Agricultura urbana
Si el campo no llega a tu mesa, quizás un minihuerto urbano pueda llevar el campo a tu casa. Lo que empezó como una afición curiosa entre los jóvenes ecologistas residentes en grandes ciudades como Londres, Berlín o Roma empieza a adquirir proporciones de movimiento social. Cada vez más consumidores, desencantados por los altos precios y la baja calidad de los vegetales envasados que languidecen en las grandes superficies, agarran un tiesto, sustrato y un semillero y deciden ser sus propios proveedores. Un balcón, una terraza o un patio, unos conocimientos básicos de cultivo agrícola, una atención mínima para evitar las heladas o el calor excesivo y un grifo son los únicos requisitos necesarios para volver a probar el sabor de los tomates maduros y jugosos que muchos creían extintos. En Tokio, incluso existen multitud de mini parcelas de apenas unos metros cuadrados que las comunidades ponen a disposición de sus vecinos para que puedan cultivar sus propios vegetales. Así, obtienen alimentos ecologicos a un precio mínimo, cuya producción resulta limitada, pero que no sólo genera conciencia sobre la calidad de lo que comemos sino que aporta una reconciliación terapéutica para con un sector agrícola deprimido por la presión de los intermediarios y los costes desvirtuados.
Los asiduos de esta vena agricultora en medio del asfalto ven crecer sus plantas urbanas como un hilo de esperanza frente a la cesta de la compra enloquecida por los vaivenes del mercado. Y sustituyen los geranios y las enredaderas por calabacines, hierbas aromáticas, zanahorias, pimientos, lechugas. Un sabor tan lejos de las comidas procesadas que han conquistado nuestra dieta en apenas unas décadas que infunde la esperanza de las soluciones autodeterminadas y sostenibles. Porque sin duda la salida para algunos grandes problemas puede residir en medidas tan cercanas como posibles. Tan sólo es cuestión de elegir entre las cebollas o el tendedero de ropa, los puerros o las bombonas de butano, para ver crecer el alimento en la gran ciudad.
Anuxi Varilla
Sevilla
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