió varios meses por Centroamérica con su bicicleta.
Así que tarde o temprano tenía que llegar la Iditarod. Y ha sido este año. Marine tomó la salida el 24 de febrero... y se retiró ayer a menos de 200 kilómetros del final. Y lejos de una derrota, esa decisión fue su gran victoria, como él mismo explica en su blog: "si verdaderamente queréis valorar mi fuerza o mi determinación, hacedlo por haber tenido el suficiente coraje como para abandonar a dos o tres días del final de una travesía que me ha llevado cuatro semanas, y no por haber recorrido 1.613 km a pie, entre 14 y 16 horas diarias, recorrer entre 35 y 83 km diarios, nieve fresca durante días y días, vientos de hasta 110 km/h, temperaturas de hasta -43ºC y en unas condiciones que no dejaban momento de relajación. Suena una pasada, ¿verdad? incluso para mí..., pues honestamente, ahora mismo me valoro mas por haber tenido ese empuje moral de 'por fin' poder tomar la decisión de abandonar que por todo lo demás.”
Son sólo un par de frases, pero suficientes para introducirnos en la experiencia extrema de Marine. De verdad, no dejéis de entrar en su blog y leer en primera persona su experiencia. Si esos no son los límites del hombre, no deben estar muy lejos.
Sobre este blog
Basabide
fernandojperezUn espacio abierto a los aficionados a la montaña en el que encontrar un punto de vista incisivo y diferente sobre el mundo de la escalada y el alpinismo y donde se descubre la trastienda de las excursiones.
Mis tags
Categorías
Secciones
Archivos por meses
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):
