La Obregón, al desnudo
Qué verano ni qué ocho cuartos. Eso no empieza hasta que no vemos la pasarela de la Obregón por la playa. ¿O acaso este año no quiere saber ya nada de la prensa, después de haber pedido que se retiren del quiosco todos los ejemplares de Interviú? Esa revista ha sacado la conversación de la actriz con su guardaespaldas, ahora en la cárcel, acusado de asesinato –ahí queda eso—. ¿Pero qué decía esta vez? Pecata minuta. La Obregón le pedía que le diese una paliza al hombre que se pasaba todo el santo día presentando, Jaime Cantizano. En el siguiente número de Interviú hablaba el escolta, de nombre Eloy Sánchez. Pues bien, a la actriz/presentadora no le mola. La Obregón le ha pedido al juez que impida a la revista publicar informaciones sobre las escuchas que le han hecho. Esta actriz/presentadora/bióloga, a la que le gusta más una cámara que a un tonto un lápiz, ya no quiere que hablen de ella. Si hablan mal y no sale en bañador. ¿Pero ya se ha olvidado de lo de Telma? ¿Y de lo de la libertad de expresión? Eso no ha debido de estudiarlo Anita. Ni ella ni los siete. Lo de la censura previa era de otros tiempos; de cuando era más joven. Cada periódico o revista publica lo que considera noticia. Y si no es noticia, sus lectores se cambiarán de medio. Y si la noticia es falsa o difama a su protagonista o se consigue de forma ilegal, ahí está la Justicia, ciega pero no tonta. “Tienes derecho a la libertad de expresión, a menos que seas tan estúpido como para intentar ejercerlo”, le dijeron a un amigo mío.
Anita Obregón, la versión española de Norman Desmond, en Sunset Boulevard, ha cambiado su papel por el de Tony Soprano versión unisex. La actriz/presentadora/bióloga/empresaria está metida hasta el pecho en un fregado de agárrate. Y nosotros, entretenidos, comiendo pipas, mientras vemos en la tele el culebrón de la actriz/presentadora/bióloga/empresaria/artista. Esto debe de ser la telebasura. En Portugal, han prohibido las corridas de toros por televisión, antes de las diez de la noche –ya se sabe: los niños, la sangre—. Qué harán cuando lleguen a este nivel, Maribel.
Anuxi Varilla
Sevilla
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