¿Religión o consumo?
Somos testigos de una realidad contrastante y hasta cierto punto paradójica. Por un lado se dice por ahí que cada vez existen menos creyentes y que las parroquias y escuelas religiosas están más vacías de personas que desean recibir formación religiosa. Y por otra parte observamos, sobre todo los niños y niñas, que desean recibir la Primera Comunión.
¿A qué atenernos? ¿Es la Primera Comunón un acto religioso, meramente social o un ponerse de largo en el medio infantil?
La Iglesia Católica, a la cual siguen atacando insistentemente muchos sectores sociales y políticos, trata de interpelar la conciencia de los padres para poner freno a la frivolidad, al consumo y despilfarro que llegan muchas veces al escándalo. Existen padres que optan por permitir que hagan la Primera Comunión con los demás compañeros alegando que se deben respetar sus deseos. El problema se agrava aún más cuando los padres sean indiferentes, no practicantes o agnósticos, que por un orden social, o de rebeldía, y desean que sus hijos hagan esa comunión.
Alberto Álvarez
(Diario METRO Sevilla, 29/04/2008)
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