Un viaje que te alegra el día
Te subes en un vagón de tren, al azar, y al girar la cabeza notas que alguien te observa y te sonríe. Esas pequeñas cosas hacen que ya no te importe si el vagón se para, o si va hasta arriba de gente. Eso me pasó hace unos días en un trayecto. A las 13:15, y aún no he podido olvidar su cara. Al chico moreno que me miró quiero darle las gracias por alegrarme el día y la semana entera. Ahora, cada vez que entro en el metro, busco su cara. Hoy es lunes... y volveré a esa estación por si esta semana vuelve a ser distinta.
Lucía
(Diario METRO Valencia, 28/04/2008)
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