Un mundo virtual

Es apasionante pensar en el mundo que nos espera, tratar de imaginar cómo será el futuro. Por lo pronto, me parece claro -sin mediar cataclismo no asumible por el sistema, claro está- que lo virtual se impondrá cada vez con más claridad sobre lo físico como de hecho ya está ocurriendo. La revolución cultural está en marcha:

  1. las relaciones sociales cada vez son menos cara a cara, mirándonos a los ojos, y más a través de internet (chats, mensajes...) -no es casualidad que cada vez nos cueste más articular palabra cuando estamos frente a otra persona; el ordenador siempre nos da la opción de huir con un solo click-;
  2. el trabajo se realizará cada vez más desde casa, con lo que el contacto con los compañeros se reducirá a la mínima expresión;
  3. el libro de papel será sustituido por el libro electrónico (sí, ya fracasó una vez, pero hay muchas razones para pensar que finalmente se impondrá: capacidad de almacenamiento, ecología, falta de espacio en unas viviendas cada vez más pequeñas, el hecho de que las nuevas generaciones no sentirán nostalgia alguna por algo -el papel- que no han conocido...);
  4. el disco duro deja paso a la memoria flash, de la misma manera que las descargas digitales pueden ser las verdaderas sucesoras del DVD (y no el blue ray);
  5. nos parecen más reales las imágenes de la televisión que la propia realidad (ya hay personas que van al médico esperando encontrarse allí a los galenos prototipo de las series televisivas, de la misma manera que se espera que todos los policías resuelven los entuertos con la eficiencia de CSI), como bien afirma Vicente Verdú en "Capitalismo de ficción".
  6. el capitalismo financiero -el virtual, el de la bolsa, las acciones, inversiones, créditos...- es capaz de generar crisis como la actual; ya no es como en el pasado, cuando las crisis se daban por escasez y, con el primer capitalismo, por sobreproducción.

La realidad se desmaterializa, se convierte en bits y en píxeles, nos guste o no. Si es cierto que hemos dado con el "fin de la historia" (a eso me refería con la salvedad del comienzo) creo que éste es el rumbo que toman los tiempos. Aunque ¡quién sabe!

Aletheia

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Karin Becker Pessolani dijo

Jon: estoy de acuerdo. tanto contacto virtual nos hace olvidar el cómo era hablar de frente... y eso no puede ser bueno....deberíamos poder hacer las dos cosas lo mejor posible....
Además, el ser humano necesita relacionarse, reunirse en una mesa... siempre se habló de que el televisor pasó a ser un miembro más....que a la hora de la comida esté encendido y la familia en silencio es terrible...(y ahora, el ordenador).
En los pueblos que aún siguen lo tradicional, en especial gente (de cualquier país) que vive en zonas rurales, aún persisten en la cultura de la oralidad... de salir y sentarse en sillas plegables en la acera (en zonas calurosas), a compartir charlas, que los vecinos pasen y se queden a conversar un ratito...qué envidia.... eso es lo que todos necesitamos; reunirnos, charlar, expresarnos, sentirnos queridos. Y los abrazos y el afecto, sin duda. Si hubiera más de eso (es decir, creo que lo hemos perdido)...no habría tanta necesidad de consumir sustancias raras "pa olvidar". Hasta pronto!

Alain Martin

Alain Martin dijo

Hay cosas obvias. Sin embargo, hay una cosa que me preocupa: Second Life. Y, ultimamente, se está pensando en catalogar un código penal para los delitos en Second Live, mecanismo que cada vez gana más adeptos. ¿Corremos peligro de confundir realidad y ficción? Es cierto que hoy en día un agorafóbico no tendría necesidad de salir de su casa para hacer las compras, informarse, relacionarse o incluso ver la última exposición del Louvre caminando por sus pasillos. Pero... ¿alguna vez se podrá sustituir virtualmente la sensación de un baño desnudo por la noche en una playa, la brisa del viento dandote en la cara en la cima de un monte, el sentir húmedo de un beso carnoso en nuestros labios o el aplauso de un auditorio repleto de gente que se pone en pie para premiar el espectáculo que acaba de ver?. Yo creo que no. Yo espero que no, por favor.

garayfry dijo

Alain, me temo (o no) que sí. Los neurólogos tienen localizado en el cerebro el centro del placer (se llama séptum y forma parte del sistema límbico). Se han hecho experimentos con ratones estimulando la zona e incluso se olvidan de comer. Si a ello le unes un montaje virtual con las experiencias que propones, nos acercaríamos a la reacción química que produciría la sensación real. En mi caso, no se trata de si me gustaría o no; es que es algo que ya me parece realizable.

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