POR JULIA FERNÁNDEZ
27 Feb 2009
Cada día que pasa tengo más presente un libro. '1984', de George Orwell. Para quien no les suene mucho, es la novela en la que aparece el personaje de Big Brother (el Gran Hermano, aunque, al parecer, la traducción correcta sería Hermano Mayor). Pues bien, parece que este personaje que todo lo vigila ha tomado el Facebook. Sí, esa red social donde nos metemos para encontrar a nuestros amigos, colgar fotos, zascandilear y echarnos unas risas.
Hoy ha salido a la luz que una adolescente norteamericana ha sido despedida por comentar que su trabajo era aburrido. Kimberly asegura que ni siquiera mencionó la compañía que la tenía contratada, pero a su jefe no le gustó mucho la opinión de la chica y le dio la carta de despido... "Si no está contenta...", pues eso, a la calle.
No es el primer caso, hace unos meses, otro trabajador fue protagonista de una historia similar: se le rescindió el contrato por mentir sobre una baja. Dijo que estaba enfermo y luego, en su Facebook se burlaba de ello. Cuando su superior lo vio, obviamente, le llamó a su despacho y le enseñó por dónde se sale. Lógico, porque lo que hizo, además de poco inteligente, merecía castigo.
Sin embargo, el caso de Kimberly no lo veo yo tan claro. Y me provoca serias dudas sobre el uso que se le da a la red social. Algunos podrán decir que todo esto se ataja regulando la privacidad de tu perfil y no aceptando al jefe como 'amigo', pero... ¿Es lícito y ético que la empresa utilice tus comentarios en el Facebook para despedirte?
Es como si, un día, se metiera en una conversación privada que tú mantienes con un conocido en la calle cuando te estás quejando del mal día que has tenido y te despiede por tus lamentos, ¿no creen? Sobre todo si el uso que se le da al Facebook por parte del trabajador es estrictamente de ocio y no es un perfil de trabajo (hay empresas cuyos contratados deben tener perfil para comunicarse entre ellos, promocionar la compañía, sus productos, etc.)
22 Ene 2009
Llego tarde. Quiero hablar de Obama cuando casi ya ni es noticia. Al menos, hasta que tome posesión de verdad del despacho oval y lleve la alfombrilla de ratón a su mesa. Pero en fin, llevo meses llegando tarde a este blog… lo que me obliga a pedir disculpas a los (pocos, muchos o ninguno) que lo siguen y a darles las gracias por no abandonarlo.
Me gusta la historia. Y siento que el martes fui testigo en la distancia de un acontecimiento no solo sin precedentes (es obvio que es el primer presidente negro de Estados Unidos) sino sin ‘postcedentes’ a medio plazo, al menos. Pase lo que pase, y haga lo que haga, Obama es el cambio y para mí con eso ya es suficiente para emocionarme.

¿Qué más se puede decir de su investidura de lo que ya se ha dicho? Nuevo nada, desde luego. Pero quiero hacer un par de reflexiones y comparaciones ahora que a los que vivimos en Euskadi se nos acercan las urnas. Dos detalles definen el perfil del nuevo presidente estadounidense: “No sin mi Blackberry” y “Estoy en Facebook”.
Esto también es el cambio. ¿Saben ustedes cuál es el modelo de teléfono móvil de Ibarretxe? ¿O de Zapatero? ¿Y el de Aznar?... Yo no tengo ni idea. Al primero no le conozco aficiones tecnológicas, y seguramente las tiene como todos nosotros. Al segundo, lo que sé es que le gusta la montaña y no duda en calzarse unas deportivas y subir la Collada Jermosa, pero de 'sms' y llamadas perdidas, ni rastro. En cuanto al tercero… paso palabra porque lo único que me viene a la mente es su afición por el deporte y el entrenamiento personal, pero después de dejar el cargo.
En cambio sé que Obama tiene una Blackberry de la que no puede ni quiere separarse, y no está nada de acuerdo con eso de que el presidente de los ‘United States of America’ no envía correos eletrónicos…

Pero hay más. Hasta ahora Internet y las nuevas tecnologías eran para los políticos un agregado en la campaña electoral. Para Obama no sólo han sido una herramienta de trabajo sino un instrumento de su vida social e íntima. Es el primer presidente que navega por Internet y manda 'e-mails' privados del que yo tenga conocimiento.
El resto (de allí o de aquí) seguramente también se cuelan por el explorador a buscar cosas y envían cadenas de ‘emilios’, pero no nos lo han contado como algo natural. Ahora, aquí, se han dado cuenta de la importancia de la web 2.0. Los candidatos a lehendakari tienen blogs, y sus compañeros de lista y de partido y… Quieren llegar hasta nosotros con los mismos útiles que manejamos para reírnos con los amigos.
Pero pese a sus esfuerzos, han empezado algo tarde ya y lo tratan más como algo anecdótico. O ésa es la sensación que me da... A veces ni siquiera es tan instantáneo como podría serlo. Es una cosa más. Y una verdadera lástima. Por eso, espero que de Obama ya hayan y hayamos aprendido la primera lección. Las cosas de la vida cotidiana también hacen campaña y, además, nos convierten en humanos, una característica básica cuando uno se dedica a algo tan vaporoso como la política.

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Curiosidades de la hora del café. Las cosas que pasan. Lo que nos cuentan y lo que no. Todo aquello de lo que se olvidan los diarios... y la memoria almacena en el cuarto de los ratones.
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