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12 Nov 2009

Los tres pilares básicos del poder en una democracia son los medios de comunicación, los políticos y la economía. El arte de gobernar en estos regímenes consiste en saber articular los diferentes ritmos en los que se mueven cada una de estas tres esferas.

Dado que los políticos se deben al voto de los ciudadanos, el ritmo exigido por estos es el 'aquí y ahora', es decir, piden soluciones lo más rápido posible a problemas inmediatos. Un ejemplo de ello sería el de los marineros del 'Alakrana', el de la inflación o los dramáticos casos de los violadores que quedan en semilibertad. Los votantes -y todavía más, los directamente afectados- exigen a los gobernantes que los secuestrados vuelvan ya, que los precios bajen de inmediato o que los violadores pasen el resto de sus vidas en la cárcel sin parar mientes en los obstáculos jurídicos, en las posibles consecuencias económicas de medidas populistas o en la alteración del estado de derecho. No existe visión a largo plazo.

Como se ha visto en el caso del 'Alakrana', esta presión por parte de los votantes se transmite -y en muchos casos- se genera en los medios de comunicación. Si los políticos, debido a su dependencia de los votos, quieren soluciones para hoy, los medios las exigen para ayer. Portadas de periódicos, noticias de apertura en los informativos y omnipresencia en Internet no admiten retrasos.

Y el caso de los economistas es el contrario, especialmente si se trata de los fieles del libre mercado. Estos aseguran que el mercado dirigirá el dinero a las inversiones más productivas. La sabia mano invisible es el instrumento más eficiente en economía, pero tiene el grave defecto de que necesita su tiempo para dar resultados, es decir, que sus soluciones siempre son para mañana. Un ejemplo: cuando Polonia o la Alemania Oriental levantaron las restricciones a los precios de los alimentos, el coste de estos se disparó a límites insospechados. La lógica del libre mercado acabó triunfando: dado que producir alimentos se convirtió en un negocio lucrativo, cada vez más interesados se dedicaron al sector, con lo que finalmente bajaron los precios. El problema es que generalmente el hambre no espera y por ello se generan los disturbios. Puede que el mercado libre tenga razón, pero sólo mañana, a largo plazo.

Es de esta diferencia de ritmos de donde nace una tensión irremediable entre lo que piden los medios/ciudadanos/votantes; los políticos, que siempre están dispuestos a gastar para satisfacer a sus votantes, y los economistas, siempre temerosos de las presiones de los políticos. El dirigente ideal sería aquél que capaz de armonizar las presiones de inmediatez de los medios y ciudadanos con el tiempo que exige la ortodoxia económica actual. ¡Y qué difícil es esto!

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26 Ago 2009

La publicidad lo inunda todo. Los paneles de las carreteras, los carteles de las calles, las continuas interrupciones de películas y programas televisivos, los anuncios de los periódicos... Esta omnipresencia no es de extrañar: la economía engrasa su mecanismo gracias al consumismo (el consumo, con la división del trabajo existente fundamentalmente desde la Revolución industrial, es necesario: pocos o ninguno producimos los alimentos, vestido o cualesquier otro producto ligado a la supervivencia, de ahí que compremos a los demás su trabajo y su tiempo; el consumismo, es decir, el consumo hiperbólico, nada tiene que ver con ello y se trata de la deformación de una necesidad que además degenera en infelicidad -uno aspira a lo que no tiene y cuando no lo logra, termina por frustrarse). La publicidad debe estimular nuestra aquietada necesidad de consumo para convertirla en consumismo. Nada nuevo.

Sin embargo, otro efecto muy llamativo es el que ejerce sobre sus soportes. Me explico. La publicidad exige a la realidad que patrocina una naturaleza muy peculiar: la del espectáculo, la del llamar la atención, la de los fuegos de artificio, justo la que atrae a los medios de comunicación. El deporte es un caso muy claro: la natación, siempre al margen del circuito mediático salvo durante los Juegos Olímpicos, ha sido noticia por la cantidad de récords batidos en los dos últimos años. ¿El precio a pagar? Su propia credibilidad. ¿Qué valor puede tener un deporte en el que baten una y otra vez registros que por su propia definición de récords, deberían rozar la excelencia? Otro ejemplo: ¿qué habría sido de Beckham sin la publicidad? Como dijo George Best cuando fue a recoger un premio en nombre del jugador inglés, "Beckham no es rápido, no regatea, no utiliza la pierna izquierda, no remata bien de cabeza y no marca muchos goles. El resto lo hace bien". Casi nada para el jugador mejor pagado del mundo.

El círculo vicioso que esta influencia de la publicidad implica también se deja notar en los propios medios. Tanta audiencia, tanto pagan los anunciantes. Atados por esta regla de oro, los medios -televisión, periódicos...- tienden a dar importancia a lo más llamativo: robos, muertes, sucesos, extravagancias, freekies de todo tipo, noticias del corazón..., noticias de consumo fácil y masivo. ¿Son las más importantes? No, pero generan audiencia, que es lo que buscan los anunciantes. De esta forma altera la publicidad, es decir, la economía, la naturaleza de lo que soporta su presencia. Los medios viven de ella, pero, conscientemente o no, ven transformada su naturaleza. Y es que hasta los horarios de las emisiones vienen dictados por las horas punta en las que la audiencia se sienta frente al televisor, justo cuando más pagan los anunciantes.

La publicidad, así las cosas, no es un mero ejercicio estético, un simple esfuerzo creador de los anunciantes por atraer clientes. Es una forma de encauzar la realidad hacia lo llamativo, hacia el espectáculo, hacia lo espumoso. El mundo sin publicidad sería muy diferente, pero por mucho más que por los espacios vacíos o por los periódicos recortados del anuncio -paradoja- de Autocontrol de la publicidad con el que comenzaba este post.

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18 Ago 2009

He de confesar que estoy disfrutando con la guerra desatada por la TDT de pago. ¡Qué diferente versión ofrecen los grupos implicados! Por un lado, el bando beneficiado, Mediapro, la Sexta y Público, apoyados por Unidad Editorial (el grupo de El Mundo y Marca), que sólo ven avances en esta medida ; por otro, Prisa, el grupo de Sogecable, El País, As, Editorial Santillana..., que han asegurado que el decreto de la TDT de pago "no tiene fundamento legal", que se trata de una reforma "urgente y precipitada", citando el informe (no vinculante) del Consejo de Estado, y llega a denunciar el intervencionismo del Gobierno en los mercados.

El beneficio del televidente, la equiparación con Europa o el impulso de la televisión digital son los argumentos dados por los primeros. El problema es que Mediapro ha irrumpido con una fuerza desconocida en un territorio gobernado hasta ahora sin oposición por Prisa. Digital + era, junto a Telefónica y Ono, la única plataforma de pago (tan deficitaria, que estaban deseando venderla como fuera, por cierto) hasta ahora, con lo que el pastel quedará ahora mucho más repartido. La oferta del canal de fútbol ha tenido que ser rebajada a 15 euros para equiparse a Goltv. Sólo un dato: en las Navidades de 2005, Digital+ redujo de 90 a 45 la cuota de sus abonados y en esas mismas fechas lo rebajó excepcionalmente a los 6 euros. La razón, la irrupción de la TDT. Lo sucedido ahora no deja de ser otro buen ejemplo de lo que sucede cuando surge la competencia.

Y la respuesta de Prisa ha sido tan contundente como cabía esperar. Ya el año pasado, Alfredo Relaño , director de As, despotricaba contra el fútbol gratis de La Sexta recordando que en Alemania se había demostrado que este modelo no era sostenible. "Si queremos los mejores equipos, se necesita el dinero de las televisiones (de pago, claro está) para pagar a los mejores jugadores", venía a decir. Ahora han acusado al Gobierno de favorecer a Roures y compañía. "Amiguismo", aseguran. "Incluso el Consejo de Estado está en contra", continúan. ¿Qué dice Mediapro? Básicamente, que resulta irrisorio que dicho grupo se queje cuando fue Felipe González quien permitió el advenimiento de las televisiones privadas en 1989 y Zapatero quien permitió a Cuatro emitir en abierto?

Tienen razón al criticar que haya que comprar ahora otro descodificador para poder captar esta nueva modalidad de TDT, pero el resto de sus argumentos no tienen base ninguna. Simplemente tratan de mantener su monopolio en un negocio de lo más lucrativo. Lógico dentro de la lógica de los beneficios, la misma que sigue también Mediapro. ¡Las vueltas que da el mercado!

P.D. Es curioso toda esta guerra cuando un programa de éxito como 'Callejeros', emitido en Cuatro, esté producido por Mediapro.

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28 Jul 2009

La natación se encuentra en una encrucijadad: permitir el aluvión de récords y mantener así la atención de los medios o apostar por su credibilidad. Estos días se celebran los mundiales de natación y todo hace pensar que se van a batir más de treinta récords mundiales. Los medios de comunicación, siempre ávidos de lo extraordinario, le están prestando gran atención. Es éste un objetivo ansiado por este deporte, que sólo parece interesar al gran público cada cuatro años, coincidiendo con los Juegos Olímpicos. ¿Cuál es el problema de este repentino eco? Muy sencillo: que para ser noticia está perdiendo toda credibilidad.

Los medios, por definición, buscan la noticia, lo extraordinario, lo que se sale de lo normal, el escándalo. En el caso de los deportes, lo extraordinario se liga con con los triunfos espectaculares o récords (el triplete del Barça o las marcas de Bolt), los accidentes (la Fórmula 1 -es significativo que todavía se esté hablando del accidente de Massa y no de la carrera en sí), las peleas (el hockey sobre hielo sólo lo conocemos por ello) o el dopaje (el ciclismo es el caso más evidente).
El caso de la natación remite a la primera de las posibilidades, la de los récords. La cascada de plusmarcas comenzó el año pasado y se ha incrementado en éste; tan es así, que raro será que no se batan más de treinta récords en Roma. La causa de los mismos -dicen- son los bañadores de última generación. Era justo lo que necesitaba este deporte tan apasionante: llamar la atención. La sospecha viene cuando marcas que han permanecido intactas durante años parecen hoy ridículas ante el empuje de estas innovaciones.

Un ejemplo: hasta el año pasado, el récord mundial de los 50 metros libre era 21,64 segundos, una marca realizada por Alexander Popov en el año 2000. Desde que Eamon Sullivan la batiera por primera vez en 2008 dejándola en 21.56, los récords se han sucedido hasta dejarla Frederick busquet en 20,94 en abril de este mismo año. Si tenemos en cuenta que Popov -el mejor velocista de la historia- tardó diez años en batir la marca de Tom Jaeger-, ¿qué cabe pensar de tan inusitada mejora en sólo un año?
Indudablemente, los récords están sirviendo para que el gran público sepa que existe un deporte tan atractivo como la natación, pero esta popularidad va a socavar gravemente su credibilidad. ¿Qué pasará cuando la FINA prohiba los bañadores actuales, como parece que sucederá en 2010? Las marcas establecidas con ellas harán que sean muy difíciles de batir, por lo que la natación desaparecerá nuevamente de los medios y el círculo vicioso volvería a empezar.
¿Qué podría hacerse? Desde mi punto de vista, habría que cambiar la idea que tenemos de espectáculo. Éste no debería venir exclusivamente de las marcas o de los escándalos, sino de la admiración por la propia competición. Recuerdo que en los mundiales de atletismo de 2003, celebrados en París, las marcas -especialmente en las pruebas de velocidad- fueron bastante "pobres". La razón esgrimida extraoficialmente fue el miedo de los atletas a las prácticas de dopaje en territorio francés, donde se persiguen muy duramente. Sin embargo, los medios criticaron el "espectáculo" ofrecido. ¿Por qué no quedarse con unas marcas más "humanas" y renunciar a un "show" hipertrofiado artificialmente?

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16 Jun 2009

Las elecciones en Irán están levantando más polvoreda de lo que le gustaría a Ahmadineyad. Según recogen los medios de comunicación, la población se ha levantado contra el presunto fraude perpetrado por el sector conservador para perpetuarse en el poder. En el momento de escribir este post, son siete los fallecidos en los disturbios y un líder reformista ha sido detenido por su actuación.

Sin embargo, creo que hay que medir bien los datos que estamos recibiendo. Todas las informaciones nos hablan en el mismo sentido, reflejando un presunto y generalizado malestar entre un electorado harto de la verborrea antioccidental y conservadora de Ahmadineyad. Un primer matiz que introducir a esta marea de datos unidireccional es que todos los disturbios se han producido en la capital, Teherán. Es posible que la capital haga las veces de vanguardia, como París hizo durante la Revolución francesa, pero sus siete millones de habitantes representan bien poco frente a los 70 millones del país.¿Qué sabemos de su actitud ante todos estos movimientos? Nada.

En segundo lugar, y supuesto el carácter de vanguardia de la capital, cabe preguntarse cuántos de sus habitantes están participando en los disturbios. Las imágenes pueden ser tremendamente engañosas y no es lícito asumir que una manifestación de varios cientos o incluso miles de personas representen a toda una sociedad. Rara vez las manifestaciones –por mucho que se empeñen los medios- son representativas del sentir general de una población tan enorme como la iraní.

En definitiva, tengo la impresión de que el deseo de cambio en Irán más parece un deseo de Occidente que una realidad efectiva. Como sucediera en la Francia revolucionaria, la gran mayoría de la población era mucho menos entusiasta que los líderes de opinión de la capital. Y si no, que se lo digan a los pobladores de la Vendée.

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20 Mar 2008

Cada vez me gusta más el baloncesto y cada vez me aburre más el fútbol. Si uno ve un partido (preferentemente comentado por Joan Creus), se da cuenta de la inteligencia que hay que tener para superar las tácticas del rival y aprovechar las virtudes propias. Que si defensa individual, que si defensa zonal, que si cuatro en zona y uno al hombre, que si busco el dos contra dos..., cada jugada es una partida de ajedrez sólo alterada por el talento de algún jugador que ve un hueco entre tanto sistema pertrechado por el entrenador rival.

Resulta que ayer se produjo una gran sorpresa en la Euroliga: el Panatinaikos, actual campeón, cayó derrotado en Belgrado y queda fuera de los cuartos de final. Este año habían perdido, sí, a Siskaukas, fichado por el CSKA, pero se hizo con Jasikevicius y otros jugadores de primer nivel. El camino parece libre para los moscovitas en una competición en la que los españoles parece que no tendrán mucho que decir. Barca y Unicaja llevan una temporada muy irregular y no creo que tengan nivel suficiente; el Tau, ya clasificado, puede llegar otra vez a la Final Four, pero no me convence su apuesta por los jugadores norteamericanos, y el Madrid, el que mejor pinta tenía, se complicó mucho la tarea al caer frente al Maccabi: tiene que ganar al Olimpiakos en Atenas y batir al CSKA con desventaja de pista. ¡Casi nada!

¿Qué decir del seguimiento televisivo de Televisión Española? Tienen los derechos de la competición y se les ocurre dar ayer el único partido en el que el equipo español (podían dar también partidos interesantes de equipos extranjeros, pero no vamos a pedir peras al olmo) no se jugaba nada: Fenerbache-Tau. Hoy se juegan todo y sólo por Teledeporte se podrán ver. Si no media el objetivo de promocionar la TDT o el contrato con la Euroliga tenga alguna cláusula que desconozco, la decisión no deja en buen lugar a nuestra bendita cadena pública.

En cuanto a la NBA (sí, la competición en la que juegan los ÑBA y unos cuantos jugadores más rellenan las plantillas; así parece ser para los medios, especialmente para Marca), su baloncesto me parece aburrido. Frente al europeo, donde predomina la inteligencia, allí menudean los saltarines. La mitilogía y las grandes dotes de márketing de sus responsables nos venden un producto bastanta pobre; de hecho, cada vez estoy más convencido de que los europeos que van allí vuelven peor de lo que se han ido. Los últimos años de competiciones internacionales muestran a las claras que aquel juego es otra cosa (y no me refiero a que EEUU pierda, sino a que son incapaces de atacar una zona o de parar un dos contra dos -Grecia lo estuvo haciendo todo el partido en Japón y no terminaron de "pillar" la jugada). Y sí, los Lakers también son capaces de ganar sin Gasol para sorpresa del Marca. ¡Quitémonos las orejetas, oh poderosos medios!

Aletheia

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13 Feb 2008

Hoy día 13 de febrero publica El País una interesante entrevista con Aito García Reneses . Cualquiera que haya seguido el baloncesto español durante los últimos años, sabrá que este hombre hoy elogiado (y con razón, creo) fue entrenador del Barcelona con Núñez de presidente y que la prensa no cesó de criticarle a pesar de sus muchos títulos. Sin embargo, pesaron más su peculiar carácter (un tanto altanero en ocasiones) y sus fallidos intentos por ganar la Euroliga, a lo que se habría de sumar su supuesta incapacidad para tratar con las estrellas.

Pasado el tiempo, parece que un genio anda suelto. ¡Cómo cambia la prensa la vida! Las rotaciones que tanto se estilan ahora (Pepu Hernández en la alabada selección, por ejemplo) ya las impuso este hombre hace muchos años; ha logrado "criar" a jugadores como Navarro, Gasol, Rudy Fernández y está en ello con Ricky Rubio, y sus éxitos con el escaso presupuesto de la Penya no cesan de ser subrayados por los medios.

La citada entrevista da pie igualmente a pensar en la información que nos dan los medios. Don Alejandro (así se refiere a él Andrés Montes) alude al gran paso adelante de Gasol con su fichaje por los Lakers y deja entrever que su estancamiento en los Grizzlies no se debía tanto a los deméritos de su equipo, como hacía ver la prensa nacional, sino a cierto relajo por parte del jugador, que debería exigirse más a sí mismo. Yo, como la mayoría, no tengo acceso a los partidos de la NBA y me tengo que conformar con las crónicas de El Marca. Y según este periódico, el tallo catalán todo lo hacía bien y su equipo todo lo hacía mal. Incluso los pitos que debió escuchar el jugador en su propia cancha se debían a una gran injusticia. ¿Era así? ¿Se estaba maltratando a Gasol?¿Es realmente un jugador "blando" que no se esfuerza en defensa?¿Son sus estadísticas más maquillaje que realidad?

Es difícil dar respuesta a todas estas incógnitas con fuentes tan precarias, pero había síntomas de que no es oro todo lo que reluce. Obviamente, una primera evidencia son los pitos de los aficionados, que sí ven todos los partidos y no están influidos por la presencia de un compatriota en tan lustrosa competición (habría que discutir, por otra parte, la calidad de este baloncesto, pero no es el momento). Sin embargo, las injusticias existen y podían equivocarse.

Una segunda señal son pequeños retazos en las informaciones. Así, en ocasiones, los medios aludían a la brillantez de las estadísticas del catalán, pero al precisar más, se apreciaban detalles cualitativos no poco importantes. En otras palabras, veinte puntos, sí, pero 14 en la primera parte. ¿Y en los minutos finales, cuando todo se decide y más tiembla la mano?

Una tercera vía fueron las mismas estadísticas, pero no las de Gasol, sino las de los rivales con los que se enfrentaba. Así, ver que los hombres interiores del rival tenían buenos números puede desvelar (en algún momento se ha tenido que emparejar nuestro protagonista con ellos) lo que El Marca nos oculta.

Todas estas intuiciones han sido ahora corroborradas por las palabras de Aíto, que sí, algo parece saber de baloncesto. Pero no nos equivoquemos, no estoy hablando realmente de Gasol, cuyas cualidades son indudables (eso sí, creo que ha perdido versatilidad con la obsesión de la NBA por cargar de kilos a los jugadores. Vean al Kukoc europeo y al Kukoc americano y sabrán a qué me refiero), ni siquiera de Aíto; sino de los medios. Al segundo le han cambiado la vida con sus presentes elogios y es tan idolatrado ahora como criticado hace unos años; y respecto al primero nos han hecho ver que era un fenómeno rodeado de inútiles que no hacían sino entorpecer su carrera. Mejor sería no dejarse llevar por los extremos e intentar no caer en orgullos personales o nacionales. Algunos lectores lo agradeceríamos.

Aletheia

P.D. Lo dicho aquí serviría igualmente para el "injustísimo e injurioso" trato dado por Ron Dennis al "pobre" Fernado Alonso. Otro caso de orgullo nacional mal entendido por los medios.

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27 Dic 2007

Ha llegado elmomento de hacer balance del año que está a punto de terminar. En lo querespecta al sector de la comunicación y según la revista estadounidense 'Editor& Publisher' , la compra por parte de Rupert Murdoch de “Dow Jones”, queincluye The Wall Street Journal, ha sido el hecho más relevante.

Como todossabemos, el señor Murdoch es ese tipo australiano siempre vestido de ejecutivoque domina un enorme imperio conformado por televisiones, periódicos, revistas,etcétera; y con una conocida fama –desconozco si cierta o no, al menos almargen de la Fox- de conservador o ultraconservador. Para lo que aquí meinteresa, esto no es relevante. Hablemos de la concentración de los medios decomunicación, de la alarmante uniformidad de las noticias y del grado deconfianza que podemos depositar en ellas. Éste sí es el hecho (o lacontinuación de una tendencia) del 2007.

Contrariamentea otros movimientos que se están dando en la red en la dirección de unademocratización de la información (periodismo ciudadano, wikipedia, web 2.0;esto sería la contrapartida al anterior), los grandes medios tienden a unaconcentración alarmante. Impulsados por la caída de beneficios, se defiendenuniéndose para dar a luz verdaderos gigantes. Y para ver ejemplos de ello, nohace falta que nos fijemos en Murdoch. Muy al contrario, nuestro país viveprecisamente una lucha de gigantes. En una esquina del ring, Prisa, que cuenta–atención- con El País, As, Cinco Días, Ser, 40 Principales, Canal +, Digital+, Sogecable, Cuatro, Localia o la editorial Santillana; en el otro, El Mundo,Marca, Expansión… Son auténticos pesos pesados que trasladan su enfrentamientoa las portadas, a las ondas y a las pantallas.

¿Qué hacer anteesta situación? ¿Cómo defenderse de esta polarización ideológico-económica?Desde luego, parece que la otra cara de la moneda –la mencionadademocratización de la información- es una respuesta sugerente, pero tiene susinconvenientes. ¿Qué fiabilidad tienen –aun contando con los filtros- losartículos de la Wikipedia? ¿El periodismo ciudadano tiene verosimilitud?

En realidad,el problema va más allá; es un problema de alejamiento respecto a las fuentes.Toda la información que nos llega es terriblemente indirecta, cada vez está máslejos de su origen y nos llega uniformizada. Son los grandes medios los que nosacercan a las noticias, pero ¿de qué manera lo hacen estando tan polarizadoscomo están? ¿Acaso es casualidad que los anteriores propietarios de The WallStreet Journal pidieran garantías a Murdoch para que no interviniera en la“independencia” editorial del periódico? ¿Qué es mejor entonces, afrontar losriegos del no-profesional mentados arriba o asumir las disputas de los grandesmedios? ¿Cómo saber si lo que nos cuentan tiene verdadera relación con losucedido? Como ironiza el personaje encarnado por Robert de Niro en “La cortinade humo”, “Claro que hay guerra (en referencia a una guerra inventada por élcontra Albania para tapar un escándalo presidencial), lo he visto en la tele”.Una afirmación tan genial como terrible.

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