26 Oct 2009
El Honved llegó el 19 de noviembre a la estación de Hendaya. Se estableció, como en las películas de espías, una "contraseña" para identificar al delegado de la expedición. El mensaje iba dirigido a un representante del Athletic, otro de la Real Sociedad y un tercero del Barça. No es de extrañar la presencia del primero, anfitrión al fin y al cabo, pero ¿qué hacían allí los otros dos? En otra de las muchas curiosidades que menudean en esta historia, los húngaros no pensaban alojarse en Bilbao, sino que lo harían en San Sebastián y se entrenarían en Atocha. ¿Y qué interés tenía el Barcelona? Pues el mismo que muchos otros equipos en aquellos momentos: cerrar un partido amistoso con los 'Globetrotters' del fútbol europeo.
Por fin se podía ver de cerca a los 'fenómenos húngaros'. El más célebre, Puskas, lucía más neumático que atlético ("Parece más un comerciante que un futbolista superclase", decía el cronista de El Correo), lo cual tampoco era del todo negativo: se había llegado a rumorear con su muerte antes de que la expedición saliera de Hungría. Otro aspecto presentaba Csibor, muy preocupado porque había dejado en su país a sus tres hijos. "Algún jugador, si por él fuera, regresaría ahora mismo", decía el jefe de la expedición magiar.
El día D llegó y el Athletic se impuso en un gran partido por 3-2. Un gol anulado a última hora podía haber mejorado un resultado no especialmente alentador para la vuelta. Puskas, como reconoció él mismo, no había estado brillante y era probable que en la vuelta su actuación no fuera la misma. Así fue. Pero ¿dónde se jugaría la vuelta? ¿En Budapest, con los tanques gambeteando por las calles? ¿En Hungría, un país al que los jugadores se negaban a regresar para jugar un partido internacional contra la selección sueca en el mes de diciembre?
La vuelta, en Bruselas
Durante unos días se especuló con que el segundo encuentro se disputaría en Valencia. Rumor vano, porque el lugar elegido finalmente fue Bruselas. La fecha, el 20 de diciembre. ¿Qué haría el Honved hasta entonces, dado que estaba claro que no regresarían a Hungría?
La respuesta, seguir con la "gira turística" (así lo calificó algún cronista molesto por tanto baile de fechas para dilucidar la eliminatoria) iniciada a principios de noviembre. El primer "bolo" se jugó el 29 de noviembre en Madrid contra un sorprendente combinado entre el Real Madrid y el Atlético. Di Stéfano, Gento, Joaquín Peiró (ex entrenador del Málaga) o Santiesteban (el que fuera tantos años seleccionador de las categorías inferiores de España) estaban en tan atípico equipo que logró empatar a cinco.
La siguiente estación de paso fue Sevilla, donde se produjo otro hecho inaudito: Betis y Sevilla formaron un combinado para hacer frente a la potencia húngara. Si ya llama la atención la unión del Real Madrid y Atlético, más todavía lo hace ésta de los eternos rivales sevillanos. El resultado, un espectacular seis a dos para Del Sol (jugador posteriormente del Real Madrid y de la Juventus), Arza (considerado el mejor jugador de la historia del Sevilla) y compañía.
por 2 a 1 al Milán ante 40.000 espectadores. Unos días después harían lo propio con el Palermo, al que batieron por 6 a 3. Sin embargo, más importante fue que Puskas esperaba ya en la capital lombarda a su mujer y su pequeña hija, que habían huido de Hungría a finales de noviembre. La odisea del Honved parecía no tener fin.
L´Equipe y Marca piden la exclusión del Honved
Por estas fechas los húngaros contrataron una gira de tres meses en Sudamérica. Esto implicaba que en caso de pasar la eliminatoria contra el Athletic, la ronda de cuartos de final contra el Manchester United debería ser aplazada hasta el regreso de la expedición a Europa. Este hecho colmó la paciencia de periódicos como L´Equipe y Marca, que consideraban que la competición no podía esperar a que el Honved cumpliera con lo que no dejaban de ser unos partidos amistosos.
Mientras, la situación en Hungría no mejoraba. El día 14 de diciembre, con el gobierno de nuevo en mano de los pro-soviéticos, se informaba de una encarnizada batalla entre los obreros húngaros y las tropas de ocupación. El 18, la seguridad en la zona aumentó notablemente con la visita a los campos de refugiados húngaros en Austria del vicepresidente de EE UU, Richard Nixon. Casi nada.
23 Oct 2009
Existe una clase de relatos muy especial, aquélla de las historias que merecen ser contadas. Una de ellas es la que me propongo relatar en los tres siguentes post. Tiene como inverosímiles protagonistas al Athletic, al Honved y al Ejército Rojo, y en ella se mezclan el fútbol; los tanques; un exilio de 25 años; el cuñado de Kubala; un partido contra un combinado del Real Madrid y el Atlético; 26 personas viajando por Europa mientras su país es invadido con sus familiares en el mismo; un portero que se lesiona, es sustituido y vuelve al partido; una gira por Sudamérica... En definitiva, una historia que merece ser contada.

Una revolución en marchaLo cierto es que la eliminatoria no pintaba nada bien ante semejante rival. El partido de ida debía disputarse en Budapest el 7 de noviembre, mientras que la vuelta tendría lugar en San Mamés el 22 del mismo mes. Sin embargo, un acontecimiento político cambió la situación de forma insospechada: los estudiantes húngaros marcharon sobre el Parlamento nacional en protesta por la situación del país, supeditado a los designios de Moscú. Un peaje más del 'Telón de Acero'. Por una cosa o por otra, las autoridades no lograron reconducir la situación y todo terminó con una revolución nacional y un cambio de gobierno.
La balanza comenzaba así a inclinarse del lado del Athletic, una inclinación que se acentuaría con una decisión tomada en los despachos del Kremlin: el 4 de noviembre, los tanques del Ejército Rojo debían entrar en Budapest, sofocar la rebelión y acabar con el recién instaurado Gobierno de Imre Nagy.
¿Y el fútbol?
A la vista de todos estos acontecimientos, poco podía importar un simple partido de fútbol. A esas alturas, ya era evidente que el partido de ida, previsto para tres días después, no se podría disputar en Budapest. Tras muchas idas y venidas, se estableció que San Mamés acogería la ida el día 22 de noviembre. Lo de la vuelta se resolvería más adelante.
La cuestión entonces residía en saber qué sería del equipo húngaro. ¿Cómo preparar un partido con el país poblado de tanques soviéticos? Poco podía imaginar entonces Puskas que la gira de partidos amistosos que comenzó con el Honved supondría un exilio de 25 años.
Aprovechando un momento en que los acontecimientos parecían recobrar cierta normalidad, el propio Puskas y Kockis pidieron al presidente Kadar que permitiera al equipo salir del país para cumplir con una serie de compromisos. Así fue. Se trasladaron a Viena y supieron que la frontera austrohúngara quedó sellada. Ellos estaban ya fuera del país, pero no sus familiares. El drama de los 26 componentes de la expedición recién comenzaba. La gira por Europa y la llegada a España
Alemania fue la primera parada de esta peculiar forma de afrontar una eliminatoria europea: de gira y con los familiares en un país invadido. Un combinado del Rot Weis de Essen y el Fortuna de Düsseldorf fue su primer sparring. 5-5 fue el resultado.
"Desanimados y faltos de apetito", su siguiente parada fue Amberes, donde ganaron al equipo local por 3-0. Por esos días se conoció una noticia que resalta todavía más lo extraordinario de su situación: el Grashhoper de Zürich, que debía jugar el partido de vuelta de la competición europea contra el Slovan de Bratislava, no lo haría porque la Policía de la ciudad "prohibía toda competición con equipos del bloque soviético a fin de evitar manifestaciones".A continuación pasaron a Francia, donde cumplieron con otros dos compromisos. En el primero ganaron 4-3 al Racing de París y en el segundo batieron al Rouen, un equipo de segunda, por 5-2. Era 15 de noviembre y ya debían tomar el tren que les llevaría de París a Hendaya. Su llegada tuvo algo de película de espías. Sólo diré que un periódico en el brazo izquierdo era la señal establecida para que el encargado de recibirles reconociera al delegado de la expedición húngara. Continuará.

25 Sep 2009
Aquí está la prueba de que Eddie Merckx pisó San Mamés. Ocurrió el 29 de septiembre de 1971 y lo hizo junto a uno de sus compañeros de profesión (decir rival es algo excesivo cuando se trata del 'Caníbal', que ganó, entre otras muchas cosas, 5 Tours, 5 Giros, 1 Vuelta a España, 3 Campeonatos del Mundo, 7 Milán-San Remo o 3 Paris-Roubeaux), el ilustre Luis Ocaña. El Athletic se enfrentaba al Southampton en la primera ronda de la Copa de Ferias de 1971-72. En la ida había perdido por dos a uno y en la Liga marchaba en última posición. El caso es que los goles de Ortuondo y Arieta II dieron el pase a los rojiblancos, pero eso no importa en este post. ¿Qué hacía Eddie Merckx en Bilbao?
El Caníbal había venido a disputar el "Gran Premio Ayuntamiento de Bilbao" organizado para celebrar la inauguración de la sede de la Sociedad Vizcaína de Amigos del Ciclismo. A su llegada al aeropuerto de Sondika fue a recibirle un tal Miguel Madariaga, el padrino del actual Euskaltel. El criterium se disputó en Txurdinaga y, como suele suceder en estas "competiciones", ganó el invitado de honor por delante de Francisco Galdós, Luis Ocaña y Txomin Perurena. A las 20.00 horas, el gran Eddie y Ocaña acudieron a San Mamés a hacer el saque de honor. Por eso pisó Merckx San Mamés.
P.D. Al día siguiente, el belga disputaría una prueba en Gernika en la que se impuso Luis Ocaña. El Caníbal quedó cuarto, pero no se marchó sin probar la cocina del lugar.
28 Ago 2009
Sneijder, Robben y Huntelaar han dejado en las últimas fechas el Real Madrid para fichar por el Inter, el Bayern y el Milán respectivamente. Dejan un equipo de nivel mundial para irse a otros de similar status. Nada que decir al respecto, pues siguen estando en la elite. Sin embargo, me parecen buenos ejemplos para echar un vistazo a los futbolistas holandeses de los últimos años.
Desde mi punto de vista, el mejor jugador holandés de la actualidad es Ruud van Nistelroy, síntoma inequívoco de que el fútbol holandés no es lo que era (el siguiente en mi lista sería Van der Sar, que ya fue campeón de Europa en 1995). Que un jugador de 33 años y lesionado durante diez meses siga siendo el mejor de su país, habla mal de sus compatriotas de profesión. Ninguno de los tres citados al comienzo del post ha tenido verdadero peso en el Madrid. Sneijder llegó como el nuevo Di Stefano (así lo dijo Marca ) pero no ha terminado de dar lo que se esperaba. Particularmente me parece un buen jugador de equipo, pero no una estrella.
Y de Huntelaar, basta compararlo con sus antecesores más recientes para ver su real medida. Kluivert, Hasselbaink (razón tenía Jesús Gil cuando tras el debut del jugador dijo: "Éste dispara y luego pregunta"), Makaay (recuerdo que en una entrevista le preguntaron si prefería disparar con la pierna izquierda o con la derecha. Su respuesta fue contundente: "Me da igual"), Van Hooijdonk o el propio Van Nistelroy está a años luz.
Otro jugador del que se podría hablar es Van Persie, pero sigue el mismo patrón que los anteriores. Apunta, tiene clase, pero nada más. Hasta aquí, los buenos, porque hablar de Van Bommel (una pista de por qué al Bayern no le fue bien el año pasado es el hecho de tener a este jugador al mando de las operaciones. Y es que cuanto menos tiempo tiene el balón, mejor jugador es), Heitinga, Drenthe, Maduro o Kuyt ya es hablar de jugadores, para mi gusto, bastante mediocres.
20 May 2009
En el post anterior comenté algunos de los tópicos más extendidos en el mundo del fútbol y del periodismo deportivo. En él traté de destacar la contradicción que existe entre lo que se dice y la realidad de lo que se quiere decir (o de la vacuidad que encierran esos ripios). Pero el verdadero objetivo no era cargar explícitamente contra el mundo del fútbol o del periodismo deportivo (que también), sino contra la relación de credulidad que se establece entre una comunidad de "expertos" y su audiencia. La referencia al "fraude inocente" de Galbraith no era tan gratuita como pudiera parecer.
Dada la afición al fútbol, existe una audiencia que sigue atentamente estas noticias. Ello supone un cierto conocimiento del lenguaje que se utiliza y una mayor capacidad para enjuiciar si lo que se cuenta tiene sentido o no. Aquí entra la crítica que realicé de los tópicos que menudean en el fútbol. Son frases hechas utilizadas hasta la extenuación por la "comunidad de expertos" (futbolistas, entrenadores, presidentes y periodistas) para justificarse ante la audiencia. El problema reside en que esta audiencia tiende a creerse su discurso (vacío, como he tratado de demostrar) de forma acrítica.
¿Qué ocurrirá en un área de conocimiento ajeno a la mayoría? Pongamos como ejemplo la economía. Raro es el caso de alguien, al margen de los profesionales, que se interese por este tema, de manera que la capacidad para criticar el discurso de los expertos es mucho más reducido que en el fútbol. En un momento en que los gobiernos e instituciones internacionales nos bombardean con las medidas económicas para superar la crisis y con los "brotes verdes" que parecen asomar últimamente, ¿quién tiene capacidad crítica para saber lo que realmente están haciendo? ¿Nos hemos planteado, por ejemplo, si las repetidas bajadas de tipos sirven verdaderamente para superar la recesión? ¿Es la política monetaria la única vía de solución?
La teoría -es decir, el discurso de los profesionales- dice que con unos bajos tipos de interés, el consumidor y las empresas se lanzarán a pedir créditos y, como consecuencia, a consumir y producir respectivamente; pero pensémoslo un momento: ¿seguro que las empresas se lanzarán a pedir créditos por el mero hecho de estar estos baratos o no será más cierto que sólo los pedirán si tienen expectativas de beneficio?
Creo que el citado Galbraith tenía razón cuando afirmó que la política monetaria puede ayudar a rebajar la inflación y el calentamiento de la economía (está claro que cuando el dinero está más caro, lo más lógico es gastar menos, con lo que bajarían los precios), pero no tanto para remontar una recesión (una cosa es que el dinero sea más fácil de conseguir y muy otra que realmente se llegue a gastar).
Creer el discurso oficial de los expertos en un terreno que resulta desconocido para la mayoría es dejar abierto una vía para el engaño y la autojustificación. Lo hacen los futbolistas y lo hacen los economistas. La única forma de contrarrestar esta desventaja es la información y la capacidad crítica; sólo así será posible defendernos de la mentiras.
19 May 2009
“La lotería de los penaltis”, “somos profesionales”, “sólo quiero que me valoren”, “el gol es cuestión de rachas”, “ya nadie gana por la camiseta” o “tengo un proyecto a largo plazo encabezado por X director directivo" son algunos de los ripios más utilizados por futbolistas, entrenadores, presidentes y periodistas deportivos. Lo más curioso es que a pesar de su nulo significado, estos tópicos acaban por calar y se convierten en supuestas verdades. Como diría el economista John Kenneth Galbraith, son un “fraude inocente”.
Empecemos por la lotería de los penaltis. Es curioso comprobar cómo la forma más sencilla de meter un gol se convierte en subterfugio para explicar derrotas. Nadie dice que un penalti en el minuto 53 de cualquier partido es una lotería, pero sí lo son las tandas para resolver empates en partidos interminables. ¿Cuál es la diferencia? Es más, ¿por qué en muchas ocasiones se especifica, con cierta intención de restar méritos, que un jugador ha metido X goles, de los cuales la mitad han sido de penalti?¿Acaso alguien -por hacer un paralelismo con otros deportes- dice que un tiro libre es una lotería?
La reivindicación de la profesionalidad es otro de los tópicos más extendidos. ¿Qué quiere esto decir? En este mundillo, quiere significar algo parecido a cumplir con su trabajo de forma seria y abnegada; en realidad, que un buen profesional es aquél -en el caso de un jugador- que se “cuida”, es decir, que ni tiene sobrepeso, ni fuma, ni bebe alcohol. ¿Es esto algo extraordinario para un deportista? ¿Verdad que no? ¿Acaso un oficinista es un buen profesional porque ficha a su hora y se pasa ochos horas delante del ordenador? ¿Hay que creerse entonces esta repetitiva cantinela?
Muchos futbolistas piden sentirse valorados en sus equipos. ¿Qué quieren decir con ello? ¿Acaso reclaman un trato más cercano del presidente de turno? ¿Quizás que les nombren capitán del equipo o que les consulten los fichajes? Es legítimo que pidan más dinero, pero sería mejor idear subterfugios más convincentes y sobre todo, olvidarse del manido (Rivaldo fue un experto en ello) “tengo que pensar en el futuro de mi familia” cuando cobran cifras astronómicas. Sí, claro que piensan en su familia, pero no dicen en cuántas generaciones de la misma.
La disculpa más utilizada por los delanteros es el ripio de que el gol es cuestión de rachas. Pudiera ser, pero ¿por qué no se habla de rachas a la hora de realizar buenos centros, de dar buenos pases o de sacar bien los córners? Si un jugador centra a los jumbos (en acertada expresión de Maradona), se dice directamente que es malo, pero si un delantero falla cinco ocasiones, es que no está en racha. ¿Tiene esto algún sentido?
No me quiero olvidar del “ya nadie gana por la camiseta”, o de su pariente cercano, “ya nadie gana sin bajar del autobús". Quiere esto significar que en el fútbol de hoy en día, más profesionalizado (ya sabemos qué significa ser profesional en este gremio), todos los equipos son buenos. Y yo me pregunto, ¿cuándo se ha ganado sólo por el escudo de la camiseta? Nunca he oído a los jugadores veteranos decir tal cosa. Pero el absurdo va más allá. Inmediatamente después de afirmar que hoy en día todos los equipos son competitivos, se hace un sorteo de un torneo europeo, toca un equipo danés y se dice inmediatamente y sin conocer ni por aproximación al rival que son claramente inferiores porque la liga danesa no es competitiva. ¿En qué quedamos entonces? ¿No se había establecido ya que hoy en día "cualquier tonto hace relojes", como dice Luis Aragonés?

Aunque los ejemplos se podrían multiplicar, terminaré con un tópico que nació con la llegada de Jorge Valdano al Real Madrid como director deportivo. Desde entonces, todo candidato a la presidencia de un club no puede presentarse sin un "proyecto a largo plazo" encarnado en esa figura emergente que es el director deportivo. ¿Qué significa "proyecto a largo plazo"? ¿Qué hace exactamente un director deportivo? Supuestamente se trataría de modernizar la estructura de los clubes y de no quedar al socaire de los resultados; en realidad, es evidente que nada ha cambiado y que en cuanto la situación se tuerce, se acaba el proyecto deportivo y se recurre al revulsivo del nuevo entrenador. ¿Modernidad, qué modernidad?
26 Mar 2009
El 29 de junio de 1958 se jugó la final del Mundial de fútbol de 1958. Brasil, con Didí, Zagallo, Garrincha y Milton Santos en sus filas, batió a Suecia por cinco goles a dos en una fecha que pasaría a la historia por otra razón: la eclosión de un jovencísimo Pelé. La imagen de aquel muchacho de aspecto frágil y puntería insospechada sorteando con un sombrero a Gustavsson y empalando el balón a la red es una de las más reproducidas del fútbol.
Sin embargo, aquel domingo Bilbao estaba más pendiente de otro acontecimiento. Aquel día, los leones jugaron y ganaron una de las finales de Copa más recordadas de su historia, la que supuso la victoria sobre el Real Madrid. El partido no se presentaba nada fácil. El rival acababa de ganar su tercera Copa de Europa tras batir al Milán y contaba en sus filas con Alfredo Di Stéfano. Esa misma temporada habían vapuleado por 6 a 0 a los rojiblancos en el partido de liga disputado en Madrid y se impusieron por un claro 0 a 2 en San Mamés. Por si no fuera suficiente, la final se disputaba en el Santiago Bernabéu, a pesar de que Enrique Guzmán, el entonces presidente del Athletic, había solicitado jugar en un campo neutral. Incluso el ministro de la Gobernación, el ‘duro’ Camilo Alonso Vega, tuvo que intervenir para que Guzmán cejara en su empeño.
Todo pintaba entonces en contra de los leones hasta que en el minuto 20 del primer tiempo saltó la sorpresa. Arieta, en el borde del área, eludió la marca de Santamaría y con un disparo cruzado batió a Alonso, el portero madridista. El estupor no cundió del todo entre los aficionados porque sólo tres minutos después, cuando el equipo blanco no se había recuperado de ese primer golpe, Mauri marcó de bolea el tanto que sentenciaría el encuentro. El Real Madrid, sin Gento, Puskas ni Kopa –estos dos por ser extranjeros-, recurrió a los balones aéreos y al ataque a la desesperada, pero no surtió efecto. Con una férrea defensa, el Athletic había llevado el partido al terreno físico y los hombres dirigidos por Luis Carniglia nada pudieron hacer. La superioridad de los ‘aldeanos’, como fueron conocidos desde entonces aquellos jugadores por la diferencia que les separaba de los madridistas, no admitió duda e incluso Carmelo, el portero rojiblanco, aseguró que había sido más fácil de lo esperado. Como el propio Di Stéfano reconocería en los vestuarios, “el Atlético de Bilbao ha jugado más y mejor que nosotros y su victoria ha sido justa y legítima ¿Para qué restar mérito al Atlético de Bilbao?”.
Todo estaba preparado para la vuelta de honor de los ganadores. Piru Gainza, el veterano capitán, se disponía a levantar su séptima Copa, “su” trofeo, en su novena final. Sólo un año después pondría fin a una larga carrera iniciada en 1940. Llevado en volandas por sus compañeros, su imagen con el trofeo en las manos es quizás la más bella de la historia rojiblanca. Ese día ocurrió lo imposible: Gainza, el ‘aldeano’ de rostro anguloso y pelo engominado, ganó a Di Stéfano y eclipsó a Pelé.
25 Nov 2008
En los últimos tiempos se está hablando de la posibilidad de introducir las últimas tecnologías en el fútbol para evitar lo inevitable: los errores arbitrales. Algunos se oponen porque supondría perder las discusiones de bar de las que tanto gustan los aficionados; pero yo soy partidario de las mismas. Prefiero charlar (lo de discutir me parece un poco excesivo para un tema como el fútbol) sobre lo bien o mal que juega un equipo que sobre un fuera de juego.
Pero no es de esto de lo que quiero hablar en este post. Mi propuesta es penalizar a aquellos equipos que se dedican a cortar el juego con continuas faltas. No se trata de la discusión entre 'bilardistas' y 'menotistas', sobre el resultadismo y el esteticismo; porque sobre eso no hay acuerdo posible. Defender y atacar depende de las posibilidades de cada equipo y tan "legal" es una cosa como la otra; es cuestión de aprovechar mejor las virtudes de cada uno. Pero las faltas son infracciones, "fraudes de juego", y deberían ser más duramente sancionadas. Para eso están las tarjetas, dirán algunos. Cierto, pero es raro que la acumulación de faltas por más de un jugador sea sancionada. Y eso supone interrumpir continuamente el juego y devaluar el espectáculo o la competición, según cada uno conciba el fútbol (y el deporte en general).
¿Qué hacer para terminar con este "fraude"? Yo, siguiendo el ejemplo del fútbol sala (el baloncesto hace algo parecido con los tiros libros tras las cinco faltas de equipo), propondría castigar la acumulación de faltas con un doble penalti (en forma de disparo directo o de un uno contra uno, como se hizo en su tiempo en el soccer estadounidense; son muchas las opciones posibles). Cada diez faltas por equipo, por ejemplo, podría pitarse esta sanción, de manera que la táctica de interrumpir continuamente el juego tuviera un serio inconveniente. Se puede defender, pero sin hacer faltas. Albelda y compañía tendrían los días contados.
26 Jun 2008
Estamos cerca de la final de la Eurocopa y España ha llegado lejos. El partido contra Rusia no se presenta fácil, pero parece que no existe el miedo (en los medios de comunicación, al menos) al rival que sí existía frente a Italia. Bueno, en realidad todos los miedos se centran en Arshavin, el pequeño jugador ruso que tan buenos partidos ha hecho. Lo curioso del tema es que todos esos supuestos periodistas expertos (salvo Maldini y algún otro) lo han descubierto justo en este torneo. Como siempre, hacen gala de una profesionalidad y de un conocimiento... Por cierto, Rusia es un equipo y mejor sería preocuparse por todo él y por su buen entrenador, Guus Hiddink. Como me comentaron en la entrada anterior (Alain), lo de este hombre tiene un gran mérito. Particularmente me recuerda a las hazañas de Bora Milutinovic, al que le daban cualquier cosa y la llevaba al Mundial.
En cuanto al torneo en general, hasta cuartos de final me ha gustado bastante. Justo estos últimos partidos me han parecido peores y creo que se ha confundido la emoción con la calidad. El ejemplo de ello ha sido Turquía, un equipo a mi juicio muy mediocre que con la táctica del arreón ha logrado remontadas inverosímiles. Holanda, con una generación de jugadores muy sobrevalorada; Croacia, una de las sorpresas, flojeó contra Turquía en un partido que no lograba dominar pese a la escasa calidad del rival... Sin embargo, Italia, para lo que es, no me disgustó. Si llega a ganar la tanda de penalties, se hablaría de la "bravísima" Italia, de la Italia eterna... En cuanto a Alemania, son mucho mejores que en 2002 y entonces llegaron a la final del Mundial. Ayer no jugaron nada bien, pero ya están ahí. Creo que es la Alemania con más calidad de los últimos años y ya aposté por ellos en la anterior entrada. Creo que ganarán a España en la final. Ésta es mi apuesta.
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