¿Por qué suben los precios?
Existen varias razones por las que suben los precios: el alto precio de los combustibles, el constante aumento de la población (bomba demográfica), el abandono de la tierra, las exigencias de ciertas normas en la Unión Europea que limitan la productividad de los productos agropecuarios, uso de ciertos productos básicos para producir biodiésel, etcétera.
Pero también se producen subidas abusivas de precios por la permisibilidad de las autoridades competentes respecto al abuso de los especuladores, que acaparan los productos imponiendo precios irrisorios a los agricultores y ganaderos y los venden al 300% más caro del precio de su coste.
Para detener la inflación galopante que empobrece a la mayor parte de los trabajadores, pensionistas, parados y a la población más desfavorecida, el Gobierno debería intervenir de inmediato con la promulgación de una ley de precios que regule los precios de los productos básicos y castigue a los especuladores que no la respeten.
Esa ley de precios debería fijar los márgenes de ganancia para los intermediarios, para que su beneficio no supere nunca la cantidad o margen de beneficios del productor de los mismos.
Sotero Ortiz
(Diario INFORMACIÓN Alicante, 16/08/2008)
El cuento hipotecario
Los tres cerditos llegaron a la orilla del río y se construyeron sus casitas. Un día, apareció el lobo pero, en lugar de querer comérselos, les propuso suscribir un seguro. “¿Y eso qué es?”, preguntaron. “Por si pasa algo”, dijo el lobo muy pícaro. Los tres dijeron que sí. Con el dinero de los cerditos, el lobo montó una pequeña agencia financiera y volvió a pasarse ofreciendo una hipoteca. “Es que yo os doy dinero por vuestras casas”, informó. “¿Y para qué? Pero si ya son nuestras”, insistieron y el lobo respondió: “Para que podáis hacer un viaje o comprar una casa nueva. Los tipos de interés están muy bajos; es el momento”. Los tres cerditos aceptaron la oferta y se fueron a vivir, respectivamente, al castillo de Cenicienta, al de la Bella Durmiente y al de la Bestia, pagados con un nuevo préstamo. El lobo, con las hipotecas firmadas, pasó de agencia financiera a banco, y emitió bonos, obligaciones y otros productos que, tras ser calificados como excelentes por la consultora montada por el cazador, fueron comprados por otros bancos aumentando el capital financiero en movimiento. La cosa iba bien porque todo el mundo se fiaba de todo el mundo y nadie preguntaba si las casas de los cerditos valían lo que se estaba pagando por ellas o qué pasaría en el caso de que llegara su San Martín.
Un día, las consolas dejaron sin trabajo a los personajes de los cuentos; los cerditos se quedaron en el paro y no pudieron seguir pagando las hipotecas de sus castillos. Ni siquiera, la de las casitas de paja, madera y ladrillo que habían hecho al lado del río. Todos ellos acabaron entrampados en la ciénaga del ogro Shrek, lo mismo que la mamá de Caperucita Roja y su abuelita, que había avalado a la dulce niña. El lobo, como ocurre en todos los cuentos, salió huyendo, dejando el pufo para que lo paguemos entre todos mediante las constantes subidas del Euribor y las inyecciones de capital de los bancos centrales.
Y colorín colorado, sin perdices, claro.
Anuxi Varilla
Sevilla
Eurocopa hasta el 2012
Esto del fútbol es tan singular que cuando pasa lo de esta Eurocopa destapa un sinfín de efectos que nadie podía pensar que estuvieran ahí, justo debajo del balón. De entrada estoy segura que a Zapatero le hubiera encantado que la cosa hubiera durado hasta el 2012. Una gloria salir todos los días en la tele para decir que somos de puta madre. Hasta se atrevió a decir que “era un éxito que éste fuera el primer gobierno de la democracia que ganaba una Copa de Europa”. Genial.
Y, además, una semana sin crisis. Porque la crisis desapareció de la cabeza de los españoles con el último penalty a Italia y todavía no ha vuelto. ¡Milagro! ¡Ven como tenía razón Zapatero y no había crisis! ¡Viva el fútbol!
Pero hay más. El fútbol ha descubierto que lo de los nacionalistas es una coña. Las banderas y los gentíos en el País Vasco y Cataluña eran tantas como en Sevilla o Valencia. ¿Dónde estaba Carod Rovira? Pues gritando los goles como cualquier hijo de vecino. Así que a partir de ahora mucho cuidado con creerse inventos que resultan cosa de cuatro. Llega Torres a la portería alemana y acaba con Sabino Arana.
Y ahí no queda la cosa. De los 18 millones de personas que vieron el último partido casi la mitad fueron mujeres. Magnífico. Esta vez no hubo que hacer dos rincones en la casa: uno para que los hombres vieran el fútbol y otro para las mujeres preparando la cena. Ellas se sumaron a la causa roja y gritaban más que los maridos. Y eso que la Bibiana Aído no había dado consignas al efecto contra ese juego machista. Le dijeron: “¡Cállate niña, no la jodamos”.
Y jóvenes. Millones de jóvenes en las calles. Éste es un país tan joven que hasta Aragonés parecía un chaval. Y decían lo de la pirámide de edad. Jóvenes, marchosos y con ilusión. Esto del fútbol es la hostia.
Anuxi Varilla.
Sevilla
La crisis no es para ricos
El supermillonario mexicano Carlos Slim lo ha explicado con claridad: “Todas las crisis no son más que oportunidades de hacer negocio”. Ya ven qué diferencia, la suya, con aquéllos a quienes la crisis impide hacer frente a sus hipotecas, les aboca al paro o, simplemente, reduce sus posibilidades de vacaciones. Hace un año, cuando la burbuja inmobiliaria aún estaba en su plenitud, un rico nacional, Emilio Botín, con una peculiar astucia anticipadora, decidió vender la sede corporativa y pasarse al alquiler. Ahora, con legítima satisfacción, anuncia que los beneficios de su banco para este año superarán los 10.000 millones de euros. Es lo que ocurre con los ricos: que mientras la crisis hace a los pobres más pobres, los ricos en cambio son más ricos. De momento, durante el año pasado el número de españoles con activos superiores al millón de dólares aumentó en un 4%. Al menos, los españoles más opulentos no suelen hacer ostentación de su riqueza e, incluso, hay quienes practican cierta austeridad. No les sucede como a su homólogo británico sir Philip Green, que el año pasado gastó 9 millones en la fiesta de su 55 cumpleaños. Como suena. Donde más crece el número de ricos, curiosamente, no es en los países más desarrollados, sino en algunos donde existe más pobreza: Oriente Medio, Europa Oriental e Iberoamérica son las zonas del mundo que van a la cabeza y, por países, el primer puesto le corresponde a la India, con un 22,7% más de grandes patrimonios el año pasado. No es de extrañar, por consiguiente, que el indio Lakshimi Mittal sea el primer empresario metalúrgico del planeta y haya comprado la empresa Acelor.
Claro que en algunos países no hay ricos, ni siquiera de clase media, porque vesánicos tiranos como el guineoecuatorial Teodoro Obiang acaparan todos los ingresos provenientes del petróleo. Pero ésa, la historia de los dictadores, es otra historia.
Anuxi Varilla
Sevilla
El cénit del petróleo
Los análisis más realistan situán a 2010 el momento en que la demanda de crudo superará su oferta. Mucha gente cree equivocadamente que esto sucederá dentro de mucho o que se “inventará” algo que sustituya al oro negro. No es su culpa. Los que mueven los hilos del mundo no quieren que esto se sepa hasta que sea una evidencia.
Pero podríamos retrasar el problema si se suprimieran las competiciones del motor, donde se consumen cantidades ingentes de combustible, tanto por las máquinas protagonistas como por sus procesos de fabricación, los desplazamientos de los espectadores, los equipos técnicos, la construcción de circuitos... Debemos empezar a limitar el uso del crudo.
Manuel Roldán
(Diario 20 MINUTOS Sevilla, 24/06/2008)
Pan, circo... y fútbol
Cada día más familias españolas no pueden pagar su hipoteca y no llegan a fin de mes. Cada día se producen más despidos, más gente al paro. Cada día el gasóleo está más caro, la electricidad no para de subir, los alimentos básicos están por las nubes... pero esto no importa. La selección española ha ganado en el tiempo de descuento a Suecia y toda España está adormecida y aborregada. Lo dicho, pan y circo.
David Lara
(Diario METRO Sevilla, 16/06/2008)
La despensa
A los niños del futuro podríamos enseñarles algunas palabras perdidas. Como los anaqueles, en los que se guardaban los libros antes de ser devorados por los soportes digitales. O como las despensas, donde nuestras abuelas hacían acopio de los alimentos en tiempos de penuria, sobrepasadas por los frigoríficos de tamaño combo y la abundancia logística del mundo desarrollado. Se supone que el consumidor del siglo XXII no conocerá la carestía, ni la visión devastadora de los lineales del supermercado semivacíos debidos a una huelga de transportes, como sucede estos días. Pero para los hombres de hoy, el fantasma de la escasez está presente, resultado de una cadena de producción tan frágil como dependiente de las reservas de petróleo y la inflación. Los apartamentos de nueva construcción han reducido su espacio, y en ese juego de metros útiles el salón-comedor ha ganado la batalla a la despensa, que se ha quedado fuera de juego. Nadie espera que los hogares de esta sociedad opulenta tengan que mantener un espacio donde acumular bienes de consumo básicos. En la era de las telecomunicaciones y la realidad virtual, pensar en dónde guardar unos kilos de azúcar, de harina o de arroz por si acaso suena a gesto de posguerra, a ademán contra-moderno. La cuestión es que cuando el sistema de desequilibra como ahora, parece que no está tan lejos el recuerdo de los tiempos de las colas, las compras de aprovisionamiento, el estraperlo. Por mucho que queramos, el bienestar no es una verdad absolutamente, razón por la que muchos ciudadanos guardan la leche, los congelados o el café, azuzados con la inquietud del más vale prevenir en cualquier rincón posible.
Quizás los anaqueles permanezcan en los diccionarios del siglo XXII, lo mismo que la despensa. Mientras no se compruebe que la tecnología digital es más eficaz que las páginas de un libro, o que los recursos de nuestro sistema solucionan las necesidades alimentarias de la población sin una buena despensa, de las de toda la vida, estas palabras tienen un significado vigente. Palabras que son valiosas porque están vivas.
Anuxi Varilla
Sevilla
Los precios no cesan de subir
El IPC se dispara. Eso es lo que dice el Gobierno. ¡Y ya está, se quedan tan anchos! Pero bueno, señores, ustedes como responsables de un país como España tienen que dar soluciones, no pueden decir que es culpa del petróleo y ya está, hay que proponer medidas, una de ellas la subida de sueldos. Llevamos aproximadamente unos cuatro años, que la vida en España sube hasta el punto que los principales productos, como los alimentos, la luz, el agua, los combustibles, la vivienda, han subido, pero un concepto llamado sueldo no ha subido para nada, bueno, sí perdonen, ustedes este año me han subido un 4% aproximadamente, eso supone 34 euros en mi salario, un salario que no se puede considerar mileurista, ya que no llega ni a los 1.000 euros, y como yo, habemos muchas personas más.
Alberto L.C.
(Diario METRO Sevilla, 13/06/2008)
Una huelga como síntoma
Hasta el sol nos niega sus favores. En esta desapacible primavera en la que no hemos podido disfrutar todavía de un adelanto de los placeres del estío nos encontramos inmersos en el umbral de una crisis económica, que entre otros síntomas, ha desencadenado en una huelga de transportes que tiene al país con el corazón en vilo. Ya no es sólo el disparo de los precios y el freno al consumo en que estamos inmersos hace meses, ni el que el 40% de los españoles haya decidido este año prescindir de las vacaciones para poder hacer frente en sus viviendas al asalto del incremento de unas hipotecas que les asfixian, sino que sectores clave, como el del transporte, alcanzado de lleno por una brutal subida de los carburantes, se han lanzado a una huelga que pueden frenar los abastecimientos. El poder tiene muchas ventajas para el que lo ejerce, pero el poder tiene la contrapartida de que las crisis demoladoras te estallan en el rostro. Mientras la oposición se desgasta en luchas internas que han dado una medida muy escasa de la talla de los aspirantes a suceder a Rajoy, con Gallardón como paciente aspirante a sucesor oficial a unos años vista, el Gobierno de Rodríguez Zapatero encadena el colapso en la construcción y su reflejo en el paro con la paralización de los transportes y la amenaza cierta de un plante general en la agricultura y en la pesca. Los taxistas también tendrían algo que decir, y las compañías aéreas revisarán sus tarifas.
Quien no puede recurrir a la huelga para defenderse es el simple ciudadano sometido al impacto negativo de la subida de los carburantes, al afectado por el timo de los automóviles de gasoil como fuente de ahorro. El ciudadano paga los vidrios rotos de la inhibición gubernamental ante la crisis económica durante los meses previos a las elecciones generales, para aparentar una normalidad que diera réditos electorales. Los resultados están a la vista. Y esto no ha hecho más que empezar.
Anuxi Varilla
Sevilla
Una burrada antihumanitaria
No acepto que sigamos torturando por hambre a 850 millones de personas hambrientas por el fracaso de Roma de la FAO. Fracaso más grave aún porque era casi la última oportunidad antes de que el vértigo de la lucha contra el calentamiento haga totalmente invisibles a los hambrientos. Estos días ya se empieza a notar que la angustia ante los precios del petróleo, las dificultades de los transportistas o el desabastecimiento impide a muchos compadecerse ante esta actual burrada antihumanitaria. En Roma hubiera bastado la humanización de los responsables de las doce mayores empresas agroalimentarias que son las grandes culpables, que se frotan las manos por la subida, inducida por ellas, del precio de los cereales y que han especulado con el hambre hasta aumentar sus beneficios más del 50% el año pasado. En su defecto los gobiernos o las instituciones hubieran debido obligarles a eliminar de sus prácticas cualquier acción que fomentara el hambre. Seamos muchos los que aún nos rebelamos ante la hambruna en el mundo.
Pablo Osés
(Diario METRO Sevilla, 12/06/2008)
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