La crisis que viene
A pesar de las palabras de Solbes durante la campaña, a pesar de las declaraciones de los banqueros españoles que decían que sus entidades no habían caído en el error de las hipotecas basura, a pesar de la "fortaleza" de la economía en la zona euro, a pesar de los pesares, parece que los gerifaltes de la economía comienzan a reconocer que la crisis está aquí. Crisis, no desaceleración: Estados Unidos al borde de la recesión, Islandia ha tenido que tocar brutalmente su tipo de interés para proteger su moneda, Trichet avisa de que lo peor está por llegar, Caja Madrid advierte de que las cuentas de algunas entidades van a mostrar unos agujeros notables... Y añaden -los gerifaltes- que ya se está empezando a notar en la economía real. ¿No me digas?
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Carlos Torres Blánquez, economista e inversor en Bolsa, advierte en su libro "Un náufrago en la Bolsa" que existen varias sirenas que engañan a los Ulises de turno. Una de ellas pasa por ser las palabras tranquilizadoras de los mandamases del gobierno: "tranquilos, haremos lo necesario para que la situación no empeore"; "no hay que preocuparse, sólo es una desaceleración pasajera"... Cuando oigamos ese canto, mejor echarnos a temblar y exigir a nuestros compañeros de travesía que nos aten al mástil de la nave.
En este caso, parece que ni siquiera se puede culpar a los chinos, que últimamente están detrás de todos los problemas (ya sabéis, si les da por comer cereales, su precio se dispara; si les da por la leche, lo mismo...). En Estados Unidos están decididos a introducir reformas para poder regular mínimamente el mercado y el Banco Central Europeo sigue insistiendo en que es necesario no tocar los tipos para que la inflación no se dispare todavía más (en España vamos ya por el 4,6% si no me equivoco)... ¿Escucháis aún el canto de las sirenas o la astucia propia de Ulises ha resuelto el acertijo?
Aletheia
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4 comentarios · Escribe aquí tu comentario
NOMAR ONASU dijo
UN COMENTARIO ESTUPENDO. LAS TEORIAS ECONOMICAS TIENEN UN PROBLEMA, QUE INTERVIENE "EL HOMBRE" Y NO SE SABE COMO VA Y REACCIONAR ESTE.- LO MEJOR DE TU ARTICULO HA SIDO LA BARCA DE ULISES.
Alain dijo
Yo sé bastante de esto porque me dedico al gremio bancario. Dicen que un economista te explica hoy porqué se equivocó antes de ayer en lo que iba a suceder ayer. Solo sé que hay mucho vicio. Las cosas están caras, de acuerdo. Los salarios están bajos con respecto a los precios, vale. Y el paro ya asoma. Pero animo a los presentes a intentar comer un domingo fuera de casa sin reservar mesa (imposible, ¡y con menús de 20 €!), no se puede entrar en los bares los sabados por la noche y la copa te cuesta en Madrid 10 €, en agosto la ciudad queda desierta. La gente debe tres cuotas de hipoteca pero se van a la playa, no compran marcas blancas en el super, gastan una pasta en móvil, todos tienen conexión a internet y TV de plasma. No se privan de nada. Es snobismo puro. Nuestros padres se sacrificaban y se apretaban el cinturón si no llegaban. Ahora la gente, por el cambio de valores, vive el día a día. No lo juzgo, pero que luego no protesten. Muchos se estarán acordando de la hipoteca del pisito de la playa que se compraron cuando el Euribor estaba al 2%. ¿Y ahora qué? ¿En serio se pensaba la gente que la época de espledor económico que hemos vivido los últimos 7 años duraría para siempre?. Un joven veinteañero usa sus primeros sueldos de trabajo basura para meterse en un préstamo de un BMW. ¿Para qué va a coger un coche más barato? ¿Es que no sabes que no te van a renovar dentro de unos meses? Pero el préstamo es a 5 años. Hemos perdido la capacidad de sacrificio y ahorro que heredamos de la Transición y nos hemos convertido en unos consumistas enfermizos que no sabemos privarnos de nada y creemos que podemos permitirnos todo. A mí me gustaría vivir en un chalét, pero SÉ QUE NO PUEDO y vivo en un piso de 60 metros.
Aletheia dijo
Alain, ya hemos hablado de ello y estoy de acuerdo en la absoluta falta de sacrificio de nuestra generación. Nos quejamos de puro vicio. Un ejemplo de ello lo tenemos todos los domingos. Basta con observar los bares a eso de la una o dos y están llenos de parejas o grupos (a veces con niños pequeños) tomando algo y comiendo pinchos, lo cual cuesta bastante. ¿Por qué no dar un paseo y volver a comer a casa? De hecho, según leí en un artículo, el diferencial de inflación respecto a Europa (1% más o menos) se debe, sí, a factores coyunturales (alto precio del petróleo en un país donde la distribución no está libelarizada), pero también a factores estructurales como la bonita costumbre de picotear en los bares. Señores, diferenciemos lo sustancial de lo accesorio y no caigamos en el victimismo. Nuestros padres han trabajado más, han gozado de menos comodidades y salieron adelante.
Aletheia
Asier dijo
Como comenta Alain un par de posts más arriba es increíble lo que se puede llegar a ver en una entidad bancaria desde el otro lado de la mesa. Asistir atónitos a cómo jóvenes que cobran 2.500 euros dilapidan la nómina en 3 días y el resto del mes se arrastran, eso sin tener que pagar una hipoteca. Y la abundancia de gente, mucha más de la que creemos, que no sólo tiene su hipoteca y préstamo del coche, sino uno o varios créditos al consumo con estas empresas pseudo usureras que se anuncian por TV, como Cofidis, Credifácil, etc. Las vacaciones de verano, el coche, los cubatas, la tele plana, pinchos y demás son sagrados, aunque se deba meses de hipoteca. La gente paga con estas financieras incluso la comida a plazos.
Sin mencionar el nombre, recuerdo una joven de 25 años que debía la hipoteca de 300.000 euros, 18.000 euros de una cuenta de negocio, más el coche. Llevaba seis meses de retraso en la hipoteca y seguía viviendo a todo tren.
A mí me enseñaron a ahorrar y a poder disfrutar de las cosas cuando las hubiera ahorrado, así me lo inculcaron desde que tenía pocos años de edad. Quien no tenga claro los valores reales, no los elementos accesorios, lo va a pasar muy mal en esta crisis y en las que subsiguientes. Porque si hay algo que enseñan en la facultad de Economía es que ésta durante décadas se ha compuesto de ciclos económicos.
La gente se ha pensado que la bonanza era eterna y que era sostenible seguir con este ritmo de vida. No es así, más aún con casi 7.000 millones de almas que siguen reproduciéndose como es natural. Sin duda el mejor ejemplo lo tenemos en nuestros mayores, reiterar la mencionada falta de sacrificio, porque en esta sociedad sobra la ambición, la codicia, el éxito rápido, el consumismo, la falta de responsabilidad y la reverencia ante el becerro de oro. Pobre del que no tenga las cosas claras.
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