Arte, videojuegos y coches
Como ya advertí en la primera página de este cuaderno de bitácora, lostemas que trataré serán diversos. Hoy toca el del arte y todo a cuentade un videojuego al que estoy jugando: Assassin´s Creed. Hasta elmomento, es una espectacular mezcla entre los movimientos del Prince ofPersia (no en vano, ambos son obra de la compañía francesa Ubisoft) yla jugabilidad del Fable. Contrariamente a lo que pudiera parecer, nosoy un gran aficionado a este mundo (de hecho, me suele producir dolorde cabeza); pero ello no obsta para reconocer las maravillas allá dondeuno se las encuentra. De la misma manera, no tengo carnet de conducir ysin embargo me asombro al ver pasar un coche hermoso (el Mercedes CLSes la máquina más bella que hayan visto estos ojos)
¿Y quétienen que ver los videojuegos (la tecnología en general), los coches yel arte? Dice E.H. Gombrich al comienzo de su voluminosa historia delarte, que no existe un Arte con mayúsculas, sino diversos artes conminúsculas. Es evidente: nada tienen que ver las pinturas delPaleolítico superior con el arte contemporáneo. No es éste ni elmomento ni el lugar para discutir acerca de la naturaleza del arte,pero me quedaré sólo con dos notas: ha de ser una obra humana y ha decausar admiración. Así, la visión que de la naturaleza nos ofrecen lospaisajes infinitos de Friedrich o una puesta de sol son eso,naturaleza, pero no arte; causan (los paisajes) admiración y casiempujan a admirarlos en silencio, ensimismados ante su belleza. Pero,insisto, son naturaleza, les falta la intervención humana.
Aquíempezarían las discusiones. ¿Qué causa admiración? Ésta puede venir porla belleza, por la fealdad, por su moralidad, por su maldad... y cadapersona y cada época han valorado una u otra según su criterio.Personalmente, detesto el llamado arte contemporáneo, el arte de esosfilósofos metidos a artistas que hacen de la provocación y de lasupuesta originalidad el corazón del arte de nuestro tiempo. Para mí -yes aquí adonde quiero llegar en este página-, el único arte interesante(por lo tanto, producción humana que causa admiración por una razón uotra) de nuestra época son precisamente los videojuegos (y, como decía,la tecnología en general) y los coches.
En el caso concreto delAssassin´s Creed nos encontramos con un claro ejemplo de lo que UmbertoEco denominó "obra abierta". Según el semiólogo italiano, el artecontemporáneo se caracteriza por que el artista cede parte de suprotagonismo al espectador, dejando "abierta" a su interpretación suobra. Evidentemente, también el arte medieval o el griego variabansegún la perspectiva de cada contemplador, pero las posibilidades deinterpretación estaban muy reducidas por la mano del hacedor. Muy alcontrario, el arte móvil, la literatura más especulativa, la música"postmoderna"... abren otras posibilidades muy diferentes. Son "obrasabiertas" (y, como puede suponerse, muy difíciles de juzgar).
Puesbien, ese nivel de participación del contemplador se aprecia en estaclase de videojuegos. Uno puede crear su propia historia, hacer de sucapa un sayo e incluso elegir entre el bien y el mal (característicaesta muy interesante que nos ofrece Fable). ¿Por qué no considerarestas creaciones como arte y sí las tonterías de Pollock, Warhol, Koonsy compañía?
El caso de los coches es diferente. De algunamanera, han sido más valorados que los videojuegos y hay museos deFerrari o Mercedes, amén de que el futurismo afirmó admirar más lavelocidad o la tecnología que la Victoria de Samotracia. A pesar deello, es difícil que el espectador medio sitúe los automóviles al nivelde un Velázquez o una obra de Miguel Ángel. Y no lo entiendo, puestoque a la belleza de estas obras clásicas le añaden un aspecto clave: lafuncionalidad, el ser "útiles" (un motivo más de admiración).
Unacierta corriente de pensamiento afirma que lo propio del arte es serinútil, no servir estrictamente para nada. Es el tópico del arte por elarte, del arte puramente estético que encuentra su justificación en símismo. No negaré que la admiración puede surgir en estas obras (habríaque discutir, por otra parte, que la mayor parte de lo que consideramosarte fue concebido con una finalidad que hoy les haría perder puntos ennuestra escala de valores si ésta está calibrada según el "arte por elarte"); pero si a ello se le puede unir la funcionalidad, ¿por quéhabría de desmerecer la obra? Así, el citado Mercedes CLS es bellísimoy cumple a la perfección su tarea primordial: la de proporcionar unmedio de transporte eficiente. ¿Alguien da más?
Espero que conel tiempo se valoren más estos nuevos artes que tenemos ante nosotros yque fácilmente pasan desapercibidos. Mantengamos en alerta nuestrosentido de la admiración.
Aletheia
P.D. Parece que las cosas empiezan a cambiar. Dos buenas señales: 1) el Parlamento Europeo se plantea considerar el "Imperium Civitas", un juego de trasfondo histórico, como un instrumento de educación para la asignatura de Historia; y 2) el Gobierno francés dará ayudas a aquellos juegos que considere bienes culturales.
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