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09 Oct 2009

Aristóteles, el discípulo más distinguido de Platón y considerado durante la Edad Media como 'el Filósofo', escribió en la "Ética nicomáquea" que la verdad debe primar incluso sobre la amistad o la fidelidad al maestro. "Amicus Plato, sed magis amica veritas" (Amigo de Platón, pero más amigo de la verdad), que recoge un dicho nunca escrito literalmente por el mentor de Alejandro Magno.

Esta cita viene a cuento de las críticas que el fidelísimo ministro de Fomento, José Blanco, vertió contra su ex colega Jordi Sevilla acerca de las reticencias que mostró este último a los Presupuestos Generales del Estado para 2010. "Quien ha sido ministro debe tener una actitud de gratitud con quien le ha posibilitado serlo", ha dicho el mandamás socialista. Para redondear todavía más su "fértil" teoría política, el fontanero de Ferraz asegura que "algunos creen que se es ministro por currículum o por méritos académicos. Hacen falta cualidades, pero el que decide es el que gana las elecciones".

Fantástico. Es realmente tranquilizador que la carrera científica de Bernat Soria o los años en política de Solbes de nada sirven, según Blanco, ante los designios del presidente. Esta fidelidad debida impide toda crítica, por errantes que parezcan las decisiones del Ejecutivo. No es de extrañar que Zapatero haya escogido a Blanco para hacer "pedagogía" en el PSOE sobre el mensaje gubernamental -a lo que parece, la también fiel Leire Pajín no lo ha hecho suficientemente bien-. "Pedagogo" significa, por cierto, "el que conduce o dirige a los niños". Está claro que Blanco no lee a Aristóteles.

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01 Oct 2009

En un post anterior escribí que el Gobierno estaba perdiendo su credibilidad a marchas forzadas. Y es que no ha habido previsión económica por parte del Ejecutivo que no haya sido superada por la tozuda realidad. Desde que Solbes negara la mayor de la crisis hasta la afirmación de Salgado de que la subida del IVA no afectará al consumo porque cuando entre en vigor ya se habrá remontado la situación, la confianza en sus palabras no puede ser la misma. La culminación se ha producido con la previsión de paro recogida en los Presupuestos para 2010. La estimación indicaba una tasa del 18,9% y resulta que según el Eurostat, esa cifra ya se alcanzó en agosto . Magia: las peores previsiones se hacen realidad en sólo dos días. Magia, sí, pero magia negra.

La confianza, el término más utilizado últimamente por los economistas y políticos, es un estado de ánimo, una cierta inclinación tan difícil de explicar cómo fácil de menoscabar. Se trata de que los consumidores tengan la suficiente tranquilidad económica para gastar, de que las empresas tengan buenas perspectivas para invertir, de que los bancos se presten a prestar... El problema viene cuando el encargado de que todo este marco idílico se cumpla ofrece datos irreales y continuamente defenestrados. Cierto que tampoco puede decir que la crisis es gravísima e irrecuperable, porque sólo serviría para ahondar en la misma; pero que la previsión de paro sea falsada sólo dos días después de su inclusión en los Presupuestos Generales es otro durísimo golpe a la confianza en el mensaje gubernamental.

Sólo hay dos excepciones a la ley no escrita que dice que un gobierno no puede reconocer las verdades económicas: una, es la guerra, para instar a los ciudadanos a conceder lo que de otra forma sería impensable, y otra, la sucesión de otro ejecutivo con el que se quieren marcar distancias y evitar responsabilidades (léase el caso de Obama respecto a Bush y la crisis que se encontró). Y no nos encontramos en ninguna de ellas. ¿Cuál será la siguiente previsión en ser superada?

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28 Sep 2009

"Lo que más influye en el consumo es la confianza", ha dicho la ministra de Economía, Elena Salgado, para defender que la subida del IVA no va a influir negativamente en la pulsión por comprar de los ciudadanos. Todo lo hecho hasta ahora para estimular este deseo -Plan de Inversión Local, los 400 del IRPF, la asignación a los parados de 420 euros- no han servido de nada y ahora, dado que el estado necesita recuperar el dinero gastado con sus sucesivas medidas, no le ha quedado otra que subir impuestos y retirar la deducción de los 400 euros. Salgado y hoy el propio Zapatero arguyen que esta medida entrará en vigor en el segundo semestre de 2010, cuando la economía se haya recuperado de su valetudinario estado actual.

La ministra de Economía tiene razón. En economía, todo es cuestión de confianza. Así, guardamos el dinero en el banco en la suposición de que siempre que queramos, podamos disponer de él. Es una cuestión de confianza porque ningún banco tiene los fondos suficientes para hacer frente a las peticiones de todos sus clientes. También es cuestión de confianza el valor de los billetes. Esos trozos de papel no valen nada sin el sello del Banco Central Europeo. Se supone que si uno quiere cambiarlo por su valor real, puede ir a la sede del mismo y cambiarlo por oro.

Esto vale también para la vida en general. Si nos duelen las muelas, confiamos en que lo que nos prescribe el médico sea adecuado para eliminar esta molestia. Esa confianza se basa en el título de medicina que puede colgar en su despacho, que a su vez depende de una universidad que debe asegurarse de que sus licenciados son verdaderamente competentes. También confiamos en el fabricante del medicamento, que supuestamente pasa unos rigurosos controles por parte de las autoridades. Y cuando compramos cuaquier producto en el supermercado, confiamos en que no nos va a ocasionar ningún prejuicio.

El problema viene cuando se rompe esa confianza. ¿Qué pasaría si uno va a su banco y le dicen que no puede retirar su dinero? ¿Y si el médico nos receta un medicamento equivocado? ¿O si compramos una caja de leche de la marca X que nos produce gastroenteritis? Lo más probable es que ese fino hilo de fe se rompa y cambiemos de banco, médico o marca de leche. ¿Y si es el Gobierno el que lleva meses haciendo afirmaciones que no se cumplen?

La encrucijada en que se encuentra el Gobierno consiste en que no puede decir toda la verdad. Si Salgado afirmase que la situación es dramática, que nos vemos abocados a una depresión de diez años y que el paro alcanzará el 25%, la economía se hundiría todavía más. Es cuestión de confianza. ¿Qué empresa invertiría con ese panorama? ¿Quién se atrevería a comprar una vivienda con la evidente amenenaza de perder su empleo? Lo que hizo el Ejecutivo en su momento fue tratar de calmar los animos. Cuando la crisis era ya una evidencia, se negó la mayor. Cuando ya era imposible seguir en sus trece, pasó a afirmar que España no la sufriría como sus vecinos. Después, que saldríamos antes del bache. Y ahora, que la subida del IVA no afectará negativamente al consumo porque cuando entre en vigor la medida, la economía habrá empezado a remontar. ¿Alguien cree que será así vistas las anteriores predicciones del Gobierno?

Parece que la delgada línea que separa el mensaje tranquilizador propio de los gobiernos con las afirmaciones inverosímiles para salir del paso ha sido más que superada. Insisto en que Salgado tiene razón: todo es cuestión de confianza.

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21 Sep 2009

Maquiavelo escribió en esa maravilla de la teoría política que es "El Príncipe" que a los dirigentes se les puede conocer por la cohorte de ayudantes que pululan a su alrededor. Y es que parecen existir al respecto dos tendencias bien diferenciadas: una, la de los que se rodean de los mejores, como hizo Luis XIV con Colbert o Kennedy con Galbraith, y otra, más extendida, la de aquellos que se rodean de adláteres para evitar ser eclipsados. (Una tercera opción es la de que el líder sea el incompetente y sus ayudantes los genios, como sucedió con Bush junior. Reconozcámoslo: hay que ser realmente brillante para lograr que ese hombre ganase dos elecciones presidenciales). Esta cita viene en relación a la pretoriana defensa que el PSOE ha hecho este fin de semana de la figura de Zapatero.

Los últimos días están siendo verdaderamente duros para el presidente del Gobierno. Sus vaivenes con el asunto de los impuestos y, más en general, su gestión de la crisis, le está costando un enorme desgaste. La foto de Solbes abandonando el Congreso y evitando con ello votar la reforma fiscal del presidente fue todo un síntoma de su aireada soledad. El artículo de Juan Carlos Rodríguez Ibarra criticando el seguidismo de sus ayudantes no ha hecho más que ahondar en esta impresión. Aunque según este último la culpa no sea de Zapatero, sino de una nueva generación que no se atreve a decirle las verdades del barquero, lo cierto es que la tarea del equipo económico de Solbes fue un sinvivir ante la afición del presidente por medidas populistas que no han resultado efectivas.

Uno de los dirigentes socialistas más cercanos a Zapatero es José Blanco, ascendido desde la Secretaría de Organización del partido a la dirección del ministerio de Fomento. Sus palabras todavía resuenan: "En los tiempos difíciles, se requieren gobernantes que tomen decisiones, que digan la verdad y den la cara ante los ciudadanos", ha dicho para continuar con su numantina apología con otra afirmación: "Es un presidente que toma decisiones valientes, pero lo más importante es que siempre dice la verdad".

Siempre dice la verdad. Las reminiscencias del 11-M y la lamentable gestión del PP son evidentes. La mejor defensa es un buen ataque, debió de pensar Blanco. Sin embargo, en relación a la crisis, tampoco Zapatero sale bien parado. Costó horrores que reconociera la realidad y todavía más la evidencia de que la economía española había mamado del 'boom' inmobiliario más que otros países. Es difícil de creer que no sabía de la gravedad de la crisis e imposible que no conociera la dependencia de la economía española respecto al ladrillo. No es necesario darle muchas vueltas para concluir que las elecciones pesaron más que la verdad.

Tampoco Leire Pajín estuvo muy afortunada cuando calificó de "acontecimiento histórico" para "el planeta" y "una esperanza para muchos seres humanos" la coincidencia del Gobierno de Obama con la presidencia de la Unión Europea por parte de Zapatero. Excelente muestra de su capacidad para la crítica.

Zapatero no pertenece desde luego a la tercera vía expresada líneas arriba. No es ningún Bush, pero no parece que su equipo esté compuesto por "fenómenos" de la gestión política con la suficiente personalidad para censurar lo que tenga de censurable. En otras palabras, no se vislumbra en su equipo ningún Pepito Grillo capaz de "sacarle cantares" al presidente y esto, a su modo, habla muy claramente del propio Zapatero. Diga lo que diga Rodríguez Ibarra, es responsabilidad de los mandamases saber de quién se rodean. Así lo pensaba, con razón, Maquiavelo.

P.D. Quizás Fernández de la Vega sea la única con suficiente peso político en el Ejecutivo para hacerlo, pero lleva en el puesto todos estos años y no ha dado señal alguna en este sentido.

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15 Jun 2009

El Gobierno anunció el pasado viernes la subida de los impuestos que gravan los carburantes (la subida del tabaco quedará para otro post). A partir de ahora, llenar el depósito costará 2,9 céntimos más por cada litro de gasolina. ¿Qué cabe decir de esta medida? Fundamentalmente, que se trata de una incoherencia evidente por parte del Gobierno.

Resulta que se ha defendido a capa y espada la continuidad de la planta que Opel tiene en Figueruelas y la fabricación del Audi Q5 en Martorell como formas de sostener el sector del automóvil y ahora van y encarecen la gasolina que alimenta los mismos. Los vaivenes del mercado mundial han hecho coincidir esta medida con unos precios que se hallan en sus máximos anuales tras varios meses de escalada: el gasoil cuesta el 8% más que en enero y la gasolina, el 24%. Por si fuera poco, ahora llegan también las vacaciones, momento en el que los veraneantes utilizarán sus coches para desplazarse.

¿Alguien entiende esta política? Una de las formas que existen para aumentar la recaudación es, obviamente, incrementar los impuestos. No se trata de una política que esté en absoluto bien vista por parte de la “mayoría satisfecha” (en clarificadora expresión de Galbraith) ni por los políticos que la representan; por lo que adoptarla no es una cuestión sencilla. Pero una vez que se adopta, no estaría de más ser coherente. Si el modelo adoptado pasa por al sector del automóvil, no tiene sentido gravar más el precio de los carburantes. Y más si se tiene en cuenta que los impuestos suponen ya el 57% del coste de la gasolina y el 50% del gasoil.

En definitiva, el Ejecutivo de Zapatero y Sebastián (de éste se sospecha que está detrás de muchas de las ocurrencias económicas que tan poco gustaban a Solbes) debería tener claro que defender el empleo en Figueruelas o Martorell es más que ir a Alemania y ofrecer un sinfín de ventajas a Volkswagen y Opel. Y si no, apostar definitivamente por el transporte público . A los políticos lo mínimo que se les puede pedir es coherencia. Como el valor al soldado.

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24 Feb 2009

"¡Asesinos!", gritan con ira los reunidos a las puertas de los juzgados cuando aparecen las huidizas figuras de los matarifes de Marta. "¡Cadena perpetua!,¡que sufran en la cárcel!", reclama la madre de la joven. "¡Queremos justicia!", concluyen todos ellos. La reacción de dolor ante casos como el de esta joven sevillana o al de Mariluz es perfectamente comprensible, pero cabe preguntarse si lo que se pide es justicia o más bien venganza. El sentido de las reformas legales que reclaman más bien hacen pensar en la segunda de las posibilidades, la del ojo por ojo y diente por diente. Trataré de ilustrar lo que quiero decir con una hermosa y trágica historia, la de la estirpe de Agamenón.

Agamenón es el rey mítico que promovió la Guerra de Troya. Este cruel monarca, causante de la cólera de Aquiles por negarle los méritos que se había ganado en el campo de batalla, también dio comienzo a una larga cadena de venganzas a la que sólo la justicia, encarnada en la ley, pudo poner fin. A su regreso tras diez años de guerra, su mujer (Clitemestra) no había olvidado un terrible crimen: había sacrificado a la hija ambos, Ifigenia, para que la expedición hacia Troya pudiera partir. ¿Qué hacer ante tal barbaridad? Vengarse del héroe recién regresado. Ojo por ojo. ¿Acabaría aquí el reguero de sangre iniciado por Agamenón? No. Electra, la trágica Electra, quiere venganza y hace que su hermano Orestes comparta sus sentimientos. La venganza continúa y matan a su madre y a su amante, a la sazón primo de Agamenón.

Ahora es Orestes el siguiente paso en este ciclo vicioso de acción y reacción. El hijo vengador teme a las Erinis, las personificaciones femeninas de la vendeta. Son ellas (Alecto -'Implacable', Megera -'Seductora'- y, sobre todo, Tisífone -'Perseguidora de los delitos de sangre'-) las mejores representantes de esta arcaica forma de justicia, la de la sangre por la sangre. Orestes corre a protegerse en Atenas, donde la ley, la justicia, impedirá que la cadena de venganzas continúe.

Olvidémonos de los nombres y quedémonos con la clave de la historia. Sólo la ley, la justicia, puede poner fin a una cadena infinita de venganzas. Y las leyes no deben cambiarse en momentos de tanto dolor; requieren de un grado de reflexión y sosiego que no se da en estos momentos, especialmente entre los familiares de las víctimas. Como escribiera Ortega y Gasset, lo propio de la civilización es reducir la violencia al último recurso (un matiz: ni la violencia ni la venganza equivalen necesariamente a muerte, sino a castigos sin más fin que el castigo mismo). Así las cosas, cuando Zapatero reciba hoy a los padres de Marta, debería tener en cuenta que, a la larga, la venganza no lleva a ningún sitio. Eso sí, el presidente debería asegurarse de que la Justicia efectivamente funciona para que Tisífone no tenga siquiera la tentación de volver a aparecer en escena.

P.D. Lo mismo podría decirse en los casos de terrorismo. Es perfectamente comprensible el dolor de las víctimas y la casi irreprimible reacción de desear a los asesinos el mismo destino que han dado a sus víctimas, pero esto sólo llevaría a la insoportable espiral de violencia que narra la tragedia de Agamenón. En otras palabras, a la hora de reformar las leyes, la palabra de las víctimas tiene que ser escuchada, sí, pero con mucha prudencia.

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