Una habitación propia

Perpleja me dejó la noticia (publicada esta semana en uno de los diarios más difundidos en este país) sobre la cantidad de portales inmobiliarios en los que se insertan anuncios de alojamiento a cambio de relaciones sexuales. La leía y no me lo podía creer. Anuncios en los que “amablemente” unos tipos “normales” ofrecen alojamiento e incluso manutención a cambio de sexo, eso sí, siempre y cuando haya “mutuo acuerdo”. He buscado en Internet y, en efecto, he encontrado varios anuncios así. El de un hombre de 26 años de Pontevedra “fuera de casa 10 horas por trabajo”, que se define como deportista y educado y dice vivir solo y no tener tiempo para relación, oferta “habitación a cambio de sexo, a convenir. Incluyo gastos, habitación propia, etc”. Otro (39 años, aspecto agradable) también ofrece habitación a chicas a cambio de sexo en un piso ideal de la muerte en el centro de Sevilla asegurando que la “ocupante tendría su propio baño y dormitorio” y garantiza “respeto, educación y pactar todas las condiciones. Otro en Madrid, que no tiene problemas de pelas y pero sí poco tiempo para hacer vida social, ofrece “habitación más todos los gastos que se generan en una convivencia... vamos, comida, electricidad, agua, internet, teléfono, etc...”. Y también aquí, en Alicante, hay ofertas similares, como la de un hombre de 46 años que “intercambia habitación gratis a cambio de sexo con mujeres mayores de edad” en un piso con todas las comodidades (salvo que no tiene ascensor) y corre con los gastos de la comunidad, luz y agua “a cambio de una convivencia sin prejuicio y derecho a sexo” o la de un chico de 25 años que alquila habitación “con derecho a toda la casa” totalmente gratis a cambio de sexo, precisando, entre paréntesis, “cuando nos apetezca”.

Como sucede en el debate sobre la regularización de la prostitución, se dirá que aceptar o no estas ofertas es una cuestión voluntaria, que a nadie fuerzan a venderse como mercancía sexual y que cada cual es libre de hacer con su cuerpo lo que le venga en gana. Yo no sé qué mujeres pueden responer a estas “ofertas”, pero me aventuro a pronosticar que mayoritariamente lo harán aquellas que se encuentren en una situación económicamente desesperada. El cuento de la libertad de las “partes contratantes” que se lo vendan a otra. Esclavas sexuales, eso es lo que buscan. La habitación propia que queremos es aquella a la que se refería Virginia Woolf, no una en la que entre el casero a que se la chupes (si te apetece, claro, y si no... a la puta calle, que hay recambio).

Anuxi Varilla

Sevilla

Escrito por: Anuxi 2 comentarios 11 May 2008 URL Permanente Tags:

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Laurita

Laurita dijo

Lo que no nos dejan claro estos anuncios es el "cuando apetezca" aunque yo lo traduciría como "cuando a mi me de la gana" y como bien dices cuando no te apetezca.... pues a la puta calle o lo que es peor incluso habrá quien fuerze la situación... a extremos que es lo que se llama violación.
Violaciones de tapadillo, de las que no se tiene claro que tu no has dado tu consentimiento, situaciones en las que no puedes ir diciendo que habias pactado tener sexo cuando apetezca y .... que a ti no te apetecía.
Es muy dificil determinar en el contrato momentos de apetencia y estipular número de veces en que "va a apetecer". En fin, en realidad eso seguramente siempre ha habido, con los caseros que han tenido criadas y los señores que han tenido servicio y más de un casero y señor o señorito han tenido hijos con las mujeres que les asistian y más y más...

Max Power

Max Power dijo

Los pisos están muy caros y pillar cacho no le va a la zaga, la verdad es que juicios morales aparte estos anuncios representan bastante bien las necesidades de un amplio sector de la sociedad actual.

No estoy de acuerdo con lo que dices respecto a la condición de esclava sexual de quien accede a un acuerdo de este tipo. Efectivamente, tal y como comentas un poco antes quien se somete a las condiciones de un pacto semejante lo hace actuando plenamente consciente y haciendo una valoración de los distintos parámetros (donde incluirá, entre otras cosas, su estado de necesidad) que son los que al final van a indicarle si le compensa o no aceptarlo. Puede que según tus valores intercambiar habitación por sexo sea algo a lo que no se puede llegar a menos que alguien no tenga donde caerse muerto, pero no todo el mundo piensa de esa forma, y así, habrá gente que pensará como tú, quienes se lo cuestionen mucho y finalmente acepten por tema de dinero e incluso quienes acepten porque, pudiendo permitirse el pago de un alquiler de toda la vida, prefieran esta opción porque además tendrán más dinero para sus caprichos, pues al fin y al cabo esto no es nada nuevo, que ya recuerdo yo cuando estaba en la uni como habían algunas que optaban por sacarle al sexo algo más que un rendimiento placentero, y bastante conscientemente además.

Y en relación al término "esclava sexual" utilizado y que en tan buen lugar nos deja a los hombres, decirte que estos dos últimos grupos de mujeres no estarían demasiado de acuerdo con la denominación.

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