Por Juan Ignacio Pérez
05 Nov 2009
En la entrada anterior conté cómo funciona la red maravillosa de los atunes, gracias a la cuál pueden mantener calentita la musculatura lenta. Y he pensado que, ya puestos, puedo aprovechar para dar una idea algo más amplia de la heterotermia. El calentamiento parcial de una parte de la musculatura de los atunes es un fenómeno de heterotermia, pero hay más. Veremos aquí algunos ejemplos.
El calor de los animales endotermos es el que ellos mismos generan gracias a su elevada actividad metabólica. En los ectotermos, sin embargo, el calor proviene del exterior. La mayoría de los animales homeotermos[1] son endotermos, y viceversa; pero hay alguna excepción. Además, algunos animales se encuentran en la frontera entre la endotermia y
El pez espada, cuando caza, mantiene el cerebro y los ojos más calientes que el resto del cuerpo, y los tiburones y, sobre todo, los atunes[2], mantienen su temperatura corporal por encima de la ambiental cuando realizan grandes desplazamientos.
La cigarra apache, al igual que hacen otros insectos, producen una especie de sudor, de forma que su evaporación les permite mantener una temperatura corporal inferior a la temperatura ambiente. Y al contrario, hay insectos, como los esfíngidos (familia Sphingidae) que son capaces de generar calor cuando les resulta necesario.
Hay serpientes, como la pitón de la India, que producen calor mediante movimientos musculares similares a la tiritación, cuando se encuentran incubando los huevos. Llegan a elevar la temperatura corporal en ocho grados de esa forma.
El topo desnudo mantiene su temperatura corporal a la temperatura de
Los murciélagos reducen su temperatura corporal durante el sueño y algunas aves pueden llegar a igualar su temperatura corporal con la del ambiente. Eso sí, si el descenso es excesivo, lo contrarrestan “encendiendo” de nuevo el “calentador”, esto es, activando el metabolismo.
Los mamíferos monotremas (platipusas y equidnas) tienen una temperatura corporal de
Los damanes (mamíferos placentarios del orden Hyracoidea) tienen dificultades para mantener constante la temperatura corporal. Por esa razón recurren en ocasiones a comportamientos típicos de los reptiles: se ponen al sol, como las lagartijas, para calentarse.
Así pues, en lo que se refiere a la temperatura corporal las cosas no son siempre blancas o negras. También pueden ser grises o, incluso, puede ocurrir que ahora son blancas y más tarde son negras, y viceversa. A eso es a lo que llamamos heterotermia.
01 Nov 2009
Los escómbridos son algunos de los peces teleosteos mejor dotados para la natación prolongada. A este grupo pertenecen, entre otros, caballas y atunes. Son perfectamente capaces, también, de realizar esfuerzos muy intensos de corta duración gracias a su poderosa musculatura blanca[1]. Pero por comparación con otros teleósteos, disponen de una importante musculatura roja[2]. Gracias a esa musculatura roja se encuentran tan bien dotados para la natación prolongada.
Ahora bien, dentro de los escómbridos, los túnidos son los que, con diferencia, alcanzan los mayores niveles de rendimiento físico. Son excelentes nadadores, capaces de recorrer larguísimas distancias a gran velocidad. Sorprendentemente, sin embargo, ello no es debido a que su musculatura sea, en lo sustancial, diferente a la del resto de escómbridos. En opinión de los especialistas, las características metabólicas de los músculos de este grupo de peces, en conjunto, es difícilmente mejorable. Esa es la razón por la que no parece haber diferencias significativas entre la maquinaria celular y metabólica de los túnidos y la del resto de escómbridos. Pero hay una diferencia importantísima entre ellos; no es de naturaleza metabólica o celular, sino que consiste en un rasgo fisiológico propio de los túnidos, pero de la que carece el resto de peces, incluidos sus parientes más próximos.
Los túnidos mantienen su musculatura roja unos 10º C por encima de la temperatura del agua en la que nadan. Ese es el rasgo clave, lo que los diferencia del resto de los peces. Gracias a esa temperatura muscular pueden desarrollar niveles de actividad mucho más altos que todos los demás escómbridos. Como digo, es la musculatura roja y no el resto del organismo lo que mantienen unos 10º C más caliente que el medio externo. En cierto modo, esto se parece mucho a lo que hacemos los animales homeotermos, con la particularidad de que los túnidos no lo son.
Esa diferencia térmica es debida a que los atunes son capaces de retener parte del calor que produce su actividad muscular, evitando que se disipe libremente hacia el exterior. Ello es posible gracias a un dispositivo de su sistema circulatorio, denominado “rete mirabile” (red maravillosa). Ese dispositivo permite que la sangre (arterial) fría procedente de las branquias se caliente antes de llegar a los músculos. Se calienta porque la sangre (venosa) que ya ha atravesado la musculatura le cede el calor que contiene. Ese intercambio de calor se produce entre vasos sanguíneos dispuestos en íntima proximidad unos con otros, pero en cuyo interior la sangre circula en sentidos opuestos. A esa forma de circular se denomina contra corriente, y el intercambio de calor entre los dos subsistemas circulatorios se optimiza gracias a ella. Es un ejemplo fisiológico de lo que se denomina un intercambiador contra corriente. En el mundo animal no son raros intercambiadores así, de calor o de iones. Los intercambiadores contra corriente son muy utilizados para termostatizar instalaciones o locales, por su gran eficiencia; y aunque los ingenieros creen que son una creación de la mente humana, en realidad fueron diseñados por la naturaleza hace millones de años.
De lo anterior se deduce que en los túnidos se da un fenómeno de endotermia, esto es, de acumulación de calor de origen endógeno, interno. Es lo mismo que hacemos nosotros, que también somos endotermos, pues nos mantenemos calientes gracias al calor que produce el metobolismo. La diferencia es que nosotros, homeotermos, conseguimos mantener constante la temperatura corporal, aunque esa constancia no sea absoluta, y los atunes se limitan a mantener algo más caliente su musculatura lenta. Puede parecer poca cosa, pero el resultado los convierte en poderosísimas máquinas de nadar. Y todo gracias a la estufita de su metabolismo muscular y a que se las arreglan para perder poco del calor que produce esa estufita.
Sobre este blog
Animaladas
Juan Ignacio Pérez
Juan Ignacio Pérez, catedrático de Fisiología en la Facultad de Ciencia y Tecnología de la Universidad del País Vasco, quiere ilustrar, mediante ejemplos escogidos, cómo funcionan los animales y los mecanismos que les permiten sobrevivir, crecer y reproducirse con éxito bajo casi cualquier situación ambiental sobre la tierra.
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